¿Por qué a mí?
La verdadera historia de Papá Noel

Por Carol Milkewitz ///

Papá Noel no tuvo una vida fácil. En la escuela se burlaban de él por su barba blanca. En el liceo, en pleno escrito de matemática, y sentado al fondo, largó un día su clásica risa: “Jo jo jo jo”, a lo que la profesora dijo: “A ver si el compañero dice en voz alta el chiste y nos reímos todos”. Y él solo siguió riéndose hasta el infinito. Así perdió todos los escritos.

Sus padres, Abuela Noel y Abuelo Noel, lo llevaron a todos los psicólogos del país. Le hicieron el test del árbol y solo dibujaba árboles de Navidad. Le hicieron el test de las manchas, en todas veía renos. Los psicólogos llegaron a la conclusión de que su risa desmedida era un acto reflejo para disimular una profunda depresión.

Finalmente decidieron enviarlo al Polo Sur a un centro especial para personas con esta disfunción. Cuando Papá Noel se enteró de los planes de sus mayores, en un acto de rebeldía, se escapó al Polo Norte.

A veces le da culpa haberse ido sin más y vuelve y le hace regalos a todo el mundo, pero enseguida se aburre y vuela otra vez al Polo Norte.

Abuela Noel nunca superó que Papá Noel se pusiera siempre la misma ropa. Los psicólogos le adjudicaban un Edipo no resuelto que lo llevaba a llamarse “Papá”. Por su parte, Abuelo Noel no toleraba que fuera tan consumista.

Vale aclarar, sin embargo, que todos estos datos sobre la biografía de Papá Noel fueron proporcionados por Rodolfo, el reno de la nariz roja, a quien se ha visto en reiteradas ocasiones alcoholizado. Por tanto, su verosimilitud es dudosa.

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¿Por qué a mí? es el blog de humor de Carol Milkewitz. Actualiza los viernes.

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