¿Qué dicen las últimas proyecciones de crecimiento mundial del FMI?

¿Qué dicen las últimas proyecciones de crecimiento mundial del FMI?

EMILIANO COTELO (EC): En el día de ayer el Fondo Monetario Internacional divulgó su tradicional informe de perspectivas económicas para la economía mundial.

En ese informe, se revisó al alza la proyección de crecimiento global para este año y se mantuvo una perspectiva todavía algo más favorable para 2018. ¿En qué se sustenta ese panorama más “optimista”? ¿Cómo son las proyecciones a nivel de las principales regiones y países? A continuación les proponemos analizar la última edición de este informe en diálogo con la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

ROMINA ANDRIOLI (RA) —Tamara, comencemos por el pronóstico global de crecimiento, que fue revisado de 3,4 % a 3,5 % para este año. ¿En qué se apoya esa previsión de un mayor crecimiento? Te lo pregunto no tanto por la revisión en sí misma (que fue pequeña), sino también porque supone un ritmo bastante superior al que vimos el año pasado, ¿verdad?

TAMARA SCHANDY (TS) —Es así. El año pasado cerró con un crecimiento de la economía mundial de 3,1 % y, como tú decías, la proyección para este año es ahora 3,5 %. El FMI está proyectando un mejor desempeño que en 2016 tanto en los países desarrollados como en los emergentes…

Ahora podemos entrar en las proyecciones puntuales por bloques y por países, pero parece interesante marcar que el informe muestra en varias tablas y gráficos que ya hay una aceleración en marcha (o, en otras palabras, que la recuperación que se proyecta en parte ya se viene viendo en los datos de los últimos meses). Me refiero por ejemplo a la evolución de la producción industrial, del comercio mundial, de la confianza de los consumidores… En todos esos casos los datos del cuarto trimestre del año pasado y los disponibles para estos primeros meses de 2017 marcan un contraste grande con lo que era el panorama de la primera mitad de 2016.

RA —Vayamos entonces a la mirada por grandes regiones. ¿Cuáles les parece que son los elementos más importantes a destacar?

TS —Como suele suceder, el crecimiento promedio del conjunto de las economías emergentes es superior al que se pronostica para las economías desarrolladas… pero en la última revisión al alza, son las economías desarrolladas las que están teniendo las correcciones más importantes en los pronósticos… es allí donde parecen estar apareciendo varias de las sorpresas positivas respecto a los pronósticos anteriores del FMI.

Por un lado, hay una expectativa importante de reaceleración de la economía norteamericana. Frente a un crecimiento de solo 1,6 % el año pasado, se espera que el PIB avance 2,3 % este año y 2,5 % el año que viene. Este diagnóstico está bastante en línea con el que tienen los bancos de inversión y otras entidades que suelen hacer pronósticos sobre la economía y descansa esencialmente en una expectativa de que haya una reacción favorable a la combinación de políticas que está planteando Trump, con estímulos fiscales y algunas iniciativas de desregulación… En general se trata de medidas bastante controvertidas en la profesión económica y sobre las cuales en general hay preocupación por los efectos que pueden generar en un horizonte más largo, pero a corto plazo parece haber consenso en que van a generar un crecimiento más acelerado en Estados Unidos. En esa línea también se han movido los mercados financieros desde la elección de Trump, con ganancias muy abultadas en los principales índices.

RA —¿En las demás economías desarrolladas también está mejorando el panorama de crecimiento?

TS —Sí, en Europa se destaca la revisión al alza de las proyecciones para Alemania, Francia, España y especialmente para el Reino Unido, donde las previsiones iniciales que se hicieron luego del voto de Brexit parecen haber sido demasiado pesimistas y gradualmente se van corrigiendo. Concretamente, el FMI proyecta ahora un crecimiento de 2 % en el Reino Unido este año, dos décimas por encima del 1,8 % que se vio en 2016 y medio punto mayor al que se preveía para 2017 en el último informe del organismo, que fue en enero.

En Japón también hubo una revisión bastante importante del pronóstico, de cuatro décimas con respecto a la proyección de enero. Concretamente, ahora se está manejando una tasa de 1,2 % para este año, que es baja a nivel mundial pero buena para lo que han sido los parámetros japoneses de los últimos años.

RA —¿Y a nivel de las economías en desarrollo? ¿Cuáles son a juicio de ustedes los principales destaques?

TS —Por su peso en la economía mundial, el pronóstico para China siempre es importante. Recordemos que hace un par de años China desplazó a Estados Unidos como la economía más grande del mundo y representa casi una quinta parte del PIB global (en la medición ajustada por paridad de poderes de compra).

Como es sabido, el crecimiento de China se ha venido desacelerando en los últimos años, desde tasas en torno de 10 % en el promedio de los años 2000 a valores debajo de 7 % en los últimos dos años… El FMI espera que ese proceso prosiga (con pronósticos de 6,6 % para este año y 6,2 % en 2018), pero la desaceleración que se proyecta ahora es más tenue que la que se preveía algunos meses atrás. Los últimos datos de actividad económica en China de hecho vienen superando las expectativas. En general, esta mejor performance se atribuye a un crecimiento más acelerado del crédito y a mayor inversión pública. Son elementos que al mismo tiempo acentúan incertidumbres sobre la sostenibilidad del crecimiento a mediano plazo, pero que en el corto plazo están dando un impulso a la economía.

Fuera de China, se prevé que India siga creciendo cada vez más rápido y que Rusia deje atrás la recesión que tuvo en 2015-2016. También se prevé que América Latina como bloque mejore bastante frente a números particularmente malos en 2015 y en 2016, pero el pronóstico en nuestra región igual sigue siendo muy pobre.

RA —Sí, estoy viendo en el resumen ejecutivo del informe que las proyecciones para América Latina de hecho se corrigieron a la baja desde lo que se proyectaba en el informe de octubre, o incluso frente a lo que se proyectaba en enero…

TS —Es verdad. El pronóstico actual apunta a un crecimiento medio de 1,1 % este año, una décima más bajo que el esperado en enero y medio punto porcentual más bajo que el que se esperaba en la última revisión completa de pronósticos, que había sido en octubre.

Igual, como decía antes, es un pronóstico que marca un repunte frente a números malísimos en años anteriores. Recordemos que el año pasado cerró con una caída del PIB del conjunto de América Latina de 1 %. En los últimos 50 años sólo hubo caídas mayores en ocasión de la crisis internacional de 2008-2009 y con la crisis de deuda latinoamericana de principios de los ochenta. 2016 fue verdaderamente un año excepcional, con una recesión muy profunda en Brasil y con malos desempeños también en las otras grandes economías del bloque (México, Argentina y Venezuela, fundamentalmente).

Frente a eso, lógicamente 2017 es un año de “rebote”, pero sucede que la recuperación viene tardando más de lo previsto… lo hemos comentado varias veces en este espacio para Brasil y para Argentina… y por eso es lógico que la proyección se venga corrigiendo a la baja en los sucesivos reportes. Dicho eso, igual vale marcar que hoy por hoy el FMI tiene pronósticos para 2017 más conservadores que los que manejan los analistas locales en varios países. Por ejemplo, en Brasil se proyecta 0,2 % cuando la mediana de la encuesta de expectativas es 0,4 % y seguramente se corrija al alza con los buenos datos de enero y febrero que se publicaron esta semana; en Argentina proyecta 2,2 % cuando en general hay expectativas de un número más en torno de 3 %…

RA —¿Y para Uruguay?

TS —Para Uruguay el FMI maneja un pronóstico de 1,6 % para 2017. Eso está un poco debajo de las últimas proyecciones que estamos manejando en Deloitte para 2017, pero también vale marcar que el FMI parece tener una visión bastante positiva en el pronóstico de mediano plazo… De hecho, nosotros en Deloitte tenemos todavía bastante incertidumbre sobre cuán duradero puede ser el repunte dado lo caro que está Uruguay en dólares y los desequilibrios que se han acumulado en varios frentes, pero en los números del FMI ese pronóstico de 1,6 % en 2017 es un tránsito hacia tasas más altas en los años siguientes. Uruguay no aparece explicitado en el cuerpo del informe, pero en las bases de datos actualizadas que se colgaron en la web aparece con proyecciones de 2,6 % en 2018 e incluso arriba de 3 % en 2019 y 2020.

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Foto: Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Montetario Internacional (Archivo). Crédito: Stephen Jaffe/ IMF Staff Photo/ AFP Photo.

Este contenido y otros análisis de Deloitte los encontrás en www.objetiva.com.uy.

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