A. Económico

¿Repunta la actividad del comercio en Uruguay?

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Mientras que las autoridades van divulgando cifras que confirman una excelente temporada turística, la semana pasada un informe de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios indicó que ya en el último trimestre del año pasado el sector del comercio empezaba a mostrar mejores números.

Emiliano Cotelo (EC): ¿Está empezando una fase de reactivación en la actividad comercial? Les proponemos repasar los últimos indicadores disponibles y analizar cómo se presentan las perspectivas para este año en diálogo con la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

Tamara, el informe que presentó la Cámara de Comercio la semana pasada se abre diciendo que “la situación de caída generalizada es paulatinamente dejada atrás, comenzando a transitarse un camino lento de recuperación de las ventas”. ¿Cuán generalizada es esa tendencia?

Tamara Schandy (TS): Es bastante generalizada, aunque obviamente hay matices en las diferentes ramas. Recordemos que los informes de la Cámara de Comercio se basan en encuestas y que se organizan por sector.

En este último reporte, que corresponde al relevamiento del cuarto trimestre de 2016, la cámara informa que el 58% de los sectores relevados mostraba mejores niveles de ventas que un año atrás… El vaso medio vacío es que el 42% de los segmentos sigue sin repuntar, pero ese 58% es un dato bastante bueno para lo que venían siendo trimestres anteriores. En el trimestre anterior menos de 1/4 de las ramas crecía; de hecho desde 2013 no teníamos una encuesta con la mitad de las ramas creciendo.

EC  –  ¿Podemos comentar algunas cifras por sector? ¿Cuán fuerte es el rebote en los sectores que más crecen?

TS  –  Los aumentos más fuertes se están viendo en ramas que habían caído mucho el año pasado. Por ejemplo, en el área de bienes que podríamos llamar “de inversión”, se destacan subas de más de 40% en las ventas de maquinaria agrícola… También hay incrementos relevantes en las ventas de bienes de consumo durable, como electrodomésticos o autos.

En el caso de los electrodomésticos, el informe de la cámara reportó una suba de 10% respecto a las ventas del cuarto trimestre de 2015.

En autos, los datos de ASCOMA indican que en el último trimestre del año pasado las ventas de 0km subieron 11% interanual. En diciembre, en particular, hubo un nuevo récord de venta para ese mes: casi 6.000 unidades. Ni siquiera en los años de “boom” de venta de autos (como 2012-2013) había habido un diciembre con ese nivel… y en ese caso también hay cifras positivas para enero, con un aumento de 17% en relación a enero de 2016.

EC  –  ¿Qué pasa en otros sectores de consumo más “corriente”? Estoy pensando, por ejemplo, en las ventas de alimentos o de vestimenta…

TS  –  Ahí no hay mejoras. En el caso de las ventas de supermercados el informe de la Cámara de Comercios indica una caída de 2,1% en el último tramo de 2016 y en el caso de la vestimenta se reporta una baja de 4% respecto al último trimestre de 2015. La verdad que son caídas que llaman la atención dado que estamos en un contexto en el que el salario real ha seguido subiendo y en el que mejoraron las expectativas…

Pero en cualquier caso también hay que aclarar que son consumos mucho menos volátiles que los que mencionaba antes. O sea, no están subiendo pero tampoco habían caído en 2015 o en la primera mitad de 2016 en la magnitud que cayeron las ventas de los productos que antes comentábamos.

EC  –  ¿Qué rol juega la caída del dólar en este repunte que se está viendo en el consumo de bienes durables?

TS  –  Seguramente uno bien importante. En Deloitte tenemos modelos que muestran de manera inequívoca que el consumo de estos productos está muy incidido por el tipo de cambio. En definitiva, el dólar pauta cuán caros o baratos están estos bienes en relación a los ingresos de la población, que en su mayoría son en pesos.

Desde mediados del año pasado vimos una caída prácticamente ininterrumpida del dólar, que hizo que este tipo de productos se volviera a abaratar en términos relativos. En el caso de los autos, además, hubo bajas de precios incluso medidos en dólares…

Ahora, el efecto precio no es el único factor. El repunte en el consumo también viene estando acompañado por un contexto de aumento de los ingresos de los hogares y por mejores expectativas. Por ejemplo, el índice de confianza de los consumidores que computan la Universidad Católica y Equipos tuvo un repunte bastante notorio sobre el final del año pasado. El factor expectativas es clave en las decisiones de consumo de bienes durables.

EC  –  Supongo que el repunte se da desde un clima de expectativas bastante deprimido antes. Más allá de que mejore, ¿se puede decir que volvimos a “buenos” niveles de expectativas?

TS  –  No tanto… La metodología de la Ucudal y Equipos distingue cuatro regiones para ese indicador: la zona que llaman de “atendible optimismo”, la que llaman de “moderado optimismo”, la de “moderado pesimismo” y la de “atendible pesimismo”. A comienzos del año pasado el índice bajó a los niveles más bajos del rango de “moderado pesimismo”… Ahora sigue en esa región, pero casi en la frontera con la zona de “moderado optimismo”… En términos de este índice, estamos en una situación similar a la de comienzos de 2015: ni con la euforia de los mejores años del consumo (cuando la actividad comercial crecía de forma generalizada y bastante intensa) ni con la cautela que primaba entre mediados de 2015 y mediados de 2016, cuando incluso el consumo llegó a tener una contribución negativa en el PIB.

EC  –  ¿Cómo están viendo el panorama para el resto de 2017?

TS  –  En términos generales debería ser un año mejor que el pasado en ventas. Por un lado, el aumento del salario real será mayor este año. Recordemos que hubo atrasos en las negociaciones colectivas, que llevaron a que muchos grupos terminaran acordando las subas salariales recién sobre el final de 2016. Además, si la inflación termina bajando como hoy indica nuestro escenario base en Deloitte, eso también contribuirá a una mayor mejora del poder adquisitivo de las personas (dado incrementos de salarios que en su mayoría están fijos en términos nominales).

De todos modos, no debemos olvidar que a nivel del mercado de trabajo todavía no estamos viendo una tendencia de recuperación. Por el contrario, los últimos datos disponibles confirman una tendencia de deterioro de la tasa de empleo (aunque visiblemente más moderada que en años previos).

EC  –  Al mismo tiempo, está la incertidumbre respecto a la evolución del dólar…

TS  –  Exacto. Nuestros modelos están proyectando subas de las ventas de productos como electrodomésticos o autos incluso cuando prevemos cierto aumento del dólar, pero si la cotización sube de forma más fuerte, obviamente ese tipo de consumos se puede resentir.

Y luego está la gran incertidumbre de la entrada en vigencia del cambio en el IRPF.

EC  –  ¿Tienen cuantificado ese impacto?

TS  –  No exactamente… Se podría argumentar que como es un cambio que se conoce hace tiempo, los hogares podrían tenerlo ya incorporado en la toma de decisiones… Es más, el año pasado pensábamos que parte del freno en el consumo se debía, justamente, a la noticia de aumento del IRPF y baja de las deducciones… De todos modos, parece bastante razonable pensar que no todos hacen una cuantificación precisa ni anticipan de manera perfecta los efectos sobre su ingreso disponible… y que los mayores efectos se ven cuando la gente nota efectivamente que cambia su ingreso líquido.

En síntesis, Emiliano, el panorama para el comercio este año se presenta mejor y pensamos que a nivel agregado debería ser un sector en crecimiento, pero también hay algunos elementos de riesgo que podrían conspirar contra esta incipiente recuperación que se empieza a ver… Por ahora nuestra visión es relativamente cautelosa y estamos trabajando con un escenario de crecimiento promedio en torno de 2% anual.

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