Alejandro Végh Villegas, ministro de Economía en la dictadura, falleció a los 88 años

Este miércoles falleció, a los 88 años, uno de los protagonistas de la historia económica reciente: Alejandro Vegh Villegas.

Nació en Bélgica en 1928. En 1953 se recibió de ingeniero industrial y luego se doctoró en Economía en la Universidad de Harvard. Siempre vinculado a la lista 15 del Partido Colorado, fue nombrado subsecretario de Industria y Comercio en 1967, bajo el Gobierno de Oscar Gestido. Cuando Jorge Pacheco Areco asumió la presidencia, Vegh pasó a dirigir la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

En 1974, ya en dictadura, es designado ministro de Economía. Dos años más tarde, poco después de que los militares removieran al entonces presidente de facto Juan María Bordaberry, abandona la cartera y pasa a integrar el Consejo de Estado, donde permaneció hasta 1979.

Luego fue embajador en Estados Unidos durante un año pero en diciembre de 1983, en medio de la crisis económica que se había disparado un año antes con la rotura de la “tablita”, es convocado nuevamente como ministro de Economía, cargo en el que permaneció hasta marzo de 1985, cuando asumió la presidencia Julio María Sanguinetti.

La Mesa de los Viernes con Ana Ribeiro, Mauricio Rosencof, Juan Grompone y Gonzalo Pérez del Castillo.

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4 Comentarios - Escribir un comentario

  1. si bien es cierto que no es muy loable ser mostró de una disctadura, tampoco lo es matar o mandar matar peones inocentes por causas dudosas, provocar la reacción de sectores de derecha para generar una dictadura y/o causar q un gobierno decrete las medidas prontas de seguridad o incluso juzgar negativamente a alguien que acaba de morir. Todo esto sobre todo cuando la justicia, como dice Juan, no lo acusó de nada. Mejor hacerse al silencio. ¿Difícil no? Que generosa que es la vida con alguno, che!

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  2. Me gusto mucho la Tertulia.

    Naci en Uruguay en los setenta, y despues de leer estos dias sobre A. Vegh Vilegas, y oir esta Tertulia, mi prgunta es: Que hubiera sido de nuestro Uruguay si no hubiese existido un A V Villegas…?
    Pienso al igual que Juan Rompone que el desastre hubiera sido muchisimo peor, undiendo economica y financieramente nuestro Pais.

    Saludos desde EUA.
    Pedro Muniz

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  3. Juan Grompone ante la afirmación de Emiliano de que se encuentra elogiando a un ministro de la dictadura. Responde: “Pero también ministro de LA [en realidad de “una”] dictadura era José Pedro Varela, y quisiera ver quien se anima a no elogiarlo” (aprox de 8,12 a 8,20). La forma de argumentación de Grompone parece a primera vista irreprochable.
    Socratón (personaje híbrido entre Sócrates y Platón) ya utilizaba en abundancia esta forma de argumentar: falsear una tesis mostrando su contradicción con una de las creencias compartidas con el interlocutor. En este caso: No se puede afirmar a la vez que los ministros de las dictaduras no son elogiables y elogiar a un ministro de la dictadura como J.P Varela.
    Sin embargo, el contra-argumento, aunque sagaz (y hay que tener en cuenta que surge espontáneamente en la conversación), no es válido en tres casos. Primero, si la persona no elogia a Varela (caso raro), segundo, si diferencia la dictadura de Terra de la última dictadura (caso bastante menos raro), y tercero, si diferencia la relación de Varela con una dictadura y la de Végh Villegas con la otra.
    Esta puntualización es relevante porque se puede considerar incorrecto elogiar a alguien, como Végh Villegas, que aceptó o se comprometió con ciertos principios y ciertas prácticas específicas que consideramos reprobables (la censura, la tortura, etc.), y no a Varela (siempre y cuando no se haya comprometido exactamente con los mismos principios y prácticas). Además, por supuesto, se pueden elogiar ciertas acciones de alguien, sin elogiar (o incluso reprobando) a esa persona o las acciones que le permitieron realizar las acciones elogiadas (sólo por poner un ejemplo, se puede elogiar las innovaciones en cuanto a la propaganda llevada adelante por Goebbels, sin elogiar el nazismo o a Gobbels).
    En consecuencia, creo que la “escandalosa” posición de Grompone se debe a su imprecisión, dicho de otra forma, la posición de Grompone debidamente planteada, y quitando el error que cometió, no es tan escandalosa.
    Gracias por hacernos pensar…

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