Asesinato de Brissa González reabre debate sobre riesgos de redes sociales para niños

El Ministerio del Interior tiene la fuerte sospecha de que Brissa González y su asesino mantenían un vínculo a través de una red social, y que el día 20 de noviembre, cuando subió al auto de Williams Pintos Pinto, la niña no lo hizo porque había perdido el ómnibus, sino porque mediante conversaciones en internet habían pactado que se encontrarían.

Lo dijo el ministro Eduardo Bonomi este lunes aquí, En Perspectiva:

(Audio entrevista central)

EC —Brissa no perdió el ómnibus, lo dejó pasar porque ya tenía pactado ese encuentro con este hombre.
EB —Sí, esa es la fuerte sospecha. Eso está todavía en trámite judicial, pero esa es la fuerte sospecha.

(Fin de audio)

La red social por la que se comunicaban se llama “Amino”, una plataforma digital que permite a los usuarios integrarse a comunidades virtuales basadas en intereses específicos y que agrupan a personas con los mismos gustos, como la saga literaria “Harry Potter”, la serie “Stranger Things” o el estilo de música K-pop, para mencionar algunos ejemplos.

Al igual que la mayoría de las redes, en “Amino” se puede chatear, crear un blog, subir dibujos, fotos o videos.

Luego de comprobar que “Amino” era muy utilizada entre los alumnos de la escuela donde concurría Brissa, el director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior, Gustavo Leal, organizó en ese establecimiento un taller para dar información sobre la plataforma, que según dijo, “tiene cinco millones de usuarios en todo el mundo”.

No obstante, Leal aclaró que “el problema no es internet ni las computadoras. Es lo que hacemos con ellas”

Así habló sobre el tema en el programa “Arriba Gente”, de canal 10

(Audio Gustavo Leal)

El punto central no es el juego. El contacto podría haber sucedido a través de ese juego, podría haber sucedido a través de Facebook, podría haber sucedido a través de cualquier interacción, que en una red social yo puedo interactuar y chatear con alguien y no necesariamente sé quién está del otro lado.

(Fin de audio)

El problema tiene nombre y se llama “grooming”. Sucede cuando un adulto se crea un perfil falso como si fuera un niño y entabla conversaciones con menores de edad con el fin de disminuir las inhibiciones del niño y poder abusar sexualmente de él. Y no es nuevo en Uruguay.

Según cifras del Ministerio del Interior, a mediados de agosto de 2016 la Policía había recibido 700 denuncias de este tipo y 23 personas habían sido procesadas.

La Mesa de los Miércoles, con Teresa Herrera, Guillermo Fossati, Felipe Schipani y Rafael Porzecanski.

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