Entrevista central, jueves 15 de octubre: Juan Martín Fernández

Entrevista con Juan Martín Fernández, director ejecutivo de Enseña Uruguay.

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EN PERSPECTIVA
Jueves 15.10.2015, hora 8.16

EMILIANO COTELO (EC) —¿Qué podemos hacer nosotros, los ciudadanos que no ocupamos ningún cargo de jerarquía política, para mejorar la educación pública?

Esa fue la inquietud de un grupo de profesionales que el año pasado formaron la asociación civil Enseña Uruguay. Pusieron el foco en los liceos y escuelas de UTU ubicados en zonas de contexto crítico, donde siempre quedan vacantes muchas horas de clase. Y armaron un sistema para reclutar y capacitar a estudiantes universitarios avanzados o ya recibidos, de distintas carreras, que tuvieran interés en cubrir esas horas docentes.

En marzo de este año comenzaron a trabajar en esas instituciones los primeros voluntarios. Y en estos días está abierto el segundo llamado a aspirantes, que vence en noviembre.

Mientras tanto, la organización ya se plantea otros objetivos.

Para adentrarnos en esta iniciativa, para conocer qué es Enseña Uruguay, estamos con Juan Martín Fernández, su director ejecutivo.

Este el segundo año de funcionamiento de Enseña Uruguay, pero seguramente muchos no los conocen. Ustedes han optado por un perfil bastante bajo. ¿Por qué?

JUAN MARTÍN FERNÁNDEZ (JMF) —Entendemos que lo importante es empezar a hacer primero, empezar a sentirnos seguros de lo que estamos haciendo, del trabajo que estamos haciendo, para después de a poco empezar a comunicar. Estamos en ese proceso de entender mejor lo que hacemos y fortalecer nuestro programa y lo que estamos haciendo.

EC —Sobre el origen de este proyecto yo comentaba algo en la introducción. ¿Podemos profundizar cómo fue esa inquietud inicial?

JMF —Como decías muy bien, es un grupo de profesionales de la sociedad civil que a partir de lo que pasa en la educación pública en Uruguay, de algunos desafíos que está enfrentando, nos pareció importante comprometernos y apoyar en lo que nosotros podríamos. Y particularmente vimos un espacio, que son esas horas vacantes que muchas veces quedan, y que hay profesionales que pueden estar habilitados para darlas. La idea es seleccionarlos, capacitarlos y apoyarlos durante dos años para que den clases y que esa experiencia sea positiva para los estudiantes y también para ellos.

EC —¿Quiénes fueron los que arrancaron?

JMF —Era un grupo de jóvenes profesionales –entre ellos algún nombre de la casa–, como Nicolás Albertoni, Lucía Arboleya, Felipe Algorta, Alejandra Rossi, que pensaron en esta idea, que es parte de una red mundial que se llama Teach for All, que trabaja en 35 países. La idea era pensar y ver si era posible acá, y en un momento agarré yo la posta, la fundamos y empezamos a comprometer. La solidaridad y el compromiso del uruguayo es impresionante, se ha sumado muchísima gente a esta causa.

EC —Demos algún dato tuyo para que sirva como ejemplo de ese grupo. Juan Martín Fernández tiene 29 años, es licenciado en Economía por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República, egresaste en el 2013, y estás estudiando magisterio al mismo tiempo.

JMF —Sí, empecé este año a estudiar magisterio. No sé si lo voy a terminar, pero para empezar a entender un poco más. Soy profesor de Matemática, entonces el tema es sobre todo la pedagogía y la didáctica, y entender más a los adolescentes, en este caso a los niños. Es una cosa que me importa bastante, así que hay que seguir formándose y entender mejor lo que uno está haciendo.

EC —Esta idea de capacitar a universitarios para que den clases en secundaria no es un invento de ustedes. Algo mencionaste de una institución en la que ustedes se apoyan, que existe en otros países. Veamos algo más por ese lado.

JMF —Teach for All es una organización que trabaja en 35 países. Acá en la región está en Argentina, Chile, Colombia, Perú. Es un movimiento de jóvenes que comparten este compromiso por construir una educación más justa e inclusiva. En ese sentido lo que hace es comprometer más gente, parte de la hipótesis de que hay que comprometer más gente en la educación. Entonces desarrolla un método de capacitación y formación para profesionales que no hayan tenido experiencia en docencia pero que tengan un compromiso y ciertas habilidades de liderazgo, de comunicación y de empatía con los gurises que les permitan desempeñarse correctamente como docentes.

En el capítulo local de Uruguay es una organización totalmente local, somos parte de esta red pero somos locales. En diálogo con las autoridades y con el sistema educativo encontramos ese lugar, esa faltante de docentes que hay, y que en el Estatuto Docente está permitido que los profesionales den clases…

EC —Ese es un punto que conviene aclarar, porque algunos podrían preguntarse: ¿cómo?, ¿por ser estudiantes universitarios ya están habilitados para dar clases en secundaria o en UTU?

JMF —En las materias en las que nosotros trabajamos, que son las materias deficitarias, casi el 50 % no son egresados del profesorados y ya hay muchos profesionales o estudiantes de Formación Docente que dan clase. La idea nuestra es contribuir a eso y dar una capacitación para que al menos en ciertas cosas básicas se puedan desempeñar correctamente en el aula.

EC —Es un hecho, ocurre, en varias materias hay profesores dando clase que no son graduados como profesores, que lo hacen a partir de los conocimientos adquiridos en su formación universitaria. Pero esas personas no necesariamente tienen formación en pedagogía, entonces lo que ustedes procuran es que aquellos con los que ustedes trabajan sí tengan esas herramientas.

JMF —Sí, que tengan algunas herramientas basadas en este programa que les permita un correcto desempeño en el aula. Fundamentalmente en los tres ejes en los que trabajamos: herramientas pedagógicas, didáctica de la asignatura y reflexión personal. Nos parece importante que la persona entienda lo que está haciendo y se comprometa, y que entienda el contexto; el adolescente, sobre todo el de contexto vulnerable, es complejo. Y es importante entender hacia dónde vamos para que ese compromiso se sostenga durante los dos años.

EC —Más en general, ¿cuáles son los objetivos que Enseña Uruguay se ha propuesto?

JMF —Como organización de la sociedad civil pretendemos sumarnos y contribuir a los objetivos que tiene el sistema educativo público. Principalmente contribuir a bajar la deserción, una cosa que nos parece superimportante y que es uno de los desafíos más grandes que ha tenido este intento de masificación de la educación media, que es un desafío a nivel mundial pero que en Uruguay tiene un reflejo bastante duro. Y obviamente contribuir a los aprendizajes, a que estas personas, estos adolescentes adquieran los aprendizajes que corresponden para su edad. Y ahí nos parece que nada es mejor que que haya un profesor en lugar de una silla vacía, contribuir con personas que están habilitadas, que respetan el Estatuto Docente y a las que nosotros les brindamos esa capacitación y ese apoyo continuo.

EC —Ese es el objetivo de fondo. Pero supongo que también hay objetivos relacionados con esos universitarios que van a dar esas clases.

JMF —Exactamente. Hay otra parte, que es muy importante y que es como el valor agregado, el plus que tiene la organización y que a mí por ejemplo me atrajo mucho. Es que estos dos años también sirvan como un proceso de conocer, de entendimiento y de reflexión de lo que pasa en el sistema educativo, y que después, sea que sigan siendo profesionales en sus carreras o se dediquen a la docencia o a algo relacionado con la educación, siempre tengan en cuenta al sistema educativo. Me gustaría que en el día de mañana todos los profesionales del país se hayan comprometido de cierta forma con el sistema educativo. Creo que esa es la gran diferencia entre los sistemas educativos que funcionan y los que no: el compromiso de toda la sociedad para con los resultados.

EC —Para empezar, conocerlo, conocer la educación pública. Capaz que algunos de estos profesores que ustedes están reclutando vienen de instituciones privadas y no conocen los liceos públicos o no conocen los liceos públicos de contexto crítico.

JMF —Sí, eso, pero también desde el rol. No es lo mismo como estudiante –tenemos algunos profesores que vienen de contexto crítico, hay uno particularmente– que como profesor y el desafío es enorme. Nosotros revalorizamos el rol docente como agente transformador, creemos que es impresionante la capacidad que tiene un docente de generar algo en la vida de los estudiantes. Entonces ahí duplicamos nuestra apuesta: poner gente supercomprometida, con ciertas habilidades, que generen una huella en los estudiantes.

EC —Ustedes han dicho leí que buscan jóvenes “que se coman la cancha, que interactúen, que pregunten, que motiven, que logren incentivar”.

JMF —Exactamente, buscamos gente que realmente tenga un espíritu crítico y que logre eso, pensar fuera de la caja, preguntar, presionar, y que lleve a sus estudiantes a su máximo potencial. No estamos pensando en gente que vaya a ocupar esa vacante y esté calladita y quieta.

EC —Supongo que esta experiencia de por lo menos un par de años dando clases después les va a servir en su propia profesión.

JMF —Exactamente. Hemos visto, sobre todo en los países que están más avanzados con este tipo de programas, cómo en la historia profesional este hito de dos años de dar clase se reconoce como algo superimportante. Tenés que liderar 30 personas, tenés que alcanzar objetivos; hay cosas que son transversales a todas las profesiones y que en la docencia se practican y se ejercitan mucho. Y es un desafío enorme, a veces sentimos que no podemos, es realmente difícil, entonces se requiere un compromiso. Haber atravesado este programa es un plus para la carrera profesional. Nos encontramos con mucha gente que nos dice que después de la universidad uno sabe menos que cuando entró, se va con más preguntas. Entonces esta es una forma de entrar a la cancha y desde ahí contribuir y crecer como persona, pero también profesionalmente.

EC —Así que eso les va a servir después al arquitecto, al contador público, al ingeniero…

JMF —Exactamente. En países donde lleva más tiempo, por ejemplo en Inglaterra, la docencia es elegida como uno de los tres lugares para comenzar tu carrera profesional en todo, no en una ONG. Es como el top tres de las elecciones que hacen los estudiantes, porque interpretan que ahí hay un compromiso por el país, pero también esto que se llevan ellos como profesionales.

***

EC —El problema de falta de docentes ha mejorado bastante desde que ustedes largaron, ¿no?

JMF —Sí, ha mejorado bastante. El sistema de elección de horas está mejorando paulatinamente, y eso ayuda mucho, ojalá en breve no suceda más. Ese es un tema coyuntural, pero también hay un problema de fondo que es que si se intenta resolver el tema de la deserción, el sistema educativo va a necesitar más gente.

EC —Para ustedes el disparador fueron las horas de clase vacantes. Pero suponiendo que se cubran todas las horas, ¿tienen cómo seguir, entienden que tiene sentido que sigan?

JMF —Nosotros apoyamos profesores. Son ellos, no somos nosotros los que los ubicamos en los liceos, son los profesionales que eligen las horas y las toman. Mientras nuestra propuesta siga aportando valor desde el punto de vista de que involucra más gente y contribuya a la educación –no solamente las horas vacantes–, encontraremos otra forma de seguir contribuyendo desde ese lugar de entrenar y traer profesionales y comprometiendo más gente con el tema educativo.

EC —Veamos el procedimiento. ¿Cómo opera todo esto? Primero hay un llamado…

JMF —El programa tiene cuatro etapas. La primera es una convocatoria –que en este momento está abierta hasta el 30 de noviembre–, ahí los profesionales o estudiantes avanzados se pueden postular, con dos requerimientos: uno, que cumplan con las condiciones que pide Secundaria, que están en nuestra página web, y dos, pasar una selección que hacemos nosotros, entre las personas habilitadas, de acuerdo al compromiso, habilidades, toda una rúbrica que mide y que intenta prever que esa persona se va a desenvolver correctamente en un salón de clase. Esa es la segunda etapa, la selección que hacemos nosotros, que vamos a hacer diciembre. Después hay una capacitación durante el verano, bastante intensa, antes del comienzo de las clases. Y una vez en el aula, durante dos años se le da un apoyo continuo, una formación continua, que creo que es uno de los plus más importantes del programa, y de las cosas de este programa que se pueden compartir con el sistema educativo en general.

EC —¿Cómo funciona ese acompañamiento?

JMF —Creo que hay un reclamo en general de muchos docentes que a veces se sienten desbordados por ciertas situaciones y ciertas complejidades. Nosotros hacemos un apoyo en dos ejes, uno en lo personal, de apoyar esos desafíos que a veces nos superan como profesionales pero como personas, y también ir observando clases, entendiendo la dinámica del aula y logrando soluciones superconcretas para ese grupo, para ese salón de clase, entendiendo que la heterogeneidad ya es un dato de letra, entonces a eso tenemos que reaccionar con medidas superconcretas y superajustadas a lo que pasa. El profesor ve lo que le pasa en la clase, saca notas, saca apuntes, habla con los estudiantes, hablamos mucho con los estudiantes, con los directores. Tratamos de comunicarnos de todos lados y de reaccionar rápido, on time.

EC —¿Con quiénes se comunica el docente? ¿Quiénes son esos tutores?

JMF —Hay dos partes, gente que es más de la profesión de psicología, que puede ser parte del apoyo, y personas que están más en la parte pedagógica y didáctica. Tenemos esos tutores como referentes, pero también invitamos, convocamos a especialistas en los temas. Por ejemplo, si hay un problema de dificultad de aprendizaje, contratamos una persona y hacemos un curso para esos profesores sobre ese tema, porque ese perfil no está en toda la organización. Se han acercado muchísimos docentes a darnos una mano, a contribuir en esta formación.

EC —Esa es otra forma de participar.

JMF —Es otra forma de participar, apoyar a estos profesionales en lo que están haciendo, ir a ver una clase, acompañarlos. Mucha gente se ha acercado a dar una mano. Para decirte un número, el año pasado la convocatoria fue de 615 personas, 615 jóvenes profesionales o estudiantes avanzados que decidieron comprometerse y dedicarse dos años a hacer esto. Les pedimos a las personas que sea una dedicación principal en su vida, que se dediquen durante dos años a esto. Obviamente compartiendo con otras cosas, con la carrera, pero que se dedique, que no llegue cansado de tardecita a dar clase, que realmente se dedique a esto durante dos años.

EC —Pero estamos hablando por ejemplo de estudiantes universitarios…

JMF —Sí, sí.

EC —… que al mismo tiempo están siguiendo su propia carrera. ¿Entonces?

JMF —Están con otras actividades, pero que esta sea una actividad central y no una actividad marginal en nuestro día.

EC —¿Cuántas horas de clase deben asumir?

JMF —Les pedimos que den 10 horas de clase directas por semana.

EC —Ese es el mínimo.

JMF —Ese es el mínimo.

EC —¿Y el máximo? ¿Hay un máximo?

JMF —No hay un máximo, 20 horas por inspección, una persona puede dar más de una materia y tener más de 20 horas, no hay un máximo. Hay sobre todo un mínimo porque el compromiso que le pedimos a esa persona es que haya tomado 10 horas en ciclo básico en contexto vulnerable. Eso es lo que le pedimos para recibir la capacitación que le ofrecemos.

EC —La condición de que tiene que estar dispuesto a dar clases en institutos de zonas de contexto vulnerable es muy importante.

JMF —Sí, es básica. Es superimportante y es básica, porque esto no es caridad, es un tema de derechos humanos. Es central entender que las personas que no tienen profesor están casi todas en contextos vulnerables, el sistema de elección de horas es medio perverso en ese sentido. Pero además es donde si no tienen un profesor más lo sufren, porque capaz que uno tiene la oportunidad de ir a un profesor particular o [de recibir apoyo] en el contexto del hogar, pero ahí no haber tenido un año profesor de matemática y la decisión de pasarlo de año es un tema. Igual, en cantidad, no hay millones de horas vacantes, son pocas, pero para nosotros es superimportante cubrir esas pocas, porque en esos lugares hay que tener el 100 % cubierto, no alcanza con que sean pocas.

EC —Al pasar utilicé la palabra voluntarios a propósito de estos estudiantes universitarios que se anotan en los llamados de Enseña Uruguay. Me refería a que son personas que tienen que tener la voluntad de jugar este papel, que tengo la impresión de que son personas que de algún modo poseen un compromiso social, una preocupación por estos asuntos. Pero no van a ser profesores honorarios, de ningún modo.

JMF —No, no. Nosotros les pedimos el compromiso de que tomen estas horas y ellos las toman respetando el procedimiento y son contratados por los subsistemas Secundaria o UTU como cualquier otro docente, con los derechos y las obligaciones de cualquier otro docente…

EC —Van a ganar el sueldo de un docente que ingresa con la categoría de ellos.

JMF —… y responden al director, obviamente. No hacemos algo distinto de eso, son personas que podrían haber tomado esas horas sin Enseña Uruguay. Lo que hacemos es aportarles una capacitación a esas personas con ese compromiso. Entonces también hay una sinergia entre ellos. El hecho de juntarnos, de compartir experiencias es superimportante en cómo ellos mismos van construyendo su camino y su desafío.

EC —Lo que les aporta Enseña Uruguay es todo esto que tú has venido describiendo en cuanto a apoyos, formación, seguimiento. No dinero, no reciben un plus de sueldo de la organización.

JMF —No, para nada, no hay ningún contrato laboral con la organización, ninguna beca, nada. Solamente el apoyo desde ese lugar.

***

EC —¿Por qué un estudiante avanzado de abogacía se postularía para dar clases de Historia en un liceo público de contexto crítico?

JMF —Los jóvenes están siendo parte de este debate y este momento de reflexión sobre la educación, y buscan comprometerse, realmente intentan comprometerse. ¿Qué puedo hacer yo? es la primera gran pregunta que buscan responder, y buscan un sentido. Creo que eso es lo que los empuja hacia un compromiso por entender y por contribuir de alguna forma a la educación del país.

EC —Tengo varios mensajes de los oyentes. Y varios en particular, como este de Jorge, van a este punto: “¿Esa organización ha pensado en dar cabida a profesionales jubilados?”.

JMF —Está abierto, no tenemos un límite de edad. Cuando digo jóvenes, me refiero a jóvenes de espíritu, porque se requiere ese espíritu para afrontar el desafío. No hay un límite de edad, siempre y cuando cumplan con las condiciones de Secundaria, están superabiertas las puertas.

EC —Otro mensaje dice: “Soy ingeniero agrónomo y productor arrocero. Desde el año 2001 soy docente en una escuela agraria, porque comparto los conceptos que están exponiendo. Mi nombre no importa. Cordial saludo”, etcétera. Una iniciativa individual que va por el lado este.

JMF —Sí, sí.

EC —Podría preguntarse: ¿Enseña Uruguay es un IPA paralelo?

JMF —No, no, ni mucho menos. Nosotros intentamos contribuir a que estos profesionales, si quieren seguir en la docencia después de estos años, hagan la formación tradicional, nos parece superimportante. Esto no viene a sustituir lo otro ni mucho menos, viene a contribuir a que estos profesionales desarrollen estas capacidades que les permitan desenvolverse correctamente en el aula. Al revés, la idea es motivar, y ya hay algunos de los que están dando clase que están haciendo algunas materias en Formación Docente. Es superimportante eso.

EC —El año pasado desde ADES (Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria de Montevideo) se rechazó este programa. El dirigente Luis Martínez dijo, en unas declaraciones al diario El Observador, que “los universitarios no se forman para dar clases” y que “los profesores tienen cuatro años con diferentes materias referentes a la formación docente que los universitarios no”. ¿Cómo responden a ese argumento?

JMF —Dialogamos, después yo conversé con Luis Martínez, hemos conversado con ellos. Entiendo su postura y compartimos muchas de sus propuestas. Lo que dijimos fue que ya pasa y que mientras estos docentes –por eso existe Enseña Uruguay– cumplan con el Estatuto Docente y el procedimiento, tienen el derecho de tomar las horas y después son unos profesores más.

EC —Esto está coordinado con la ANEP.

JMF —Sí; no es una coordinación, tenemos un diálogo, obviamente, y es un diálogo superpositivo, pero vuelvo a decir: los protagonistas, los que toman las horas, son los profesionales, son ellos los que impulsan, nosotros les pedimos ese mínimo para la capacitación. Independientemente de que estén de acuerdo con Enseña Uruguay o no, los profesores están dando clases y son parte del sistema.

EC —Una vez que pasan por los cursos de formación de Enseña Uruguay, estos profesionales o estudiantes universitarios van a la elección de horas. ¿De qué manera participan en la elección de horas?

JMF —En este momento –en algún momento vamos a tener que cambiar eso–, después de que se elige todo, de que pasan los efectivos y los interinos, si quedan horas vacantes de algunas asignaturas, que no de todas, se hace un llamado a listas complementarias y ahí acuden al llamado.

EC —O sea que estos estudiantes o profesionales entran al final de todo el proceso, a buscar las horas que quedaron libres efectivamente.

JMF —Justamente, eso es lo que se conversó con el movimiento sindical. La idea no es reemplazar profesores, es que los profesores tomen sus horas, elijan y después de que pasan una y otra vez las listas se hace el llamado a listas complementarias para las horas vacantes y ahí es que nosotros acudimos al llamado.

EC —¿Cómo es la relación con los sindicatos entonces?

JMF —Hay un diálogo. Creo que tienen cosas mucho más importantes que el programa Enseña Uruguay, entonces hay un diálogo, pero no más que eso.

EC —Otra pregunta que viene de la audiencia, la plantea Cristina de Sarandí Grande, Florida: “¿Enseña Uruguay se concentra en Montevideo o también cubren el interior?”.

JMF —Son los profesores los que eligen. Este año han elegido todos en Montevideo, pero si algún profesional decide elegir en el interior, el programa está dispuesto a llegar. Yo soy del interior, fui a una escuela rural, así que conozco bastante el interior del país y sé que ahí es donde más falta. Pero nosotros no obligamos a los profesionales a elegir en un centro educativo, ellos eligen y nosotros después les damos la capacitación. Entonces eso requiere mucho que ellos decidan. Sí está abierta la idea de llegar al interior.

EC —¿Cómo se finanza Enseña Uruguay?

JMF —Enseña Uruguay es una asociación civil, se financia 100 % con aportes de privados, todos locales, empresas o personas, y no responde a ningún grupo religioso ni partidario. Es totalmente apartidario y arreligioso.

EC —¿Están cómodos en cuanto a los recursos para bancar los programas que se han planteado?

JMF —Los recursos siempre son la principal restricción para este tipo de proyectos. Entonces son bienvenidas las personas y empresas que se quieran sumar. Está bueno eso, yo empiezo a ver [gente] de todos lados, mucha gente. Creo que a veces no se observa eso, la solidaridad y el compromiso de mucha gente en este tipo de programas como herramientas para canalizar esa solidaridad. Es un placer estar en mi rol en ese sentido, percibir toda esa ayuda y ese compromiso de la sociedad uruguaya con la educación pública del país.

EC —¿Cuántos profesionales han pasado ya por Enseña Uruguay?

JMF —Este año están trabajando ocho profesores, y el año que viene pensamos tener 20.

EC —Son números chicos…

JMF —Sí, porque estamos cuidando mucho lo que hacemos. Si te digo que de 615 personas hay ocho en aula, es porque estamos tratando de que las personas que queden realmente estén comprometidas.

EC —Pero el oyente puede pensar: “¡Tanto trabajo para que el impacto sea…!”.

JMF —Uno está en la educción y las cosas de la educación llevan tiempo. La idea es ir dando pasos firmes. Ojalá podamos escalar, tenemos la intención de escalar. [Nos proponemos llegar en cinco años a una cifra de entre 150 y 200 docentes.]  Pero también depende de cómo va a evolucionar el sistema educativo y cómo nosotros vamos a contribuir ahí.

EC —¿El sistema de selección es muy exigente?

JMF —Sí, es muy exigente, porque estamos poniendo a una persona frente a alumnos. Eso requiere un compromiso de nuestra parte, realmente ser responsables con eso. Igual, ocho profesores…

EC —¿Qué tipo de cosas les exigen a los aspirantes?

JMF —Ciertas habilidades blandas, como capacidad de comunicarse, de organizarse, de alcanzar objetivos, de ese lado, y también una parte muy personal de qué entienden de lo que van a hacer. O sea, no estamos buscando gente que va a probar a ver qué puedo hacer…

EC —Eso es muy importante, tienen que asumir un compromiso de permanencia, digamos.

JMF —Claro, nosotros hacemos un filtro muy fuerte buscando que esas personas se queden en el aula, porque obviamente lo que menos queremos es que se vayan, porque estarían reproduciendo un problema. Entonces hacemos mucho, mucho, mucho énfasis en que esta persona haya tomado una decisión realmente reconociendo todos los factores que lleva.

EC —¿Reconociendo, por ejemplo, lo que va a ganar, cuál es el sueldo y el contexto en el que tiene que trabajar?

JMF —Exactamente, y los desafíos…

EC —Y que esté dispuesta a sostener la tarea… ¿durante cuánto?, ¿durante un año por lo menos o durante dos?

JMF —Durante dos años.

EC —Por más que le hagan un ofrecimiento más tentador…

JMF —Pasa, los profesionales que seleccionamos pagan un alto costo de oportunidad porque son requeridos por muchas empresas y por el sector público. Entonces estas personas están sacrificado desde ese punto de vista un potencial salario.

EC —Y eso tienen que tenerlo bien asumido.

JMF —Lo tienen que tener bien asumido, sí.

EC —¿Cómo está corriendo el llamado en este momento?

JMF —Está abierto ahora, setiembre y octubre, hasta el 30 de noviembre estamos recibiendo consultas y cualquier duda que tengan, y también ya pueden postular en nuestra página web. Venimos bien, venimos con 220 postulaciones hasta el día de hoy, así que vamos a llegar más o menos al mismo número que el año pasado, y vamos a ver si podemos tener 20 profesionales en aula el año que viene.

EC —Ibas a decir algo [sobre la cantidad de docentes] y te interrumpí…

JMF —Iba a decir que ocho personas puede parecer un número chico, pero estamos llegando más o menos a 800 adolescentes. Es un número menor o mayor, pero esos 800 adolescentes no tendrían ese profesor si no fuera por el profesor que nosotros pusimos ahí. Por eso hay que relativizar eso en términos de números. Obviamente nuestro rol como sociedad civil, como ONG, es un foco e ir construyendo desde ahí. Será el rol del sistema educativo público y de los gobernantes hacer esto masivo y lograr solucionar los problemas de la educación.

EC —O sea que si el año que viene consiguen 20 docentes, ¿a cuántos alumnos van a estar abarcando?

JMF —Más o menos tiene 100 cada uno, así que a 2.000 alumnos.

EC —¿Por dónde sigue la cosa ahora?

JMF —Ahora es fortalecer, entender mejor lo que hacemos. Estamos recibiendo mucha devolución de directores, de estudiantes, estamos tratando de escuchar mucho a los estudiantes. Hace unos días estuve reunido con dos estudiantes de un profesor preguntándoles qué diferenciaban, qué veían, qué querían. Tratar de escucharlos es un atajo que muchas veces no tomamos y que nos permite llegar. Entonces fortalecer el programa, eso es lo primero.

Después de ese fortalecimiento del programa, lograr cierta escala y cierto impacto, pero también empezar a pensar y a contribuir a partir de lo que vamos viviendo y experimentando, que estos profesionales que están viviendo en el aula empiecen a pensar y a contribuir con otro tipo de soluciones. Creo que ahí está la sostenibilidad de este proyecto, en que estas personas, después de estos dos años, que conocen… Hay una iniciativa que está buena en Perú, donde funciona este programa. Los egresados del programa Enseña Perú se suman al Ministerio de Educación y piensan y diseñan soluciones superaplicadas para los contextos donde estuvieron trabajando. Esa es la sinergia que intenta empezar a mover este programa.

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Transcripción: María Lila Ltaif

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