Cuentos con ballenas: Los ganadores del mes de marzo para leer y escuchar

<em>Cuentos con ballenas</em>: Los ganadores del mes de marzo para leer y escuchar

Viernes 7 de abril

La Mesa de los Viernes dio a conocer los ganadores de la primera convocatoria al Concurso de Cuentos de En Perspectiva de 2017. En esta oportunidad, la consigna fue escribir “Cuentos con ballenas”. El honorable jurado encargado de evaluar los trabajos presentados estuvo integrado por Juan Grompone, Mauricio Rosencof, Ana Ribeiro, Alcides Abella y Gonzalo Pérez del Castillo.

Los cuentos ganadores serán premiados por Don Baez, prendas de lana fina uruguaya, Ediciones de la Banda Oriental y vinos finos de bodegas Giménez Méndez. El ganador recibirá además una pequeña ballena tallada en madera, obra del artista plástico José Luis Curcio Bado, también conocido como Pepe Corvina.

A continuación, los cuentos preferidos de los miembros del jurado.

Cuento elegido por: Alcides Abella
Título: Amuleto
Autor: Luis Grassi
Seudónimo: 1095 A

Había algo esencialmente rústico y masculino en el magro cuerpo de Tobías Schmidt y en su caminar. Se deslizaba rápido hacia el puerto aquella neblinosa mañana de abril, la mano en el bolsillo de su casaca azul de marinero cerrada entorno a su amuleto nepalés.

Mi seguro de regreso a tierra –pensó– y apuró el paso para llegar a tiempo al embarque. En los adoquines mojados se reflejaban las luces de las farolas de aceite de ballena cuando cruzó frente a la taberna del viejo Mouy. Entonces más tranquilo, ralentizó su paso para encender un tabaco negro de las Baleares.

Sus 23 curtidos años lo hacían un veterano de los siete mares, su musculoso y chato pecho galés subía y bajaba al presentir el cercano encuentro con el monstruo marino, y el brazo izquierdo se templaba bajo el peso imaginario del arpón de punta fija.

A 150 millas de la costa lo aguardaba el enemigo, en silenciosa espera de poder sobrenatural, escuchando el repiqueteo de los pasos de Tobías sobre las piedras del puerto.

***

Cuento elegido por: Ana Ribeiro
Título: Latitud sur 34
Autor: Raika Ferreira Asfaduroff
Seudónimo: Paolino

La ballena franca surca los mares del sur y emigra hacia aguas tropicales para reproducirse.

Hace un tiempo ya que se viene observando a un grupo de hembras que ha logrado sortear la playa de contenedores, cruzar la rambla portuaria y subir por la peatonal Sarandí.

Esto ha generado múltiples dificultades en el tránsito. ¡Imaginen a la hora pico!

Los científicos locales no hallaron explicación para tal comportamiento; sugirieron que quizás estuvieran interesadas en conocer la obra de Gurvich o bien que pretendían retozar en la fuente de Plaza Matriz. Otros señalaron que es probable que no puedan resistir el intenso aroma a vainilla de los puestitos de garrapiñada.

Nada más alejado de la verdad.

Sucede que uno de los artesanos de la peatonal es colombiano y toca el acordeón de manera magnífica inundando las calles de “vallenato”.

Es así que la ortografía les resulta indiferente. No es que las ballenas pierdan el rumbo sino que más bien encuentran el ritmo.

Y les resulta irresistible.

***

Cuento elegido por: Juan Grompone
Título: Revancha
Autor: Ana W. de Luksenburg
Seudónimo: Mica

Una joven rubia, delicada, aparentemente muda, entró en el restaurante donde estábamos cenando. Mesa a mesa, sonriendo, desplegó algo así como 20 llaveros y un cartel con el precio: $ 100. Más que los llaveros, me encantó su expresión. Decidí ayudarla.

No sé por qué, sin dudar tomé una graciosa ballena. Tal vez por el rubí que oficiaba de ojo, y que yo hubiera jurado, me estaba haciendo un guiño. Estaba por pagar, cuando descubrí, abajo de otros llaveros, la magra e inconfundible figura de Pinocho. Me encantó la coincidencia, lo tomé, pagué, y tiré ambos al fondo de mi cartera.

—Muéstrame lo que compraste —inquirió mi esposo, apenas llegados a casa.

Encantada por su curiosidad, metí la mano en la cartera. Percibí unos sonidos extraños. Tiré el contenido en la mesa y encontré un solo llavero. Hipando, con una enorme barriga y la boca entreabierta, Pinocho sonreía victorioso.

***

Cuento elegido por: Gonzalo Pérez del Castillo
Título: Colosal
Autor: Mario Príncipe
Seudónimo: Abot

Mi padre era pescador. Estaba mucho tiempo fuera de casa. Siempre trataba de pasar sus escasos momentos libres conmigo. Un día me llevó con él, cargándome en sus hombros, lo recuerdo muy bien, yo tendría cuatro o cinco años. Me bajó en la plataforma y yo, sin dudarlo, corrí al barco, me subió y me sentó. Ni bien se puso en movimiento comencé a sentirme algo mareado; con los giros mi sensación empeoraba, él me gritaba para que lo mirara, sabía que si miraba un punto fijo se me iría el malestar; y así fue.

De pronto, siento a mi derecha algo enorme que emergía, ahí estaba esa impresionante ballena azul elevándose. Noté, confundido, que un enorme hierro la atravesaba verticalmente desde su parte superior saliendo por la inferior. Ella avanzaba igual, subiendo y bajando, no parecía afectarle su situación.

En un instante, repentinamente, todo se detuvo. Sentí las fuertes manos de mi padre que me tomaban. Me cargó en sus hombros y nos alejamos rumbo al gusano loco, dejando la calesita atrás.

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Cuento elegido por: Maurico Rosencof
Título: Ballenas
Autor: Germán Lema
Seudónimo: Ballenato Estragón

Como siempre, en cada mañana, papá preparaba sus cosas para ir al trabajo. Guardaba prolijamente todo lo necesario en el bolso. Yo sabía que el trabajo no estaba siendo próspero como en otras épocas. Se lo había escuchado a mamá en una de las tantas discusiones, cuando creían que estaba dormida.

Yo lo observaba en silencio, desde la cama.

Anoche no podía dormir. Papá, al darse cuenta que estaba despierta, me arropó y me contó una de sus historias que vivía a diario en alta mar. Muchas olas, mucho viento, mucha lluvia, que dificultaban cazar esa ballena que había destruido tantas embarcaciones. Era tan cruel, que entre los marineros le habían puesto nombre, Moby Dick. Nunca se había cruzado con ella, aunque una vez la vio irse, a lo lejos.

Yo temía por él, pero siempre regresaba, cansado, sonriente.

Papá se iba después de besar mi frente.

En cada embarcación que subía, saludaba de la misma manera.

—Señoras y señores que viajan en este medio de transporte…

***

Cuentos ganadores

Tercer premio

Título: Sueño de Pobre
Autor: Ernesto Verga Altesor
Seudónimo: Abril

Cansado de arrastrarse por los almanaques cargando su condición de mendigo, peón de segunda, cuidacoches, payaso de esquina, raspador de guitarra en la peatonal, barrendero, botellero, borracho de todas las noches, un día supo que quería ser diferente, romper el cascarón de su estigma de cuna. Entonces invocó al duende de los sueños de los pobres. Fue bajo el puente a salvo del tronar de los motores, entre sus trastos definidos por un colchón a girones y cartones húmedos, que abrazó para no soltarlo el deseo de ser ballena y por una vez cruzar todos los mares contra todas las corrientes, reluciente en insolencia e importancia. Y se le dio. Fue solo una vez, duró lo que un suspiro, casi ni tanto; fue afortunado y ya no despertó. Se quedó para siempre con la sonrisa blanca, animal y deslumbrante, varado en su playa.

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Segundo premio

Título: Colosal
Autor: Mario Príncipe
Seudónimo: Abot

Mi padre era pescador. Estaba mucho tiempo fuera de casa. Siempre trataba de pasar sus escasos momentos libres conmigo. Un día me llevó con él, cargándome en sus hombros, lo recuerdo muy bien, yo tendría cuatro o cinco años. Me bajó en la plataforma y yo, sin dudarlo, corrí al barco, me subió y me sentó. Ni bien se puso en movimiento comencé a sentirme algo mareado; con los giros mi sensación empeoraba, él me gritaba para que lo mirara, sabía que si miraba un punto fijo se me iría el malestar; y así fue.

De pronto, siento a mi derecha algo enorme que emergía, ahí estaba esa impresionante ballena azul elevándose. Noté, confundido, que un enorme hierro la atravesaba verticalmente desde su parte superior saliendo por la inferior. Ella avanzaba igual, subiendo y bajando, no parecía afectarle su situación.

En un instante, repentinamente, todo se detuvo. Sentí las fuertes manos de mi padre que me tomaban. Me cargó en sus hombros y nos alejamos rumbo al gusano loco, dejando la calesita atrás.

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Primer premio

Título: La mano que transforma
Autor: Ulises Di Candia
Seudónimo: Ahab

La mano que trabaja la madera es tan oscura como ella, y como ella, llena de nudos y asperezas. La mueve, la talla, la pule, aparece de pronto un ojo aquí, una aleta allá, una sonrisa de Mona Lisa, la huella del mar en el flanco, el olor del salitre.

Cuando termina, la mano que transforma la madera está llena de polvo, de cicatrices, duele, por el parto. Entonces alza la madera, que ya no es tal, y la lleva a la playa de donde vino, arrastrada por la sudestada.

En la orilla la suelta, al compás de la ola que viene y va. En la difusa luz del atardecer, la antigua madera se estremece, lanza un chorro de agua y vapor y se hunde en la profundidad del mar.

La mano, ahora en sombras, tal vez por la luz del sol que se ahoga en el agua, empieza a tallar el arpón.

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Premio de los oyentes

Título: La Ballena
Autor: Alejandro Tempesta Tastás
Seudónimo: Carencia de vergüenzas de noruegos y japoneses

Se sumergió lentamente en las profundidades del océano. Su imaginación rondaba sobre qué condiciones debería tener una nave espacial para poder viajar algún día a otro planeta.

Pensó cual sería su traje de astronauta más apropiado. Escuchó el informativo meteorológico en el “canto” de sus semejantes, luego pudo sintonizar el obituario diario siempre sanguinario, con su oído ultrasensible para las largas distancias.

Pasados varios minutos ascendió a la superficie a renovar el aire, y en la oscuridad de la noche despejada pudo contemplar nuevamente el cosmos, con su sabiduría intrínseca podía identificar la posición de cada estrella y sus planetas invisibles.

Ahora su preocupación era que en algún lejano planeta existieran mares y atmósfera similares a los de la Tierra, sin los molestos invasores humanos.

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Los premios
Los ganadores recibirán, cada uno, prendas uruguayas de lana fina de Don Baez, cinco libros de la Colección Lectores de Ediciones de la Banda Oriental y vinos finos de bodegas Giménez Méndez. El ganador recibirá además una pequeña ballena tallada en madera, obra del artista plástico José Luis Curcio Bado, también conocido como Pepe Corvina.

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Enlaces relacionados
Cuentos con ballenas: Conocé a los nominados por el Jurado

Ganadores de las ediciones anteriores del Concurso de Cuentos de En Perspectiva, para leer y escuchar

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Secretaria del Jurado: Carol Milkewitz
Locución: Rafael Mandressi, Rosario Castellanos
Producción cuentos versión audio: Fernanda Gómez Pascual/Javier Castro
Guión: Rodrigo Abelenda
Puesta al aire: Ariel Gómez

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Crédito imagen: Džoko Stach.

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Hablando en plata, el nivel de las ballenas fue mucho mejor que el de la navidad, esas denominadas fiestas con la hipérbole sensible, arruinan la creatividad. Con las ballenas anduvimos mejor. Pero lo que parece ir quedando claro, es que la audiencia tiene un muy alto nivel. Por lo menos, un muy alto nivel etario.

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