Solo 11 estudiantes sobre 506 aprobaron un examen universitario

Según El Observador, los profesores bajaron el puntaje mínimo de aprobación a 50%, porque “si lo dejaban en 60% ninguno de los estudiantes hubiera aprobado la materia”. Desde la audiencia, Susana, docente, dice que no hay que limitarse a culpar al mal aprendizaje previo. “No nos pagan por enseñar sino para que el alumno aprenda”, destaca, y reclama una autocrítica de las instituciones de enseñanza incluida la Universidad de la República, y también de los profesores.


Soy docente, trabajo en formación docente, me preocupa la educación y siempre escucho programas que hablan de esto, pero hay cosas que no se dicen. No son políticamente correctas.

Imaginemos que en un hospital uruguayo, de 506 casos con una enfermedad determinada solo se salvan 11, cuando en la mayoría de los países desarrollados se salva el 90%. ¿Qué diríamos? ¿Que la culpa es de los servicios pediátricos? ¿Ese hospital no tiene nada que ver? Por lo menos habría que investigarlo. Pensemos en mecánicos que, de 506 autos, solo pueden arreglar 11. ¿Qué diríamos? ¿Que en las fábricas de producción o ensamblado no hicieron las cosas bien? ¿O cambiaríamos de mecánico, o incluso diríamos que los mecánicos uruguayos no son tan buenos como los de otros países donde sí pueden arreglarlos?

¿Por qué, entonces, si 495 estudiantes no aprueban un examen ni siquiera se plantea, como no se planteó hoy en la Mesa, que tal vez hay un desacuerdo entre clases y exámenes en la facultad, que los métodos usados tal vez no son eficientes, que se da clase como para 30 alumnos pero son cientos en los grupos? Se parte de la base de que nuestra universidad es excelente y no se la cuestiona. Si el alumno falla, es problema del alumno. Si el enfermo se muere es problema del enfermo, si el auto no se arregla es problema del auto. Realmente fácil.

Estarán pensando que me quiero sacar el sayo por lo de la formación anterior, como para decir que Enseñanza Secundaria y Primaria no están tan mal. Error: allí ocurre lo mismo. Si los alumnos no logran pasar al año siguiente es problema del alumno, o de la familia, o de la sociedad, o del sistema o de los políticos; de todos, excepto de los docentes.

No cabe duda de que la educación tiene dificultades y en ella estamos todos involucrados: sociedad, familia, sistema educativo, docentes y alumnos. Primaria, Secundaria y Universidad.

Que un alumno falle en la universidad probablemente tenga que ver con lo anterior, pero también con cómo enfrenta eso la universidad. Que en Secundaria pase lo que pasa tiene que ver con la educación anterior, pero también con cómo lo enfrenta Secundaria, y así sucesivamente.

Nuestros alumnos no son los ideales, nunca lo fueron. Son los que hay, y son maravillosos por definición, porque son los que nos permiten la maravilla de ser docentes. Si creemos en ellos, si pensamos en cómo enfrentarlo en lugar de decir “Qué horrible cómo vienen; yo no puedo hacer nada”, vamos a lograr mucho más.

Por supuesto que con esto no modificamos la educación del país, pero es la pata que falta. Estoy cansada de oír analizar a todos los participantes del acto educativo sin involucrar a los docentes, en lo maravilloso que hacen y en los errores que cometen.

Por eso, necesitamos autocrítica. La Universidad también la necesita. Y yo diría que esto que se publicó hoy tendría que llamarlos a la reflexión. Tendrían que estar horrorizados de ellos mismos en lugar de culpar a los que los precedieron, porque si los exámenes que plantean solo son posibles para 11 ¿cuál es el camino a seguir? ¿Cuándo se pensaron esos exámenes, en qué alumnos se pensó? ¿Se pensó en alguno? La Universidad ¿piensa que es cosa suya, o piensa que hay que esperar a que cambien la enseñanza primaria y secundaria para volver al lugar de confort? En definitiva ¿la Universidad piensa que es universal o excluyente?

Cuando digo estas cosas lo primero que se me dice es que quiero bajar los niveles. Definitivamente, no. Creo que los docentes debemos cumplir nuestro deber, porque a veces se confunden las cosas: a nosotros no nos pagan por enseñar sino para que el alumno aprenda. Ese es el rol, y para cumplirlo debo asegurarme de que aprendieron. Si 495 alumnos de 506 no aprobaron el examen, no aprendieron lo que se enseñó o el examen en sí mismo tiene problemas. En cualquiera de los dos casos, no se cumplió con el rol.

Los profesores que propusieron el examen ¿pueden dormir tranquilos? Todos los profesores, incluidos los de Educación Secundaria donde pasa lo mismo ¿pueden decir que realmente están logrando aprendizajes?

Los docentes somos educadores; desde esa perspectiva debemos plantearnos para qué futuro educamos y qué necesita el alumno para aprender eficientemente y para ser un integrante de una sociedad más equitativa. Debemos modificarnos, modificar nuestras prácticas que quedan obsoletas en muy poco tiempo. Animémonos.

Susana Agras Naya
Prof. de Idioma Español, Mag. Educación y Sociedad, Esp. Dificultades de Aprendizaje
Vía correo electrónico


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