Elvis en Sun Records

Por Eduardo Rivero ///

Allá por 1953, en el 706 de Union Avenue, en Memphis, Tennessee, funcionaba en una casa de ladrillos poco aparente, con una puerta y una vidriera pintadas de blanco que parecían propias de una farmacia, un pequeño estudio de grabación llamado Memphis Recording Service, propiedad de un tal Sam Phillips, entonces de 31 años. Phillips era un amante del blues y su sueño de tener un sello editor propio se materializó en 1952 cuando puso su estudio de grabación, abierto apenas dos años antes, al servicio de una nueva compañía llamada Sun Records.

Según algunos historiadores, fue en ese pequeño y desconocido estudio donde se grabó “el primer rock and roll de la historia”, Rockett 88, registrado por la banda Jackie Brenston and his Delta Cats en 1951. Una banda, dicho sea de paso, donde militaba como guitarrista, con apenas 19 años, Ike Turner, luego la mitad del célebre duo Ike and Tina Turner.

Cierto o no, el hecho es que el disco atrajo hacia el sello a un asombroso número de futuras grandes estrellas del rhythm and blues y el rock que hicieron allí sus primeras grabaciones: B.B. King, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Johny Cash, Howlin’Wolf… y Elvis Presley.

Los inicios de Elvis, nacido en Tupelo, Mississippi el 8 de enero de 1935, y formado escuchando una mezcla de gospel, country, rhythm and blues y pop en el pequeño sello de Sam Phillips, señalan uno de los momentos claves en la historia de la música popular norteamericana. Para muchos, las apenas dos decenas de canciones que grabó en el estudio de Sun Records marcan no solo el comienzo de una revolución sino también su mejor período.

Elvis era, al momento de entrar por primera vez en aquella modesta construcción de ladrillos de Memphis, apenas un humilde camionero que trabaja al servicio de una empresa llamada Crown Electric Company y de la que aspiraba a convertirse en electricista, para lo cual tomaba cursos nocturnos.

La vinculación con Sun Records no podía haber sido menos glamorosa. El sello, cuyas financias siempre fueron bastante desastrosas, complementaba sus ingresos grabando a quien quisiera hacerlo, cobrando cuatro dólares por un acetato de dos canciones, registradas, huelga decirse, en toma uno y en contadísimos minutos. El 18 de julio de 1953, el joven camionero de 18 años entró en la modesta sala para grabar dos canciones como regalo de cumpleaños para su madre. Ella serían My Happiness y That’s When Your Heartaches Begin. Meses después, el 4 de enero de 1954, repetiría la experiencia registrando como demo I’ll Never Be the Same Without You.

El hecho es que este último tema, como demo no impresionó especialmente a Sam Phillips, pero a insistencia de su ayudante, Marion Keisker, decidieron darle una nueva oportunidad, llamando para acompañarle en las siguientes dos sesiones, los días 5 y 6 de julio de 1954 a dos excelentes músicos de sesión, el guitarrista Scotty Moore y el contrabajista Bill Black. Hasta ese momento, las baladas con cierto toque de gospel de Elvis parecían no decir mucho, aunque Phillips notó una voz segura de sí y cargada de sensualidad, que le llamó la atención y lo convenció de que valía le pena seguir intentándolo.

La sesión inicial arrancó con la balada I Love You Because. Tras un descanso y una merienda, ocurrió lo increíble. Elvis, Scotty y Bill empezaron a tocar, como un juego, un tema de Arthur Crudup llamado That’s All Right. Ya no había balada, sino lo que podríamos definir como embrionario rock and roll. Sam Phillips, que desde hacía tiempo buscaba un puente entre el rhythm and blues negro y el pop blanco no salía de su asombro con lo que escuchaba. Particularmente con la voz vibrante, potente, de bello timbre de Elvis, que dejando la balada e incursionando en un blues rápido era absolutamente impresionante.

Por esa razón decidieron darle el mismo tratamiento rockero al tradicional tema country Blue Moon of Kentucky. Esas dos sesiones tuvieron también la balada Harbor Lights, identificada con Bing Crosby, pero sin duda fueron los dos temas con tratamiento “rockero” los que hicieron historia. Sin embargo en la siguiente sesión, el 19 de agosto de 1954, grabarían la clásica balada de Rodgers y Hart, Blue Moon, aunque con un arreglo minimalista al máximo, donde la guitarra de Scotty Moore suena asordinada dando un efecto personalísimo. El tema tiene una especial magia y fue otra contribución a la naciente leyenda.

Elvis grabaría en apenas seis sesiones más para Sun Records y editaría en la compañía sus primeros diez discos simples, cimentando para siempre su celebridad y provocando que el gigantesco sello RCA, ya una multinacional con todas las letras, comprara su contrato a Sun Records en noviembre de 1955 por la modesta cifra de US$ 35.000, haciendo un negocio tan redondo como los discos que vendía por millones.

Dejando los demos de lado, en las apenas ocho sesiones de grabación para Sun completó 21 temas que son pilar esencial en la historia del rock. Todos tienen un enorme interés. Todos son absolutamente disfrutables. Y un puñado de ellos auténticas obras maestras, escuchados a través del filtro del típico sonido de grabación opaco y cargado de reverb de aquel estudio (un reverb que fue imitado durante generaciones y que tuvo como seguidor, por ejemplo, a John Lennon). No es posible considerar no ya la historia de Elvis sino la del rock en su conjunto sin las joyas del período Sun Records como Just Because, Good Rockin’ Tonight, Baby Let’s Play House, I Got a Woman, Trying to Get To You o la especialmente impresionante Mystery Train.

En su período Sun Records, Elvis sedujo al mundo con una música absolutamente sencilla pero a la vez demoledora, plena de sensualidad, y totalmente revolucionaria, en la que apenas colaboraron Scotty Moore en guitarra, Bill Black en contrabajo y ocasionalmente Jimmie Lott y Johnny Bernero en batería y un pianista cuyo nombre se ha perdido en la anteúltima sesión, el 11 de julio de 1955.

Ya en sus inicios, Elvis era Elvis. Tal vez más Elvis que nunca. Al presentarse frente a Sam Phillips, cuando este le preguntó “¿A quién cantás parecido?”, Elvis respondió: “Yo no sueno parecido a nadie”. Tenía toda la razón.

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Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de Eduardo Rivero en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.

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