El sello (fonográfico) de hoy: Perro Andaluz

Continuamos con la serie dedicada a los sellos editores que han hecho un inmenso aporte a la música uruguaya.

Por Eduardo Rivero ///

Hace unos treinta años, a fines de la década de 1980, conocí a un pibe simpatiquísimo que coleccionaba discos uruguayos con una pasión como no he visto en otra persona. Iba a la Feria de Tristán Narvaja y compraba esos discos simples de vinilo prácticamente inaudibles y de artistas olvidados que más nadie compraría, del género que fuese: rock, tango, pop, jazz… creo que todos los géneros menos el llamado “tropical”.

Un amigo en común me lo presentó, porque aquel tal Ángel Atienza, entonces cajero del Banco La Caja Obrera, estaba interesado en pedirme prestados determinados materiales raros de música uruguaya que yo atesoraba también con enorme amor. Nos hicimos muy amigos, con un afecto y una complicidad que dura hasta hoy.

Ángel sigue siendo bancario, pero ahora tiene algunos años y algunos kilitos de más, y ahora además de trabajar en una institución financiera también es conductor de programas radiales, programador en la emisora Babel del Sodre y, por sobre todas las cosas, el alma mater del sello independiente Perro Andaluz, un emprendimiento cultural absolutamente insólito dentro de nuestro país.

A poco de conocernos, Ángel me vino con la noticia de que “iba a sacar un sello editor de música”, una absoluta quijotada entonces y que sigue siendo un gran homenaje al personaje cervantino también hoy. Es que Perro Andaluz nació como una empresa unipersonal y, por más que tenga alguna ayudita de sus amigos, básicamente sigue siendo Ángel acordando con los artistas, presentando proyectos en el FONAM, reservando horas en los estudios de grabación, craneando cosas con el fotógrafo, con el diseñador gráfico, negociando con las imprentas y fábricas de discos compactos, distribuyendo y vendiendo vía internet o con un cajoncito en la misma feria de Tristán Narvaja donde compraba -y sigue comprando- rarezas de la música popular uruguaya. Claro como el agua: Perro Andaluz es Ángel Atienza.

En diciembre de 1989 comenzaría a editar música exclusivamente en formato cassette de audio, hoy una auténtica reliquia que el tiempo se ha llevado. Recién a partir de 1995 comenzarían las ediciones en CD, muchas de las cuales fueron reediciones de aquellos fonogramas que originalmente habían aparecido en cassette.

Ángel se planteó tener un sello que difundiera esa “otra música que hay en el aire” y que algunos se animaban a escuchar pero nadie a editar. No cabe la menor duda de que ese propósito lo ha logrado con creces. Bautizó a su sello editor como Perro Andaluz, en homenaje a la clásica película de 1929 dirigida por el español Luis Buñuel con guión escrito a medias por Buñuel y nada menos que el pintor Salvador Dalí. Y eligió como primer cassette para sacar a la venta Un exceso de luz del dúo de guitarras Ensamble Acústico, un disco etéreo que mantiene sorprendente vigencia y que se adelantó en décadas a lo que ha editado recientemente -para otros sellos- el guitarrista Gustavo Ripa con su serie de discos Calma, por su elegante minimalismo.

En estos casi 30 años, los títulos editados son muchos cientos y abarcan todas las corrientes del rock, pop, música de cantautores y un especial énfasis en el jazz, género que Ángel Atienza lleva en su corazón. Perro Andaluz ha significado la plataforma de lanzamiento para muchos artistas hoy reconocidos y que graban para sellos “grandes” como las bandas Buceo Invisible, Pecho e’fierro y Orgánica y solistas como Jorge Alastra o Mariana Lucía. El quijotesco sello unipersonal le ha dado oportunidades a músicos que de otra forma difícilmente hubieran tenido un primer discos en los otros sellos, lo que convierte al emprendimiento en algo digno del mejor aplauso del punto de vista de su significación cultural.

Pero también, con el paso de los años, Perro Andaluz ha editado a nombres de enorme peso en la música popular uruguaya; entre otros: Hugo Fattoruso, Urbano Moraes, Eduardo Mateo, Leo Maslíah, Jorge Galemire, Samantha Navarro, Dino, Vera Sienra, Lágrima Ríos, Roberto Darvin o Gustavo Nocetti entre otros.

En el campo del jazz es muy común que Ángel reserve horas para un fin de semana (por ejemplo en el estudio Sondor) y que una formación de jazzistas uruguayos -casi siempre jóvenes- se concentren allí y en pocas horas tengan su disco terminado. Es el caso de músicos como los pianistas Ricardo Nolé y Andrés Bedó, el bajista Federico Righi, grupos como Jorge Armani Trío y Trío Ibarburu, el Fernando Labrada Sexteto o el guitarrista José Pedro Beledo, por citar apenas un puñado de discos de esa corriente.

Perro Andaluz, fiel a su política de abrir la puerta a productos que otros ni siquiera considerarían, ha editado, por ejemplo, al francés residente en Uruguay Emile Bosch con su disco Des Iles, un primer disco grabado ya largamente pasados sus 60 años de edad; ha puesto en el mercado tres discos de piano solista de Gonzalo Gravina interpretando a Alfredo Zitarrosa, Eduardo Mateo y Jaime Roos respectivamente, ha invitado a Gonzalo Brown, una de las voces de la Abuela Coca, a producir un disco solista, lo mismo que ha sucedido con el ex guitarrista de Níquel, el argentino Pablo Faragó, el legendario baterista José Luis Pérez y el no menos legendario bajista de rock Gustavo “Mamut” Muñoz. El experimental dúo de Berta Pereira y Pollo Píriz encuentra en el sello un merecidísimo canal de expresión.

Y Ángel se las ha ingeniado además para editar materiales de enorme significación histórica como cintas casi perdidas del trío Opa en EEUU, una recopilación fantástica de la banda Los Mockers (sus grabaciones entre 1965 y 1967 en Buenos Aires), las nunca editadas grabaciones del grupo Patria Libre donde tocaron músicos como Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi y Jaime Roos, una excepcional colección de demos y rarezas varias de Eduardo Mateo titulada El Tartamudo y un imperdible disco de los comienzos de Gastón Ciarlo “Dino” que incluye sus primeros y olvidados -e incoseguibles- discos simples originalmente grabados para RCA y la versión completa de su primer LP solista grabado para Eco-Mallarini Producciones a fines de los años 60.

Como si todo eso no bastara, mi amigo Ángel decidió incursionar en la edición de libros. Los títulos editados hasta ahora no han sido muchos, pero, eso sí, todos de gran significación como los dos volúmenes de De las cuevas al Solís de Fernando Peláez, obra de consulta ineludible a esta altura sobre la historia del rock nacional, Darnauchans, entre el cuervo y el ángel, de Marcelo Rodríguez, una investigación completísima y documentada hasta el mínimo detalle sobre nuestro principal baladista, libros sobre análisis del candombe a cargo del musicólogo Gustavo Goldman, El Oráculo y Criucigrama con narrativa de Leo Masliah; la reedición corregida y aumentada, luego de años de estar fuera de mercado. de Razones Locas, sobre “el paso de Eduardo Mateo por la música uruguaya” del brasileño radicado en Montevideo Guilherme de Alencar Pinto, y más recientemente Texticulario del actor y músico de rock Tabaré Rivero.

Conociéndolo a Ángel como lo conozco, sé que habrá Perro Andaluz para rato, ladrando y mordiendo en un mercado conservador y elitista, y sé que Don Quijote seguirá cabalgando por mucho, mucho tiempo.

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Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de Eduardo Rivero en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.

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