Urquiza esq. Abbey Road
50 años del Pet Sounds

Por Eduardo Rivero ///

En 1966 todo el mundo decía que Brian Wilson, líder y alma mater de The Beach Boys, se había vuelto loco. Lo decían ciertos críticos, los ejecutivos de la Capitol Records, el sello editor habitual de la banda y los otros miembros del grupo.

Brian se propuso romper con la música y la imagen de banda “surfista”, para chicos y chicas californianos bronceados por el sol de las playas del Pacífico, e ingresar en un mundo nuevo, experimental y, por lo tanto, atemorizante. Lo nuevo, bien sabemos, siempre genera miedos.

Brian había sido golpeado por un rayo al escuchar el Rubber Soul the The Beatles y sintió la imperiosa necesidad de hacer “el más grande álbum en la historia del rock”. Es discutible que lo haya logrado, pero sí es innegable que Pet Sounds es uno de los más grandes álbumes de la historia y ciertamente uno de los más osados e influyentes.

¿Cuántos discos grabados hace 50 años se mantienen vigentes? Apenas un puñadito. Pet Sounds sigue vendiendo bien, continúa generando admiración y mantiene su condición de faro estético para las nuevas generaciones. Baste enumerar una lista –muy parcial– de artistas y discos explícita o implícitamente influidos por la bella locura de Brian Wilson y su deseo irreprimible de patear su propio tablero en 1966.

Se encuentran elementos del trabajo vocal y, más aún, de la atmósfera instrumental y de producción de Brian en aquel memorable disco, en la obra de gente como The Ramones (sobre todo en su disco Rockaway Beach), Bad Religion, The Pixies, R.E.M. (en especial en su disco Up), Belle & Sebastian, Wilco (particularmente en su disco Summerteeth), David Bowie (que en 1984 grabó su versión de God Only Knows del Pet Sounds), The Flaming Lips, Nick Drake y Radiohead (en su álbum OK Computer). Hasta los mismísimos Beatles fueron influenciados por el Pet Sounds.

Si bien Brian Wilson creó su obra maestra a partir de la fascinación que ejerció sobre él esa obra maestra beatle que es el Rubber Soul, es innegable que el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles es la respuesta a la fascinación ejercida en los cuatro de Liverpool –en especial en McCartney– por el Pet Sounds. Paul ha declarado que cuando sus hijos eran pequeños les hacía escuchar en el auto el Pet Sounds como “parte de su educación musical”, afirmando además que en su opinión, la joya que abría la cara B del vinilo original, God Only Knows, es “la más grande canción de todos los tiempos”.

Son muchos los factores que hicieron del Pet Sounds algo único y revolucionario. En primer lugar la ruptura con los moldes de mercado que habían hecho célebres a The Beach Boys: no más música surfista, no más melodías y ritmos “para bailar”. En segundo lugar la búsqueda melódica, rítmica, tímbrica, arreglística y hasta en lo que respecta a la producción y grabación.

También que se trata de un disco “conceptual” –probablemente el primero que haya existido merecedor de esa definición– más que una mera colección de canciones. Asimismo es un disco concebido casi como una obra solista de Brian ante el descrédito y hasta la furia de sus propios compañeros de banda, en especial Mike Love y Al Jardine, creado y plasmado en una suerte de “estado de gracia” parecido a un misterioso éxtasis religioso.

La belleza de las melodías, las armonías vocales y la revolucionaria instrumentación eran tales que reinaba un clima místico en el estudio United Western de Los Angeles –entonces conocido como “Ocean Way”– donde se grabó la casi totalidad del disco. Se sabe que Brian y su hermano Carl, que cantaría la voz líder en God Only Knows, rezaron antes de empezar a grabar la pista vocal.

Pero por sobre todo Pet Sounds es revolucionario por el concepto de producción de Brian, entonces de apenas 23 años, encargándose de esa tarea en una era en la que ningún miembro de una banda producía sus propios discos, siguiendo los pasos de su admirado Phil Spector, el creador de una forma de grabar bautizada como wall of sound –literalmente, «pared de sonido»– por la superabundancia de instrumentos duplicados,  orquestaciones sobrecargadas y la utilización de una enorme cantidad de reverb (eco), también responsable de las grabaciones de grupos vocales de comienzos de la década de 1960 como The Ronettes, quien habían editado la canción favorita de Brian, Be My Baby.

Pet Sounds fue el wall of sound de Brian, pero además su laboratorio para experimentar con arreglos fenomenales y totalmente revolucionarios. Las orquestaciones que visten esas maravillosas melodías registran cambios súbitos de ritmo, inusuales progresiones de acordes y colores instrumentales impensados, utilizando además de los instrumentos de cuerda, vientos y percusión habituales, otros inesperados para el pop-rock de entonces como clarinete bajo, saxo barítono, mandolina, ukeleles, trombón bajo, vibráfono y guitarra hawaiana, además de sonidos “incidentales” entonces novedosos como timbres de bicicleta o percusión hecha con latas de refrescos.

Los pibes de entonces amábamos los discos de The Beach Boys, con sus armonías vocales de perfección y belleza únicas, pero también con esos instrumentos punzantes e irresistibles, que ignorábamos que eran tocados en realidad por un grupo de músicos de sesión impresionante autodenominado The Wrecking Crew, algo así como La Barra Destructora, que merecerá en algún momento una entrada aparte en este blog.

Más allá de todo tipo de consideración técnica sobre su producción, orquestación y grabación, más allá de rastrear las enormes influencias ejercidas sobre músicos de generaciones más nuevas, el Pet Sounds sigue allí con la belleza invicta de sus canciones. De la juguetona y hermosísima Wouldn’t it Be Nice? a la emocionante God Only Knows pasando por melodías increíbles como You Still Believe in Me, That’s Not Me o la grandiosa Caroline No y los dos instrumentales donde Brian Wilson y The Wrecking Crew abren el libro: Let’s Go Away for a While y Pet Sounds.

En un mundo como el de hoy es un bello consuelo saber que una reserva de belleza como el Pet Sounds sigue allí, esperando que frotemos su lámpara para liberar al genio de Brian Wilson.

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Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de Eduardo Rivero en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.

Video: TheBeachBoysVEVO

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