Deterioro más fuerte del mercado de trabajo de los últimos años se ha concentrado en los jóvenes

El Instituto Nacional de Estadística informó el viernes que el desempleo se mantuvo estable en febrero en 8,4 % de la Población Económicamente Activa, pero que la tasa de empleo y de actividad bajaron unas cinco décimas cada una respecto a enero.

EMILIANO COTELO (EC) – ¿A qué obedece esta caída? ¿Cuán marcadas están siendo las diferencias según edad o región, por ejemplo? Y en particular, ¿qué debemos esperar para el mercado laboral en estos próximos meses? Les proponemos analizar en detalle las últimas cifras oficiales con la economista Alicia Corcoll, de la consultora Deloitte.

ROMINA ANDRIOLI (RA) – Alicia, ¿cómo analizaron ustedes estas últimas estadísticas del mercado de trabajo?

ALICIA CORCOLL (AC) – Efectivamente estos últimos datos marcaron que la tasa de desempleo se mantuvo estable en febrero por tercer mes consecutivo, en 8,4 % de la Población Económicamente Activa.  Ahora, como adelantaba Emiliano recién, tanto la tasa de empleo como la tasa de actividad (o sea, quienes están ocupados o están en búsqueda de trabajo), cayeron en esta última medición. Así que, en los hechos, este último dato implicó cierto deterioro.

RA – ¿Podemos detenernos en esos indicadores, Alicia? ¿Qué está pasando concretamente con el empleo y con la cantidad de gente en búsqueda de trabajo?

AC – Claro. La tasa de empleo cayó unas cinco décimas en febrero, hasta 57,1 % de la Población en Edad de Trabajar. Estamos hablando de que la tasa de empleo hoy es más de un punto porcentual inferior a la que teníamos al cierre de 2018.

Sobre esto, me parece importante aclarar que sobre fines del año pasado habíamos tenido datos sorprendentemente positivos en lo que refiere al mercado laboral, más que nada en relación al empleo. De hecho, en noviembre y diciembre la tasa de empleo se ubicó en promedio en torno a 58,5 %, que era uno de los mayores registros en dos años. Y en ese momento, destacábamos que era una mejora particularmente llamativa si se tenía en cuenta el contexto de muy escaso dinamismo económico que estaba atravesando el país. Pero igual, no hay que perder de vista que incluso con esa mejora en noviembre y diciembre del año pasado – y dada la evolución más reciente de enero y febrero – el empleo en términos tendenciales está actualmente en sus mínimos en más de una década y se ubica unos tres puntos por debajo de los picos del 2014.

Y por otro lado, la tasa de actividad también desmejoró en el comienzo de 2019, porque pasó de ubicarse en 63,8 % al cierre del año pasado hasta 62,3 % ahora en febrero (y de nuevo, en este caso estamos operando unos dos puntos y medio por debajo de los valores promedio del 2014).  

RA – Está claro, Alicia. Ahora, ¿podemos repasar qué están mostrando las cifras para Montevideo y el interior del país?

AC – En estos dos primeros meses de 2019 la verdad es que el desempeño fue bastante dispar entre Montevideo y el resto del país. En los dos casos tuvimos caídas del empleo y de la tasa de actividad, pero en distinta magnitud y eso generó que en Montevideo la tasa de desempleo haya cedido en forma relativamente significativa los últimos dos meses, mientras que en el interior tendió a aumentar.

Concretamente, yendo a los números, en Montevideo la tasa de desempleo cayó desde 9,2 % de la Población Económicamente Activa en diciembre hasta un 8,3 % en febrero… y eso se dio con una tasa de empleo que bajó unas siete décimas en lo que va del año y una tasa de actividad que bajó bastante más… un punto y medio.

Por otro lado, en el interior del país la desocupación subió unas seis décimas, desde 7,9 % de la Población Económicamente Activa al cierre de 2018 hasta 8,5 % según el dato de febrero. Allí la caída en la tasa de actividad fue similar a la que hubo en la capital, pero la tasa de empleo se vio mucho más resentida: bajó casi dos puntos frente a diciembre. También es cierto que esa mejora “llamativa” que se había visto en el empleo durante noviembre y diciembre del año pasado también había sido más marcada en el interior (así que en este caso lo que estamos viendo es básicamente una reversión).  

RA – ¿Y qué tipo de conclusiones se pueden sacar cuando se mira la apertura por género? ¿O por edad por ejemplo?

AC – Como es sabido, la incidencia del desempleo suele ser mayor en las mujeres que en los hombres… y es también mayor entre la población joven. Con estos últimos datos, Romina, la verdad es que no hubo cambios en esas conclusiones e, inclusive, tendieron a profundizarse…  

Si miramos el promedio enero-febrero, la tasa de desempleo entre las mujeres menores de 25 años fue de 33 % (es decir, subió cuatro puntos en estos dos meses) Y entre los hombres menores a 25 años fue de 21,5 %, bajando unos tres puntos respecto a diciembre pero igual manteniéndose en valores sumamente altos. Por lo tanto, estamos hablando de tasas de desempleo por encima del 25 % para la población joven (tomando hombres y mujeres en conjunto), versus tasas de 8,4 % a nivel país.

Además, no sólo los jóvenes son los más afectados por la problemática del desempleo, sino que es precisamente en ese segmento donde se ha concentrado el deterioro más fuerte en estos últimos años. Con la evolución que comentábamos recién, el desempleo en los menores de 25 años subió unos 7 puntos porcentuales desde 2014 a esta parte, mientras que para los mayores de 25 años el aumento fue de sólo un punto porcentual (para ese grupo etario, la tasa de desempleo está apenas arriba del 5 % de la Población Económicamente Activa).

RA – Ya para ir terminando, Alicia, ¿qué perspectivas manejan para 2019 para los indicadores del mercado laboral?

AC – La verdad es que en general tendemos a ser bastante cautelosos respecto a la posibilidad de ver una mejora significativa en los indicadores del mercado de trabajo durante este año, sobre todo porque en Deloitte manejamos perspectivas bastante débiles en materia de crecimiento económico.

De hecho, como ya hemos comentamos varias veces en este espacio que estamos previendo un crecimiento del PBI bastante magro, menor al 1 % en el promedio del año. En ese marco, y con empresas bastante reticentes a aumentar su plantilla de trabajadores, difícilmente haya espacio para que el desempleo ceda por debajo de ese 8 % tendencial en el que viene operando ya desde fines del 2017 a esta parte.

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Lucía Stinger

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