¿Qué impactos tienen sobre Uruguay las variaciones en el precio internacional del petróleo?

La cotización del petróleo Brent bajó 15% desde el pico de US$ 86 por barril que alcanzó a principios de octubre. Sin embargo, con valores en torno a US$ 75 por barril, igual acumula un aumento de casi 10% desde el comienzo del año y está 60% arriba de los niveles de US$ 45 que tenía a mediados del 2017.

EMILIANO COTELO (EC):

¿A qué responden las variaciones tan fuertes que hemos visto en los precios internacionales del crudo este año? ¿Cuán inminente es una suba de precios del combustible aquí en Uruguay en función de los valores actuales? Les proponemos conversarlo ahora con la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

 

WILMAR AMARAL (WA):

Emiliano recién adelantaba que recientemente hubo cierto aflojamiento de precios, pero que igual estamos con referencias internacionales del petróleo bastante superiores a las que se observaban un año atrás. ¿A qué obedecen estos movimientos?  

 

TAMARA SCHANDY (TS):

El aumento que veníamos viendo en forma prácticamente ininterrumpida hasta hace un mes se venía atribuyendo tanto a factores de oferta como de demanda. Por el lado de la oferta, hay restricciones derivadas de que Venezuela (que hace algunos años era el décimo productor a nivel mundial), está con un volumen de producción resentido por la crisis que atraviesa el país. Por otro lado, luego de conocerse que Estados Unidos saldría del acuerdo nuclear con Irán, se instalaron expectativas de que se volvieran a imponer las sanciones económicas que impedían la importación de petróleo desde ese país… y a todo esto se sumaba que la OPEP y Rusia venían renovando un acuerdo de limitación de la producción.

 

Por el lado de la demanda, en meses anteriores también se venía marcando el hecho de que en el comienzo de 2018 la economía mundial venía creciendo más de lo previsto, y eso también ponía presión por la expectativa de mayor demanda de crudo.

 

WA:  – Pero esas razones fueron perdiendo fuerza…

 

TS:  – Exactamente. Todos estos factores fueron perdiendo un poco de vigencia en las últimas semanas.

 

Por el lado de la demanda, los últimos datos de actividad no han sido tan firmes y de hecho las perspectivas de crecimiento mundial se han venido corrigiendo a la baja.

 

Por otro lado, las restricciones de oferta no han terminado siendo tan grandes como se esperaba algunos meses atrás. Si bien Estados Unidos impuso sanciones económicas a Irán, decidió otorgar excepciones temporales de 180 días a varios países para que puedan seguir importando petróleo de ese país. Y el mes pasado grandes productores como Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita reportaron niveles de producción mayores a los previstos… e inventarios en alza… Todos estos elementos se terminaron combinando para provocar una caída de los precios que a esta altura es bastante relevante, de entre 15% y 20% dependiendo de la variedad de crudo que uno mire.

 

WA:  – ¿Qué se espera para el año que viene?

 

TS:  – Hay diferencias entre quienes hacen proyecciones a nivel internacional, pero en general se esperan valores similares a los actuales. Menciono algunos ejemplos. Si miramos los últimos informes del Departamento de Energía de Estados Unidos, su escenario base en el informe de noviembre asume un valor promedio para la variedad Brent en 2019 de US$ 72 por barril y para el West Texas asume US$ 65 por barril. En ambos casos son cifras prácticamente coincidentes con los valores de los últimos días. El FMI en su último informe manejó una proyección de petróleo US$ 68 por barril, que es un poco más difícil de decodificar porque refiere a una canasta de variedades, pero en cualquier caso tampoco señaliza mayores cambios… Y los futuros que se transan en el mercado, que refieren al West Texas, apuntan en estos días a precios en torno de US$ 62-63 por barril, también muy parecidos a los valores actuales. Para el Brent (que es la referencia de ANCAP) no hay futuros, pero hay que recordar que el Brent siempre suele estar algo arriba que el West Texas (actualmente la brecha está en aproximadamente 15%)… Quedémonos entonces no con las proyecciones puntuales en nivel de los futuros, sino con el concepto de que no aparece allí gran expectativa de cambio respecto a los precios actuales.

 

WA:  – Tamara, cuando el petróleo fue a US$ 80 por barril y se veía al dólar subir en Uruguay, parecía inminente un ajuste de los precios de los combustibles. ¿Esa posibilidad se despeja con este nuevo escenario de petróleo más bajo?

 

TS:  – Claramente hay una urgencia menor que la que había hace tan solo un mes atrás. Si el gobierno no hizo cambios con el petróleo a US$ 80, parece poco probable que disponga cambios en lo inmediato, con el valor internacional ahora en baja… Pero mirando un poco más adelante y salvo que los precios internacionales terminen cayendo mucho más, pensamos que sí deberíamos esperar un aumento en los precios de los combustibles a comienzos del año que viene. De hecho, eso es lo que estamos suponiendo en nuestro escenario base de proyección de inflación, que comentaba el martes en el programa.

 

Como bien marcás, en los precios locales no solo incide el precio del petróleo sino también el tipo de cambio al que se toman esos precios. En la última fijación de precios que hizo ANCAP, se marcaron referencias de petróleo de US$ 75 por barril y de tipo de cambio de $ 30,50 por dólar para el promedio julio-diciembre. En materia de petróleo no hay casi desalineamiento en este momento (incluso el precio está algo debajo de esos US$ 75 por barril), pero a nivel de tipo de cambio estamos con niveles más altos y, según nuestros pronósticos, es de esperar una trayectoria alcista en el transcurso del año que viene… Y también hay que tener en cuenta que hay otros componentes del precio del combustible (márgenes de transporte, de las estaciones de servicio y diversas tasas) que también tienen inflación a lo largo del tiempo… y miradas en su conjunto no tienen un peso despreciable en el valor de los combustibles.

 

WA:  – ¿De qué magnitud podría ser la próxima suba de precios?

 

TS:  – Será decisión del ente y del Ministerio de Economía. En las últimas ocasiones de fijación de precios de los combustibles se ha procurado hacer más transparente el concepto de paramétrica y se han divulgado cuadros de doble entrada con valores para distintas combinaciones de tipo de cambio y petróleo Brent. Sin embargo, las últimas versiones de esos cuadros que están en la web de ANCAP no tienen escenarios de dólar como el actual (llegaban a $ 31.50), pero además son cuadros que referían a 2018… Y es probable que el resto de los costos también hayan seguido subiendo, porque hay mejoras de eficiencia en ANCAP pero también hay inflación en la economía.

 

Tampoco podemos desconocer que la coyuntura fiscal es bastante difícil, con un déficit que ha permanecido estable y muy próximo a 4% del PIB, en lugar de bajar como lo preveía la Rendición de Cuentas. Las perspectivas para delante no son demasiado auspiciosas, sobre todo porque la actividad económica y el empleo se están comportando peor que lo que había sido previsto en la Rendición de Cuentas, y por ende hay un sesgo hacia peores resultados en materia de recaudación de la DGI y el BPS. En este contexto, la verdad es que tampoco se puede descartar que el gobierno apele a subas de tarifas (entre ellas las de los combustibles) algo mayores como forma de que las empresas públicas mejores su contribución fiscal.

 

La verdad es que mientras la paramétrica de los combustibles no esté atada a un objetivo explícito de rentabilidad de ANCAP, la fijación de precios siempre terminará teniendo una cuota de discrecionalidad importante… y por eso es particularmente difícil anticipar cuándo y de qué magnitud serán los ajustes.

 

WA:  – Para terminar, Tamara, ¿cómo impactan estos precios del petróleo en la balanza de pagos? ¿El aumento respecto a los valores de 2017 va a implicar un incremento del déficit de la cuenta corriente?

 

TS:  – Con datos a setiembre, se ve que en los tres primeros trimestres de 2018 las importaciones de petróleo y destilados fueron 30% superiores a las de igual período de 2017. Eso se dio esencialmente a instancias de efecto precio, porque el índice de volumen físico que publica el Banco Central no muestra mayores cambios. En números muy gruesos y llevando eso a base anual, estamos hablando de algo más de US$ 300 millones de dólares más de importaciones.

 

De todos modos, también hay que tener en cuenta que Uruguay se está beneficiando de precios internacionales más altos en algunos de nuestros commodities de exportación. En el caso de la celulosa eso es particularmente relevante. En enero-octubre el precio de exportación implícito en las cifras de Uruguay XXI muestra una suba de algo más de 30% interanual. Esto compensa el impacto negativo del mayor precio del petróleo a nivel de la balanza de pagos. Para la cuenta corriente, las perspectivas más negativas para este año están mucho más dadas por la caída de la exportación de soja por la sequía… Y para el año que viene, por ejemplo, en monto es mucho más relevante la caída que prevemos en los ingresos de divisas por turismo.

 

En definitiva, Wilmar, no estamos viendo en estos precios del petróleo nada demasiado dramático desde la perspectiva de la balanza de pagos, pero si no vemos caídas adicionales (cosa que el mercado no parece estar esperando), sí vemos presiones para incremento de las tarifas de combustibles si ANCAP quiere cuidar o incrementar su margen… Y por supuesto también posibles impactos por la presión adicional de costos que esto conllevaría para el sector privado.

Este contenido y otros análisis de Deloitte los encontrás en www.objetiva.com.uy.

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