“Solamente la dinámica electoral explica que Uruguay se mantenga con este déficit, que es insostenible a mediano plazo sin tomar medidas de ajuste”

Si se deja de lado el efecto “cincuentones”, el déficit fiscal llegó al 4% del año pasado, por encima de la cifra del 2017 y muy por encima del objetivo marcado por el Gobierno

Emiliano Cotelo (EC): El déficit fiscal se situó en 2018 en 2,7% del PIB, según las cifras que divulgó el Ministerio de Economía y Finanzas el viernes pasado.

Sin embargo, las cifras se vieron afectadas por la recaudación extraordinaria que obtuvo el BPS como resultado de la desafiliación de las AFAPs de los llamados “cincuentones”. Si se depura ese efecto, el déficit fiscal se situó en 4% del PIB, un valor superior al observado en 2017.

El desempeño de las cuentas públicas es siempre un factor clave para el análisis macroeconómico y cobra especial relevancia este año de elecciones. Para analizar este tema, estamos en comunicación con el economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte.

Romina Andrioli (RA): Pablo, ¿cómo analizan estos resultados? Emiliano decía que las cifras marcan un aumento del déficit fiscal si se corrige el efecto de los “cincuentones”…

Pablo Rosselli (PR): Es cierto… En 2017 el déficit fiscal había cerrado en 3,5% del PIB… En 2018 el déficit fue de 2,7% del PIB, pero eso ocurrió gracias a que en las cuentas públicas se computa como ingreso los fondos de los “cincuentones” que se desafiliaron de las AFAPs… En el momento que la persona se desafilia de la AFAP entrega los ahorros que acumuló en la AFAPs a un Fideicomiso del BPS… pero el BPS asume la obligación de pagarle toda la jubilación por el régimen previo a la reforma de 1996… Eso implica que por cada peso que entra al fideicomiso, el BPS asume una obligación mayor… Y por tanto, pese a que en el corto plazo las cuentas públicas mejoran por el efecto de los “cincuentones”, a mediano plazo se produce en realidad un deterioro de la situación fiscal.

Por eso es correcto mirar las cifras sin ese efecto, como hacía Emiliano… Y eso muestra que el déficit fiscal aumentó el año pasado en 5 décimas del PIB… Se trata de un deterioro importante… Más aún, en 2018 las cuentas públicas mejoraron transitoriamente porque el Fondo de Estabilidad Energética transfirió recursos a rentas generales por unas dos décimas del PIB. Se trata de una transferencia extraordinaria… por única vez” (que solamente genera una mejora transitoria de las cuentas públicas). Depurando también ese efecto, el déficit fiscal sería de 4,2% del PIB… 0,7% del PIB mayor al de 2017.

RA: No hay duda que tuvimos entonces un deterioro importante de las cuentas públicas… ¿Cómo compara eso con las metas fiscales que tenía el gobierno?

PR: El gobierno incumplió la meta fiscal… que era de un déficit de 3,3% del PIB según la última Rendición de Cuentas.

Excluyendo como debe ser el efecto “cincuentones” y el Fondo de Estabilidad Energética, el déficit fiscal de 2018 estuvo por encima de la meta en 0,9% del PIB.

De hecho, el gobierno se había propuesto reducir el déficit, desde 3,5% hasta 3,3% del PIB… y en lugar de ello, se produjo un aumento muy importante… como ya mencionamos.

RA: ¿Por qué ocurrió eso, Pablo?

PR: Depurando el efecto “cincuentones” y el Fondo de Estabilidad Energética, los ingresos del sector público crecieron menos que la actividad económica… o bajaron en relación al PIB… bajaron dos décimas en relación al PIB.

Eso se explica porque la actividad económica ha perdido dinamismo y de hecho permaneció estancada en los últimos trimestres… Por eso, la recaudación de impuestos por parte de la DGI creció apenas 1,1% en términos reales… Los ingresos genuinos del BPS cayeron en términos reales como consecuencia de la pérdida de puestos de trabajo.

El déficit fiscal subió en 7 décimas del PIB… dos décimas por menores ingresos… otras dos décimas por menores resultados en las empresas públicas… y tres décimas por mayores gastos en el gobierno central.

RA: ¿Cuáles son las cifras más importantes, Pablo, del lado de los gastos?

PR: Del lado del gasto, se observaron aumentos tanto en los componentes no discrecionales como en los componentes discrecionales… Las inversiones del gobierno central subieron más de 12% en términos reales, siguiendo el clásico ciclo electoral al que estamos acostumbrados en Uruguay… También subieron los gastos corrientes… la masa salarial subió 2% en términos reales… Los gastos de funcionamientos subieron 3,4% en términos reales.

Entonces, aumentaron los gastos discrecionales… los gastos que pueden ser más controlables en el corto plazo por el gobierno…

Además, como decía recién, también aumentaron los gastos que están más fuera del control inmediato del gobierno… los gastos que llamamos no discrecionales, como las pasividades y las transferencias (que en ambos casos subieron algo más de 1% en términos reales).

RA: ¿Cómo ven las perspectivas para este año? Te lo pregunto porque en un año electoral el déficit fiscal siempre tiende a subir… Ahora, a partir de esta situación, ¿qué tan grave sería eso?

PR: La historia muestra que prácticamente siempre el déficit fiscal sube en el año electoral, porque el gobierno aumenta las inversiones y los gastos corrientes… Esa tendencia ya se empezó a ver en 2018 y nada hace pensar que eso cambiará, salvo que el gobierno anuncie medidas de ajuste fiscal este año… cosa que por cierto no aguardamos.

El gobierno mantiene un acceso muy fluido a los mercados internacionales de capitales y no anticipamos que eso vaya a cambiar en el corto plazo.

De todos modos, el déficit fiscal actual de Uruguay es insostenible en una perspectiva de mediano plazo… Salvo que un shock externo favorable nos permita una aceleración importante de la actividad económica y una mejora automática de la recaudación de impuestos, el próximo gobierno deberá tomar medidas de ajuste… Ese es por lejos el escenario más probable.

Como comentamos algunos meses atrás a propósito de la rebaja de la perspectiva de la calificación de la deuda por parte de la agencia Fitch, no hay ningún argumento técnico para que el gobierno no adopte medidas de ajuste ahora… Solamente la dinámica electoral explica que Uruguay se mantenga con estas cifras, que como decía son insostenibles a mediano plazo…

Aunque no anticipamos que Uruguay vaya a tener dificultades de financiamiento en el corto plazo, los riesgos de tener problemas crecen a medida que pasa el tiempo y Uruguay aumenta su déficit fiscal en lugar de reducirlo.

Este contenido y otros análisis de Deloitte los encontrás en www.objetiva.com.uy.

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