Economía uruguaya «relativamente estancada» en 2015 y se prevé crecimiento «muy pequeño» en 2016

Según información que divulgó ayer el Banco Central del Uruguay, el Producto Bruto Interno presentó una variación prácticamente nula en el cuarto trimestre de 2015. Cuando se consideran los datos del conjunto del año, el Producto Bruto Interno creció 1 % frente a 2014, lo que supone la menor tasa de crecimiento desde 2003, cuando la economía uruguaya estaba saliendo de la crisis de 2002. Análisis del economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte.

Análisis económico
Viernes 01.04.2014

Según los datos que divulgó ayer el Banco Central, el Producto Bruto Interno presentó una variación prácticamente nula en el cuarto trimestre de 2015. En concreto, la comparación contra el tercer trimestre del año dio cuenta de una suba de 0,1 %. En tanto, la comparación contra el cuarto trimestre de 2014, mostró una caída de 0,1 %.

Cuando se consideran los datos del conjunto del año, el Producto Bruto Interno creció 1 % frente a 2014, lo que supone la menor tasa de crecimiento desde 2003, cuando la economía uruguaya estaba saliendo de la crisis de 2002. Para analizar en detalle estos datos y para ver las perspectivas para este año, estamos en diálogo con el economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte.

EMILIANO COTELO (EC) —Para empezar, Pablo, ¿cómo vieron estas novedades?

PABLO ROSSELLI (PR) —Francamente estuvieron muy en línea con lo que esperábamos. Estábamos aguardando una variación nula de la actividad económica en el cuarto trimestre del año… Teníamos ya numerosos indicadores que apuntaban a una situación de relativo estancamiento y de hecho nuestra proyección para el promedio del año era de un crecimiento de 1 %, como efectivamente terminó siendo.

Tú adelantabas que la comparación del cuarto trimestre de este año contra el cuarto trimestre de 2014 daba cuenta de una variación negativa de 0,1 %… Una caída mínima… La conclusión que debemos sacar es que la economía uruguaya estuvo relativamente estancada en el transcurso de 2015… la actividad al final del año es igual a la que teníamos al final de 2014… El crecimiento de 1 % en promedio anual es resultado de lo que en la jerga llamamos «arrastre estadístico»…

EC —O sea, el 1 % global, el del promedio del año, decís que es «arrastre estadístico»…

PR —Exactamente, porque en 2014 la economía venía creciendo a buen ritmo y entonces el nivel de actividad al final del año terminó siendo bastante mayor que al inicio del año… Y eso es lo que terminamos recogiendo en el promedio de 2015… Los primeros meses de 2015 eran de más actividad que los primeros meses de 2014… pero en el transcurso de 2015 no tuvimos crecimiento económico adicional… La economía dejó de crecer a fines del 2014.

EC —Pablo, ¿cómo fueron los desempeños de los distintos sectores de la actividad económica? ¿Cuáles crecieron más? ¿En qué sectores tuvimos los desempeños peores?

PR —Tenemos situaciones sectoriales bien diferentes.

El sector de mayor crecimiento fue la industria manufacturera. Según los datos del Banco Central, la industria creció 5,7 %. Se trata de un crecimiento muy importante pero que obedeció principalmente al efecto de la apertura de Montes del Plata en 2014… La planta comenzó a operar lentamente en el segundo trimestre de 2014… Por lo tanto, en 2014 tuvimos la planta operando con bajos niveles de producción. En cambio en 2015 la planta operó todo el año prácticamente a capacidad casi plena… Eso determinó que en el conjunto de 2015 la producción de pulpa de celulosa aumentara más de 40 % frente a 2014 según los datos del INE [Instituto Nacional de Estadística].

También aumentó mucho (20 %) la producción de la rama de alimentos diversos, que incluye la producción de concentrados de Pepsi en Colonia… Se trata de una planta industrial grande para el tamaño de nuestra economía… Y también aumentó la producción en la refinería de La Teja, un 4 %.

En cambio, los datos del INE mostraron que el resto de la producción industrial, lo que en Deloitte denominamos «núcleo de la actividad industrial», presentó un descenso importante (de 4,5 %) y se situó en el valor más bajo desde 2010… Por lo tanto, el crecimiento industrial estuvo sumamente concentrado en esas tres ramas y particularmente en la Celulosa… Se trata de un crecimiento genuino, que sin dudas debe computarse en las estadísticas, pero que no se va a repetir… La mayoría de las ramas de la industria, de hecho, mostró caídas de su producción.

Por otro lado, el sector de transporte y comunicaciones también mostró una expansión bastante importante, de 3,1 %, empujado como ocurre desde hace mucho por las comunicaciones… aunque igual se observó una desaceleración significativa respecto de los años anteriores (en 2014 había crecido más de 7 %).

Después tuvimos un crecimiento moderado (1,6 %) en el renglón «otras actividades», que engloba numerosos servicios y un aumento de 1,2 % en el sector agropecuario.

Los sectores de peor desempeño fueron la construcción y el comercio. En la construcción se observó una caída de 5,4 % que recogió una retracción de la inversión pública y privada. Y en Comercio, Restaurantes y Hoteles tuvimos una baja de 2,5 %, debido a menos actividad en el comercio porque bajaron las ventas de electrodomésticos, automóviles, maquinarias y equipamientos en general.

En definitiva, Emiliano, tuvimos situaciones diferentes a nivel sectorial pero con una incidencia muy fuerte de la apertura de Montes del Plata en 2014… La expansión de la industria manufacturera que se produjo a instancias de Montes del Plata tuvo una incidencia de 7 décimas  en el crecimiento promedio anual de 1 % que tuvimos el año pasado… Sin ese efecto, el crecimiento fue mucho menor.

EC —¿Cuáles son los aspectos más relevantes cuando se analiza el comportamiento de la economía por los componentes de la demanda? ¿Qué pasó con el consumo, la inversión y las exportaciones?

PR —La demanda agregada tuvo un comportamiento negativo el año pasado. El consumo privado permaneció estancado (con una variación exactamente igual a 0 %); la inversión en activos fijos bajó más de 8 % y las exportaciones de bienes y servicios cayeron 1,2 % en términos reales, a pesar de la contribución positiva que tuvo sobre las exportaciones la operación a plena capacidad de la planta de Montes del Plata.

En definitiva, la demanda agregada cayó… Pero pese a esa menor demanda, la actividad económica no se ha contraído gracias a la fuerte caída de las importaciones, que bajaron más de 7 % en parte como respuesta automática a la menor demanda y en parte a instancias de la suba ya observada del tipo de cambio que tiene como consecuencia encarecer particularmente los bienes importados.

EC —Más allá de las cifras, Pablo, ¿cómo se explica este freno tan marcado de la actividad económica? Te lo pregunto porque en 2014 la economía había crecido 3,2 % y en los años anteriores las tasas de expansión eran todavía mayores… ¿Cómo llegamos entonces a una situación de estancamiento, como tú la calificabas?

PR —Como decía recién, estamos asistiendo a una retracción de la demanda agregada, sobre todo de inversión y exportaciones aunque el consumo privado se ha estancado… En esta tendencia inciden factores externos e internos.

Por un lado, hemos visto un deterioro del macro internacional: caída de los precios de los commodities, fortalecimiento del dólar y el enlentecimiento de las economías emergentes (en particular, de China, que es un jugador clave en la economía mundial). De hecho, ese contexto internacional se ha traducido en una desaceleración generalizada de las economías de América del Sur, todas ellas exportadoras relevantes de materias primas… Uruguay no es excepción entonces en esa tendencia.

Por otro lado, a nivel local se produjo en los últimos años una profundización de varios desequilibrios macroeconómicos que hemos comentado varias veces en el programa: déficit fiscal en más de 3,5 % del PBI, inflación alta (en los doce meses a febrero ya por encima de 10 %), incremento de salarios a un ritmo superior a la productividad y pérdida de competitividad frente a varias referencias relevantes (en particular, Brasil).

Y en ese marco, el clima de expectativas ha mostrado un fuerte deterioro, tanto a nivel del sector empresarial como entre los consumidores.

Todos estos elementos explican el freno que vimos en nuestra actividad económica.

EC —¿Cómo son las perspectivas para este año? ¿Hay un riesgo de que terminemos con una caída del nivel de actividad?

PR —Estamos revisando las proyecciones pero pensamos que este año tendremos muy poco crecimiento… tenemos que pensar en un crecimiento económico del orden de 0,5 %… lo cual implica una situación de virtual estancamiento.

Nuestro escenario base no es por ahora un escenario de caída de la producción, porque pensamos que la progresiva suba del dólar seguirá permitiendo un ajuste de nuestro sector externo (una reducción de las importaciones que deje más espacio a la producción nacional) y porque también Uruguay se está beneficiando del fuerte abaratamiento del petróleo… Pero bueno, dado que estamos previendo un crecimiento tan pequeño, está dentro del margen de error que la actividad económica pueda terminar registrando una caída leve si por ejemplo el contexto externo termina mostrando algún deterioro adicional. Por ahora, como te decía, aguardamos un crecimiento muy pequeño de la actividad económica.

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Foto en Home: Moneda nacional, foto ilustración. Crédito: Javier Calvelo/adhoc Fotos.

Este contenido y otros análisis de Deloitte los encontrás en www.objetiva.com.uy.

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