Mario Abdo electo como nuevo presidente de Paraguay: ¿Se esperan cambios en materia económica?

El domingo pasado se celebraron las elecciones presidenciales en Paraguay, en las cuales resultó ganador Mario Abdo Benítez. “Marito”, como se lo conoce popularmente a Mario Abdo, asumirá el cargo en agosto y, de esa manera, el Partido Colorado tendrá otros cinco años en el gobierno.

Emiliano Cotelo (EC): Les proponemos aprovechar este hito para volver a poner la mirada en Paraguay, un país que en 2017 tuvo el mayor crecimiento del PBI de toda Sudamérica. ¿Se esperan cambios de política económica con el cambio de gobierno? ¿Cómo son las perspectivas para los próximos años? Lo conversamos con la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

Romina Andrioli (RA): Tamara, recién Emiliano mencionaba que, con la victoria de “Marito” del domingo, el Partido Colorado tiene por delante un nuevo mandato. ¿Se espera que se mantenga la misma línea en materia económica? Te lo pregunto porque durante la presidencia de Cartes, Mario Abdo se opuso a varias iniciativas del actual presidente.

Tamara Schandy (TS): Es cierto, sí. El caso más conocido tal vez fue el del proyecto de reforma constitucional para permitir la reelección. Abdo también fue bastante crítico con algunos aspectos de la gestión económica de Cartes durante la campaña de la interna del Partido Colorado, en las que de hecho tendió a posicionarse como un candidato “renovador”… Sin embargo, una vez que Abdo ganó esas elecciones internas, se mostraron bastante alineados. Cartes lo respaldó de cara a las elecciones presidenciales… Así que en general los analistas en Paraguay están esperando bastante continuidad, incluso cuando durante la campaña Marito no hizo anuncios muy concretos de política económica.

RA – ¿Ya está anunciado el próximo equipo económico?

TS – Todavía no. Sin embargo, según trascendidos de la prensa local se especula que los principales candidatos para estar al frente del Ministerio de Hacienda son Lea Giménez, la actual titular de la cartera, y Daniel Correa, ex viceministro de Economía durante los primeros años de la gestión de Cartes. Este es uno de los factores que sustenta por qué los analistas locales y los organismos internacionales aguardan continuidad en los principales lineamientos de política económica… Eso y, por supuesto, el hecho de que a Paraguay le ha ido bastante bien en materia económica en los últimos años. No hay nada que motive cambios bruscos.

Decía recién que Abdo no fue muy explícito en la campaña sobre su plan en materia económica, pero sí dijo que tiene como objetivo conseguir el grado inversor. Eso requiere preservar un contexto de crecimiento y de estabilidad macro. Recordemos que hoy Paraguay se ubica dos escalones por debajo del grado inversor de acuerdo a S&P y Fitch y un nivel por debajo según Moody´s. Luego de las elecciones Fitch emitió un comunicado en el que remarca que la perspectiva crediticia de Paraguay sigue siendo positiva tras las elecciones y que esperan una continuidad de las políticas económicas con la nueva administración… Acá entonces hay otra motivación para no hacer grandes cambios.

RA – ¿Podemos repasar brevemente algunas cifras del desempeño económico reciente de Paraguay?

TS – Sí, claro. La economía paraguaya ha tenido un crecimiento destacado en los últimos años, que además se enmarcó en un contexto de fundamentos macroeconómicos bastante saludables, aunque, como es sabido, es una economía que sigue teniendo altos niveles de informalidad, de desigualdad y una incidencia relativamente alta de pobreza.

Al igual que Uruguay, Paraguay presentó un crecimiento muy fuerte entre 2004 y 2014 (de casi 5 % promedio anual) y, si bien en 2015 también mostró una desaceleración influido por el deterioro del contexto internacional, en 2016 y 2017 retomó la senda de crecimiento y lo hizo a un ritmo más firme que nuestro país. En 2016 la actividad económica creció 4 % y en 2017, si bien todavía no se tienen los datos oficiales, la economía habría crecido 4,3 % según las estimaciones divulgadas la semana pasada por el FMI. De este modo, la economía paraguaya habría sido la de mayor crecimiento económico en Sudamérica el año pasado, como adelantaba Emiliano al inicio.

RA – Tamara, recién decías que Paraguay tiene buenos fundamentos macroeconómicos. ¿A qué te referís concretamente con eso?

TS – Me refiero a que ese crecimiento de los últimos años se ha logrado sin grandes desbalances en las principales dimensiones macroeconómicas. Por ejemplo, la inflación se mantiene baja… Los últimos datos la ubican en 4,1 % y permanece dentro del rango objetivo del Banco Central desde 2011 prácticamente sin interrupciones. El rango meta actualmente va desde 2 % hasta 6 %, pero el Banco Central de hecho ha ido reduciendo el objetivo inflacionario y la amplitud del rango meta en los últimos años. Ese contexto de inflación “baja” permitió, además, operar bastante anticíclicamente en 2015, cuando la economía se desaceleró. En ese momento el Banco Central bajó la tasa de referencia para tratar de estimular la economía.

En materia de competitividad, Paraguay está relativamente caro en dólares y tiene desequilibrios con sus principales socios comerciales si miramos las paridades frente a una media histórica. Pero esos desequilibrios son más acotados que los que se observan en Uruguay o Argentina, por ejemplo. Tanto el tipo de cambio real bilateral de Paraguay con Estados Unidos como con Brasil (que es su principal socio comercial) están actualmente menos de 20 % por debajo de la media histórica. Esa misma medida en Uruguay arroja un desequilibrio de 35 % aproximadamente con ambas referencias.

RA – Tamara, un elemento que a veces se destaca de Paraguay es que cuenta con una Ley de Responsabilidad Fiscal que acota el desequilibrio de las cuentas públicas ¿Cómo es el panorama fiscal actualmente?

TS – Sí, efectivamente desde hace algunos años Paraguay tiene una Ley que estipula, entre otras cosas, que el desequilibrio de las cuentas públicas no puede superar el 1,5 % del PIB. Hoy el déficit fiscal es de 1,5 % del PIB, acorde con ese límite que establece la Ley de Responsabilidad Fiscal. En algunos meses el déficit ha superado dicho umbral, pero en general y a la hora de delinear el presupuesto, parece haber un compromiso de mantener el desequilibrio fiscal dentro del límite.

Además, a esta situación de déficit acotado se suma un nivel muy bajo de endeudamiento. La deuda bruta de Paraguay está algo por encima del 20 % del PIB, cuando en Uruguay –por ejemplo- está arriba del 60 % y en Brasil es superior al 80 % del PIB.

RA – Para ir cerrando, Tamara, ¿cuáles son las perspectivas económicas que se manejan para Paraguay en los próximos años?

TS – En general hay consenso respecto a que la economía paraguaya debería seguir mostrando un buen desempeño. Por ejemplo, las proyecciones oficiales suponen un crecimiento de 4,5 % este año, mientras que la mediana de la encuesta de expectativas que releva el Banco Central apunta a un crecimiento en torno a 4 % tanto para 2018 como para 2019. En la misma línea, el FMI divulgó la semana pasada su actualización semestral de proyecciones y para Paraguay incluyó un aumento del PIB de 4,5 % para este año y de 4,1 % para el año próximo.

Además, en general se espera que este dinamismo siga acompañado de un contexto de inflación relativamente reducida (en torno de 4 %) y desequilibrios de competitividad y fiscal relativamente acotados.

Por lo tanto, si bien hay expectativa respecto a las primeras medidas económicas que vaya anunciando Mario Abdo de acá a que asuma el 15 de agosto, el caso base parece ser que la economía paraguaya tiene por delante un escenario bastante positivo en materia económica.

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Este contenido y otros análisis de Deloitte los encontrás en www.objetiva.com.uy.

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