¿Cómo se están comportando los depósitos y créditos en lo que va de 2018?

Los datos oficiales vienen marcando una desaceleración de la economía, con un enfriamiento en el consumo y con la inversión en los niveles más bajos en más de una década. En ese contexto, nos pareció oportuno dedicar nuestro espacio de Análisis Económico de hoy a repasar qué está pasando con el sistema financiero, un sector clave de la economía y que está muy relacionado con las decisiones de consumo e inversión de las familias y de las empresas

¿Se está frenando el volumen de depósitos? ¿Cuán alto es el nivel actual de endeudamiento? ¿Qué está sucediendo con la mora? Recorremos estas preguntas con la economista Alicia Corcoll, de la consultora Deloitte.

ROMINA ANDRIOLI (RA) — Alicia, si te parece comencemos el análisis mencionando algunas cifras clave. ¿A cuánto ascienden los depósitos en el sistema financiero y cómo vienen evolucionando?

ALICIA CORCOLL (AC) — En el sistema bancario había a junio depósitos por algo más de US$ 31.700 millones. De ese total, hay depósitos de ahorristas en el Banco Hipotecario por unos US$ 900 millones y luego tenemos otros US$ 30.800 millones en los bancos comerciales… Esos últimos se reparten aproximadamente mitad y mitad entre el BROU y los bancos privados.

Medidos en dólares, el nivel de depósitos se ubica apenas 1 % por encima del cierre del año pasado. Eso supone un ritmo de crecimiento similar al registrado en 2016 y 2017, pero bastante más lento que el que habían tenido los depósitos en años previos, desde los años posteriores a la salida de la crisis del 2002 y hasta 2015, cuando en promedio crecían más de un 10 % anual.

RA – Yendo a la perspectiva de los ahorristas, ¿cuánta gente tiene hoy en día una cuenta bancaria? ¿Y qué saldo tienen en promedio?

AC – La verdad es que si bien hay información que nos permite aproximarnos a ese tema, no hay una respuesta precisa.

El Banco Central publica cifras sobre la cantidad de cuentas que hay en el sistema bancario… Pero cantidad de cuentas no equivale a cantidad de personas. Obviamente hay personas con cuentas en distintos bancos, hay cuentas compartidas entre más de una persona y hay cuentas de empresas… Pero igual se pueden tomar como una aproximación.

RA – Hecha esa aclaración, ¿qué muestran esos datos?

AC – Lo que indican es que en el sistema bancario (y acá me voy a referir a los bancos comerciales, voy a dejar por fuera los depósitos del BHU), hay casi 2,4 millones de cuentas de depósito del sector privado, incluyendo tanto a personas físicas como a empresas.

El saldo promedio en esas cuentas es de US$ 11.600 por cuenta. Ahora, la distribución es bastante heterogénea: de las 2,4 millones de cuentas de depósito, hay casi 2 millones que tienen menos de US$ 5.000 de saldo. En el otro extremo, hay unas 220.000 cuentas con saldos mayores a US$ 20.000. Inclusive, dentro de este último grupo, hay aproximadamente unas 51.000 con más de US$ 100.000 de saldo. Las cuentas “grandes” son menos, pero explican la mayor parte de los depósitos del sistema. Probablemente, por su monto, sean cuentas de empresas.

RA – Y en las “chicas”, ¿se ve un aumento luego de la ley de Inclusión Financiera?

AC – A eso iba… Esas cuentas “chicas” (de menos de US$ 5.000 según el criterio del Banco Central) tuvieron un aumento relevante en los últimos años. Hoy son casi unas 2 millones de cuentas, cuando en 2014 eran unas 300.000 cuentas menos…

Son cuentas pequeñas, en promedio tienen un saldo de unos US$ 550 (o unos $ 17.000 por cuenta), aunque tampoco podemos saber si ese monto no está afectado por cuentas inactivas o saldo próximo a cero…

RA – Vayamos ahora a los datos de endeudamiento… ¿Qué está pasando con el crédito?

AC – En el sistema bancario el crédito rondaba los US$ 15.500 millones en junio, lo que implica una caída de 5 % en los primeros seis meses del año… y que se suma a un desempeño que ya había sido “flojo” en 2017.

Eso responde a una doble situación. Por un lado, a que en un marco de menor dinamismo económico y menor capacidad de consumo e inversión por parte de las familias y las empresas, seguramente está habiendo cierto freno en la demanda de créditos… Y por otro lado porque el contexto actual de mayor incertidumbre, sumado al aumento que está mostrando la morosidad –y que podemos repasar luego- seguramente también está haciendo que los bancos estén más restrictivos en su oferta de préstamos.

RA – Está claro. ¿Y cómo se descomponen esos US$ 15.500 millones entre empresas y personas?

AC – Dentro de esos US$ 15.500, en realidad tenemos unos US$ 800 millones que corresponden al sector público… Luego tenemos sí unos US$ 8.850 de crédito a empresas (es decir, casi un 60 % del total del crédito de los bancos) y unos US$ 5.850 de crédito a las familias (que equivale a un 38 % del total).

RA – Pero en el caso del endeudamiento a las familias también está el crédito de las financieras no bancarias, ¿cierto? ¿Cuánto suma eso?

AC – Verdad. En este segmento no hay estadísticas compiladas que abarquen a la totalidad de las empresas, pero según nuestras estimaciones las financieras no bancarias tienen un volumen de unos US$ 1.500 millones, que se destinan como tú decías Romina enteramente a las familias.

En el crédito de estas empresas también hubo un freno. Están mostrando un crecimiento real del orden de 1 % anual…

Entonces, si miramos en conjunto tanto el crédito del sistema bancario a las familias como el de las financieras no bancarias, estamos hablando en números gruesos de un volumen total de unos US$ 7.300 millones.

RA – ¿Qué está pasando a nivel del crédito corporativo? ¿También se viene frenando?

AC – Allí el desempeño está siendo dispar, aunque en general si miramos los grandes sectores de actividad la conclusión es sí de enlentecimiento… De hecho, está cayendo un 3 % interanual.

En particular, en la comparación frente a un año atrás el crédito a la industria está cayendo aproximadamente un 5 %… En el sector agropecuario y el comercio está cayendo un 2 % y en otros sectores como la construcción y el transporte y las comunicaciones los descensos están siendo muy intensos, de más de 10 % interanual.

RA – Alicia, más allá de este freno más reciente, ¿son altos los volúmenes de crédito que hoy tenemos en Uruguay? ¿Cómo nos dejan parados a nivel internacional?

AC – El crédito ronda actualmente el 30 % del PBI. Es un número bajo en una comparación internacional y también en relación a lo que supimos ver aquí en Uruguay en el pasado. Previo a la crisis del 2002 el crédito rondaba el 50 % del PBI, para poner una referencia.

Buena parte de la explicación de por qué tenemos un nivel de crédito relativamente bajo frente a otros países reside en que en Uruguay tenemos un stock de crédito hipotecario muy bajo frente a lo que se observa en otros países de la región… y ni que hablar en comparación con los países desarrollados. Mientras tanto, el crédito al consumo se ubica en torno de 8 % del PBI, un nivel que es ligeramente menor pero no tan alejado al que tienen otros países que habitualmente son de referencia, como Chile por ejemplo.

Ahora, una aclaración que me parece pertinente hacer es que no tenemos datos acerca de cómo se distribuye ese nivel de endeudamiento… Porque más allá de que en términos agregados el volumen total de deuda luzca bajo en relación al tamaño de nuestra economía, puede estar habiendo algunos segmentos de la población con niveles altos de endeudamiento en relación a sus ingresos.

RA – Justamente sobre eso te quería preguntar, ya para ir cerrando. ¿Cómo viene evolucionando la mora en este panorama de menor crecimiento económico? Recién adelantabas que estaba subiendo, ¿pero podemos comentar esas cifras?

AC – Sí, claro. La morosidad ha venido subiendo en estos últimos dos o tres años.

En el segmento familias de los bancos no tanto. Seguimos con una proporción de créditos vencidos que ronda el 3 %. En las financieras no bancarias es muy notorio: la mora está en torno de 20 %, lo cual supone un aumento de casi 5 puntos porcentuales frente a 2014.

Y en el segmento del crédito a las empresas la mora también subió de forma relevante. Subió desde 1,3 % a fines de 2014 hasta 4,3 % actualmente… Y además es importante remarcar que, aunque esa suba está siendo particularmente fuerte en algunos rubros como la construcción, el transporte y el agro, igual está siendo relativamente extendida a nivel sectorial.

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Este contenido y otros análisis de Deloitte los encontrás en www.objetiva.com.uy.

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