Discurso de Pablo Mieres por el 1º de mayo

El ministro de Trabajo y Seguridad Social habló acompañado por el subsecretario Mario Arizti y la directora general Valentina Arlegui

TEXTO

A continuación se transcribe el texto completo del mensaje inicial del ministro Mieres, previo a las preguntas de los periodistas presentes:

«En nombre del Gobierno Nacional hacemos llegar nuestro saludo cálido y comprometido a todos los trabajadores y trabajadoras de nuestro país.

A los hombres y mujeres de todas las condiciones sociales que se levantan todos los días para aportar su energía y su esfuerzo para construir una sociedad más próspera, más solidaria y más justa.

Hoy se cumplen dos meses desde que este gobierno asumió la responsabilidad de conducir los destinos de nuestro país.

Y hace un poco más de un mes y medio que nos ha tocado vivir estos tiempos de emergencia sanitaria que han afectado radicalmente nuestra vida cotidiana en todas las dimensiones. Y muy particularmente en lo que refiere a la realidad laboral.

Por eso, hoy es un 1º de mayo diferente, seguramente uno de los más atípicos de la historia del Uruguay.

Porque esta situación sanitaria que afrontamos, trajo aparejadas graves consecuencias que repercuten sobre el empleo y la calidad de vida de miles de uruguayos.

Es una situación que nos pega a todos y nos duele como ciudadanos.

Seguramente muchos de nosotros hayamos sufrido o tengamos cerca a un amigo o familiar que fue golpeado por esta situación, que fue enviado al seguro de desempleo o despedido de su trabajo; o que ha dejado de percibir ingresos de un día para el otro sin contar con ningún tipo de cobertura social.

Hace dos meses que el equipo del Ministerio de trabajo que me tocó encabezar, diseñó un plan para trabajar sobre una realidad que ya era difícil.

Ese plan de trabajo, a 13 días del comienzo de este gobierno, se vio totalmente alterado por la actual coyuntura, que demandó que toda nuestra atención estuviera puesta en mitigar el impacto de la pandemia sobre el empleo y la realidad de vida de los trabajadores.

Tenemos plena conciencia del enorme impacto que nuestros trabajadores están sufriendo en estos momentos.

Sabemos que hoy mismo, miles y miles de uruguayos viven la angustia de la incertidumbre sobre su futuro laboral.

El impacto de la emergencia sanitaria sobre la actividad económica, comercial y productiva ha sido extremadamente agudo y su efecto sobre los trabajadores ha sido inmediato.

Pero, además, la realidad del país en el momento que asumimos la responsabilidad de gobernar, ya mostraba que todos los indicadores relacionados con el empleo, el mercado de trabajo y el sistema de seguridad social presentaban un deterioro preocupante.

La tasa de desempleo, que venía registrando un crecimiento continuo desde 2015, se ubicó en febrero de este año en el 10.5%, golpeando a alrededor de 190 mil uruguayos. El índice más alto desde el año 2007.

La tasa de desempleo juvenil mostraba una situación particularmente crítica, siendo la quinta más alta de toda América Latina.

Las personas que estaban en seguro de paro eran más de 48 mil, una marca incluso mayor a la observada durante la crisis de 2002.

Hoy, dos meses más tarde, y como consecuencia directa del Covid-19, todos estos datos se agravaron mucho más.

Por solo mencionar uno de ellos, digamos que entre marzo y abril de este año hubo más de 170 mil solicitudes por seguro de paro al Banco de Previsión Social (BPS).

Con este panorama, en un mes y medio, el nuevo gobierno, con el Presidente de la República a la cabeza, tuvo que actuar con gran celeridad en la toma de decisiones. Y puso todo el empeño en amortiguar lo más posible el golpe que esta pandemia ha producido sobre los trabajadores y las empresas uruguayas.

Desde el Ministerio de Trabajo y en coordinación con el conjunto del gobierno, hemos buscado dar respuestas inmediatas para enfrentar la crisis en el plano laboral.

Es así que, en la misma semana en que se declaró la emergencia sanitaria, se estableció que todos aquellos ciudadanos que debieran guardar aislamiento o cuarentena obligatoria serían amparados por el subsidio por enfermedad del BPS.

Del mismo modo, se otorgó el derecho al subsidio por enfermedad a todas las personas mayores de 65 años que debían dejar de trabajar por pertenecer a un grupo de particular riesgo.

Además, legislamos para que los trabajadores de la salud, médicos y no médicos, que cumplen un papel invalorable e insustituible en el combate a esta epidemia, fueran alcanzados por el seguro por enfermedad profesional del Banco de Seguros del Estado, contando de este modo con una cobertura más completa.

Creamos, además, un seguro de paro parcial que permitió ayudar con formatos de amparo más ajustados a esta realidad aguda, para favorecer coberturas por reducción de horario o días de trabajo.

También desde el mismo 13 de marzo hemos trabajado en la elaboración de protocolos de seguridad y protección de la salud para los diferentes sectores de actividad, de forma que el trabajo o el reingreso a la actividad se produzca con las mayores garantías para la salud de todos los trabajadores y las personas que interactúan con ellos.

Se ha realizado un trabajo muy intenso y responsable para que todos nos sintamos seguros y acompañados en esta situación de emergencia.

Pero todas estas medidas alcanzan a los trabajadores formales en situación de dependencia.

Esto, obviamente, habla bien de nuestro sistema de protección social que es una construcción colectiva de hace décadas, que ha sido acompañada y construida por los sucesivos gobiernos de diferentes extracciones políticas e ideológicas.

El seguro de paro, la normativa laboral de avanzada, las asignaciones familiares para los hogares más débiles, la atención de la salud extendida a todos los ciudadanos a través de la cobertura pública y privada…

Todos esos avances son resultado de una larga acumulación de decisiones tomadas desde décadas atrás y que fue actualizándose en el tiempo por diferentes gobiernos.

Sin embargo, esta crisis que vivimos ha puesto de manifiesto las debilidades, vulnerabilidades e insuficiencias de nuestro sistema de protección social.

En efecto, esta profunda crisis laboral, que es totalmente independiente de la voluntad de cualquier actor social o político, y que afecta, literalmente, al mundo entero, ha dejado en evidencia nuestras propias debilidades.

En primer lugar, la existencia de 400 mil trabajadores sin ningún tipo de cobertura formal, ni aportes a la seguridad social.

Uruguayos y uruguayas pertenecientes, en general, a los niveles socioeconómicos más débiles, que trabajan sin ningún tipo de registro que permita el acceso a los beneficios de la seguridad social provenientes de su actividad laboral.

Muchos de estos cientos de miles de trabajadores se han encontrado con un brusco y repentino cese de la actividad sin contar con cobertura propia para enfrentar esta situación de adversidad.

Por otro lado, entre 80 y 90 mil trabajadores más, que aportan como empresas unipersonales en sus diferentes modalidades, aunque son formales, también carecen de cobertura ante la pérdida de sus ingresos.

Nos referimos a trabajadores que son desde monotributistas y trabajadores zafrales hasta trabajadores por cuenta propia con oficios técnicos y también muchos profesionales.

Muchos de ellos han enfrentado esta caída abrupta y repentina de la actividad sin contar con ninguna cobertura.

Frente a estas situaciones no cubiertas en el régimen general normativo, se han impulsado medidas de sostén de emergencia y urgencia que resultaban ineludibles.

Con respecto a los trabajadores en situación de informalidad se han establecido diversas respuestas de emergencia promovidas desde el ministerio de desarrollo social.

Así es que se han otorgado prestaciones básicas alimentarias para todos aquellos ciudadanos que no están alcanzados por ningún registro o cobertura.

Del mismo modo, se han reforzado los subsidios a los 80 mil hogares cubiertos por la tarjeta de Uruguay Social y a 120 mil hogares correspondientes a las asignaciones familiares del plan de equidad.

Por su parte, para los trabajadores en régimen de empresas unipersonales, se establecieron subsidios a más de 10 mil trabajadores monotributistas. Mientras que se definieron líneas de crédito en condiciones muy especiales para el resto de las unipersonales.

Todas estas medidas que acabamos de enumerar, que se han resuelto de manera incesante en tan sólo un mes y medio por este gobierno, sentimos que no son ni serán suficientes para paliar esta situación incierta que estamos transitando y que no sabemos cuándo va a finalizar.

Es por eso que seguimos trabajando y elaborando propuestas y soluciones para las diferentes situaciones.

Tengan la total seguridad de que todo el tiempo este gobierno está buscando y evaluando alternativas y soluciones para acompañar y responder a las angustias y necesidades de tantos uruguayos que la están pasando muy mal.

Porque lo ocurrido ha dejado en evidencia las debilidades y ausencias de nuestra cobertura de protección social. Y, por lo tanto, la imperiosa necesidad de diseñar nuevas soluciones y avances en la cobertura social de nuestros trabajadores.

Ese será uno de nuestros empeños en los tiempos futuros.

Trabajaremos en estos cinco años que tenemos por delante para que los uruguayos sigamos conquistando derechos laborales y mejorando las políticas de empleo y de seguridad social a nivel nacional.

Velaremos por promover el diálogo social, tal como lo hemos hecho desde el mismo día en que asumimos nuestras responsabilidades.

Procuraremos mediar y acercar posiciones para lograr acuerdos beneficiosos para todas las partes implicadas en las negociaciones colectivas.

Buscaremos incentivar la cultura del trabajo para mejorar la competitividad y la productividad.

Y seremos centinelas en el cumplimiento de la normativa laboral.

En lo inmediato estamos trabajando firmemente en un proceso responsable de reactivación, cumpliendo y exigiendo todas las medidas requeridas para la protección de la salud de nuestros trabajadores.

Porque la salida a esta crisis aguda depende de un proceso de reactivación productiva y laboral lo más veloz y responsable posible.

En el tiempo de la reactivación será imprescindible, además, acompañar a aquellos trabajadores que tengan dificultades de reinserción laboral para que reciban el apoyo en capacitación y orientación que les permita acceder a una alternativa.

Porque el mantenimiento de los puestos de trabajo y el empleo será, más que nunca, nuestra efectiva prioridad.

En definitiva, los desafíos son múltiples y complejos.

Para ello es necesario que todos caminemos en el sentido de impulsar y promover el desarrollo integral de las personas

Por eso buscaremos generar acuerdos con todos los uruguayos en el cumplimiento de este objetivo.

Tengan la convicción de que este gobierno tiene plena conciencia de las angustias y dificultades por las que están pasando tantos trabajadores, y que nuestras energías están concentradas en dar las más rápidas respuestas a las situaciones de mayor fragilidad.

Trabajemos, en definitiva, para que la reactivación y el crecimiento que, no tengan dudas que ocurrirá más temprano que tarde, incluya a todos los uruguayos y evitando que alguien quede por el camino.

Les deseamos a todos que tengan un fraterno y solidario día de los trabajadores».

***

Fuente: MTSS.

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