Fuerte repunte del dólar en Uruguay: ¿Efecto Argentina o tendencia mundial?

Fuerte repunte del dólar en Uruguay: ¿Efecto Argentina o tendencia mundial?

El empuje del dólar en los últimos días vino de la mano de una depreciación fuerte de la moneda argentina luego de los resultados de las PASO

ROMINA ANDRIOLI (RA): La cotización del dólar interbancario se situó en $ 36,50 ayer. Eso supone un aumento de 3,3% desde el viernes 9 de agosto y un incremento de casi 13% en comparación con el valor de cierre del año pasado. 

Como ustedes saben, el empuje del dólar en los últimos días vino de la mano de una depreciación fuerte de la moneda argentina luego de los resultados de las PASO. Sin embargo, en estas semanas también estamos viendo al tipo de cambio subiendo en Brasil y, en términos más generales, una tendencia de fortalecimiento del dólar bastante extendida a nivel internacional. ¿Cuánto pesan unos y otros factores en la evolución del dólar en Uruguay? ¿Cómo quedan, con estos movimientos, las mediciones de competitividad frente a la región y frente a otros países relevantes para el comercio internacional uruguayo? Les proponemos conversarlo a partir de ahora con la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte. 

RA: Tamara, ¿cómo están viendo este movimiento tan fuerte del dólar que hemos visto en Uruguay en los últimos días? 

TAMARA SCHANDY (TS): Es una pregunta difícil… En realidad, hace mucho tiempo que venimos sosteniendo que Uruguay está extremadamente caro en dólares y que en esta situación de pobre desempeño de la actividad económica el dólar tiene que subir. Además, en Uruguay tenemos una inflación relativamente alta, con lo cual todos los años deberíamos al menos ver subas nominales del dólar que compensen esa inflación para no encarecernos aún más en dólares… De hecho, nuestra visión viene siendo que el tipo de cambio tiene que ir subiendo más que la inflación, para ir de a poco abaratándonos en dólares.

Dicho eso, el timing del aumento es algo muy difícil de predecir. Claramente lo que vimos en Argentina la semana pasada fue un elemento que alineó expectativas para que viésemos un movimiento del tipo de cambio también importante en Uruguay, que no teníamos previsto obviamente en esa magnitud…

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RA: Sí, igual recordemos que si comparamos con el viernes previo a las PASO, en Argentina el aumento del dólar es de 23% y en Uruguay de algo más de 3%. El aumento en Uruguay fue mucho más pequeño. 

TS: Por supuesto. Los fundamentos en ambas economías son distintos, los perfiles de riesgo también. Lo que digo es que esa depreciación en Argentina es un factor clave para entender por qué el dólar en Uruguay se movió de forma particularmente intensa en estos días. De hecho, lo mismo sucedió en cada uno de los “empujes” que tuvo la corrida cambiaria en Argentina en el último año.

Lo que está sucediendo en Argentina es un shock negativo para Uruguay. Pablo Rosselli comentaba la semana en el programa que dentro de toda la incertidumbre que hoy existe en Argentina, parecería que hay dos cuasi-certezas. Una es que este abaratamiento de Argentina va a ser más o menos duradero y la otra es que vamos a tener una recesión más duradera y probablemente más profunda.

Desde la perspectiva de Uruguay, eso impactará al turismo, a algunos sectores industriales, a algunos segmentos del retail, al comercio de frontera, a la construcción y la actividad inmobiliaria en Punta del Este. Visto de ese modo, es lógico que el tipo de cambio tienda a subir ante este cambio de escenario y es lógico también que no suba tanto como lo hizo en Argentina. Tiene sentido en estas circunstancias que Argentina se abarate frente a Uruguay. Uruguay no tendría por qué seguir los niveles de devaluación que procesa Argentina.

RA: ¿Qué papel juegan las intervenciones del Banco Central en esa menor intensidad que vemos en los movimientos del dólar en Uruguay? 

TS: No pensamos que jueguen un papel tan importante. Como decía recién, los fundamentos de ambas economías son distintos y no tendría sentido sostener que Uruguay tiene que “seguir” a Argentina. 

Ahora, tampoco hay que desconocer que el Banco Central esta vez se mostró bastante activo en el mercado de cambios. El propio lunes luego de las PASO el Banco Central se posicionó vendiendo dólares a $ 35,90, cuando el dólar había subido solo medio peso. Esa es una muestra más de que si bien tenemos un régimen de flotación, tenemos una autoridad monetaria reticente a dejar que el dólar tenga movimientos abruptos. Recordemos que estamos con inflación alta, con salarios que ya no crecen en términos reales… En un contexto como este, el Banco Central está encontrando bastantes incentivos para graduar los movimientos del dólar en Uruguay. En lo que va de estos 8 días luego de las PASO lleva vendidos US$ 166 millones en el mercado spot y otros US$ 100 millones entre forwards y futuros. Pero reitero, de ningún modo cabría esperar sin esas intervenciones nada parecido a lo que se observó en Argentina. 

RA: Tamara, pasemos al resto del mundo. El dólar también está subiendo en otros mercados y de manera bastante generalizada. ¿Podemos repasar de qué intensidad han sido esos movimientos? ¿Y cuánto juega ese factor en las tendencias que estamos viendo en Uruguay? 

TS: Por supuesto. Empecemos por Brasil. Tenemos al dólar de nuevo en torno de R$ 4, cuando a fines de julio estaba por debajo de R$ 3,80. Es un aumento del orden de 7% en 20 días. En el resto de la región y con datos al martes (no pude cerrar todas las cifras a ayer), en el mismo lapso vimos incrementos del tipo de cambio de 4% en Colombia, 4% en México, 2,4% en Perú, 2,2% en Paraguay y 1,4% en Chile. Y fuera de la región, hay depreciaciones de la mayoría de las monedas emergentes en magnitudes relevantes. Menciono algunos ejemplos: la cotización del dólar frente al rublo subió casi 5%, frente a la rupia de India también 5%, frente a la lira turca 3,4%, frente a la moneda sudafricana 8%.

No quiero aburrir con más números, pero lo que quiero marcar es que estas semanas fueron de fortalecimiento bastante generalizado del dólar a nivel internacional, más allá de lo que sucedió en Argentina. Como comentamos otras veces en este espacio, los mercados últimamente han entrado en una fase bastante turbulenta. En particular, tras la escalada de la “guerra comercial” entre China y Estados Unidos, las bolsas en el mundo mostraron caídas generalizadas y los inversores se fueron hacia activos de “refugio”. Por ejemplo, la cotización del oro superó los US$ 1.500 por onza y también se valorizaron los bonos públicos de los países desarrollados (usualmente concebidos también como activos seguros). El fortalecimiento del dólar es otro de los rasgos típicos de momentos de “vuelo a la calidad”, como se suele decir en la jerga económica.  

RA: Tamara, ¿cómo queda el frente de competitividad para Uruguay? Te lo pregunto porque con esta suba del tipo de cambio obviamente se avanza en el abaratamiento de nuestros costos locales medidos en dólares, pero otros países también se están moviendo en esa dirección.

TS: Exactamente. Los precios y costos domésticos se abaratan medidos en dólares y la brecha de tipo de cambio real contra Estados Unidos se reduce. En nuestras estimaciones y tomando un promedio de 40 años, Uruguay está con este tipo de cambio 20% por debajo de la media histórica, cuando 2018 finalizó con un desequilibrio del orden del 27% y a principios del año pasado incluso llegamos a desequilibrios del orden de 35%. O sea que la brecha se viene acortando y la mejora no es para nada menor.

Lo que sucede es lo que tú decías, respecto a que otros también se abaratan en dólares. Por lo tanto, eso que recién mencionaba no se traduce en mejoras de competitividad frente a terceros mercados. Estamos casi igual frente a Europa (30% debajo de la media histórica) y también con escasos cambios frente a Australia y Nueva Zelanda, países con los que competimos en la producción de commodities. 

RA: ¿Y respecto a la región?

TS: Con Brasil estamos 32% debajo de la media de los últimos 40 años, pero venimos manteniendo un desajuste fuerte hace varios años; no es mayor novedad. Brasil tiene mucho menos inflación que Uruguay y ha tenido vaivenes fuertes de tipo de cambio nominal. Con eso y con la política monetaria más expansiva que está señalizando Brasil para los próximos meses, parece difícil que vayamos a mejorar ahora en materia cambiaria con ese vecino. 

Si vamos al caso de Argentina, sí hubo un cambio fuerte estos días. Ya veníamos “caros”, pero luego de las PASO la brecha de competitividad respecto a la media histórica pasó de 23% a 35%. Igual no perdamos de vista que es una brecha similar a la que ya supimos ver en algunos momentos de los últimos años. Es, por ejemplo, un tipo de cambio real bilateral casi idéntico que el que tuvimos en setiembre del año pasado, cuando se dio el segundo tramo de la corrida cambiaria en Argentina, y es solo un poco menor al tipo de cambio real que tuvimos luego de la crisis de 2001, cuando Argentina salió de la convertibilidad y Uruguay aún no había devaluado. No es algo que nunca hayamos visto. 

En síntesis Romina, el tipo de cambio está subiendo y es posible que suba algo más si se sostienen las tendencias externas. Eso está ayudando a corregir precios en dólares y es bueno para los márgenes de varios sectores exportadores, pero la competitividad con terceros mercados no está mejorando en forma significativa… y con Argentina claramente ha empeorado de forma notoria, lo que nos augura seguramente que tendremos una nueva caída del turismo este verano.

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Este contenido y otros análisis de Deloitte los encontrás en www.objetiva.com.uy.

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