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La economía mundial pierde dinamismo

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Perspectivas 2019-2020 según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional.

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EMILIANO COTELO (EC): Esta semana el Fondo Monetario Internacional publicó su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, en el cual analiza en profundidad la marcha de la economía internacional y actualiza sus principales proyecciones.

El informe da cuenta de un escenario de desaceleración de la economía mundial relativamente importante. Por eso, nos pareció oportuno dedicar nuestro espacio de análisis económico de hoy a este tema y para eso estamos en diálogo con el economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte. 

ROMINA ANDRIOLI (RA): Para comenzar, ¿cómo se está comportando la economía mundial este año? Emiliano anticipaba que estamos en un escenario de desaceleración.

PABLO ROSSELLI (PR): Es así, Romina. La economía global se ha desacelerado de un modo significativo este año y en atención a eso el Fondo Monetario Internacional ha ajustado a la baja sus proyecciones.

En concreto, el FMI proyecta que la economía mundial crecerá este año un 3 %. No estamos ante un panorama de recesión o crisis internacional, ni mucho menos, pero se trata de una expansión sensiblemente menor a la media histórica (la economía mundial creció 3,7 % en los últimos 50 años) y también es la expansión más baja desde 2009, cuando debido a la crisis financiera internacional el PIB mundial terminó cayendo 0,1 %.

No es una crisis, pero sí una desaceleración importante. De hecho, en el informe de abril el FMI proyectaba un crecimiento de la economía mundial de 3,3 %, proyección que corrigió una décima a la baja en julio y dos décimas más ahora en octubre.

RA: ¿A qué se debe esta desaceleración de la economía mundial?

PR: Siempre hay varios factores detrás de las fluctuaciones de la economía mundial pero probablemente lo más relevante en la actualidad tiene que ver con la llamada “guerra comercial” entre Estados Unidos y China, que está teniendo efectos distorsivos en las cadenas globales de valor. Las subas de aranceles ya implementadas más los anuncios de medidas adicionales tienen un doble efecto negativo en la economía mundial porque los mayores aranceles afectan los flujos comerciales y la incertidumbre que trae todo este enfrentamiento entre Estados Unidos y China afecta también las decisiones de inversión.

En ese contexto, el comercio mundial está mostrando en los últimos meses una caída en relación a los registros de un año atrás. Eso supone un cambio significativo respecto de las tendencias históricas, en los últimos 50 años observamos casi siempre una expansión significativa del comercio mundial asociado a la globalización, con la excepción de la crisis de 2009. Desde un tiempo a esta parte, el comercio mundial se ha desacelerado por razones estructurales pero el conflicto comercial entre EEUU y China también está jugando un papel negativo importante en la actualidad. Asociado a eso, estamos viendo una contracción de la producción industrial en varias economías importantes del mundo y también una reducción de la inversión en maquinarias y equipos.

En cambio, los servicios, que se ven mucho menos afectados por la guerra comercial, mantienen un buen ritmo de crecimiento a nivel global, impulsados por mercados de trabajo robustos (con creación de empleos) y por niveles adecuados de confianza en los consumidores.

RA: ¿Y cómo es la situación si distinguimos por ejemplo entre economías desarrolladas y economías emergentes? ¿Esta desaceleración es generalizada o afecta más a unos que a otros?

PR: La desaceleración afecta tanto a países desarrollados como emergentes, porque en un mundo globalizado al final los efectos llegan a todos lados.

La economía mundial crecerá este año un 3,0 %, frente a un 3,6 % el año pasado. Los países desarrollados van a crecer 1,7 % en 2019, frente a 2,3 % en 2018. Y las economías emergentes, tomadas en su conjunto, crecerán este año un 3,9 % frente a un 4,5 %.

Está claro entonces que la desaceleración afecta a todos. Entre los países desarrollados, se destaca el freno de la economía alemana, que va a crecer apenas 0,5 % este año debido a una recesión en la industria manufacturera. Estados Unidos también se desacelera en parte porque la producción industrial está sintiendo los efectos del freno del comercio mundial y en parte porque se están agotando los efectos de los estímulos fiscales que había aprobado Trump cuando asumió.

RA: ¿Y qué hay que destacar cuando se mira a las economías emergentes?

PR: La desaceleración también es importante en las economías emergentes. China va a crecer este año un 6,1 %, frente a 6,6 % el año pasado. De este modo, continúa el proceso de moderación del crecimiento en China. Recordemos que China creció entre 1980 y principios de esta década a tasas de 9 % en promedio anual. Desde entonces, China está creciendo a tasas cada vez más moderadas porque ya tiene un tamaño tan importante en la economía mundial (es la principal economía junto con EEUU) que no puede mantener aquellas tasas de expansión en base a exportaciones. Entonces su modelo de crecimiento está transitando hacia una expansión mucho más basada en el consumo doméstico, pero también hacia una expansión más moderada.

Por otra parte, se está observando una desaceleración importante en India, que pasará de un crecimiento de 6,8 % en 2018 a 6,1 % en 2019.

Por último, en nuestra región se destaca la crisis en Argentina, que determinará una profundización de la recesión y también un freno fuerte de la economía mexicana, que va a crecer este año apenas 0,4 %, muy por debajo del 2 % del año pasado.

RA: ¿Cómo son las perspectivas para el año próximo?

PR: El Fondo contempla un escenario mejor para 2020. Numerosos bancos centrales están aplicando políticas monetarias más expansivas, con recortes de tasas de interés. Eso debería ayudar a una aceleración en varias economías. En algunos países, también se observa un giro expansivo de la política fiscal. Es el caso por ejemplo de China.

En concreto para 2020 el Fondo prevé que el crecimiento económico mundial suba desde el 3% de este año hasta 3,4%  todavía sería menor a la media histórica pero mejor que en 2019. Y esa aceleración estaría esencialmente concentrada en las economías emergentes, donde se prevé un mayor crecimiento en India, en Brasil, en las economías del Europa del Este y en Medio Oriente.

RA: Entonces, el informe del Fondo nos plantea un escenario internacional un poco mejor en 2020. ¿Es así?

PR: Es así, deberíamos tener un escenario un poco mejor, aunque el Fondo también destaca algunos factores de riesgo importantes. Vamos a seguir pendientes de cómo evolucione el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, también es un factor de riesgo importante la inestabilidad en Medio Oriente.

Y los flujos de capitales a los mercados emergentes están siendo más moderados y están dirigiéndose más a bonos que acciones, lo cual pauta una mayor aversión al riesgo de los inversores.

Desde la perspectiva de Uruguay seguiremos teniendo un contexto externo muy desafiante. La economía mundial estará un poco mejor, pero en Uruguay estamos sintiendo los efectos de la crisis en Argentina. 

Y en ese contexto, tenemos nuestros propios problemas en el frente macroeconómico (déficit fiscal, atraso cambiario, inflación persistente, pérdida de empleos).  El próximo gobierno deberá abordar esos problemas.

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Foto: Sede del Fondo Monetario Internacional en Washington. Crédito: Wikimedia Commons

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