Nueva encuesta de expectativas empresariales: Visión crítica sobre clima de negocios y perspectivas poco auspiciosas para 2019

Visión crítica del clima de negocios y perspectivas poco auspiciosas para 2019. Así titula Deloitte el informe divulgado ayer con los resultados de una nueva edición de su Encuesta de Expectativas Empresariales

EMILIANO COTELO (EC)
Se trata de una encuesta que la consultora realiza dos veces al año desde 2010 y que en esta oportunidad contó con la participación de unos 335 gerentes y ejecutivos de empresas que operan en Uruguay, que respondieron el relevamiento durante el mes de octubre.

Para analizar los resultados estamos con la economista Tamara Schandy, de Deloitte.

EC: Tamara, te propongo comenzar por la visión que tienen los ejecutivos sobre la marcha de la economía y el clima de negocios, que parece bastante crítica. ¿Qué destaques hacen ustedes de los resultados de esta última edición de la encuesta?

TAMARA SCHANDY (TS): Efectivamente es bastante crítica. En la edición previa, en abril, ya se advertía un giro negativo en las respuestas, en un contexto de crecimiento más lento de la economía y con un escenario regional con varias incertidumbres… En esta edición de octubre ese giro se afianzó y vimos respuestas bastante más negativas tanto en relación a la evolución reciente como a las perspectivas para la situación económica y el clima de inversiones.

Por ejemplo, más del 80 % considera que la situación económica está peor que un año atrás y sólo el 5% considera que estará mejor el próximo año. Para el próximo año, de hecho el 61 % contestó que aguarda que sea peor… Eso deja el saldo neto entre respuestas positivas y negativas en -56 %, lo cual es comparable a lo que observábamos en 2015 e inicios de 2016, período que también fue de fuerte freno de la economía.

EC: – El informe destaca que la valoración del clima de negocios, en particular, resultó bastante dura. Los que opinan que es “bueno” o “muy bueno” fueron solo el 8 %, que es el menor nivel en la historia de esta encuesta. ¿Cómo interpretan ese resultado?

TS: – Es un indicador que ya venía deteriorándose mucho… Cuando empezamos a hacer esta encuesta en 2010 el 80 % respondía que el clima de negocios era bueno o muy bueno. Paulatinamente había venido bajando, pero desde 2015 veníamos con respuestas positivas en torno de 20 %-30 %. Este registro de 8 % que tú mencionabas es realmente un nuevo escalón, bastante brusco por cierto. La contracara es que el 65 % de los ejecutivos considera que el clima de negocios es “regular” y el 28 % que es “malo” o “muy malo”.

Nosotros no preguntamos las razones por detrás de esas evaluaciones, pero no es muy difícil hacer conjeturas en función de cómo viene evolucionando la coyuntura y las respuestas que obtuvimos en otras preguntas de la encuesta. Estamos con una economía creciendo poco, estamos recogiendo opiniones muy críticas respecto a la gestión del gobierno y también respuestas bastante más pesimistas en relación a la marcha de las propias empresas, a su nivel de rentabilidad y a sus perspectivas de inversión.

EC: – Repasemos esas respuestas entonces. ¿Qué dicen los empresarios en relación a sus propias empresas?

TS: – Relevamos varias dimensiones, pero cuando les preguntamos por la “situación general” de sus empresas, en grandes números el 40 % dice que está peor que un año atrás, otro 40 % dice que está igual y 20 % dice que está mejor… Eso nos deja un saldo neto entre respuestas positivas y negativas de 20 %, que es mucho peor que en las ediciones anteriores (cuando de hecho las respuestas estaban prácticamente balanceadas)… De todos modos, también hay que advertir que las respuestas sobre la propia empresa igual son más benévolas que cuando los ejecutivos opinan sobre la situación económica. Cuando opinan sobre la situación económica frente a un año atrás, el saldo neto de respuestas es casi -80 %.

Cuando les preguntamos por las perspectivas de sus empresas, la mayoría (el 52 %) opina que el año que viene va a ser más o menos igual; los que dicen que van a estar peor son el 26 % y los que dicen que van a estar mejor son el 22 %. A nivel de dimensiones particulares, empeoraron tanto las respuestas referidas a las perspectivas de producción, como las que refieren a inversión y rentabilidad.

EC: – ¿Hay muchas empresas previendo que su nivel de producción va a caer? ¿O estamos hablando más bien de desaceleración?

TS: – La mayoría responde que espera que su nivel de producción o de actividad no variará sustancialmente. Un 17 % responde que anticipa una caída y un 26 % que espera un aumento. El saldo neto aquí es positivo (9 %), pero se viene achicando… Hace dos mediciones, los que decían que esperaban una mejora eran el 40 % aproximadamente y ahora, como decía recién, son 26 %… En definitiva, Wilmar, nos parecen respuestas consistentes con un panorama de poco crecimiento a nivel macroeconómico.

EC: – Tamara, ¿y cómo fueron las respuestas en relación a los planes de contratación de las empresas? En la síntesis del informe ustedes señalan que fueron resultados poco auspiciosos. ¿Cuáles son los números, concretamente?

TS: – Solo el 5% de los consultados anticipa que va a aumentar el empleo en su empresa. Este porcentaje ya venía muy bajo, pero en las mediciones anteriores había estado más en el eje de 10 % (5 % es un nuevo mínimo). Por otro lado, subió a 35 % el porcentaje de ejecutivos que espera que baje el empleo en su empresa, mientras que el 60 % dice que no variará. En definitiva, siguen siendo respuestas que pautan un escenario de mucha reticencia a incrementar el empleo por parte de las empresas.

En relación a esto sí colocamos una pregunta específica para consultar sobre las razones de eso… esencialmente para tratar de aportar algunos elementos que arrojen luz sobre el debate de cuánto pesan los temas de cambio tecnológico e introducción de tecnología ahorradora de mano de obra, y cuándo pesan otros factores…

EC: – ¿Qué resultados obtuvieron?

TS: – Prácticamente el 70 % de los consultados está introduciendo o piensa introducir tecnología ahorradora de mano de obra, aunque la mayoría (50 %) en forma moderada. Ahora, eso no aparece dentro de los principales elementos que condicionan el empleo en las empresas. Cuando les preguntamos directamente sobre un menú de opciones, la respuesta que más seleccionaron los empresarios fue la que refería a “bajo crecimiento del volumen de negocios”. Más del 70 % de los ejecutivos la seleccionó como primero, segundo o tercer factor condicionante… El segundo motivo en el ranking resultó ser el “salario real elevado”, seleccionado por un poco más del 60 % de los consultados. En tercer lugar salió lo relativo a insuficiente productividad de la mano de obra… y recién después aparece el tema de la disponibilidad de tecnología ahorradora de mano de obra. Menos de 40 % marcó esto dentro de los tres principales factores condicionantes del empleo, y menos de 10 % lo señaló como el principal factor.

EC: – Para terminar, Tamara, vayamos brevemente a la perspectiva más política de la encuesta. ¿Cuáles fueron los resultados en relación a la gestión del gobierno? Antes adelantabas que también allí hubo un deterioro.

TS: – Sí. El porcentaje de desaprobación de la gestión de Vázquez aumentó diez puntos porcentuales, de 65 % en abril a 75 % en esta oportunidad. Eso es el nivel más elevado de desaprobación desde que empezamos a hacer estas encuestas en 2010. El deterioro fue muy generalizado a nivel de las distintas áreas de gestión, con peores respuestas en asuntos como el manejo de la inflación, el crecimiento económico, el desempleo o la seguridad pública, por nombrar algunos ejemplos… La única dimensión donde hubo cierta mejora fue en materia de desarrollo de infraestructuras, donde el saldo neto entre respuestas positivas y negativas mejoró unos 7 puntos porcentuales en relación a la encuesta de abril (aunque sigue siendo negativo, con el 56 % de los consultados calificando la gestión en esa área como mala).

Un elemento adicional a marcar es que en este relevamiento volvimos a recoger una desmejora de las expectativas respecto a la política económica. El 60 % aguarda un deterioro durante el próximo año. Ese porcentaje era apenas mayor a 30 % un año atrás.

EC: – Por último, Tamara, ví que también incluyeron una pregunta sobre las expectativas respecto a la próxima administración. ¿Qué recogieron allí?

TS: – No quisimos hacer una pregunta que se tiñera de preferencias o expectativas políticas. Sólo preguntamos a secas si anticipaba que la próxima administración (sea cual sea) implementará ajustes o no en distintas áreas. Las respuestas que obtuvimos muestran que los ejecutivos en general tienen bastante descontado que habrá un ajuste fiscal (el 81 % respondió que anticipa ajustes en la política fiscal), pero no están tan convencidos sobre si habrá cambios en otras áreas. Splo el 32 % espera cambios en la política monetaria y/o cambiaria, el 29 % espera cambios en la política salarial y el 40 % anticipa que la próxima administración implementará cambios en materia de política de inserción internacional. No son porcentajes para nada despreciables tampoco, pero las respuestas no son tan contundentes como en el frente fiscal.

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18° Encuesta de Expectativas Empresariales

Este contenido y otros análisis de Deloitte los encontrás en www.objetiva.com.uy.

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