¿Qué está pasando con el mercado de trabajo en Uruguay a raíz de la Covid-19?

¿Qué está pasando con el mercado de trabajo en Uruguay a raíz de la Covid-19?

La tasa de desempleo cayó de 10,1% en marzo a 9,7% en abril.

EMILIANO COTELO (EC): El lunes el Instituto Nacional de Estadísticas publicó nuevas cifras del mercado de trabajo, correspondientes al mes de abril. El Boletín del INE marcó una baja de la tasa de desempleo hasta 9,7% de la población económicamente activa, pero con una nueva caída en la tasa de empleo.

¿Cómo se explica este descenso en la tasa de desempleo en el actual contexto de crisis sanitaria? ¿Qué tan marcado está siendo el impacto sobre el empleo? ¿Qué perspectivas podrían manejarse de cara a los próximos meses? Para recorrer estas preguntas, estamos en diálogo con la economista Alicia Corcoll, de Exante

EC: Alicia, en estas semanas trascendieron varios datos que nos permiten advertir un impacto muy fuerte de la crisis sanitaria sobre la economía en general y sobre el mercado laboral en particular. Ahora, ¿qué mostraron estas cifras oficiales del INE en ese sentido? 

ALICIA CORCOLL (AC): Bien. Una primera aclaración es que la situación sanitaria hizo que en marzo y abril el INE cambiara la forma de relevamiento habitual de su Encuesta Continua de Hogares, que es de dónde surgen estas estadísticas del mercado de trabajo entre muchas otras. Ahora el INE la está haciendo por vía telefónica en lugar de presencial como la venía haciendo habitualmente y por eso puede haber inconsistencias al comparar las últimas cifras con los datos previos a la pandemia (así lo indica el propio INE en su boletín). 

EC: Está bien la aclaración  y se entiende el cuidado a la hora de sacar conclusiones, pero ¿podemos cuantificar cuán intenso fue el deterioro del mercado laboral en abril? 

AC: Bueno, más allá de los sesgos entonces que pueda haber, el INE informó que la tasa de desempleo cayó desde 10,1% de la Población Económicamente Activa en marzo hasta un 9,7% en abril. Así que, como adelantabas, no se está viendo por ahora un aumento en la tasa de desempleo. 

Lo que está ocurriendo es que está bajando la proporción de personas que buscan trabajo. El boletín del INE también muestra que la tasa de actividad – que justamente mide lo que ocurre con las personas activas, ya sea porque tienen empleo o porque no lo tienen pero lo están buscando – ya había caído bastante en marzo y tuvo otro descenso ahora en abril. Esa baja en la tasa de actividad amortigua la suba del desempleo, incluso aunque al mismo tiempo estamos viendo caídas en el empleo.

Concretamente, la tasa de actividad se ubicó en un 57,7% de la Población en Edad de Trabajar, lo que supone una baja de casi cuatro puntos porcentuales respecto a abril de 2019. Tenemos que irnos hasta 2005 para ver niveles de actividad tan bajos como éste. 

EC:¿Se puede calcular qué tan asociado está este descenso en la tasa de actividad con el actual contexto de crisis sanitaria? 

AC: Bueno, un primer punto a aclarar es que este es un fenómeno que ya se venía viendo en las estadísticas de otras partes del mundo porque obviamente con las restricciones a la movilidad y el menor nivel de actividad la gente deja de buscar trabajo. 

Siempre hay gente que está en condiciones de trabajar pero que no está buscando empleo por distintos motivos: por estudio, porque directamente no se desea trabajar, porque la persona ya buscó empleo antes y no lo consiguió (lo que se conoce como “desalentados”) o por otras razones pero los inactivos están subiendo bastante en estas últimas mediciones. 

Y para intentar capturar el efecto que está teniendo el COVID el INE incorporó una nueva opción en su cuestionario, que permite concluir que, de los inactivos que dicen estar disponibles para trabajar pero que no buscaron empleo, la mitad no lo hizo debido a la coyuntura de pandemia (eso equivale a unas 55.000 personas aproximadamente). 

EC: Recién decías que esta caída en la actividad está amortiguando la baja en el empleo. ¿Podemos repasar qué tan fuerte está siendo el deterioro en esa dimensión? ¿De cuántos puestos de trabajo perdidos estamos hablando? 

AC: Sí. La tasa de empleo bajó en abril a un 52,1% de la Población en Edad de Trabajar, después de haberse ubicado en marzo en 53,1% y de ubicarse en términos tendenciales en torno a un 56% en el inicio de este 2020. Con la tasa de empleo también estamos en los menores registros desde 2005.

Tú preguntabas por el impacto en términos de personas. Por el tipo de relevamiento obviamente hay un margen de error, pero en términos gruesos estaríamos con unos 120.000 puestos de trabajo menos que en abril del año pasado. 

Entonces, con estas evoluciones queda claro que el impacto sobre el mercado de trabajo está siendo muy severo. 

EC: Sin dudas. Ahora, las solicitudes de seguro de desempleo tuvieron una suba muy marcada a partir de mediados de marzo. ¿Cómo cierran estos dos elementos? Te lo pregunto porque recién mencionabas una caída en el empleo que parece acotada en relación a los números de solicitudes de seguro de paro que salen regularmente en prensa.

AC: Muchas veces estos conceptos dan lugar a confusión. Es cierto que las solicitudes al seguro de desempleo tuvieron un alza muy fuerte estos meses, pero no todos los trabajadores que fueron enviados al seguro de desempleo son estrictamente desempleados.

De hecho, por el momento, de las 255.000 solicitudes de seguro de desempleo que se presentaron entre marzo, abril y mayo, “sólo” unas 15.300 fueron por despido. Las personas que fueron enviadas al seguro parcial o al seguro tradicional pero bajo las causales “suspensión” o “reducción” de actividad y no por despido siguen computando como ocupadas en las estadísticas. Eso es así porque por el momento mantienen el vínculo laboral y la presunción es que la persona volverá eventualmente a su puesto de trabajo.

EC: Pero puede ocurrir que eso no suceda ¿Los datos del INE permiten sacar alguna conjetura sobre qué proporción de los que figuran como “ocupados” están, en los hechos, sin trabajar? 

AC: Sí, eso también se releva. El INE reporta como una categoría a los “ocupados temporalmente ausentes”, que son quienes no trabajaron en la última semana, pero que mantienen un vínculo con su puesto de trabajo. La razón más frecuente de ausencia son las licencias, pero también hay otro tipo de razones (poco trabajo, suspensión, conflicto laboral, o seguro de desempleo justamente) y ahora aparece además como un motivo explícito la “suspensión o cuarentena por COVID”. 

Así, el INE señaló que los ocupados temporalmente ausentes representaron casi un 24% del total de ocupados en abril (habiendo llegado a un pico de 27% a mitad de mes) y que el 70% de esos ocupados ausentes lo eran o por seguro de paro o por suspensión por COVID. 

EC: Antes de terminar, ayer trascendió que habría intención por parte del gobierno de extender los seguros de paro hasta por un año ¿Qué impacto puede esperarse de esta medida? ¿Qué deberían mostrar los indicadores del mercado laboral en los próximos meses? 

AC: Ese un tema clave a seguir de cerca estas semanas. Ahora en julio y agosto empiezan a vencer los plazos de los primeros envíos a seguro de desempleo y habrá que ver entonces qué tantas empresas seguirán acogiéndose al seguro de desempleo, cuántos de los trabajadores que estaban bajo el seguro parcial o por suspensión/reducción de actividad son retomados y cuántos finalmente terminarán en despido. Es de esperar que con los datos de julio o agosto, empecemos a ver una mayor caída en el empleo pero la magnitud va a depender de lo que ocurra con esta potencial extensión del seguro. 

El otro elemento que va a incidir es que seguramente un porcentaje importante de las personas que no están buscando trabajo por la situación de pandemia seguramente van a empezar a hacerlo. Si eso termina siendo así, la tasa de desempleo – que no ha tenido un aumento relevante por ahora – podría tener un incremento más fuerte. 

En cualquier caso, tendemos a pensar que la recuperación del empleo va a ser más lenta que la de la economía en general y que posiblemente cerremos el año con menos empleos que los teníamos a fines de 2019, antes del COVID.

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Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

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