Fuerte caída de la recaudación de impuestos en abril: ¿Cuáles fueron los impuestos más afectados?

Fuerte caída de la recaudación de impuestos en abril: ¿Cuáles fueron los impuestos más afectados?

¿Cómo quedan las perspectivas fiscales para este año?

EMILIANO COTELO (EC): Esta semana se divulgaron los datos de la recaudación de la DGI correspondientes al mes de abril.

El informe mostró una caída real interanual de casi 10 % en la recaudación bruta de abril frente al mismo mes del año pasado.

¿Cuál es la explicación de esa evolución? ¿Qué impuestos presentaron las caídas más importantes?  ¿Qué debemos aguardar para los próximos meses? Lo conversamos en los próximos minutos con el economista Luciano Magnífico, de la firma Exante

Luciano, ¿te parece si comenzamos analizando los factores qué estuvieron detrás de esta caída de la recaudación de la DGI?

LUCIANO MAGNÍFICO (LM): A ver, el principal elemento detrás de este fenómeno es el impacto que viene teniendo el coronavirus sobre la economía. Hemos señalado en muchas oportunidades que la recaudación impositiva está muy incidida por lo que sucede con el nivel de actividad. 

Los datos de abril son los primeros que muestran el impacto del COVID-19 en la actividad y en la recaudación, y comienzan a dar alguna señal de la magnitud del efecto que podría tener la epidemia en el frente fiscal.

Como comentabas al inicio, la caída interanual en términos reales de la recaudación bruta fue de casi 10 % en abril y de 11,5 % si consideramos la recaudación neta (es decir, descontando las devoluciones de impuestos que se realizaron), con caídas muy generalizadas por los diferentes impuestos. En el acumulado del año a su vez, esto deja un descenso de más de 2 % respecto a los primeros cuatro meses de 2019. 

Es importante destacar que si bien ya habíamos tenido algún mes con variaciones de este tipo el año pasado, se había dado fundamentalmente por ciertas razones operativas, que obviamente y dado el contexto actual hace que difiera mucho el análisis comparativo que se pueda hacer.  

EC: ¿A qué te referís concretamente con eso? 

LM: Justamente en abril del año pasado, se había registrado una caída en la recaudación neta de casi 14 % real frente a abril de 2018, que incluso es una variación mayor a la que estamos comentando para abril de este año. 

Sin embargo, la explicación detrás de aquella caída tan fuerte y anómala había estado dada por un corrimiento de pagos que afectó fundamentalmente al IRPF y también a un menor pago de IRAE (el impuesto a las rentas de las actividades empresariales) por parte de UTE como otro de los efectos particulares de aquel dato.

Dejando de lado casos puntuales (sin significación económica) como los que mencionaba recién, es la caída mensual más importante de los últimos años, aunque en el conjunto del año pasado ya se había observado una caída de la recaudación de 1,7 % en términos reales (que había sido la primera caída anual desde 2002).

EC: Volviendo al dato concreto de abril, decías que esta caída de la recaudación había sido muy generalizada. ¿Podemos comentar las cifras más relevantes desde ese punto de vista?

LM: El dato de abril mostró bajas tanto en lo que tiene que ver con los impuestos al consumo, como en los aplicados sobre la renta o sobre la propiedad.

Dentro de los impuestos al consumo, es decir IVA e IMESI, las caídas fueron muy relevantes. En particular y siempre considerando la variación real interanual en abril, los ingresos por concepto de IVA bajaron 9 % en el mes y 0,9 % en lo que va del año.

Por otra parte, el IMESI también presentó una baja fuerte en abril de casi 27 % (y de 4,4 % en el acumulado de 2020), explicada fundamentalmente por fuertes descensos en la recaudación por concepto de ventas de combustibles y de bebidas (de casi 40 % en ambos casos).

EC: ¿Y qué sucedió con los impuestos a la renta y a la propiedad? 

LM:  En el caso de los impuestos a la renta, la evolución fue algo más heterogénea. En ese sentido, tanto los ingresos por IRPF como por IASS aumentaron en torno a 1 % real en abril siendo las excepciones al marco general. Eso de todas formas, no compensó las fuertes caídas en tributos como el IRAE (casi 9 %), el impuesto a la renta de los no residentes (14 %) y el Impuesto a la Enajenación de los Bienes Agropecuarios (8 %). De hecho, desde el punto de vista agregado, la recaudación de impuestos sobre la renta cayó 4,3 % en abril y acumula un descenso real de casi 2 % en el año.

Por otra parte, en lo que tiene que ver con los impuestos a la propiedad, los ingresos por Impuesto al Patrimonio cayeron 24 % real interanual, los relacionados al Impuesto a las Transmisiones Patrimoniales (o ITP como se lo suele conocer) bajaron 60 % y finalmente, la recaudación por Impuesto de Primaria presentó un descenso de casi 36 %. Todo esto hace que los ingresos por concepto de impuestos a la propiedad sean en los primeros cuatro meses del año 11 % menores a los de igual período del año pasado. 

EC: ¿A qué obedecen esas caídas de impuestos? ¿Qué tanto juega el COVID? 

LM: Sin dudas es un factor importante. Hay que tener presente que la recaudación de impuestos de abril refleja en alguna medida lo que sucedió con la actividad económica en marzo (cuando a mitad de mes empezamos a sentir el impacto del COVID en la actividad económica). Eso es particularmente válido para impuestos como el IVA y el IMESI, que se pagan todos los meses. La recaudación de impuestos a las rentas y al patrimonio reflejan en parte lo sucedido recientemente pero también recogen efectos de hechos económicos de varios meses atrás, de todo 2019.

Ahora, más allá del menor dinamismo en la actividad económica, también existieron otros factores en el período que contribuyeron a esta tónica netamente bajista. 

EC: ¿Cuáles son esos otros efectos que incidieron sobre esta dinámica?

LM: Un ejemplo es el cierre del registro de la Intendencia para la inscripción de transacciones de compraventa de inmuebles, que repercute sobre la recaudación del ITP, que como comentábamos antes había caído un 60 %. Esta caída no refleja solamente una menor actividad inmobiliaria. 

Otro efecto relevante se deriva del diferimiento en el pago de impuestos, que el gobierno dispuso para diversos sectores como forma de contribuir a mitigar el impacto en las empresas de la recesión. 

En definitiva, la caída de la recaudación refleja un escenario de recesión (de menor nivel de actividad económica) pero también los efectos de estas otras disposiciones.

EC: ¿Qué debemos aguardar en materia de recaudación impositiva para los próximos meses?

LM: Como decía antes, la evolución de los ingresos de la DGI está muy asociada a la evolución del nivel de actividad económica. En ese sentido y en la medida que nuestro escenario base contempla que el segundo trimestre presentará un fuerte impacto a la baja del PBI, la recaudación mostrará descensos importantes respecto a los niveles del año pasado. 

Por otra parte y más allá del efecto directo de un menor dinamismo económico, también debemos contemplar que el gobierno eventualmente termine aprobando algunas medidas adicionales, de renuncia de ingresos tributarios, por ejemplo para estimular la reactivación del empleo o la recuperación de algunos de los sectores económicos más golpeados por el COVID.

Nosotros estamos previendo, a forma indicativa, que la recaudación de impuestos este año bajará un 4 % en términos reales.

EC:  Y con ese panorama, ¿cómo queda la proyección de déficit fiscal para este año?

LM: El déficit fiscal va a subir sensiblemente este año. Además de la pérdida de recaudación que seguramente tendremos, el gobierno dispuso un conjunto de medidas de aumento del gasto para mitigar las consecuencias de la crisis. También es cierto que está implementando recortes de gastos de funcionamiento. 

Teniendo en cuenta todos esos elementos, pensamos que el déficit fiscal subirá de un 5 % del PIB en los doce meses a marzo de este año a un nivel de entre 7 % y 8 % del PIB al cierre de 2020.

Se trataría de un déficit extraordinariamente elevado, que se explicaría por el nivel ya elevado de la situación de partida (pre-COVID) y de los impactos de una crisis que será transitoria.

Por cierto, debemos esperar que hacia 2021 las cuentas públicas mejoren con la recuperación de la actividad económica y con la reversión de los gastos excepcionales de este año. Pero en cualquier caso, en 2021 el tema de un ajuste fiscal importante tendrá que estar en la agenda.

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Foto: Ricardo Antúnez/adhoc Fotos

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