La recuperación del empleo va a ser relativamente lenta y probablemente irá detrás de la actividad económica

La recuperación del empleo va a ser relativamente lenta y probablemente irá detrás de la actividad económica

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadísticas publicó las cifras del mercado de trabajo correspondientes al mes de setiembre.

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EMILIANO COTELO (EC):  Los datos marcaron una recuperación de la tasa de empleo, que se ubicó en 54,1% de la Población en Edad de Trabajar (el mayor registro desde la llegada del coronavirus, pero aún muy reducido en una perspectiva más larga).

Sin embargo, al mismo tiempo, la tasa de actividad subió en una magnitud algo mayor, reflejando un mayor número de personas buscando empleo y, de esa manera, la tasa de desempleo alcanzó al 11% de la población económicamente activa.

¿Cómo se analizan estas últimas cifras del mercado laboral?  ¿Cuáles son las perspectivas para los próximos meses? Lo conversamos con la economista Florencia Carriquiry, socia de EXANTE. 

ROMINA ANDRIOLI (RA): Florencia, ¿cómo vieron estas últimas cifras del mercado de trabajo? Marcaron una mejora respecto a los meses previos, ¿verdad? 

FLORENCIA CARRIQUIRY (FC): Sí, sin duda. Como primer comentario general, las cifras de setiembre marcaron sí una mejora del mercado de trabajo, sobre todo en comparación con lo que veníamos viendo en los dos meses previos. 

En línea con la actividad económica en general, el momento más crítico del mercado de trabajo se dio al inicio de la crisis sanitaria, con la tasa de empleo tocando en abril un piso de apenas 52,1% de la Población en Edad de trabajar. Desde esos niveles en mayo y junio tendió a verse una recuperación, pero a partir de julio estábamos viendo con bastante preocupación que la tasa de empleo se había estancado en registros de 53,6%-53,7% y la tasa de actividad (que de algún modo también refleja el dinamismo del mercado de trabajo) también se había mantenido estable en niveles muy bajos, en torno al 60% de la Población en Edad de Trabajar. 

Las cifras de setiembre, en ese sentido, marcaron una suba de la tasa de empleo de unas cinco décimas frente a agosto. Claramente, una tasa de empleo de 54,1% de la Población en Edad de trabajar sigue siendo un nivel muy bajo en una perspectiva histórica, pero supone como mencionaba antes que el empleo retomó cierta recuperación luego de dos meses de estancamiento y eso sin dudas es una señal positiva. 

RA: Ahora, también se incrementó el desempleo en setiembre y llegó al 11% de la población activa. ¿Cómo debemos interpretar esto? 

FC: Es cierto. Como comentaba Emiliano al inicio, en setiembre subió el empleo, pero también subió la tasa de actividad, que es el indicador que refiere a la oferta de trabajo, es decir, a la cantidad de trabajadores que participan del mercado, ya sea porque tienen un empleo o lo están buscando activamente. Y eso también es señal de un mercado de trabajo que se recupera desde los momentos más críticos y se va de algún modo normalizando. 

La coyuntura tan particular que generó la pandemia supuso un desplome de la tasa de actividad, porque aumentó mucho lo que llamamos la población desalentada, que entiende que no hay oportunidades en el mercado y no vale la pena buscar trabajo. Eso es una reacción natural ante un shock de estas características, pero necesariamente transitoria y seguramente esta tendencia de aumento de la tasa de actividad se va a seguir viendo en los próximos meses. Deberíamos esperar que gradualmente los desalentados vayan retomando la búsqueda de trabajo y si eso no es acompañado también por una mayor demanda de trabajo (es decir por más empleo), probablemente se termine reflejando en una suba de la desocupación. En setiembre puntualmente vimos justamente eso aumentó más la tasa de actividad (es decir la gente buscando trabajo) que la tasa de empleo y por eso el desempleo trepó al 11%. 

Ahora, desde esa perspectiva, tampoco sería buena noticia ni señal de salud del mercado de trabajo que la tasa de desempleo no suba sólo porque no se retoman niveles más o menos normales de tasa de actividad. El indicador en el que tenemos que hacer foco en estos momentos es la tasa de empleo, es clave que el empleo siga aumentando y vaya absorbiendo a los que reanudan la búsqueda de trabajo.  

RA: Está claro.  Y justamente si hacemos foco en las cifras de empleo, ¿cuántos empleos se recuperaron en setiembre? ¿Esa mejora de unas cinco décimas frente a agosto de la tasa de empleo, a cuántas personas equivale? 

FC: En términos de personas, estos datos suponen que en setiembre había unos 15.000 ocupados más que en agosto, pero que estábamos todavía con unos 60.000 empleos menos que febrero y unos 51.000 por debajo de los de setiembre de 2019. 

Para tener una referencia, entre 2014 y 2019 se venían perdiendo empleos de modo sostenido pero mucho más lento, en esos cinco años se perdieron unos 50.000 empleos en la economía, con el COVID la destrucción del empleos fue mucho más abrupta.

Y si bien estamos viendo una mayor población inactiva (que no busca empleo), la población desocupada está aumentando y se ubicó en setiembre en unos 193.000 (hay unos 24.000 desocupados más que en setiembre de 2019). 

RA: Por otro lado, las cifras del BPS marcan que la cantidad de trabajadores en seguro de desempleo viene bajando de modo bastante notorio en los últimos meses, ¿verdad? ¿Cómo se concilian estas cifras? 

FC: Es una buena pregunta, que sirve para aclarar confusiones que suele haber en torno a estas variables. En primer lugar, es importante tener presente que los trabajadores que están en seguro de desempleo no son necesariamente desempleados y eso es particularmente importante de aclarar en las circunstancias actuales. ¿Por qué digo esto? Porque si el trabajador enviado al seguro de paro mantiene un vínculo con su puesto de trabajo (no fue despedido) a los efectos de las estadísticas del mercado laboral tiene un empleo (no es desempleado). Y esta crisis implicó en los hechos un salto muy abrupto en la cantidad de trabajadores enviados al seguro de desempleo, pero en muchos casos de forma transitoria, durante los momentos más agudos de la crisis. De hecho, entre las más de 180.000 solicitudes al seguro de desempleo que se presentaron entre marzo y abril, los despidos fueron menos de 11.000. Y esa ha seguido siendo la tónica en los últimos meses. De hecho, desde mayo, las solicitudes vienen bajando, pero además más del 60% de las solicitudes que se presentan son por el seguro parcial, en los que el trabajador está en los hechos trabajando, aunque menos horas por semana de lo normal.

De acuerdo con las cifras que compartió hace algunos días el Ministro de Trabajo, a octubre había unos 86.000 trabajadores en seguro de paro. Eso sigue siendo un número alto en relación con los niveles previos a la pandemia (cuando teníamos en torno a 45.000 trabajadores en seguro de paro), pero implica de todos modos una baja fuerte respecto al pico de 190.000 trabajadores en seguro de paro visto en el mes de mayo. Y, con una nota adicional, de esos 86.000 trabajadores que estaban en seguro de paro en octubre, unos 24.000 estaban en el seguro parcial.

Con lo cual, más allá de que las cifras pueden no ser totalmente consistentes porque surgen de distintas fuentes, tanto los datos del INE como las cifras del BPS están pautando una recuperación gradual del mercado de trabajo, aunque todavía estamos lejos de los niveles previos al COVID. 

RA:  Mirando para adelante, entonces, ¿qué podemos esperar para los próximos meses? ¿Qué están proyectando en relación con el mercado de trabajo en EXANTE? 

FC: Como decía recién, estas cifras de setiembre y los datos del subsidio por desempleo parecen marcar que el mercado de trabajo está mostrando cierta mejora y deberíamos ver que esa tendencia se mantiene en los próximos meses, en la medida en que la economía siga recuperándose. 

Sin embargo, como advertimos otras veces, a nuestro juicio la recuperación del empleo va a ser relativamente lenta y probablemente va a ir atrás de la actividad económica. De hecho, eso lo estamos viendo muy claro en algunos sectores (como la industria, en donde tenemos cifras mensuales) y es también consistente con las respuestas a nuestro último relevamiento de expectativas empresariales. Tamara lo comentaba la semana pasada, en general bajó mucho el porcentaje de empresarios que espera reducir la cantidad de empleo en sus empresas (y eso tiene sentido, dado el ajuste que ya se ha visto en el empleo) pero son muchos menos los que dicen que van a contratar más trabajadores que los que piensan aumentar su producción y eso va en el sentido de lo que comentaba recién, seguramente la recuperación económica se irá reflejando sólo parcialmente en una suba del empleo y allí probablemente está uno de los principales desafíos para el gobierno en 2021. 

Además, hay que tener presente que usualmente en la última parte del año se observa un pico estacional del empleo (asociado con las fiestas, pero también con la llegada de la temporada turística) y probablemente este año ese factor estacional sea menos importante, dado la reducida actividad turística que tendremos este verano.

Con todo esto, en nuestras proyecciones nosotros estamos asumiendo que al cierre de 2020 vamos a tener en el total del país unos 75.000 ocupados menos que a finales de 2019. 

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Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

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