¿Cómo le está yendo a las economías de nuestra región en tiempos de Covid?

ESTEBAN COLLAZO / Presidencia de Argentina / AFP

Hace unas semanas se conoció que el PBI de Uruguay cayó 11% en abril-junio cuando se lo compara con igual trimestre de un año atrás, un descenso casi prácticamente sin precedentes en nuestra historia. Pese a la magnitud de la caída, varios analistas han destacado que el desempeño de nuestro país es comparativamente bueno frente al que están teniendo otras economías de la región.

EMILIANO COTELO (EC):

Con ese telón de fondo y aprovechando que en estos últimos días se fueron conociendo datos oficiales de PBI en varios países del continente, hoy les proponemos poner el foco en el desempeño económico de nuestros vecinos en tiempos de COVID-19. Lo conversamos con el economista Luciano Magnífico, de EXANTE.

ROMINA ANDRIOLI (RA):

Luciano, Emiliano adelantaba al inicio que se han ido conociendo datos oficiales de PBI en varios países de la región. ¿Podemos empezar repasando los principales números del segundo trimestre? ¿Cuán fuertes están siendo las caídas en materia de actividad?

LUCIANO MAGNÍFICO (LM):

Sí. La semana pasada por ejemplo conocimos los datos oficiales de PBI de Argentina y Paraguay y a principios de mes ya habían salido los datos de Brasil. Como era esperable, en todos los casos vimos caídas de la actividad económica muy relevantes, en línea con el desempeño que están mostrando otras partes del mundo.

Yendo de menor a mayor en intensidad de caída y tomando en todos los casos la comparación abril-junio 2020 versus abril-junio 2019, el PBI de Paraguay bajó 6,5%, el PBI de Brasil cayó 11,4% y el PBI de Argentina cayó 19,1%. Decía que no están tan alejados de los parámetros que vimos en otras referencias, porque por ejemplo en Estados Unidos la caída fue de 9,1% en el trimestre y en la Zona del Euro de 15% a nivel agregado. Incluso en nuestro continente países como Chile o Colombia tuvieron caídas similares… y de hecho Perú, que está con una situación compleja a nivel sanitario, mostró una caída mucho más fuerte que la de Argentina (de 30%).

Más allá de que las caídas son enormes, lo cierto es que estos datos de PBI en la región no trajeron demasiadas sorpresas, porque en los tres casos se publican datos de actividad económica con frecuencia mensual… y las cifras oficiales que fuimos conociendo estas semanas terminaron estando más bien en línea con lo anticipado. 

RA – Y los datos también confirmaron que el desempeño de la actividad económica en Uruguay terminó siendo relativamente bueno en la comparación regional… ¿verdad? ¿Era esperable que hubiera diferencias de esta magnitud?

LM – Efectivamente la economía uruguaya fue de las que menos cayó… porque cayó 11% interanual. El PBI de Paraguay bajó menos, pero allí incidió positivamente el rebote del sector agropecuario frente a un 2019 que había sido particularmente malo por condiciones climáticas adversas. Si en Paraguay quitamos al agro de la medición y al sector de generación de energía eléctrica, su PBI cayó a un ritmo más parecido al nuestro, un 8%.

Un factor que fue determinante para que Uruguay y Paraguay hayan tenido un mejor desempeño relativo fue la evolución de la situación sanitaria, aunque en Paraguay el abordaje de las autoridades fue distinto: se impuso cuarentena obligatoria muy rápidamente y se logró al principio una situación sanitaria bastante controlada. Eso fue muy importante, porque uno de los grandes temores que había en Paraguay era justamente la eventualidad de un desborde sanitario (por la capacidad de respuesta del sistema hospitalario y porque el país venía débil del brote de dengue del verano). Y como Paraguay pudo contener lo sanitario, también pudo ir levantando rápido las medidas de distanciamiento, alentando una reactivación económica. Esto por más que en las últimas semanas se sucedieron algunos brotes en ciudades importantes de aquel país y se han comenzado a aplicar nuevamente algunas medidas de distanciamiento.

Luego en Brasil vimos a una economía cayendo en línea con lo esperado, pero que está mostrando algunas sorpresas positivas más recientemente…

RA – A ver… ¿podemos detenernos en eso? ¿A qué te estás refiriendo concretamente?

LM – Claro. La caída del segundo trimestre también fue muy fuerte en Brasil, pero la verdad es que está llamando positivamente la atención que los indicadores de alta frecuencia están marcando también un buen desempeño más recientemente. Es decir, después del “piso” de abril, la actividad en Brasil ha venido recuperándose gradualmente y al parecer no habría dejado de crecer ni en julio ni agosto… En otras partes del mundo, en cambio, el ritmo de recuperación más bien tendió a frenarse en estas semanas después del primer rebote que vimos en mayo y junio.

Hoy por hoy, con esta recuperación, estamos hablando de que la economía brasileña estaría operando “solo” un 7% por debajo de los niveles pre-COVID, mientras que en otras economías la brecha es bastante más amplia… También contribuye que está mejorando la aprobación de la gestión de Bolsonaro y que está habiendo un repunte en los indicadores de confianza, señal de que en Brasil se viene afianzando una mejora en el clima de expectativas a nivel doméstico.

RA – ¿Y por el lado de Argentina cuál es el panorama? Porque allí las últimas novedades están siendo más bien negativas… ¿Cómo las analizan ustedes desde EXANTE?

LM – Así es. Por un lado tenemos – según surge de las cifras de PBI – que el desplome no fue tanto más fuerte que en otras zonas… porque hay más países (como Perú) que también están muy graves en lo sanitario y están cayendo a tasas aún más fuertes. Ahora, no hay que perder de vista que Argentina ya venía operando en niveles de actividad sumamente bajos… y que de hecho ya desde mediados de 2018 que estaba en recesión. Por eso, con esta caída fuerte que supuso el COVID sumada a la recesión que ya venía atravesando el país, la caída de la actividad en Argentina ya excede a la que hubo en otras grandes crisis macroeconómicas en aquel país (con una caída acumulada del PBI de casi 25% desde 2018 a esta parte).

Además, sigue habiendo mucha incertidumbre por la situación sanitaria y se mira con preocupación el desequilibrio fiscal, que está en niveles abultados y se viene financiando con emisión monetaria… lo que pauta un riesgo de que haya un nuevo escalón inflacionario y alimenta la expectativa de una corrección adicional del dólar (como lo están reflejando las brechas cambiarias). Por todo esto, las proyecciones son particularmente malas para este vecino… y, si se concretaran los pronósticos de consenso, Argentina sería uno de los países de la región con mayor caída del PBI este 2020.

RA – Luciano, sobre esto quería preguntante… ¿cómo están quedando las proyecciones regionales para este 2020? ¿Y cuáles son las claves a seguir desde Uruguay.

LM – En términos de proyecciones es claro que el panorama es bastante negativo en todos los casos, con ajustes muy significativos respecto a lo que eran las estimaciones pre-COVID. Concretamente, si miramos la mediana de las últimas encuestas de expectativas que han hecho los bancos centrales de estos países que estamos analizando, se manejan para el promedio de este año caídas de 3,4% en Paraguay, de 5,1% en Brasil y de 12% en Argentina. Estos números comparan contra una caída esperada – en mediana- de 4% aquí en Uruguay. 

Acá me parece interesante marcar que en el caso de Brasil, ya venimos con tres meses de revisión al alza de las proyecciones de PBI, contemplando justamente esa mejora en el clima de expectativas que comentábamos antes. En Argentina y Paraguay, en cambio, los pronósticos están más estabilizados, pero como veíamos en los dos casos hay preocupaciones en el horizonte.

En definitiva, Romina, la región enfrenta un panorama económico de mucha incertidumbre. Argentina está procesando una fuerte devaluación en medio de niveles de actividad muy deprimidos… y la actividad en Brasil está repuntando, pero su moneda está muy depreciada. La falta de competitividad de Uruguay, los bajos niveles de actividad económica de nuestros vecinos y la crisis sanitaria plantean un escenario muy negativo para el turismo en la próxima temporada. En cualquier hipótesis respecto a apertura de fronteras, vamos a ver una caída fuerte del turismo en el verano.

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