El mercado del trabajo sintió el impacto del Covid-19 y el empleo tuvo una caída abrupta en marzo

El mercado del trabajo sintió el impacto del Covid-19 y el empleo tuvo una caída abrupta en marzo

La tasa de empleo tuvo el menor registro desde 2006. 

EMILIANO COTELO (EC): Sobre el cierre de la semana pasada, el Instituto Nacional de Estadísticas publicó nuevas cifras del mercado de trabajo, correspondientes a marzo, el primer mes impactado, aunque de modo parcial, por Covid-19. 

Si bien varios datos que fueron trascendiendo en los últimos meses ya nos permitían advertir un impacto fuerte de la crisis sanitaria en el empleo, este informe permite analizar de modo más completo la situación del mercado laboral.

Para eso estamos con la economista Florencia Carriquiry, de Exante.  

Florencia, la cantidad de solicitudes de seguro de desempleo de los últimos meses ya venía pautando de alguna manera que la crisis sanitaria estaba teniendo impactos severos sobre el mercado de trabajo. ¿Qué mostraron las primeras cifras oficiales del INE en ese sentido? 

FLORENCIA CARRIQUIRY (FC): Bien. Una primera advertencia que debemos hacer es que la situación sanitaria obligó a realizar el relevamiento habitual de la Encuesta Continua de Hogares, de donde surgen estas estadísticas del mercado de trabajo, entre muchas otras, de modo telefónico y no presencial como se hace habitualmente. Y eso obviamente supone un cambio metodológico muy sustantivo. Por ese motivo, el INE advirtió al presentar las cifras de marzo, que aún no se puede evaluar cuán consistentes son los resultados de este relevamiento telefónico con las cifras que venían construyéndose en base al relevamiento presencial y que por tanto había que tener cuidado al comparar estos datos de marzo con los datos previos. 

EC: Está bien la aclaración y se entiende la cautela a la hora de sacar conclusiones, pero parece importante en el contexto actual poder cuantificar que está pasando con el empleo en medio de una crisis tan particular como la que estamos viviendo. ¿Qué marcaron en ese sentido las cifras? 

FC: Más allá de los sesgos entonces que puedan suponer los cambios metodológicos que comentaba recién, a nuestro juicio parece bastante claro que las cifras de marzo confirmaron un impacto severo del covid en el mercado de trabajo, con una caída brusca del empleo en el mes. Concretamente, según estos últimos datos, la tasa de empleo se ubicó en 53,1% de la Población en Edad de Trabajar en el total del país, lo que supone una caída de más de 3 puntos porcentuales tanto respecto a febrero como respecto a marzo de 2019. De hecho, es el menor registro desde 2006. 

En términos de personas, esa caída de la tasa de empleo implica la pérdida de unos 79.000 puestos de trabajo respecto a marzo del año pasado. 

EC: Ahora, según destacó la prensa en las últimas horas, al mismo tiempo cayó mucho la gente buscando empleo, ¿verdad? 

FC: Efectivamente. Ese es otro elemento importante, que ya lo venían mostrando las estadísticas de otras partes del mundo. La pandemia claramente supone una destrucción fuerte de empleos (al menos de modo transitorio), pero al mismo tiempo genera que, en medio de las restricciones a la movilidad y con muchos comercios y empresas en general con la actividad paralizada, la gente deja de buscar trabajo. Y eso se refleja en una reducción muy marcada de la tasa de actividad, que mide justamente dentro de la población en edad de trabajar el porcentaje que puede definirse como población activa, ya sea porque tiene empleo o porque lo están buscando activamente. La tasa de actividad en nuestro país tuvo un alza muy fuerte desde inicios de los años 2000 y hasta 2014, cuando llegó a un récord de casi 65% de la Población en Edad de Trabajar, luego bajó en los años siguientes, en un contexto de menor dinamismo del mercado de trabajo, que desalentó a cierta parte de la población a buscar empleo y estaba relativamente estabilizada en torno del 62% desde 2018. Desde esos niveles, tuvo un descenso abrupto en marzo y cayó al 59%.Tenemos que remontarnos al 2005 para ver niveles tan bajos de la tasa de actividad. 

EC: ¿Podemos decir entonces que la situación sanitaria desalentó la búsqueda de empleo de modo muy importante? 

FC: Sí. De hecho, además del cambio en la forma de relevamiento, el INE hizo algunas modificaciones en el cuestionario de la Encuesta de Hogares, para procurar capturar mejor los efectos de la crisis sanitaria en el mercado de trabajo. Y una de las preguntas que modificó fue la que hace referencia al por qué no se buscó empleo en el mes.Habitualmente, entre varias razones, las principales respuestas a esa pregunta son que no se buscó empleo por motivos relacionados al estudio, porque directamente no se desea trabajar, porque se buscó empleo y no se lo consiguió previamente (lo que habitualmente llamamos desalentados) , porque ya se está jubilado o porque no se tiene tiempo debido al trabajo doméstico o por el cuidado de personas de la familia. En esta oportunidad y de modo consistente con lo que recién planteábamos, un 18,5% de los inactivos que declaran estar en condiciones de trabajar señaló que no buscó empleo en marzo por la situación de pandemia. De hecho, esta fue la segunda causal más importante, sólo detrás (y por muy poco) de motivos relacionados al estudio.  

Y esto es bien importante tenerlo presente, porque probablemente un porcentaje importante de esas personas desalentadas de modo coyuntural por la situación de la pandemia volverán a buscar trabajo en estos próximos meses, en la medida en que la economía retome un funcionamiento más normal. Y si eso es así, la tasa de desempleo, que en marzo no tuvo una suba relevante, podría exhibir un incremento más fuerte. 

EC: ¿Cómo es eso? ¿Podés aclarar mejor ese punto? 

FC: Sí, claro. Hay que tener presente, que como comentamos otras veces, para ser definido como desempleado, se tiene que obviamente no tener un empleo, pero, además, se debe manifestar haber hecho gestiones activas de búsqueda de trabajo. Por eso, la evolución de la tasa de desocupación no sólo depende de la tasa de empleo sino también de la cantidad de gente que busca empleo, lo que se refleja en la llamada tasa de actividad. 

En marzo, lo que sucedió, es que la caída del empleo no se reflejó de forma instantánea en una suba del desempleo porque también cayó la población en búsqueda de trabajo. Por eso la tasa de desempleo de hecho permaneció en torno del 10% de la Población Activa. 

Lo que advertía antes es que si los desalentados por la situación sanitaria vuelven a buscar trabajo más o menos rápidamente y la tasa de actividad tiene por ende una recuperación más rápida que la que exhiba el empleo, la desocupación puede tener una suba significativa en próximos meses. Nuestros pronósticos, de hecho, apuntan a una tasa de desocupación que podría tener un pico en torno al 15% de la Población Activa en el segundo trimestre del año.

EC: Está claro. Recién mencionabas que la tasa de desocupación se mantuvo en torno del 10%. Ahora, las solicitudes del seguro de desempleo tuvieron una suba muy marcada a partir de mediados de marzo ¿cómo se concilian esos dos elementos?

FC: Es buena la pregunta, porque muchas veces estos conceptos dan lugar a confusión. Es cierto que las solicitudes al seguro de desempleo tuvieron un alza muy fuerte durante la segunda quincena de marzo (y siguieron aumentando en abril y mayo), pero no todos los trabajadores que fueron enviados al seguro de desempleo son estrictamente desempleados. ¿Por qué digo esto? Porque la gran mayoría de las solicitudes de desempleo de los últimos meses, no fueron despidos, sino que fueron por otras causales, como la suspensión o la reducción de la actividad a priori de forma transitoria. En estos casos, si el vínculo con su empleador no se rompió y la presunción es que la persona volverá eventualmente a su puesto de trabajo, entonces siguen siendo ocupados. Por supuesto que existe la posibilidad de que luego estas personas en seguro de paro no sean recontratadas y entonces sí pasarán a ser desempleadas, pero, entre tanto, a los efectos de las estadísticas no lo son. 

En ese sentido, el INE también presentó en este informe de marzo, datos relativos al concepto de Ocupados temporalmente ausentes, que son aquellos trabajadores que no trabajaron en la última semana, pero que mantienen un vínculo con su puesto de trabajo. La razón más frecuente de ausencia de los ocupados son las licencias, pero también hay otro tipo de razones de ausencia (como poco trabajo, suspensión, conflicto laboral, o seguro de desempleo justamente) y en estos casos el INE valora la fuerza del vínculo con el puesto de trabajo, en función de si continúan percibiendo ingresos por su trabajo o si el plazo de retorno a su puesto de trabajo es menor o igual a los tres meses.

Según los datos publicados, el porcentaje de ocupados temporalmente ausentes alcanzó a más de 9% del total de ocupados en marzo, yendo desde menos de 6% en la primera semana del mes a casi 18% en la última semana del mes.

EC: Antes de terminar, el gobierno presentó la semana pasada los lineamientos para lo que sería una negociación salarial por un período “puente”, de un año, desde julio 2020 a junio 2021. Son lineamientos que plantean de forma bastante explícita la caída del salario real en ese período, en una magnitud similar a lo que sería la caída del PBI este año. ¿Cómo vieron estos lineamientos salariales a la luz de la situación del mercado laboral que recién repasábamos? 

FC: Los lineamientos planteados apuntan claramente a una moderación importante de los salarios en los próximos doce meses y, como decías, suponen una caída del salario real, al menos de modo transitorio. A nuestro juicio, como comentamos otras veces, esto es consistente con la necesidad de alentar una recuperación del empleo lo más rápida posible. Otras veces señalamos que detrás de la falta de crecimiento de los últimos años había un problema de falta de competitividad y una evolución de los salarios que fue por encima de la productividad de la economía en general. Esto no quiere decir que los salarios sean altos en relación con el costo de vida, ese es otro tema pero a nuestro juicio es bastante claro que en los últimos años (desde el fin del período de fuerte crecimiento económico allá por 2014) la evolución de los salarios se separó de la evolución de la productividad en la gran mayoría de los sectores.Y eso se terminó reflejando en una pérdida sostenida de empleos desde ese entonces. Con la pandemia la situación del mercado de trabajo se agudizó y reforzó la necesidad de corregir desequilibrios.

Hoy nos parece que la política económica en general debe tener como objetivo fundamental lograr una recuperación de la actividad económica y del empleo lo más rápida posible y desde esa perspectiva los lineamientos salariales parecen ir en esa línea. Habrá que ver si efectivamente las negociaciones se ajustan a esos lineamientos planteados.

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Foto: Javier Calvelo/ adhocFotos

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