Obama en Cuba: Gobierno de Raúl Castro remarca con hechos que no habrá cambios políticos pese a acercamiento con EEUU

El presidente de EEUU Barack Obama llegó a Cuba el domingo, en el primer viaje oficial de un mandatario de ese país a la isla en 90 años. El colaborador de En Perspectiva en Cuba, Fernando Ravsberg, aseguró que la visita tendrá un contenido más bien «simbólico» ya que el deshielo definitivo en las relaciones bilaterales dependerá del levantamiento del embargo, decisión que no está en manos de Obama sino del Congreso estadounidense.

Ravsberg agregó que la reunión que el presidente cubano Raúl Castro mantuvo con su par venezolano Nicolás Maduro el viernes y la detención de disidentes el domingo son señales de que el régimen comunista no va a cambiar su política interna ni sus relaciones internacionales pese al acercamiento con EEUU.

EN PERSPECTIVA
Lunes 21.03.2016, hora 10.17

EMILIANO COTELO (EC) —Barack Obama comenzó ayer una visita histórica a La Habana, la primera de un mandatario estadounidense en casi 90 años.

¿Qué bola, Cuba?”, un típico saludo de la isla, fueron las primeras palabras que Obama lanzó, al llegar, a través de su cuenta de Twitter, donde manifestó que el objetivo de su viaje es “escuchar de primera mano al pueblo cubano”

Acompañado de su esposa, sus dos hijas y su suegra, visitó el casco colonial de la capital y la catedral, y también se reunió con los funcionarios de la embajada de EEUU. Hablando con ellos, les dijo: “Por primera vez en la historia, el Air Force One aterrizó en Cuba y este es solo nuestro primer paso. Esta es una visita histórica y una oportunidad histórica para entablar relaciones directas con el pueblo cubano y forjar nuevos acuerdos y tratados comerciales, para construir nuevos lazos entre nuestros dos pueblos”.

¿Cómo se está viviendo esta visita en la isla? ¿Qué significa y qué se puede esperar de aquí en adelante en la relación entre Washington y La Habana? Vamos a charlar de estos temas en contacto directo con Cuba, reencontrándonos con Fernando Ravsberg, periodista uruguayo colaborador de En Perspectiva.

Allí son las 9.19, en estas primeras horas, ¿qué ha ocurrido?

FERNANDO RAVSBERG (FR) —Poco, Obama ha hecho su paseo por La Habana Vieja bajo un aguacero tropical…

EC —Eso fue ayer.

FR —Eso fue ayer. Hoy tenía la reunión con el presidente y tenía que hacer también las cuestiones protocolares. Realmente lo más importante se espera para mañana, cuando Obama se pueda dirigir a los cubanos por cadena de televisión.

EC —Un detalle anecdótico es que Obama llevó la lluvia a Cuba, que estaba haciendo falta porque había un período de seca complicado, ¿no?

FR —Sí, hubo un período de seca y después otro de demasiada agua, o por lo menos eso dice el Ministerio de Agricultura, que siempre encuentra alguna justificación para que las cosechas no estén muy buenas.

EC —Nico, vamos con otras preguntas.

NICOLÁS BATALLA (NB) —Este es el tercer encuentro entre Obama y [el presidente cubano, Raúl] Castro desde que a fines de 2014 se lanzó el proceso de normalización de las relaciones bilaterales. La primera reunión fue en el marco de la Cumbre de las Américas en Panamá y la segunda cinco meses después en las Naciones Unidas, en Nueva York. Ahora se hace hincapié en esto de la “visita histórica”. ¿Cuál es el significado de la llegada de Obama a La Habana? A partir de esto, ¿pueden esperarse cambios radicales en la relación entre ambos países, o en realidad el contenido es más bien simbólico?

FR —Yo creo que el contenido es mayormente simbólico. El acercamiento de los dos países es de un altísimo contenido simbólico. Imaginate que la reunión, cuando se habla del acercamiento el 17 de diciembre esa fecha es la de San Lázaro, es un santo católico santero, el más milagroso de Cuba, donde las personas hacen procesiones para agradecerle los milagros y todo eso. Después la visita la realiza en Semana Santa, y en el mismo momento en el que se cumplen 20 años de la promulgación de la ley Helms Burton, cuando el embargo estadounidense se convierte en ley.

Yo creo que la visita de Obama es más que nada simbólica y va a tener ese efecto, pero no más allá. Lo que se está jugando entre Cuba y EEUU se juega en la mesa de los negociadores; los presidentes, en media hora o una hora que puedan hablar e intercambiar, no van a hacer grandes avances.

Además, para ir más rápido hace falta que se levante el embargo y eso no depende ni siquiera de Obama.

NB —Ya vamos a ir a esos mojones de la relación entre ambos países. ¿Cómo se está siguiendo esto en la calle, cómo han recibido los cubanos la visita de Obama?

FR —En general ha sido recibida con mucha positividad. De todas formas no hay mucha gente en la calle por las lluvias y eso, pero sí, el cubano está muy positivo ante la visita de Obama. Además Obama dio un par de pasos que le cayeron muy bien a la gente: uno fue dirigirse a los cubanos por Twitter en lunfardo y el otro haber hablado por teléfono, y se publicó en la televisión cubana, con el cómico más importante de Cuba, Pánfilo, hicieron un show los dos hablando por teléfono. Ese par de cosas le llegó al corazoncito al cubano medio.

NB —¿Qué tan común es que pase eso con este comediante en Cuba? Porque en realidad en EEUU eso se hace, los programas de comedia lo practican con dirigentes políticos, ¿eso ocurre también en Cuba?

FR —Aquí la clase política tiene un sentido del humor muy restringido, te podría decir que los mayores problemas que he tenido como periodista en Cuba han sido cuando se me ha ocurrido la mala idea de usar en alguna nota la ironía o el humor. La clase política cubana no tiene la costumbre de acercarse a esos programas. Además, Pánfilo es bastante ácido con la realidad que viven los sectores más desfavorecidos en Cuba, entonces ningún político se arriesga a entrar a un programa suyo.

EC —¿Desde cuándo existe ese programa en la televisión cubana?

FR —No te sabría decir, pero hace por lo menos un par de años, te diré que cuando sale, los lunes por la noche, es el único momento en el que toda Cuba se conecta a la televisión nacional, es prácticamente lo más popular que hay en la televisión cubana.

EC —Tú decías que tiene un cierto contenido crítico.

FR —Sí, por supuesto, de hecho hay varios programas de Pánfilo que han sido censurados, que no fueron emitidos.

NB —Ayer una de las noticias que se conoció antes de la llegada de Obama fue que medio centenar de disidentes cubanos fueron detenidos después de la habitual marcha de las Damas de Blanco. ¿Cómo debemos leer este episodio, qué importancia tiene? Se ha dicho que es algo que ocurre de manera bastante frecuente…

FR —Mira, creo que hay dos episodios con los que el Gobierno cubano ha enviado mensajes. Uno es la llegada de [el presidente venezolano Nicolás] Maduro a Cuba, antes que Obama, prácticamente en la víspera. Ese es un mensaje claro de que nuestras relaciones con Venezuela y con el mundo no van a cambiar por EEUU. El otro es lo que pasó el domingo, el mensaje también parece bastante claro: las relaciones con los disidentes no van a cambiar por voluntad de EEUU o porque EEUU lo pida. Ese es el mensaje. También porque ocurrió de la forma más poco política que podría haber ocurrido: cuando tienes a 1.800 periodistas en Cuba, cuando la cobertura de ese movimiento de las Damas de Blanco era total. A pesar de eso, las arrestaron y las… ni siquiera las arrestan, las meten en un autobús y las dejan en las casas. [El Gobierno cubano] paga un precio político muy alto [por la detención].

Pero creo que el mensaje es ese: no va a haber cambios políticos, vamos a seguir con la misma estructura política de país, estemos o no en buenas relaciones con EEUU.

NB —A propósito de eso, leyendo distintos análisis que han surgido en estos días sobre el tema parecería que desde ambos lados intentan sacar réditos políticos de este intercambio. Para los cubanos la visita de Obama podría verse, en definitiva, como una validación de la revolución; desde EEUU puede pensarse que en esta nueva etapa se va a conseguir lo que no se logró con la estrategia anterior: tender puentes culturales, económicos y políticos entre ambas sociedades, a partir de los cuales se correría la influencia del sistema estadounidense. ¿Es correcta esta forma de mirar las cosas?, porque parecería que desde los dos lados están tratando de dar señales en ese sentido.

FR —A mí me ha divertido mucho una caricatura estadounidense que he visto donde están Obama y Castro dándose la mano. En el pensamiento de Castro hay una lápida que dice: “Embargo económico”; en el de Obama hay otra que dice: “Revolución socialista”. Yo creo que cada uno está haciendo su juego.

Lo cierto es, a mi criterio, que EEUU fracasó en el intento de derrocar de forma más o menos violenta, con guerra económica, invasiones, atentados contra los dirigentes, etcétera. Ese fracaso marca el inicio de una nueva política.

O sea, Obama lo que hace es reconocer un fracaso que era más que evidente, e inicia una nueva política. La negociadora estadounidense, Roberta Jacobson, antes de irse de Cuba, en la última conferencia de prensa, dijo: “Nuestros objetivos son los mismos, lo que ha cambiado es la estrategia para lograrlo”. Yo creo que el intento de cambio político en Cuba por parte de EEUU se va a mantener y el diferendo, por tanto, continúa.

Es bueno aclarar que estamos hablando de un diferendo mucho más antiguo que la Revolución Cubana, de hecho creo que la revolución es la consecuencia del diferendo no la causa.

EC —¿Podrías profundizar en esto?

FR —Claro, EEUU pretendió durante siglos anexionarse Cuba, después interviene en la guerra contra España y negocia con España, por separado, marginando a los patriotas que habían luchado. Invadió Cuba tres veces durante la época republicana de Cuba y le puso la enmienda Platt en la Constitución donde dice que EEUU puede entrar con tropas a Cuba cada vez que le parezca. Le toma una base militar como la de Guantánamo por tiempo indefinido, o sea, para siempre, algo que no se hace prácticamente nunca.

O sea, la bronca entre EEUU y Cuba es muy vieja y creo que la Revolución Cubana es consecuencia de eso. Imaginate por un momento que José Martí en el siglo XIX decía: “Quiero independizar Cuba para formar una barrera que impida a los EEUU seguir avanzando sobre América. Ese es y será el destino de mi vida”. Es realmente un diferendo mucho más viejo, que va a persistir mientras haya un Gobierno en EEUU que quiera influir en la política interna y haya un Gobierno en Cuba que quiera impedírselo.

NB —Hablábamos de los cambios que se podían esperar, o no, a partir de esta visita. Tú destacabas que el viaje de Obama coincide con los 20 años de la aprobación de la ley Helms Burton, que convirtió en ley el embargo que pesa sobre la isla. Recientemente el Gobierno de EEUU inició una apertura al turismo en Cuba, se autorizó el uso de dólares en las transacciones de La Habana con el mundo, pero queda el embargo de por medio, que depende del Congreso…

FR —No es exacto decir que se autorizó el turismo a Cuba. Hizo una aperturita del turismo.

NB —De repente conviene explicar ese mecanismo.

FR —Claro, mira. Por ejemplo, hay una ley que impide a los ciudadanos estadounidenses viajar a hacer turismo en Cuba. Esa ley sigue vigente. Si tú eres un ciudadano o un residente estadounidense, aunque seas uruguayo, para viajar a Cuba tienes que mentir, tienes que decir que vienes por 12 razones, académicas, religiosas, culturales… Tienes que inventarte una historia de por qué viajas a Cuba. Por eso es que de un potencial de tres o cuatro millones de turistas que podrían venir a Cuba el año pasado vinieron 150.000, realmente es ínfimo, y la repercusión en la economía interna de la llegada de turistas estadounidenses es mínima.

El uso del dólar, como dijo el canciller cubano, hay que esperar a ver hasta qué punto se pueden hacer transacciones bancarias y el uso del dólar es solamente los emprendedores cubanos, o cuáles son los límites que tiene. El Gobierno cubano dijo que va a hacer pruebas con los bancos para ver si realmente esa medida se toma y si ha sido informada a los bancos.

Yo creo que lo más importante de la distención no está en la apertura de relaciones con EEUU, realmente creo que son tres empresas estadounidenses las que han podido entrar hasta ahora en Cuba por el embargo. Creo que lo más importante es que esa apertura ha generado un crecimiento del turismo de otros lugares. El año pasado el número de turistas de otras partes, fuera de EEUU, creció 18 % porque quieren llegar a Cuba antes de que lleguen los McDonald. Creció el interés de invertir en Cuba en todo el mundo, porque ya esperan que el Gobierno estadounidense los persiga, como hacía con el embargo y todo eso.

Entonces, lo que hay es un ambiente internacional que está favoreciendo a Cuba, pero las relaciones entre Cuba y EEUU, en la práctica, se mantiene más o menos igual porque el embargo impide [los cambios], y es una ley.

NB —Desde EEUU lo que se ha expresado públicamente es que se está buscando que el proceso de normalización de las relaciones se vuelva irreversible. Lo dijo, por ejemplo, el asesor adjunto de seguridad nacional de EEUU, Ben Rhodes, en Washington. Esto, entre otras cosas, porque Obama se va y no se sabe quién viene detrás de él y en qué medida se podría mantener, o no, esta política de acercamiento. Entonces, ¿en qué medida esto se puede lograr?

FR —En la medida en que Obama dé pasos más sólidos. Hasta ahora todo lo que Obama ha hecho puede ser echado para atrás, todo, absolutamente todo. Si el próximo inquilino de la Casa Blanca quiere dar marcha atrás puede hacerlo, sin consultar con nadie. Lo que pasa es que los dos posibles inquilinos, Donald Trump y Hillary Clinton, están de acuerdo con continuar la apertura hacia Cuba. Eso dejaría abierto el espacio para que lo que Obama empezó pueda ser continuado. Pero realmente todo lo que ha hecho Obama hasta ahora puede ser revertido. Creo en que el intento de Obama es hacerlo irreversible, pero no lo ha logrado todavía.

EC —Hablemos de algún detalle anecdótico de estas primeras horas de la visita de Obama a Cuba. No sé si está confirmado, esto no estaba incorporado oficialmente en su agenda y después, de noche, circuló como un trascendido, que Obama y sus acompañantes habían ido a cenar al paladar San Cristóbal. ¿Tenés datos de eso?

FR —Sí, efectivamente. Te repito: es muy simbólico. La visita fue a un restaurante particular, que aquí le llaman paladares…

EC —Eso te iba a preguntar: ¿qué es un paladar en la jerga cubana?

FR —Un paladar es un restaurante privado. Esto empieza por una telenovela brasileña en la que una mujer empieza vendiendo sándwiches en la playa y termina con una empresa de catering gigantesca, que se llama “Paladar”. En ese mismo momento, cuando estaban pasado la telenovela brasileña, aquí autorizan los restaurantes privados, y la gente les pone: paladares. Entonces, los “restaurantes” son del Estado y los “paladares” son privados. Ese es el origen del término.

EC —¿Cuántos años tiene este fenómeno, entonces?

FR —Y, esto tiene ya como diez años, pero se ha intensificado mucho con el Gobierno de Raúl Castro, que le ha dado un impulso muy grande. Hemos pasado de 40 a 400 paladares en La Habana, y de unos 500 a 2.800 en todo el país. Esto ha crecido muchísimo y sigue creciendo, incluso ahora hay con especialidades -paladares suecos, rusos, de comida hindú o turca-, empieza a haber otra variedad. Nos faltaría una buena parrillada, pero bueno, todavía no ha llegado a la lista…

EC —Anotate en la lista, conseguite un socio y largate.

FR —[Risas]. Obama está tratando de promover la iniciativa privada, de hecho se va a reunir con un grupo de emprendedores, con un grupo de estas personas que están creando negocios y un mapa económico muy diferente en Cuba. Obama apuesta a que el desarrollo de ese sector sea el que transforme la realidad política cubana.

EC —Este paladar en particular, ¿cómo es?

FR —Es un paladar más, tienen muy buen nivel. Quiero darles la dimensión: algunos de estos paladares han enviado a sus cocineros a estudiar a Francia. O sea, hay un buen nivel de… Siempre son en casas de familia, dentro de una casa, a veces dentro de una mansión de familia, pero con muy buenas condiciones.

EC —El hecho de que Obama esté acompañado de sus hijas, su esposa y su suegra, ¿cómo se está observando?

FR —Yo creo que bien, la gente acá bromea y todo, te dice, por ejemplo: “El mulato se vino con toda la familia, parece de las provincias orientales, que cuando viene uno vienen todos”…

EC —¿Hay algún símbolo en eso?

FR —Creo que está siendo capaz de llegar al corazoncito de los cubanos: el programa cómico, el uso del lunfardo cubano en el Twitter, el hecho de venir con todo el familión, bajó de corbata pero inmediatamente se la quitó… Está buscando un acercamiento humano con el cubano medio, y me parece que lo está logrando.

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Transcripción: Andrea Martínez

Foto en Home: El presidente de EEUU Barack Obama en la Plaza de la Revolución en La Habana, durante la primera visita de un mandatario norteamericano a la isla en 90 años. Crédito: STR/AFP Photo

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