Bonomi: Llegó el momento en el que la Policía tiene que empezar a mostrar resultados

En entrevista con En Perspectiva el ministro del Interior Eduardo Bonomi señaló que es optimista sobre la posibilidad de cumplir con la promesa del presidente, Tabaré Vázquez, de bajar 30 % los hurtos y rapiñas en este gobierno, aunque advirtió: “ser optimista no quiere decir que uno dé la seguridad total”.

Bonomi dijo que Vázquez lo consultó antes de realizar esa promesa y que él consideró que es viable, porque tras de la reestructura de la Policía que se realizó durante el período pasado “llegó el momento en el que había que empezar a tener resultados”.

El ministro analizó las cifras de las rapiñas en lo que va del año, aseguró que en los dos primeros meses hubo una tendencia a la desaceleración en el crecimiento de las rapiñas y que en el tercer mes se produjo una reducción. Además, señaló que en marzo, por primera vez, descendieron juntas las cifras de homicidio, rapiñas y hurtos.

Consultado sobre si esa tendencia permite asegurar que se cumplirá la promesa de Vázquez de bajar 30 % los hurtos y las rapiñas, indicó: “Estoy trabajando para cumplir con el objetivo sobre el que fui consultado”. “Soy optimista en cuanto a que vamos a caminar en el sentido de los compromisos, ser optimista no quiere decir que uno dé la seguridad total”, precisó.

El ministro explicó algunas innovaciones que se han realizado en la Policía, como la implementación de un sistema que permite predecir dónde se van a cometer los próximos robos. Este sistema tiene una efectividad de alrededor de 60 % dijo el ministro, antes de señalar que no todos los robos que el sistema previó fueron impedidos.

Consultado sobre el crecimiento de las rapiñas contra ómnibus (20 %) y taxistas (54 %), el ministro señaló que los delincuentes están buscando continuamente nuevas formas de cometer delitos: “Me controlan la calle, voy a los comercios, me controlan la calle y los comercios, voy a los ómnibus, me controlan la calle, los comercios y los ómnibus… y siguen buscando”, explicó. Sobre las demoras en retirar el efectivo del taxi, Bonomi indicó que esto implica alinear “a muchos sectores, y si bien aparece como algo elemental, no todos los sectores están de acuerdo”.

El ministro también analizo las cifras de los homicidios en los últimos años y dijo que el crecimiento de este delito es atribuible a los ajustes de cuentas: “No hubo un cambio en cuanto a homicidios vinculados a robo, a la propiedad privada, pero sí hubo un aumento muy grande en los ajustes de cuentas”.

Consultado sobre el bajo porcentaje de homicidios aclarados (las cifras indican que actualmente uno de cada dos asesinatos queda sin aclarar), dijo que son los homicidios por ajustes de cuentas los que no se aclaran y que cree que este porcentaje va a aumentar en los próximos años.

EN PERSPECTIVA
Lunes 13.4.15, hora 8.12.

EMILIANO COTELO:
Cuando Eduardo Bonomi asumió como ministro del Interior en el gobierno de Mujica, lo hizo con el compromiso de […] la seguridad pública en una de las prioridades de la izquierda uruguaya. Así ocurrió, al menos en lo que refiere a presupuesto, sin duda. Y si bien los homicidios, los hurtos y las rapiñas continuaron aumentando, Bonomi ha enfatizado que su gestión no debe medirse solo por el número de los delitos que se cometen, sino también por los que se evitan.

Sin embargo, para este quinquenio parece que la vara se cambió. Durante la campaña electoral, el entonces candidato Tabaré Vázquez se comprometió a exhibir resultados.

(Audio Tabaré Vázquez.)

“Hoy podemos comprometernos a frenar el crecimiento de las rapiñas y en cinco años reducir el número de los hurtos y rapiñas en un mínimo de un 30 %. Y vamos a cumplir.”

(Fin.)

Los últimos números del Observatorio sobre Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior (MI), que se publicaron el viernes, reflejan que aquel compromiso tiene sus dificultades. Esos datos revelan que las rapiñas siguen aumentando, aunque en menor proporción que en el año pasado.

Es una buena base para conversar con el ministro Eduardo Bonomi a propósito de su segundo período al frente del MI.

Es un hecho que tanto durante la campaña electoral como ahora que aparecen estos números del Observatorio se habla mucho sobre aquel compromiso que asumió Tabaré Vázquez de reducir los hurtos y las rapiñas en 30 % a lo largo de este quinquenio.

¿Cómo se resolvió aquello? ¿Lo fijó Vázquez con su equipo más cercano? ¿Lo propuso usted? ¿Fue algo negociado entre todas las partes en el comando de campaña?

EDUARDO BONOMI:
Es una media de todo eso. Había necesidad de tener resultados, pero teniendo en cuenta si existía la posibilidad. Y nosotros dijimos que existía la posibilidad, porque nuestro compromiso del primer período no era solo tomarlo como prioridad, sino fundamentalmente reestructurar una Policía que no estaba en condiciones de tener resultados, por muchas cosas de las que hemos hablado varias veces. Y partíamos de la base, sobre el fin del período pasado, de que eso estaba logrado. Si había habido un cambio en la Policía (reestructura, incorporación de tecnología, de armamento, de vehículos, una dignificación del trabajo policial desde el punto de vista del salario y de las condiciones de trabajo), llegaba el momento de empezar a tener resultados duraderos.

EC – Pero usted mismo insistía el año pasado en otra manera de ver las cosas. Tengo acá el título de la última entrevista que hicimos aquí en En Perspectiva: “La oposición mide por los resultados, por cómo se siguen produciendo rapiñas o hurtos y homicidios. Yo creo que también hay que medir por lo que se evitó. Porque estamos en el continente más violento del mundo, lejos”.

EB – Sí, pero no es contradictorio.

EC – ¿No hay una contradicción ahí?

EB – No, no hay contradicción, porque los cambios que se fueron haciendo también fueron mejorando los resultados. Y esos resultados se podían medir, como señalaba recién, por lo que se evitó. Pero ahora hay que tener otro tipo de resultado. Recuerde lo que significó la reestructura desde el punto de vista de la resistencia interna, la resistencia de la oposición respaldando a un sector de la Policía que se oponía a todo lo que se hizo. Y creo que se ganó en eficiencia. A tal punto que estos tres meses que evaluamos, es cierto, ha habido un aumento, pequeño pero aumento, pero en el último mes hubo un descenso. Un descenso de las rapiñas, de los hurtos y de los homicidios. Eso tiene que ver con cosas que empezamos a hacer en marzo: el control de motos, el control de bocas y el control de armas.

EC – Cuando dice “control de bocas” se refiere a bocas…

EB – … a bocas de venta de pasta base.

EC – Usted dice que se dispusieron una serie de medidas ahora, en marzo.

EB – Sí, en la primera semana de marzo se comenzó en Montevideo el control de motos en puntos que van cambiando. Maldonado empezó antes, el 2 o 3 de marzo. Se han controlado más de 8.000 motos en todo este período, y se han decomisado más de 1.600, de las cuales no fueron reclamadas más de 90; son irregulares. Se entendía que desde las motos se cometían y se siguen cometiendo muchos delitos, rapiñas y también homicidios por ajuste de cuentas. Se ha hecho un control muy fuerte, y creo que la baja que hubo en todo el país en marzo tiene que ver con eso.

EC – Usted decía que también se intensificó el control sobre las bocas de venta de pasta base. ¿Cómo se hizo? ¿Qué se hizo? Ahí hay un viejo reclamo de la sociedad, de la gente de distintos barrios, que sostenía que la Policía era “pasiva” ante información que era obvia, que todos conocían en el entorno de tal lugar o de tal otro.

EB – Sí, yo reconocía que la gente señalaba una cantidad de bocas, que muchas veces pensaba que la Policía no conocía. La Policía las conocía, pero importaba que cuando se entrara en ellas se encontrara algo, porque si no, así como se entraba en la boca, se llevaba al responsable o los responsables al juez, el juez los liberaba porque no había pruebas.

EC – ¿Qué cambió ahora?

EB – En parte cambió que se dio la tarea no solo a las zonas y a Investigaciones, también a la Brigada de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, que tenía como centro de su acción (y sigue teniendo) el gran tráfico. Se le encomendaron además el microtráfico y el trabajo que se hace sobre las bocas. Y por el buen trabajo, de repente acompañado de la suerte, en varias de las bocas que se intervinieron en este momento se encontró (droga). Acá en ciudad Vieja la semana pasada se encontró una con 1.600 dosis preparadas para la venta; por supuesto, fueron procesados con prisión los que estaban en esa boca. Si se encuentran cuatro o cinco dosis se considera que es para consumo y no se procesa. Pero 1.600 no es para consumo, es para la venta. Y así hubo varias, ha funcionado mejor.

Pero lo más significativo son las motos, porque desde ellas se realizan los delitos. Y no solo se decomisan muchas, sino que hay un control muy fuerte en la calle que retrae al que comete esos delitos. La última vez que hablamos yo decía que están robando cada vez más cerca de donde viven; ahora roban más cerca todavía, al punto de que roban a los vecinos. Entonces los vecinos están teniendo una reacción mucho más activa, se indignan, les roban el auto y andan en el auto en el barrio donde lo robaron. Eso lleva a que el vecino tenga una propensión a denunciar mucho mayor, que también incide.

Lo otro es que aun cuando aumentaban –aumentan– las rapiñas, disminuyó la cantidad de dinero robado. En marzo disminuyó la cantidad de rapiñas, y disminuyó todavía más la cantidad de dinero robado.

EC – La información completa va a estar en nuestro sitio web, Enperspectiva.net.

El viernes se difundieron las cifras actualizadas a marzo del Observatorio del MI. Si consideramos las rapiñas en el primer trimestre de 2015 y las comparamos con las del mismo período del año pasado, encontramos un leve aumento, del orden del 2 %. Si vamos para atrás y comparamos todo 2014 con todo 2013, allí hubo un aumento de 11 %. ¿Cómo evalúan esa situación? ¿Qué novedades trae?

EB – La novedad del primer trimestre es que en enero se produjo una desaceleración.

EC – O sea, sigue creciendo el número de rapiñas, pero a menor velocidad.

EB – Exactamente. En febrero se da otra desaceleración, creo que en Montevideo aumenta en unas 60. Y en marzo se da otra desaceleración en Montevideo, aumentan en seis las rapiñas, pero quedan prácticamente empatadas en Canelones y descienden en el interior. El total da un descenso de las rapiñas en marzo. Hay una tendencia.

Por otra parte, lo más importante para mí es que en marzo ocurre por primera vez que descienden juntos homicidios, rapiñas y hurtos. Tenemos 61 meses en el ministerio, es el primer mes en que bajan los tres índices juntos. En algún mes habían bajado las rapiñas –bajaron, no se desaceleraron–, en los hurtos venía siendo más continua la baja y los homicidios bajaron en varios meses. Pero los tres juntos es la primera vez. Para mí es un índice de algo que está pasando.

EC – Entonces, con esta tendencia que ustedes perciben, que en principio podemos llamar de desaceleración, de crecimiento pero a menor velocidad, ¿se va a poder cumplir con lo que Vázquez prometió en la campaña electoral? Hace pocos días en una entrevista usted fue reticente, no se jugó cien por ciento a asegurar que sí, que la cantidad de hurtos y rapiñas va a caer 30 %?

EB – No, cómo la tomó la prensa no indica el sentido de la entrevista.

EC – Usted dijo que era “imposible garantizar que se cumpla la meta”. “Tomamos el compromiso de Tabaré de bajar las rapiñas como compromiso nuestro; si podemos lograrlo o no está por verse”, dijo en esa entrevista en el programa “Quién es quién”.

EB – Sí, pero fue bastante larga la entrevista. Yo dije: “Estamos trabajando para cumplir esto, si lo vamos a bajar el 35 %, el 25 % o el 4 % cinco años antes no lo puedo decir. Creo que vamos hacia eso”. Y me dice: “Pero ¿usted puede asegurar?”. “Ah, no. Nadie puede asegurar cinco años antes cuánto va a subir el salario, nadie puede asegurar cómo va a evolucionar determinado tipo de enfermedad”. Eso fue lo que dije, no dije que contradecía el objetivo; estoy trabajando para cumplir el objetivo, sobre el que fui consultado. No solo consultado, sino que acordamos qué cifra manejar. Una cosa es eso y otra cosa es decir “seguro, seguro”. Dije “seguro está en el Comcar”.

***

EC – Si seguimos examinando los números de rapiñas que divulgó el viernes el Observatorio del MI, y los desglosamos geográficamente, encontramos que la mayoría ocurren en Montevideo (82 %), una parte en Canelones (12 %) y en el resto del país la prevalencia es muy baja (6 %).

Esos números de algún modo les dan la razón a los candidatos a la Intendencia de Montevideo (todos, los del oficialismo y los de la oposición) que están señalando que es necesario que la comuna asuma un rol protagónico en temas de seguridad. ¿Está de acuerdo con un mecanismo así?

EB – La estrategia que elaboramos hace dos años o tres, Por la Vida y la Convivencia justamente reclamaba la coordinación entre distintos organismos del Estado, del Poder Ejecutivo departamental. Creo que hay que tener coordinaciones. El Plan Siete Zonas se basa en una coordinación importante, y hay anuncios de más plazas de convivencia, de mayor coordinación, creo que es correcto. Pero hay que doblar la apuesta, usted manejaba la georreferenciación; hay que ir más lejos. En Montevideo tenemos dos zonas en las que ha venido bajando, que son la zona 1 (zona céntrica y parte de la costa) y la zona 2, y otras dos zonas –las zonas son amplias, son solamente cuatro en Montevideo–; en la zona 4 se achicó la curva y en la zona 3 no ha bajado.

EC – ¿Cuál es la zona 3?

EB – La zona 3 es Maroñas, Punta de Rieles, Piedras Blancas, Bella Italia, 8 de Octubre. En esa zona ha subido.

EC – ¿Qué interpretación tienen ustedes?

EB – No hay una sola causa, hay varias.

EC – Por ejemplo, en esos barrios no hay videovigilancia. Sí hay videovigilancia en Centro, Ciudad Vieja, Cordón, Paso Molino, Gral. Flores, incluso en los accesos a Montevideo. ¿Qué pasa? ¿La videovigilancia, que está mostrando resultados, como todo indica, “corre” la delincuencia hacia otros barrios?

EB – Esa es una causa. No sé si la corre, pero la baja; acá en Ciudad Vieja bajó arriba del 65 % en un año, una baja fuerte. Pero puede haber otras razones. Por ejemplo, antes de que tomara tanta importancia la videovigilancia estábamos con la experiencia de las URPM (Unidades de Respuesta de la Policía de Montevideo), que es una nueva forma de patrullaje que se está llevando adelante. Comprobamos que la organización del patrullaje era nueva, pero que en muchos casos eso nuevo se realizaba de la forma antigua, la forma de Radiopatrulla que no funcionaba. Entonces en dos seccionales y media, la 19, la 24 y la mitad de la 23, se cambió la gente que estaba llevando adelante el patrullaje por gente especialmente entrenada, los Grupos de Reserva Táctica, e inmediatamente bajó. Además cuando se hizo la mitad de una se pudo comparar, dentro de la misma seccional, la forma nueva con la forma vieja, y la nueva era mucho mejor. La forma nueva de realizarla, no de organizarla, que en todos lados era igual. Cambió. Y al poco tiempo se llevó también a la 14, y también mejoró. Ese es otro factor. La videovigilancia es uno, el entrenamiento es otro, y ahora estamos llevando adelante el patrullaje con dos incorporaciones del exterior. Una que no es tan nueva, que es lo que nos trajo Sherman, de Cambridge, que son los puntos calientes, a lo que ahora le agregamos algo que trajimos de Estados Unidos, el […].

EC – ¿Qué es eso?

EB – Es una especie de predicción, sobre la base del estudio a fondo de los puntos calientes, de por dónde van a venir los nuevos robos, que están cambiando continuamente. Y hemos visto que eso es acertado, o sea que un porcentaje de lo que predice funciona. Lo que estamos haciendo está dando resultado.

EC – Entonces, a esas zonas que decía que hoy son las más castigadas por ejemplo por las rapiñas, ¿qué les anuncia?

EB – Seguir apretando las tuercas en la zona 3, también desde el punto de vista interno.

EC – ¿Desde el punto de vista interno también? ¿Qué significa eso?

EB – Significa que capaz que pasa lo que pasó con esas seccionales que estaban bien organizadas pero no aplicaban tan bien. Hay que seguir tratando de organizarse mejor. Y sobre todo tener la disposición a trabajar sin restricciones en esas cosas nuevas. Pero no, siempre tienen problemas: “¡Cómo van a predecir!”. Si en otros lados se hace y funciona, probemos. Y probamos.

EC – ¿Usted dice que internamente en la Policía aparecen estas preguntas sobre estos métodos nuevos que se están ensayando, cómo se va a predecir hacia dónde se corre el delito, etcétera?

EB – ¡No solo en la Policía! Es un sistema que se ha aplicado. Hemos visto que donde lo hacemos la previsión correcta supera el 60 %, el 70 %, lo que no quiere decir que se haya evitado siempre, pero donde decía “ahí va a pasar algo” pasaba algo. Entonces afinar en ese sentido es bueno. Ato esto con el principio, en 2010, 2011, 2012 era imposible hacer esto con la organización que teníamos. Hoy se puede, y vemos que puede dar resultado también. Por eso soy optimista en cuanto a que vamos a caminar en el sentido de los compromisos. Ser optimista no quiere decir que uno dé la seguridad total. ¡Ni un médico da la seguridad total cuando tiene una operación por delante!

***

EC – En lo que va del año, pese a este aumento mínimo que se dio en términos generales, hay un aumento preocupante de las rapiñas contra ómnibus (20 %) y sobre todo contra taxistas (54 %). Y estoy hablando de las rapiñas, cuando en realidad también habría que agregar los casos de homicidios, como el que ocurrió el miércoles pasado en Bella Italia. ¿Qué dificultades están encontrando para dar solución a estas rapiñas?

EB – Esas venían sin aumento prácticamente, venían mejoradas. Cuando empieza un control fuerte sobre algún tipo de delito, los delincuentes no dejan de delinquir, a veces enlentecen y cambian. Lo más fuerte que había durante un tiempo era la rapiña sobre transeúntes, pero el control de motos lastima el instrumento que se utilizaba para la rapiña a los transeúntes y cambian de objetivo. La estrategia contra la delincuencia tiene dos patas fuertes: una, prevención, disuasión y represión en los delitos que se cometen, y otra, cortar el vuelco de nueva gente a la delincuencia; eso tiene que ver con las políticas sociales, pero las políticas sociales no cortan nada si no hay una actuación policial. Entonces, mientras ese hueco no se termine o se enlentezca muy fuertemente, lo cual va a demorar mucho tiempo, los delincuentes están, van presos o están en la calle. Si están en la calle, su modo de vida es ese, y están continuamente buscando otra forma de hacer las cosas: me controlan la calle, voy a los comercios; me controlan la calle y los comercios, voy a los ómnibus; me controlan la calle, los comercios y los ómnibus… Siguen buscando. Entonces se buscan continuamente nuevas formas de control. Es lo que estamos haciendo, hablamos continuamente con la gente del transporte, la semana pasada tuvimos conversaciones con la gente de las estaciones de servicio, y veíamos la necesidad de bajar la (cantidad de) plata que se utiliza para determinadas transacciones. Ya lo habíamos visto antes, pero hubo dificultades fuera del ámbito del ministerio.

EC – ¿Esa no es una medida elemental demasiado postergada? ¿Cuántos años hace que se habla de que la solución o una de las medidas principales para evitar las rapiñas y seguramente también los homicidios en los taxis, en los ómnibus es que no haya dinero? En otras épocas era una quimera absoluta, hoy es absolutamente posible con las tecnologías de comunicación que existen. ¿Qué es lo que está trabando? ¿Por qué ahora se anuncia que el mes que viene va a haber no sé cuántos taxis con sistema de pago digital? ¿Recién el mes que viene? ¿Algunos taxis?

EB – Esto implica poner en línea muchos actores. Y si bien parece algo elemental, no todos los actores están de acuerdo; hoy en la prensa aparecía la disconformidad de algunos de los actores con quitar el dinero del taxímetro.

EC – Se menciona al sindicato, o a una parte del sindicato, que sostiene que de esta manera el taxista se pierde la propina, por ejemplo.

EB – Eso es relativo. Cuando cargo combustible en la estación de servicio yo personalmente pago siempre con tarjeta, y la propina va aparte. Y si alguna vez tengo que pagar con tarjeta en un restaurante, estoy a medio camino; mucha gente dice “incorporame la consumisión y la propina de la consumisión”, yo pago con tarjeta la consumisión y doy propina aparte. Si alguien quiere dar propina, la da.

EC – La otra crítica va por el lado de que si el sistema es sin dinero el taxista puede perder viajes de aquella persona que resuelve a último momento, en función de un apuro, de una situación especial, tomar un taxi y no tiene el sistema pronto para pagar de esa forma, de manera digital.

EB – Hay muchos sistemas, está la tarjeta de crédito, la tarjeta de descuento del sueldo, y pueden establecerse sistemas distintos para el taxímetro aparte, pueden existir tres sistemas. El problema no es cuando coexistan tres sistemas para pagar sin dinero, el problema es cuando coexisten con pagar con dinero. Como está el sistema de pagar con dinero puede pasar eso que decía, pero si está claro que no hay otra forma, todo el mundo se prepara para la forma nueva.

EC – ¿Cuánto falta para eso?

EB – La iniciativa del taxímetro la tiene la patronal del taxímetro, y ellos están anunciando que dentro de un mes va a haber 2.000 taxímetros. En las estaciones de servicio es un poco más complicado porque hay que poner el Estado también en línea. Veremos cómo se puede hacer eso.

EC – El informe del Observatorio del viernes pasado muestra que, si comparamos el primer trimestre de 2015 con el mismo período del año pasado, hubo una baja de 6,7 %. De todos modos, si comparamos todo el año 2014 con todo el año 2013, ahí hubo una estabilidad. ¿Qué examen hacen ustedes de estos números?

EB – En 2010 y 2011 bajó dos años seguidos la cantidad de homicidios. En el último año antes de que arrancáramos nosotros, que fue el 2009, hubo 226 homicidios, en 2010 fueron 205, en 2011 fueron 199, después aumentaron el máximo en el 2012, después hubo un leve descenso, prácticamente se estabilizaron en 2013, y luego hubo un pequeñísimo aumento, estabilizado también, en 2014 con respecto a 2013, pero se bajó con respecto a 2012. El gran componente de aumento en los tres años son los ajustes de cuentas, para mí ese ha sido el cambio importante. No hubo un cambio en cuanto a homicidios vinculados a robos, si lo hubo fue ínfimo, pero sí hubo un aumento muy grande con los ajustes de cuentas. El máximo de homicidios de 2014 fue el ajuste de cuentas, alrededor del 31 %. Casi duplica al homicidio por hacerse de propiedad privada.

EC – Sí, 35 % da conflictos entre criminales y ajustes de cuentas, mientras que homicidios por rapiña, copamiento o hurto da 17 %.

EB – Lo otro que es alto, que en 2014 bajó algo pero ya aumentó mucho en el 2015, son los homicidios por violencia doméstica.

EC – Sí, violencia doméstica 18 %, altercados espontáneos 17 %. ¿Entonces?

EB – Indica que estamos en un problema que tiene que ver con la sociedad. Los altercados espontáneos y la violencia doméstica juntos casi igualan los ajustes de cuentas.

EC – ¿Qué quiere decir con eso? ¿Que el MI, la Policía, sobre ese tipo de homicidios no puede hacer nada?

EB – Como poder, puede. Cuando nos planteamos el control de motos, nos planteamos el control de lo que tiene que ver con las rapiñas y con los homicidios. Pero es más difícil, la Policía no puede estar en cada casa donde se produce violencia doméstica. Es muy difícil controlar los altercados entre vecinos o en el trabajo, y hay quienes dicen que tendría que controlar los ajustes de cuenta, pero los homicidios se aclaran fundamentalmente por la declaración de testigos.

EC – Ese es otro punto: más allá de las cifras de homicidios, las cifras de esclarecimiento de homicidios. Hay un problema creciente en esa materia. Entre 2011 y este año el porcentaje de homicidios sin aclarar prácticamente se ha duplicado. En 2014 fue 46 % y en el primer trimestre de 2015 está en 47 %. Uno de cada dos asesinatos queda sin aclarar.

EB – ¿Cuántos eran que no se aclaraban en 2011?

EC – En 2011 no fue aclarado el 28 % de los homicidios que se cometieron en todo el país.

EB – Eso está directamente relacionado con los homicidios por ajuste de cuentas, esos son los que no se aclaran. El otro día se agarró a tres personas, eso va a aumentar la cifra de homicidios aclarados. Porque “aclarados” no significa que la Policía tenga claro cómo fue, sino que haya agarrado a los delincuentes. En muchos casos la Policía tiene claro cómo fue y quién fue, pero los delincuentes están prófugos.

EC – Pero se hace la comparación con otros países. Esto ha circulado por ejemplo en informes de la Fundapro, del Partido Colorado, que se preocupa por el hecho de que este es un indicador que hace a la imagen internacional del país, incluso, desde el punto de vista de sociedad segura o insegura.

EB – Estamos arriba de la media mundial y bastante por arriba de la media regional.

EC – Por ejemplo, Chile tiene 90 % de esclarecimiento, Canadá 75 %, Japón 97 %, España 96 %, Noruega 90 %, Nueva Zelanda 93 %, Corea del Sur 97 %. Hay una enorme cantidad de países por arriba del 90 %.

EB – Si los números son de Fundapro los voy a revisar por otro lado. Porque Fundapro dijo que tenemos un índice de homicidios superior al de San Pablo, y eso es un disparate. De todas maneras, la comparación con Chile en cuanto a la aclaración puede tener que ver con cómo anda ese país con los ajustes de cuenta, cómo clasifica los homicidios. Cuando cerramos el año 2014 estábamos empatados en homicidios con los de 2013, y luego los de 2014 quedaron arriba. Porque computamos muertes que se produjeron meses después de que se produjo la herida como homicidios, y hay países que no incluyen lo que se produce en un hospital, semanas después de la herida, como homicidio. Nosotros revisamos para atrás, y lo que no pusimos como homicidio en su momento lo ponemos ocho meses después. Somos muy estrictos, más allá de lo que diga Fundapro, y hay países que no lo son. Entonces la comparación entre país estricto y país no estricto da diferencias.

EC – De todos modos estamos bastante abajo.

EC – Pero estamos arriba de la media mundial y muy arriba de la media de la región. Y este 50 y pico por ciento que tenemos ahora va a mejorar con dos detenciones que hubo la semana pasada.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

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