Cuentos con prejuicios: Los ganadores del mes de abril para leer y escuchar

<em>Cuentos con prejuicios</em>: Los ganadores del mes de abril para leer y escuchar

Viernes 17 de mayo

La Mesa de los Viernes dio a conocer los ganadores de la primer convocatoria al Concurso de Cuentos de En Perspectiva de 2019. En esta oportunidad, la consigna fue escribir “Cuentos con prejuicios”. El honorable jurado encargado de evaluar los trabajos presentados estuvo integrado por Juan Grompone, Alcides Abella, Gonzalo Pérez del Castillo, Ana Ribeiro y el equipo del programa Oír con los ojos.

Los cuentos ganadores serán premiados con una prenda uruguaya de lana fina de Don Baez, cinco libros de la Colección Lectores de Ediciones de la Banda Oriental, vinos finos de bodegas Giménez Méndez y productos de cosmética natural de Matías González.

A continuación, los cuentos preferidos de los miembros del jurado.

Cuento elegido por: Ana Ribeiro
Título: Pa las casas
Autor: José Martín Rivero
Seudónimo: Sombrero Roto

La mujer, como el gato, pa las casas, dijo el casero mientras le cebaba un mate al de la derecha y continuaba su alegato con ademanes grandilocuentes. Pa las casas, repetía entre las
risotadas de los demás.

Un silencio se produjo ante la llegada del capataz, que con cara de asombro preguntó:

-¿Quién pudo encerrar el lobuno? hacía más de un mes que estaba matreriando.

-Fui yo- gritó Doña Emilia, mientras pasaba con leña rumbo a la cocina- Me tenia harta que me entrara a la quinta de noche.

***

Cuento elegido por: Alcides Abella
Título: Malacría
Autor: Susana Rodríguez
Seudónimo: Cayetana

La veía venir y se me congelaba el alma.

Verla y correr al cuarto más lejano era casi simultáneo. Estaba un buen rato allí hasta que pasara.

¡Qué temible aquella mujer!

En el barrio le decían: rusa, polaca, bruja, loca, que llegó de polizona, que vive en una cueva y más.

Malacría era alta, flaca, debajo de sus harapos, la veía toda marrón, salvo sus ojos claros, que resaltaban en aquella cara curtida por el sol y la mugre.

Al hombro llevaba una bolsa tan sucia como el resto.

Fue la gran amenaza de mi niñez en un barrio lleno de comercios y oficinas, carente de niños con quien compartir este terrible tormento.

Un día estaba dando vueltas a la manzana en la bici que me dejaron los Reyes y al doblar la esquina, ¡casi la atropello! Tomó el manillar, me miró fijo con aquellos ojos verdes y su voz ronca dijo: ¡No me tengas miedo! ¡Solo pido pan!

Desde ese día, dejó de existir en mi vida La Vieja de la Bolsa y siempre que pude le conseguí pan, torta o algo que me quedara fácil sin avisar a los grandes de mi nueva amistad.

***

Cuento elegido por: Gonzalo Pérez del Castillo
Título: La esquina
Autor: Sandra Zuccolini
Seudónimo: Mafalda

Adrián de once años y su hermana Romina hacían todos los días el mismo recorrido para llegar a la escuela, acompañados por su mamá. A la hora que regresaban, en la esquina de su casa, siempre había un grupo de muchachos reunidos charlando y tomando mate; y en ese lugar su madre se cruzaba para la otra acera, sin siquiera mirar.

Mamá, preguntó un día Adrián, ¿qué hacen esos chicos de ahí? ¿Y por qué pasamos lejos?

No lo sé, contestó su madre, pero seguro nada bueno.

***

Cuento elegido por: Fernando Medina
Título: Una fija
Autor: Aracely Ricci
Seudónimo: Ro

Entraron al bar de la mano. Ocuparon una mesa cercana al mostrador, y tras una seña de él se acercó el mozo.

Ella ordenó.

-Un café y una grappa, por favor.

Pronto retornó el mozo con el pedido. Con esmero le sirvió a ella el café, con los terrones de azúcar y el agua. A él le sirvió la grapa, y se retiró.

Entre risas discretas se intercambiaron las bebidas.

***

Cuentos ganadores

Tercer premio

Título: Pa las casas
Autor: José Martín Rivero
Seudónimo: Sombrero Roto

La mujer, como el gato, pa las casas, dijo el casero mientras le cebaba un mate al de la derecha y continuaba su alegato con ademanes grandilocuentes. Pa las casas, repetía entre las
risotadas de los demás.

Un silencio se produjo ante la llegada del capataz, que con cara de asombro preguntó:

-¿Quién pudo encerrar el lobuno? hacía más de un mes que estaba matreriando.

-Fui yo- gritó Doña Emilia, mientras pasaba con leña rumbo a la cocina- Me tenia harta que me entrara a la quinta de noche.

***

Segundo premio

Título: No creía en fantasmas
Autor: Daniel Jorge
Seudónimo: Ged Falcon

Toda mi vida fui científico. Medía, estudiaba, buscaba evidencias, publicaba. Por eso no podía soportar a mi hermano.

Yo nunca creí en los fantasmas. Y justo a mí me tocó un hermano que supuestamente era un médium.

Jamás lo toleré. Chanta, estafador, enajenado, cada vez que lo veía se me formaban las palabras en la boca y casi casi no aguantaba gritarle eso en la cara. Las reuniones familiares eran insoportables. Yo lo dejaba hablar sin escucharlo, sin hablarle, odiando a toda la familia, que en cada cumpleaños escuchaba sus historias, atentos, a su alrededor.

Hasta aquella noche.

Estaba oscuro, silencioso, algo se movió en los arbustos, el inofensivo gato negro me asustó de muerte al salir como un bólido.

Mi desgastado corazón no lo soportó y dejó de latir para siempre.

Desde entonces, ya no tengo aquel prejuicio, y la comunicación familiar ha mejorado notablemente.

***

Primer premio

Título: Varado
Autor: Pablo Staricco
Seudónimo: Berriat

Los colegas de Álvarez en la academia se llevarían una gran sorpresa si vieran en el náugrafo ejemplar en el que se había convertido. Con una rutina ordenada de recolección de alimentos, movimientos corporales y ejercicios mentales, Álvarez había sorteado con creces el accidentado viaje al simposio –aquel sobre la Interculturalidad de la Lengua Española– que lo dejó varado en un archipiélago desolador. También es probable que los camaradas de Álvarez se sintieran impactados al verlo barbudo y vigoroso, aunque no se sorprenderían de la decisión de su instruido compañero en no explorar otras islas cercanas. Y es que si bien Álvarez había comprobado tempranamente la existencia de otro superviviente al recibir un mensaje en una botella, decidió que aventurarse por el autor que escribió “AUCILIO” en lugar de “¡Auxilio!” era un desperdicio de su preciado tiempo.

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Premio de los oyentes

Título: Sin título
Autor: Teresa Techera
Seudónimo: Tata

Un modesto músico callejero detuvo su andar en pleno Times Square, en la esquina de la Séptima y la 42. Le gustó el lugar, colocó una boina en el suelo, y sin apuro, sacó su violín de un gastado estuche de cuero. Era una hora pico de mucho público y la gente lo esquivaba molesta.

Comenzó a tocar. Algunos transeúntes se paraban a escucharlo, no todos dejaban una moneda en la boina.

El violinista estaba ejecutando una obra de rápidas y difíciles escalas cuando una mujer se detuvo con mucho interés.

-Lo felicito –le dijo al terminar-. Ayer justamente escuché en el Carnegie Hall esta misma obra de Paganini interpretada por Dmitri Meshkov, un artista maravilloso que toca su propio Stradivarius. Lloré de la emoción.

-¿Cuánto le salió la entrada?- le preguntó un joven del público.

-200 dólares, pero valía la pena.

-Señora, ¿y ahora por qué no llora? Ha vuelto a escucharlo gratis. Mire hacia allá: estamos con la cámara oculta del Canal NBC4 de New York.

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Locución: Rafael Mandressi, Rosario Castellanos, Pablo Izmirlian
Producción versión audio de los cuentos: Rodrigo Abelenda
Guión: Rodrigo Abelenda
Puesta al aire: Ariel Gómez

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Mesa relacionada
La Mesa de los Viernes: Cuentos con prejuicios: Ganadores del Concurso de En Perspectiva

Enlace relacionado
Concurso de Cuentos de En Perspectiva, llamados anteriores

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Foto: Golden Rule («Regla de oro»), de Norman Rockwell (1894-1978), óleo sobre lienzo, ilustración para The Saturday Evening Post, 1 de abril de 1961. Crédito: Norman Rockwell Museum Collections/SEPS: Curtis Licensing.

 

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