Cuentos con bichos: Los ganadores del mes de junio, para leer y escuchar

Viernes 3 de julio de 2015

La Mesa de los viernes dio a conocer los ganadores de la segunda convocatoria al Concurso de Cuentos de En Perspectiva 2015. En esta oportunidad, la consigna fue escribir “cuentos con bichos”.

El honorable Jurado encargado de evaluar los trabajos presentados estuvo integrado por Juan Grompone, Matilde Rodríguez Larreta, Mauricio Rosencof y Alcides Abella.

Los cuentos ganadores serán premiados en esta ocasión por Roberto Cristófano, concesionario oficial General Motors, y por Ediciones de la Banda Oriental.

En la lista de los nominados, es decir, los que recibieron más votos del jurado, figuran 16 autores: Cafesote, Chaná, Dardo, El Despeludo, Elegida, Espinillo, Granapadano, Jalos, Julepe, Ken, Manuela, Negrucho, Paulina, Samsa, Sauce y Taurino.

A continuación, los cuentos ganadores.

Primer premio: Bicho más que humano
Autor: Néstor Rodríguez Arocena
Seudónimo: Negrucho

El Cacique apareció en las casas embarrado, nervioso y hambriento, justo a la hora de comer.
El perro había desaparecido extrañamente dos días antes, cuando el capataz fue al arroyo a tirar una bolsa con gatos recién nacidos.
—Fueron órdenes del patrón —había dicho don Rojas—No puede haber en la estancia más gatos de los que ya hay.
—Qué raro —dijo pensativo mi padre, mirando ahora al capataz—El perro no comió la carne que le dimos, sino que se la llevó a galope tendido derecho pa’la tapera. Aura cuando haga la recorrida dese una güelta por allá.
Yo acompañé a don Rojas. Y allí encontramos a la gata amamantando a sus gatitos, todos echados sobre la bolsa de arpillera usada para intentar eliminarlos. El Cacique vigilaba la escena.
Ahora nos resultaba claro lo inexplicable. El perro debió sacar la bolsa con los gatos del arroyo y luego los puso a salvo de los hombres.
—Si el Cacique hablara sería humano, ¿no, don Rojas?
—Pa’que quiere que el bicho hable, si así ya es mucho más que un cristiano.

***

Segundo premio: El caracol de ámbar
Autor: Fernando Castro *
Seudónimo: Sauce

Los edificios de la rambla sur de la Ciudad Vieja, son base de un fenómeno biológico particular.
En días cálidos de otoño, pueden encontrarse unos diminutos caracolitos que se deslizan por las paredes y vidrios exteriores.
Un muestreo realizado por el Instituto C. Estable reveló que son de color marrón muy tenue, de unos 5 mm de tamaño, y que su filogenia es de un molusco. Taxonómicamente aún no se pudo identificar, ya que posee características peculiares.
Además está documentado que las actividades de los mismos son casi exclusivamente el movimiento ascendente, llegando así, hasta las azoteas (80-95 mts s.n.m.).
Rastreando antecedentes, recuperé dos noticias aparecidas en la prensa capitalina en febrero y abril de 1954. Una registra la precipitación de un aerolito en aguas del río frente a la ciudad; y la otra, una sorprendente invasión de dichos caracolitos.
Yo hoy he llegado a una conjetura audaz y fuera de protocolo. De allá arribaron, y de esa manera desesperada, intentan su retorno.

(*) Fernando Castro también es autor del cuento Astucia, que presentó bajo el seudónimo Espinillo y que la jurado Matilde Rodríguez Larreta eligió como su preferido.

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Tercer premio: Bicho bien bicho
Autor: Carmen Dangiolillo
Seudónimo: Julepe

Era ese bicho de una clase tal, que aun su sombra ahuyentaba. Porque puesto a contraluz en sus corridas por los bordes de la mesa iba mostrando antenas como cuernos y por lo menos seis patas. Debo en este punto aclarar que a pesar de la extendida creencia que la naturaleza siempre se presenta en formas pares y simétricas, conocidos casos hay de bichos con cinco patas por ejemplo. Llevaba ojos por detrás de la nuca, a medio camino de cabeza y anca. Iba marcando por detrás el rastro con hilos de asquerosa baba… Y qué decir del hedor que despedía ante la menor amenaza! Pestilencia de acidez pútrida. Iba chillando también, como orgulloso de ir anunciándose. Una lengua verde asomaba a veces por entre sus fauces, buscando y oliendo siempre a la presa. Era por tanto un bicho esencialmente depredador, me atrevo a decir de una especie insaciable. Hace días he dejado de verle, me temo algo terrible le haya ocurrido, o lo que es peor, me esté esperando en algún rincón para atacarme.

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A continuación, los cuentos elegidos por cada uno de los miembros del jurado para leer.

Cuento elegido por: Juan Grompone
Título: Un viaje accidentado
Autor: Carlos Aloice Ascorreta
Seudónimo: Manuela

Subí al ómnibus muy nerviosa por miedo a ser descubierta. El guarda no tardó en pedir un asiento al ver mi prominente pancita. Le agradecí cortésmente al tiempo que pasaba al fondo rápidamente. De pronto, una brusca frenada me lanzó contra el piso. El perrito salió disparado como una saeta por entre el mar de piernas del atestado vehículo en medio de la algarabía general.

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Cuento elegido por: Alcides Abella
Título: El rastreador
Autor: Washington Gerardo Azambuya
Seudónimo: Dardo

Bicho, Rosendo Luna, –si señor– vivía en el pajonal, la tapera que era rancho, a la entrada del monte. Rastreador como él solo. Leía el viento, proseaba con los pájaros y los insectos chicos.
Se perdía una vaca, la encontraba. Cuando se extravió el más chico de los Ramírez que andaba bobeando atrás de unas mariposas le rogaron, él fue y lo trajo, en dos días lo encontró y lo trajo.
Otra vez unos delincuentes alzados que habían matado gente se rajaron para la sierra, y él fue a buscarlos, los pedazos trajo.
Y se fue haciendo bicho, dijo –me gustan más los bichos que la gente– dicen que volaba y se metía en las cuevas y un día no regreso más porque decía que los humanos estábamos borrando la naturaleza. Los detractores esos que hablan mal por hablar y que nunca faltan, dicen que fue una pena de amor no correspondido y otros la bebida, pero sabemos que anda y vuelve en las cerrazones y los camalotes hecho luz y sombra, y a mí me gusta creerlo para sentirme más protegido.

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Cuento elegido por: Matilde Rodríguez Larreta
Título: Astucia
Autor: Fernando Castro
Seudónimo: Espinillo

Igor era un zorro que se vive en un monte, y tenía siete pulgas que lo molestaban cada vez que tenían hambre.
El animal había tratado de sacudirse a las pulgas e intentó atraparlas mordiéndolas, pero nada.
Un día de mucho sol y calor, el zorro se puso a pensar sentado en una piedra, hasta que se le ocurrió una idea.
Se fue hasta el arroyo y buscó el lugar donde el agua estuviera más quieta. Entonces con sus dientes se arranco un montoncito de pelos y lo sujetó en la punta de su hocico negro. Luego se fue metiendo en el agua: primero la cola, luego el cuerpo y al final la cabeza. ¡Entró al agua marcha atrás, y muy despacito!
La pulga que estaba en la cola corrió para el cuerpo. De una pata, una pareja con su hijito se fueron para donde todavía no llegaba el agua, y las tres pulgas de la panza se mudaron a la cabeza.
Cuando todos se amontonaron en el único mechón de pelo que estaba seco, Igor abrió la boca y el montoncito, con sus siete pulguitas, quedó flotando solo en el agua del arroyo.

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Cuento elegido por: Mauricio Rosencof
Título: Cosas obvias
Autor: Mayo Etxeberri
Seudónimo: Samsa

Entró la abuela que venía del patio y me sorprendió leyendo. Le comenté que se trataba de una historia irreal, llena de enigmas y contenidos simbólicos: alguien que al despertar se había convertido en un enorme y repugnante insecto.
Como la vi quedarse interesada y expectante, amplié el relato.
Me escuchó con atención y asintiendo con la cabeza comentó:
—Nada de irreal, eso fue lo que le pasó a la Otilia, y fue por mala, ¡tanta diablura que hizo!, yo bien lo sé. Pero quedate tranquila que acá no va a entrar ningún bicho.
Y afirmándose en la escoba se volvió a barrer el patio.

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Viernes 10 de julio de 2015

Entrega de premios a los ganadores del segundo llamado del Concurso de Cuentos de En Perspectiva 2015. Los premios son gentileza de Roberto Cristófano, concesionario oficial General Motors.

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Ver ganadores de la primera edición del Concurso de Cuentos de En Perspectiva 2015: Cuentos con mesa

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