Un 1-M de salud

Un 1-M de salud

Por Helena Corbellini ///

Hola, amigos En Perspectiva. Soy Helena Corbellini, escritora, leo las noticias y con estupor me entero que el PIT-CNT ha decidido realizar para el primero de mayo, cuatro pequeños, pero multitudinarios actos. El oxímoron me desconcierta. Pequeños, dicen, porque no tendrían más de cien personas (¿solamente cien? “hay que evitar las aglomeraciones”, repiten los responsables mundiales de la salud). Pero no habría una aglomeración, sino cuatro. En cuanto al aspecto “multitudinario” de los actos, que sería su reproducción tecnológica, todavía está sin resolver.

Es verdad que, desde aquel gran clamor de libertad, en el año 83, cuando salimos masivamente a la calle, roto el miedo y seguros de que la caída de la dictadura era inminente, siempre ha habido un acto el Día de los Trabajadores. Con mayor o menor concurrencia, tal vez con menos fe y más escepticismo. Sí, íbamos, pero nunca hasta ahora vivimos una pandemia. En tiempos medievales los leprosos, con sus carnes deshechas, hacían sonar una campanilla para alejar a la gente. En experiencias más cercanas, la Traviata y el mundo occidental padeció la tuberculosis; en el Río de la Plata, Blanes inmortalizó la despiadada fiebre amarilla. Más cerca, conocimos el SIDA. Pero esos males fueron superados por la ciencia: accedimos a las vacunas, los antibióticos, los antivirales. Por eso es tan difícil comprender los riesgos de la mortal e hipercontagiosa COVID-19. Y hasta ahora, una sola medida para contenerla, solo para ralentizarla, está confirmada: el confinamiento. ¿Y qué hace nuestra central obrera cuya misión es defender a los trabajadores y sus familias? Convoca a salir de casa y tomar cuatro plazas, ya que el Presidente ha impedido que celebraran el acto ritual por cadena de radio y televisión. Leo en El País las explicaciones para este impedimento: la cadena “es un instrumento considerado un canal exclusivo para el gobierno.” El toque genial es el comentario del Presidente Lacalle: ese medio masivo, a él “en lo personal no le agrada”, por eso no lo utiliza. Primer desastre político: es el Presidente quien debe salir a diario, “a dar la cara” como solemos decir, para darnos datos fiables sobre cómo conduce este barco en la tormenta mortal que azota el mundo. Señor Presidente, utilice la cadena y hable con todos los ciudadanos, llevamos 10 muertos y vamos a más, y
entienda que el gesto cariñoso de contestarle personalmente a la afligida maestra rural,
será interpretado como un acto de demagogia.

Ahora, me referiré al contrincante del gobierno, segundo desastre político. Estoy tan enojada que tengo ganas de usar palabras soeces, me atengo por respeto a los oyentes y solo exclamo: ¿Son ignorantes?, ¿caprichosos?, ¿irresponsables? Resulta que no acudimos a los lugares de empleo para protegernos, ¿y vamos a ir a un acto de cien personas? No visitamos a los abuelos para que no mueran de contagio (víctimas
seguras), no nos visitan nuestros hijos para no contagiarnos (somos víctimas probables), los ancianos se aletargan de angustia por una soledad obligada, para la mayoría de ellos, tan inexplicable como la que sienten los niños que no pueden jugar con otros niños. Las familias se ingenian e inventan cumpleaños por zoom.

No se puede actuar como los fanáticos religiosos en Jerusalén, ni tampoco encapricharse para demostrar quién puede más. Y por favor, no se escuden en ingenuas precauciones: ¿Alguien cree que por ponerse una mascarilla está a salvo? ¿Quién medirá la distancia imprescindible entre una persona y otra? No imagino a Fernando Pereira con un metro en la mano, correteando por la plaza Lafone, “che, compañero, correte un poco más”, “eh, no se puede compartir el mate”, mientras esparce desinfectante en spray.

En España, el gobierno de Pedro Sánchez se tambalea por las acusaciones de la derecha y extrema derecha que lo culpa de la pandemia por haber permitido los actos del Día de la Mujer, ya fechado como el 8-M, como un acto terrorista más en la Historia. Señores dirigentes sindicales, ¿quieren ustedes ser los responsables de las muertes por Covid, los autores del 1-M uruguayo?

Espero que no.

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Foto: Acto del Congreso del Pit-Cnt en 2008. Crédito: Javier Calvelo /adhocFotos

Para el espacio Voces en la cuarentena de En Perspectiva

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. Hoy vi un video de una manifestación en Israel contra Netanyahu, estaba delimitado el espacio por persona y pintado en el piso; los congregados lucían tapabocas y guantes; ¿el motivo?, acusaban al mencionado de aprovechar la pandemia para eludir las acusaciones de corrupción que pesan en su contra y distraer a la opinión pública…etc.
    Es que la peste no solo trajo su mal intrínseco, desnudó otras alergias afincadas en la economía y en la política.
    Créame, que si se protocolizó el retorno al trabajo en la construcción de 40 000 trabajadores y en 500 y pico escuelas rurales y que de facto y sin protocolo ninguno, la vuelta al trabajo del comercio y la vida al aire libre de quien sabe cuantos; organizar cuatro actos con cien personas cada uno, debería ser verdaderamente mas fácil.
    No obstante creo que hubiera sido mas lógico y saludable, mantener la costumbre de otorgarle la cadena de radio y televisión a los sindicatos; habría agregado coherencia al mensaje de exhortación del gobierno y agregado valor a la convivencia democrática.

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