2016: Un año bisagra

Por Mauricio Rabuffetti ///
@maurirabuffetti

Si algo podemos decir del año que termina es que, fronteras afuera, fue uno de los más intensos a nivel informativo en mucho tiempo.  Es difícil elegir un momento, un personaje, un episodio que destaque en su importancia por encima de otros igualmente fuertes. Hubo, como siempre, algunos escándalos, tragedias humanas de las que nadie está libre, y por supuesto eventos que marcaron la agenda más por llamativos que por importantes.

No me cabe duda de que en el futuro inmediato, la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, y las características del propio personaje que se han ido profundizando conforme se acorta el tiempo para que tome el mando de la mayor potencia de la historia, constituye el hecho noticioso más importante del año. Lo es porque supone un vuelco a los ocho años de mandato de un moderado Barack Obama, que dejará el poder luego de haber sacado a Estados Unidos de la peor crisis financiera desde los años 30, y tras haber descongelado las relaciones con la cuba castrista y hacer historia convalidando de ese modo aquel sorpresivo premio Nobel que le dieron apenas alcanzó la Presidencia.

La llegada de Trump a la Casa Blanca tiene en vilo al mundo político. Ya ha demostrado que está dispuesto a mucho con tal de devolverle a Estados Unidos esa visión autorreferencial del norteamericano más tradicionalista que quiere sentir a su país como una potencia dominante. Todavía no asumió y tensó las relaciones con China. Se acerca a la Rusia de Vladimir Putin y ya se habla de un aumento de capacidades nucleares en un mundo que trabajosamente maniobró para, justamente, disminuir esta amenaza.

Su mandato puede marcar un antes y un después en las relaciones internacionales, en un momento en el que Europa está muy lejos de poder oficiar de contrapeso a las ambiciones de Trump. Es que en 2016 vimos el mayor golpe al proyecto de integración europeo, una noticia que sorprendió y cuyas consecuencias todavía no logramos apreciar. Así como la elección de Trump, el Brexit nos dejó a todos boquiabiertos y empezamos a pensar que la crisis de los migrantes y los atentados en Europa comienzan a surtir un efecto político.

A esa crisis migratoria, que un día sí y otro también nos deja imágenes tremendas, varios reporteros gráficos le pusieron rostro este año y la humanizaron. Tanto como humanizaron el conflicto central de estos tiempos que explica buena parte del problema de los migrantes en Europa: me refiero a la cruel guerra en Siria que este año tuvo su epicentro en Alepo, desde donde nos llegó aquella imagen brutal de Omran, un niñito de cinco años que, conmocionado y herido, sentado en silencio en una ambulancia después de un bombardeo, simboliza la incomprensión del mundo hacia este conflicto.

Mientras la paz parece escaparse en Siria, en nuestro continente apareció la esperanza de la paz en Colombia, con un acuerdo trabajosamente logrado entre la guerrilla de las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos. Pero los dos recibieron un golpe en las urnas, cuando el pueblo colombiano, que quiere la paz, dijo que sería en otros términos. A Santos le dieron el premio Nobel, y a la guerrilla, que acordó un cese el fuego, se le apagó uno de sus referentes con la muerte de Fidel Castro.

La desaparición física del ex dictador cubano fue una noticia largamente preparada en todas las redacciones del mundo. Fue una noticia histórica, sin duda, pero – Obama y un papa mediante- tuvo más peso simbólico que consecuencias políticas.

El 2017 se presenta interesante para el análisis, aunque a la vez preocupante. La repetición de ataques terroristas en todo el mundo muestra que la epidemia está lejos de terminar, y algunas tendencias electorales que comenzaron a dibujarse este año hacen pensar que los violentos están “votando” a su modo. El 2016 puede perfectamente haber sido un año bisagra en la historia. Es una posibilidad que el tiempo se encargará de desechar o confirmar.

***

Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, miércoles 28.12.2016

Sobre el autor
Mauricio Rabuffetti (1975) es periodista y columnista político. Es autor del libro José Mujica. La revolución tranquila, un ensayo publicado en 20 países. Es corresponsal de Agence France-Presse en Uruguay. Sus opiniones vertidas en este espacio son personales y no expresan la posición de los medios con los cuales colabora.

¿Hay errores en esta nota? Haz click aquí

Compartir

Escribir Comentario: