Editorial

Turquía contra EI: Desnudar un santo para vestir a otro

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Por Susana Mangana ///

Turquía se ha decidido a luchar en serio contra el Estado Islámico, dando un giro a su actitud ambigua y reticente. El asedio en setiembre del 2014 a la ciudad fronteriza entre Siria y Turquía de Kobane puso en el centro del debate la cuestión kurda. Y es que para Ankara el combate contra el Estado Islámico implica un enorme desafío. Y ello por la siguiente razón; son las distintas facciones kurdas, hasta ahora enfrentadas entre sí, las que están defendiendo su territorio de los milicianos yihadistas, lo cual ha generado una corriente mundial de simpatía y apoyo al pueblo kurdo, especialmente de las grandes potencias que les envían armas.

Fuera de la región y hasta que el Estado Islámico (EI) se constituyó en la nueva gran amenaza mundial pocos sabían quiénes son los kurdos. Aunque Ankara no desea que los terroristas del EI penetren en su territorio y le planten cara, tampoco puede darse el lujo de ver cómo los kurdos, su tradicional enemigo, se arman y recaban solidaridad internacional, pues a larga Turquía sabe que tendrá que lidiar con las aspiraciones nacionalistas kurdas.

Ankara mantenía desde hace dos años una frágil tregua con el PKK, el partido de los trabajadores del Kurdistán, clasificado como terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea. Al comprometerse todos los grupos kurdos, incluido el PKK en el combate al Estado Islámico, Ankara recela que el líder kurdo Ocalán, encarcelado desde 1999, pueda sacar réditos de esta situación presentándose ante la comunidad internacional como un partido laico y confiable e intentar ganar apoyo estratégico para su objetivo final: alcanzar la autonomía para 12 millones de kurdos que habitan en el territorio turco.

Por ello, Turquía se rehusó a apoyar abiertamente a los kurdos en su frontera con Siria, incluso cuando recibió duras críticas de sus socios occidentales por lo que consideraron una actitud hostil para con la población kurda que huía del conflicto. De esta forma Turquía reveló sus dudas acerca de desnudar a un santo para vestir a otro, o sea, no estaba dispuesta a armar a sus adversarios kurdos para derrocar a un enemigo potencial, el Estado Islámico.

Finalmente, el inexorable avance del Estado Islámico, que ha demostrado una resiliencia incomprensible para un grupo de tan corta trayectoria, obligó a Ankara a aceptar las exigencias de Washington. Sin embargo la estrategia del gobierno turco es bifocal; por un lado bombardea posiciones del EI en Siria a la vez que golpea al PKK en una clara señal de que no tolerará que los kurdos se rebelen y le exijan un imposible, la entrega de territorio en el que establecer un Kurdistán independiente.

Esta arremetida contra los grupos kurdos puede ser un boomerang si deciden contraatacar mediante algún atentado espectacular, lo que añadiría inestabilidad a un país que ya ha perdido importantes apoyos dentro y fuera de Oriente Medio. Rusia se opuso desde el inicio de la guerra en Siria a cualquier intervención para derrocar al gobierno de Asad y por ello rechazó de cuajo las exigencias e imposiciones de Turquía para encontrar una alternativa al régimen de los Asad.

Arabia Saudí, líder absoluto del bloque de países árabes y sunníes, reclama a Turquía un mayor control de sus fronteras para evitar el paso de milicianos y armas del EI. Los socios occidentales de Turquía le exigían utilizar la base aérea de Incirlik para combatir más eficazmente al EI. Si bien hoy se alegran de que Ankara se involucre de manera más tajante, saben que no es gratis. Su silencio los hace cómplices y eso es peligroso sobre todo si se quiere seguir contando con el apoyo de los kurdos para frenar a los terroristas del EI.

El bombardeo a posiciones de los grupos kurdos que se enfrentan al EI como las YPG (Unidades de Protección Popular) demuestra que para el gobierno y la sociedad turca el verdadero adversario siguen siendo los kurdos y sus reclamos políticos. Falta ver si Estados Unidos y la Unión Europea permitirán que Turquía azuce a los kurdos con tal de que luche activamente contra el EI.

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