Trump, la realidad y la burbuja

Por Emiliano Cotelo ///

Debo confesar que para mí hubo algo cautivante, extrañamente cautivante, incluso divertido, en la madrugada del miércoles pasado cuando sobre las 5.00 hora de Uruguay escuché a Donald Trump haciendo su primer discurso como presidente electo de EEUU.

En contraste con la preocupación generalizada, y en buena medida justificada, que dominaba los primeros comentarios que fueron apareciendo ese día, la victoria sorprendente del candidato republicano me llegó como un revulsivo, un nuevo motivo para aprender, corregir y mejorar.

La verdad es que Donald Trump nos “mojó la oreja” a casi todos. A Hillary Clinton, a Barack Obama, a las encuestadoras, a la intelectualidad norteamericana, a los grandes medios de comunicación de su país y del mundo, a la mayoría de los tertulianos y colaboradores de En Perspectiva y a mí mismo.

Y con la oreja empapada, uno puede adoptar la actitud de regocijarse en el dolor del orgullo herido, o recoger el guante. Voy a elegir este último camino.

RECOGIENDO EL GUANTE

Esa noche, mientras estaban procesándose todavía los resultados, un oyente, Gustavo, nos mandaba un email en el que, muy respetuosamente, cuestionaba la falta de equilibrio de la cobertura que habíamos desarrollado en este programa sobre la campaña electoral que acababa de culminar.

Y, pensándolo bien, tenía razón. De algún modo, y, por supuesto, sin restar mérito a quienes pasaron por estos micrófonos, nos volcamos en exceso a la acumulación de los horrores que supondría la victoria de Trump. No era difícil terminar yendo por ese lado. El propio empresario contribuyó con sus exabruptos -y sin ruborizarse- a construir esa imagen de sí mismo que le valió ser considerado un hombre racista, misógino, clasista, xenófobo, bruto, abusador y de dudosa fe democrática. Sin embargo debimos haber puesto más empeño en entender por qué semejante personaje tenía chances reales de convertirse en el próximo presidente de los EEUU. Nos faltó hacer muchas preguntas. Y esa carencia fue volviéndose cada vez más grave a medida que la candidatura de Trump iba ganando fuerza.

LA AUTOCRÍTICA

No fue un defecto solo nuestro. Incluso nosotros podríamos excusarnos alegando que mirábamos los hechos desde lejos y de manera indirecta; pero, ojo, en ese caso el problema puede haber sido en qué colegas nos basábamos. En este enfoque incompleto incurrieron muchos de los grandes medios del planeta y en particular los de EEUU. Por ejemplo, el miércoles mismo The New York Times, iniciaba la autocrítica. El columnista Jim Rutenberg  planteaba la paradoja de que, pese a contar con todas las maravillas de la tecnología, el big data y los modelos sofisticados, una vez más los periodistas habían interpretado mal a la sociedad de su país, una vez más habían sido sobrepasados por la historia.

Es que este martes 8 de noviembre no fue la primera vez en 2016 en que la “intelligentsia” occidental quedó azorada ante comportamientos electorales que no veía venir: ya estuvieron el Brexit (o sea, el Sí a la salida del Reino Unido de la Unión Europea) y el No a los acuerdos de Paz en Colombia firmados por el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC. Por eso ya es tiempo de reaccionar. Como planteaba en estos días Cecilia Ballesteros, en El País de Madrid, “no podemos seguir pensando que la realidad se equivoca”.

OTRA VISIÓN

También es cierto que no todos cayeron en la miopía. Hubo quienes abrieron este debate hace meses. En The Guardian, de Londres, ya formulaban la advertencia en marzo pasado. En marzo, cuando EEUU recién estaba en la etapa de las primarias de los partidos, Thomas Frank escribía una columna alarmado porque para el establishment en general, y los medios de comunicación en particular, los partidarios de Trump no solo eran “incomprensibles” sino que realmente “no valía la pena llegar a comprenderlos”. Por lo visto, decía, era más fácil imaginarlos así: racistas, brutos, antidemocráticos. Sin embargo, este analista proponía otro encare. Había dedicado varias horas a repasar pacientemente cantidad de discursos de aquella época de la campaña de Trump. Y había visto que la frases y los gestos chocantes de Trump aparecían, sí, pero que el candidato dedicaba buena parte de su tiempo a los acuerdos de libre comercio y los impactos negativos que –según Trump– ellos tienen en la clase trabajadora  estadounidense, un asunto que, agregaba el autor, podía ser considerado de izquierda y que, sin embargo, no formaba parte de la agenda del Partido Demócrata.

Decía Frank:

«El comercio es un tema que divide a los estadounidenses en función de su estatus económico. Para la clase media, que incluye a la amplia mayoría de estrellas mediáticas, los economistas, los altos cargos federales y los demócratas poderosos, lo que denominan ‘libre comercio’ es algo tan obviamente bueno e incluso noble que no requiere explicación o consulta, ni siquiera que se piense mucho en ello. Los líderes republicanos y demócratas están de acuerdo en esto a partes iguales, y nada puede hacerles salir de su modelo económico soñado.

Para el resto, el 80 % o el 90 % de EEUU, el comercio significa algo muy diferente. Hay un video que recorre Internet en los últimos días que muestra una sala llena de empleados en una fábrica de aparatos de aire acondicionado en Indiana a la que un gerente informa que esa planta se va a trasladar a Monterrey, México, y que todos van a perder sus puestos de trabajo».

Y en otro momento de su nota añadía, sobre los simpatizantes de Trump:

«Muchos de sus seguidores son fanáticos, no hay duda, pero muchos más probablemente están entusiasmados con la perspectiva de un presidente que parece decir lo que piensa cuando critica nuestros acuerdos comerciales y promete acabar con el empresario que te despidió y que destrozó tu ciudad, no como Barack Obama y Hillary Clinton».

(…)

«El partido de izquierdas en EEUU –uno de los dos del duopolio– eligió hace tiempo dar la espalda a las preocupaciones de estas personas, convirtiéndose en el estandarte de la clase profesional ilustrada, una «clase creativa» que hace cosas innovadoras como los derivados financieros y aplicaciones para smartphones. Los trabajadores por los que el partido se preocupaba antes no tienen otro sitio dónde ir».

(…)

«Sin embargo, aún no podemos afrontar esta realidad. No sabemos admitir que nosotros, los de ideas progresistas, tenemos alguna responsabilidad en el ascenso de Trump, a causa de la frustración de millones de personas de clase trabajadora, de sus ciudades arruinadas y sus vidas en caída libre. Es mucho más fácil burlarse de ellos por sus almas retorcidas y racistas, y cerrar los ojos ante la evidente realidad de la que el “trumpismo” es sólo una expresión vulgar y cruda: que el neoliberalismo ha fracasado por completo.»  

Repito: Esta nota fue publicada hace ocho meses. Yo la descubrí esta semana. Y me pareció muy interesante. Porque, se lo comparta o no, incluía un empeño genuino por comprender qué estaba pasando, tanto por el lado de la astucia de Trump como de la torpeza del Partido Demócrata.

EL SAYO

El oyente Gustavo, que mencioné al principio, señalaba: “Los votantes de una de las más grandes y antiguas democracias del mundo no son niños tontos que se dejan llevar por un discurso efectista”.  En la misma línea, la periodista española Cecilia Ballesteros alertaba: “Los periodistas estamos acostumbrados a trabajar con lo racional, a seguir las encuestas, a no salir de nuestra zona de confort, a pensar que del razonamiento A necesariamente se pasará al B (…), a que la gente al final es sabia y razonable, a juntarnos o a pensar que todo el mundo es como nosotros y tienen que optar por el progreso, la ciencia y el avance. A vivir en una burbuja y, en los últimos tiempos, a alejarnos de lo que piensa la gente real”.

Son planteos muy frontales y provocativos. Como el mensaje de otro amigo de En Perspectiva que, a partir del resultado en EEUU, sentenciaba: “Los políticos tienen que olvidarse de los medios un poco, y estos (los medios) deben dejar de pensar que marcan agenda, como antes”.

Sí, el triunfo de Trump es un gran llamado de atención a varias bandas, incluidos una enorme cantidad de diarios, canales de televisión, radios, portales de internet y periodistas que quedaron en offside.

Al que le quepa el sayo, que se lo ponga.

Yo me lo pongo.

***

Emitido en el espacio En Primera Persona de En Perspectiva, viernes 11.11.2016, hora 08.05

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28 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Soy uno de los que usando este foro o por mail, ha criticado -a veces con dureza-, ha reclamado -a veces con acidez-, por la mirada académica de cientistas sociales que en varias ocasiones se explican mas a ellos mismos que a la sociedad; por el discurso de prensa que instala noticias que no lo son para la gente común en la llanura cotidiana -vicios de agenda carente de pueblo–; en definitiva por crear imaginarios de percepción de la realidad sin carnalidad, que luego los hechos no homologan.
    Su columna de hoy, Emiliano, es valiente, es decente, por intención y actitud refuerza mi convicción de que mi programa de cabecera es el correcto.
    Soy otro de los anónimos de a pié, que cuando erran -y he tenido varios naufragios- se ponen el sayo y además pagan el precio.
    Saludo a quien se hace responsable de lo que hace o deja de hacer, sobre todo cuando trata de hacer bien y con nobleza su tarea.
    El acierto nos pone alegres y nos tienta a la arrogancia; el error nos vuelve mas astutos y mas humanos.

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  2. Todos tendremos que ponernos el «sayo» y salir de «nuestra burbuja». La realidad se mueve en otro sentido. Me pregunto si en Trump se ocupará realmente de la gente menos favorecida, los perdedores del neoliberalismo.

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  3. «El comentariado» como le escuche decir Diez de Medina,ha creido y construido en estos ultimos años un relato de la realidad y de la voluntad colectiva ponderada en calidad y cantidad,a contrapelo de la misma.
    Periodistas,artistas,farandula,auto titulados y designados por algunos como especialistas ..junto a algunos mediaticos politicos,sociologos,economistas,sindicalistas y activistas sociales …han elaborado su propio programa que es rentable y escuchado pero no compartido ni aceptado.
    En varios programas de radio,tv y prensa escrita de «opinion y debate» circulan unos pocos y los mismos «referentes»… que llenan espacios y rating ,pero que no representan,ni informan ni forman opinion colectiva.
    Y asi sucedio con Trump,Brexit y Colombia,la droga ,la educación,la seguridad ,los derechos de colectivos minoritarios ,el medio ambiente,la economia y hasta la meteorologia…
    Todos forman una obra teatral en el tinglado mediatico y nada mas …pero que sus actores se creen es cierta porque les reditua en dinero y en fama.
    Pero ya el publico no hace lo que le dicen ,sino que quiere que hagan lo que dice y opina.

    Por eso los que escuchamos,vemos y leemos bastante ,ya sabemos lo que los mismos dicen de lo mismo en bastantes medios ,ya sin novedad ni originalidad.
    Trump no es politica ni mediaticamente correcto ni simpatico para los medios y sus intereses ,logicos pero no utiles ni representativos.

    Deben empezar a invitar a otros personajes,mas reales …mas incorrectos …menos mediaticos pero mejor informados y capacitados para identificar y representar ideas y necesidades vigentes en la sociedad .

    Tenemos cada vez mas redes y medios ,rapidos y agiles pero el mismo mensaje se repite y reitera ,sin ser el mas real y aceptado.

    El medio que cambie mejor y antes, será el mas efectivo y podra llegar a anunciar el futuro inmediato …
    Logico … si es eso lo que quiere …

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  4. Felipe Andrés Cervine · Edit

    Hace tiempo aprendí que la llamada realidad es más rica, é interesante, que los esquemas que tenemos sobre ella. En julio de este año, el cineasta Michael Moore escribió una nota, larga y hasta un poco engorrosa, anticipando el triunfo de Trump, que, por supuesto, nos agarró de sorpresa a muchos. Lo llamativo del periodismo actual es la transformación que ha tenido, producto de las nuevas tecnologías, como internet y esa especie de oráculo de Delfos que es Google. Todo está allí, o por lo menos casi todo. Aunque es cierto no todo lo «colgado» o «posteado» es comprobable. Sin embargo, pese a esta transformación del periodismo, muchos periodistas siguen trabajando como hace 30 años. No consultan otros medios, no leen diarios o revistas. Prácticamente todos los medios gráficos tienen una página web. ¡Pues a consultarla antes de escribir una nota y más sobre la elección en EE.UU! Y también no dar por «verdad absoluta» a nuestro pensamiento y análisis. Finalizando. Me parece saludable la autocrítica de Emiliano pero. ¡atentti! no volvamos a cometer el mismo error. Nos podemos caer una vez pero no nos podemos enamorar de la piedra. ¡Salúte!

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  5. Gustavo Calvo

    Agradezco a Emiliano su demostración de honradez intelectual y por supuesto que haya utilizado y mencionado mi mail. La Mesa de hoy abundo sobre otras personas que van la misma linea. Todo eso igual no quita que Trump se haya manejado con códigos agresivos y poco educados, pero quizás sintió que era la manera de ser tenido en cuenta, donde siempre las voces que mas se levantan son las de los medios de comunicación. No se si esta mal o bien, pero es cierto que el pueblo hablo y no digo que siempre tiene razon, sino que tiene derecho a equivocarse.

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  6. Agrego un visión diferente al tema. En USA viven 350 millones de personas, 120 millones votaron al 50% para candidato. Se dice que el país quedó dividido en dos posturas. Y los 230 mileones restantes? No serán ellos el norteamericano medio? Donde queda Homero Simpson? Voto?

    No será mas profundo el análisis y USA debería cuestionarse si es una efectiva democracia?

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  7. Viví algún tiempo en Wisconsin. Creo que Trump funciona como símbolo de algunas características del americano medio y se presenta como su hipérbole anti-intelectual. Hay un aspecto de la realidad que tiene que ver con las mejores condiciones materiales de la vida, que los que lo tienen resuelto o por el contrario, lo consideran inaccesible, tienden a negar. En la sociedad uruguaya, los que quieren posar de inteligentes y bien pensantes, quieren reforzar esa pose, criticando la vulgaridad de los dichos de Trump y la elección de sus votantes, para enaltecer su propia auto-imagen. Se quedan con la anécdota. Para muchos votantes lo que está en juego es su empleo y su salario. Y hay por lo menos tres puntos que los conectan con Trump. (1) Traer de nuevo a USA (por la vía de suba de aranceles y baja de impuestos) a las empresas americanas que se radicaron en el exterior para bajar costos. (2) Hacer más estrictos los controles sobre los inmigrantes ilegales que compiten por empleos cada vez más escasos. (3) Equilibrar el presupuesto nacional por la vía de la baja de gasto en intervenciones militares en el mundo (totalmente impopulares para el americano medio sin empleo o con bajo salario). En este sentido, las categorías que gustan a los que posan de intelectuales como «latinos» o «extranjeros», son vagas, imprecisas y disimulan la superficialidad del análisis. Los latinos y extranjeros que están integrados o tratando de integrase en la economía de USA, son los primeros que no desean más competidores. Lo que define la posición, no es la vaguedad de «latino», sino lo concreto y cotidiano de estar incluido o excluido del sistema laboral y económico. Los opinadores, como no investigan, se refugian en los lugares comunes, donde tienen el aplauso y aprobación asegurada de la claque que no se está jugando nada. Pero al que quiere trabajar y tener mejor ingreso, poco le importan los modales de Trump, sino las decisiones que cree le pueden ayudar to pay the rent. That’s it folks.

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    1. Gustavo Calvo

      Brillante Carol.
      Esa visión tenia ya antes de la elección. Sumo a esto el dato de que hace 15 años hubo un cambio en el ingreso de drogas y el trafico en USA, perdiendo presencia los carteles colombianos que sucumbieron a manos de los mexicanos, armados y mas cercanos. Por eso en los estados del Sur existe una identificación (y con razón) de mexicanos de mala vida con el trafico de drogas por la frontera seca , utilizando «mulas humanas» por centenares. Todo eso el norteamericano medio lo ve y el muro de Trump no parece tan loco. El problema es que analizamos esta elección como latinos , no como norteamericanos. Agrego una anécdota, fruto de la crisis del 2002, abri como muchos un cybercafe. Frente a el vivía una pareja de norteamericanos ya veteranos. Yo hablaba mucho con el para practicar mi ingles. Un día le pregunte si no es preocupaba la creciente presencia latina y que eso políticamente influyera en la distribución de poder. Me contesto: «..no, la cultura estadounidense es muy fuerte, cuando hay una guerra, los que tienen mas medallas y mas acto de valor y patriotismo son los hijos de inmigrantes latinos o negros … esa segunda generación ya se considera yanqui..» El voto latino, como una identidad, no existe .

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      1. Gustavo Calvo, bien por vos. No leí tu post de referencia, pero si contribuyó a la auto-crítica, bien por vos. Y bien por Cotelo. Presumo que el suyo no es un recurso retórico, al estilo del que usan nuestros políticos aborígenes, cuando dicen que «la gente por la calle, me dice que…». Y el dicho siempre coincide casualmente, con la tontería que sostiene nuestro aborigen. Por el contrario, pienso que Cotelo es un periodista inteligente, de «intus-legere» (capacidad de leer internamente), cuya etimología converge con «elegancia» (capacidad de elegir bien). La mesa de los encuestadores kinder-nenes lo desmerece, cuando se masajean el ego recíprocamente, con el supuesto beneplácito de una audiencia complaciente. No pasan el nivel de Billiken, pero esto viene de lejos. Hace unos años alguien dijo que éramos unos enanos llorones. Nada nuevo. Hace 100 años hicimos del modestísimo Rodó un ícono intelectual, sobre la base de la supuesta superioridad del espiritualista Ariel sobre el materialista Calibán, pero Calibán ha dado mejores frutos también en filosofía y literatura. El resentimiento y la auto-indulgencia arruinan nuestra potencialidad. Un persona inteligente sabe reconocer un error y pedir disculpas si el error daña a otros, eso es parte de su grandeza. Sólo un tonto se auto-engrandece y persiste en la falsedad. La megalomanía suele disfrazar la impotencia. Y es el nombre que suele darse a la mediocridad.

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  8. Muy inteligente el aporte de ese periodista. También tu comentario. Además de propuestas chocantes Trump tiene otras interesantes lástima que provengan de un derechista extremo que encima no es político.
    Los medios taparon en realidad lo que les pareció más indecente en realidad y preocupante que era lo tocante al sistema financiero, la crítica a las industrias que se instalan afuera, a los tratados de libre comercio. También molestó la cuota parte que les tocó al vociferar contra la manipulación de los medios. Denunció la corrupción política, hasta puso en duda la honestidad del sistema electoral, enfrentó a Wall Street. Y dice que combatirá al ISIS en serio y con Putin.
    Quedó expuesta la gran mentira del glamour que oculta al Estados Unidos profundo, tan real como las huecas estrellitas de Hollywood pero que es mucho más amplio. Queda una interrogante para el futuro pero rescato eso, la expresión de bronca de los despreciados.

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  9. Creo que una factor que influyó mucho en el triunfo de Trumpo, quizás poco comprensible en Uruuguaya, pero que tiene mucha influencia en una sociendad más religiosa y tradicional (no la de las grandes metropolois como Nueva York) fueron sus posturas más «conseravadoras» en relacion al aborto y la familia tradicional. Las posturas de Clinton en estos temas muy sendibles para muchos estadiunidenses fueron muy radicales, y en mi opinión, casi ridículas como defender el aborto en el último trimestre del embarazo y afirmar categóricamente que los no nacidos ni tinene ningún derecho en los
    Estados Unidos,

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  10. He escuchado y leído muchos análisis, pero la verdad es que la mayoría con una lógica uruguaya, como si las elecciones hubiesen sido acá. La lógica de los estadounidenses es diferente. La tradición, el honor, el patriotismo, son conceptos que no logramos comprender del todo. Por otra parte, debo decir que me gusta mucho el sistema de votación no obligatoria, porque ahí van a votar siendo conscientes de lo que hacen, los ciudadanos comprometidos o los que manifiestan su protesta por la situación actual. Si vota poca gente, es porque sienten que gane quien gane no los afecta. De nuevo, es una lógica diferente.
    Por otra parte, estamos viviendo una retracción de la globalización? El Brexit, el discurso proteccionista de Trump. La creciente intolerancia a los refugiados e inmigrantes en Europa. Que está pasando? es que la globalización se les fue de las manos? Es así, es que las empresas, un factor importante que buscan es establecerse donde resulte más económico, pero eso hace que emigren de los países donde sus productos se consumen, dejando fuentes de trabajo que deberán reinventarse para otras cosas. Pero eso tiene un límite. Evidentemente no todo el mundo puede ser programador de apps!! Y tampoco es bueno inventar puestos de trabajo donde no son necesarios, porque eso hace que los costos aumenten y se pierda eficiencia, como por ejemplo los guardas, pisteros de EESS, y tantos otros que para Uruguay son necesarios, sino, que haría esa gente??

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  11. muy buena la autocrítica. Nos ocurre a todos que, con frecuencia, vemos lo que queremos ver.
    Muchos queríamos que alguien tan desagradable como Trump (lo que, de cualquier modo, no transformó a su rival en alguien especialmente atractivo) fuera derrotado, desapareciera del escenario y dejara al partido republicano en manos de gente más aceptable para nuestro gusto.
    Como ganó, nos obliga a reflexionar sobre los motivos. Pero si eso hubiera pasado, de cualquier modo cerca de la mitad de los votantes habría votado a un personaje como este. Y difícilmente le habríamos dedicado mucho tiempo a pensar en el por que de tal respaldo.

    Finalmente, como dicen comentaristas anteriores, desde Uruguay nos cuesta considerar algunas dimensiones relevantes. Por ejemplo, la segmentación del voto por razones religiosas que, según muestran los estudios posteriores, fue muy marcada. Incluso los católicos, quienes podría haberse previsto que, por varios motivos, iban a favorecer claramente a Clinton, repartieron bastante sus votos. La postura de los demócratas hacia el aborto no debe haber sido un factor indiferente para que esto ocurriera.

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  12. Como siempre, artículos que motivan a la reflexión.
    Entiendo que Emiliano se pregunta en si actuó bien como periodista o no. Y asume que podría haberlo hecho mejor.
    Pero ¿qué debe mostrar el periodista?
    ¿Debe actuar como pronosticador y como analista político, social o económico anticipando lo que va a ocurrir y el porqué? No lo creo. Tampoco creo que el periodista inteligente, educado y reflexivo deba ponerse en el lugar de los ciudadanos incultos y fanáticos, ni en el de quienes no lo son pero por ciertos motivos elijen a alguien que se ha hecho ver como racista, misógino, clasista, xenófobo, bruto, abusador y de dudosa fe democrática. ¿Para qué habría de hacerlo? Cada cual debe actuar desde su lugar y siguiendo sus convicciones. Eso no es estar en una burbuja. Para saber qué chances tiene alguien de ser electo y por qué, están los encuestadores de opinión y los politólogos. Rutemberg, «planteaba la paradoja de que, pese a contar con todas las maravillas de la tecnología, el big data y los modelos sofisticados, una vez más los periodistas habían interpretado mal a la sociedad de su país, una vez más habían sido sobrepasados por la historia». No hay tal paradoja. No existe tecnología alguna, ni en Uruguay ni en EEUU, que pueda anticipar con precisión un hecho social particularmente complejo que aún no ha ocurrido, no nos equivoquemos. Sobre todo dada la relativa paridad que las encuestas fueron mostrando, en particular al final. Me parece que la expresión acerca de que los periodistas » habían sido sobrepasados por la historia» denota una soberbia y sobrevaloración de la profesión mayúsculas.
    Creo que, en general, el periodismo hizo bien su tarea (aunque siempre sea saludable propender a las mejoras). ¿O acaso debió pasar por alto el discurso de Trump? Sería el colmo que ni siquiera escuchemos lo que los candidatos dicen. Sabemos que del dicho al hecho hay un largo trecho, pero si no empezamos por tratar de entender lo que piensa, considerando lo que dice y lo que no dice, pero sobre todo lo que dice, vamos mal. Y si a la vista de alguien bien educado, informado, medianamente inteligente y reflexivo (algo digno de festejo) hablemos de un periodista, un candidato se le aparece con un discurso contradictorio mostrando características de personalidad incompatibles con un cargo tan importante y hasta ciertas conductas que denotan como mínimo incompetencia, ¿qué debe hacer? ¿Tratar de entender porqué alguien votaría a ese individuo? Creo que debe decir lo que entiende que ve, para que la gente utilice su insumo cuando reflexione acerca de su voto. Luego, al momento del voto, el periodista no cuenta, y la gente elige a quien elige. Es el derecho de la gente, en una democracia, ejercer su derecho a voto como quiera. De eso no hay dudas. Como tampoco debiera haberlas de que no necesariamente la mayoría elige al candidato más adecuado para gobernar por el bien de esa mayoría. Ya lo sabemos. Es el talón de Aquiles de la democracia pero ella no es una fórmula matemática para obtener el mejor resultado sino sólo (y nada menos que) una fórmula para ejercer derechos. Supongo que al menos quienes leemos artículos como los de Emiliano estaremos de acuerdo en que es deseable que la gente sea educada, esté bien informada y sea reflexiva a la hora de ejercer su voto y a la hora de vivir en sociedad, más allá de que posea otros valores clásicos que no quiero enumerar pero seguro todos entenderemos más o menos a cuáles me refiero. Si a eso se le llama -a mi me pareció que algo peyorativamente- intelectualidad y se rechaza, como si fuera algo anómalo, ¿no estamos bajando el listón y abdicando de los principios que guían la civilización y el progreso humanos.
    Cecilia Ballesteros, expresa que “no podemos seguir pensando que la realidad se equivoca”. A ver: la realidad es la que es. En este caso, que la suma de votos favoreció a Trump por sobre sus rivales. No existe equívoco en esto. La matemática es exacta y sirve muy bien para contar votos. Ahora bien, la frase de Ballesteros es suficientemente ambigua para leerse de otro modo. Sí, creo, podemos seguir pensando, yo lo pienso, que la realidad (en el sentido de haber elegido a Trump) se equivoca al esperar de Trump lo que se espera de él (puedo pensar que es probable que el futuro depare una situación peor que la actual incluso para quienes lo votaron; y también puedo estar equivocado, pero lo único que tengo para decidir es evaluar los indicios disponibles). ¿Quién tiene la razón? ¿Acaso hay algunos iluminados que siempre la tienen? Sabemos que nadie puede arrogarse tener la verdad. Y también es falso que «el pueblo tiene la razón». La verdad (salvo el conteo de votos) no es una cuestión cuantitativa, de mayorías.
    Gustavo señalaba que “Los votantes de una de las más grandes y antiguas democracias del mundo no son niños tontos que se dejan llevar por un discurso efectista”. Yo tengo una visión menos optimista. Ciertamente no son niños tontos, ni los votantes de EEUU ni los votantes uruguayos (aunque seamos más pequeños y apenas algo menos antiguos). Pero los discursos efectistas sí influyen. Y mucho más de lo que en general se está dispuesto a admitir. Pero, mejor, preguntémosle a los expertos de marketing y a los analistas políticos que piensan al respecto.
    Cecilia Ballesteros alertaba: “Los periodistas estamos acostumbrados a trabajar con lo racional, a seguir las encuestas, …a pensar que…la gente al final es sabia y razonable, a juntarnos o a pensar que todo el mundo es como nosotros y tienen que optar por el progreso, la ciencia y el avance. A vivir en una burbuja y, en los últimos tiempos, a alejarnos de lo que piensa la gente real”.
    Si los periodistas no trabajan con lo racional, no siguen las encuestas, qué hacen? Escriben narrativa de ficción?
    ¿Tiene la gente forzosamente que optar por el progreso, la ciencia y el avance? No, claro que no. Es libre de optar por lo que quiere. Ahora bien, ¿qué le enseñamos (el colectivo, es decir, la sociedad) a nuestros hijos?¿No les enseñamos que el progreso, la ciencia y el avance son buenos? ¿Está mal que quienes hemos entendido que es así, que es bueno que sea así, seamos maestros, periodistas u obreros, pretendamos (y actuemos en consecuencia) que los demás recorran el mismo camino de la educación, la información y la reflexión crítica (fundada), que esperemos que lo hagan, y que lo objetemos cuando creemos (todos podemos equivocarnos) que no lo hacen?
    ¿Vivimos por eso en una burbuja?
    Yo creo que no. El ser humano avanza, pero a su tranco. Todos tienen iguales derechos. Pero no todos están en iguales condiciones de ejercerlos eficazmente. Es una dura realidad y debemos trabajar para cambiarla lo más que se pueda. Mientras tanto, no nos escandalicemos si la mayoría vota sin saber bien qué vota. La verdad es que hoy en día no es fácil para nadie saber de verdad qué implica votar a cierto candidato. Pero aunque quien ejerce su voto no se haya ocupado de informarse bien, discutir al respecto con otros y reflexionar a fondo, es su derecho a votar lo que quiera votar. Aunque termine votando en contra de sus propios intereses.

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    1. Gustavo Calvo

      Brillante Carol.
      Esa visión tenia ya antes de la elección. Sumo a esto el dato de que hace 15 años hubo un cambio en el ingreso de drogas y el trafico en USA, perdiendo presencia los carteles colombianos que sucumbieron a manos de los mexicanos, armados y mas cercanos. Por eso en los estados del Sur existe una identificación (y con razón) de mexicanos de mala vida con el trafico de drogas por la frontera seca , utilizando «mulas humanas» por centenares. Todo eso el norteamericano medio lo ve y el muro de Trump no parece tan loco. El problema es que analizamos esta elección como latinos , no como norteamericanos. Agrego una anécdota, fruto de la crisis del 2002, abri como muchos un cybercafe. Frente a el vivía una pareja de norteamericanos ya veteranos. Yo hablaba mucho con el para practicar mi ingles. Un día le pregunte si no es preocupaba la creciente presencia latina y que eso políticamente influyera en la distribución de poder. Me contesto: «..no, la cultura estadounidense es muy fuerte, cuando hay una guerra, los que tienen mas medallas y mas acto de valor y patriotismo son los hijos de inmigrantes latinos o negros … esa segunda generación ya se considera yanqui..» El voto latino, como una identidad, no existe .

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    2. Gustavo Calvo

      disculpas Leonardo, se duplico la respuesta a carol.

      sobre lo tuyo , no estamos de acuerdo pero es un poco largo.

      si se le puede pedir a un periodista que piense sobre la razon del voto, sobre todo si esta a 8000 kilometros y no influye en los votantes

      el periodista nosolo debe decir lo que ve, sino seria simplemente un relator… el periodismo es mucho mas.

      Emiliano no creo que haya hecho una autocritica feroz ni se haya autocastigado . Mi mail no tenia ese sentido. Emiliano , inteligente, no se autocomplacio y se dio cuenta de que se perdio demasiado tiempo atras de los espejitos de colores de los discursos y nadie (o muy pocos) analizaron al votante como se hace con otros paises. No es nada grave , es solo para aprender todos, sobre todo nosotros como oyentes.

      El discurso misogino, racista, sexista.etc ? Este tipo estaba compitiendo para ser presidente, no el parroco de la iglesia de la esquina. Al norteamericano le interesa que el trabajo se haga bien, por eso perdona los desvarios sexuales de Keneddy o Clinton, la corrupcion de Bush, la «placha» de Obama por 8 años etc etc etc. Es una opinion

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      1. Claro que vale tu opinión Gustavo. Lo mismo que la mía. Es decir, muy poco ambas pero ¡qué bueno que podemos expresarlas!. «El tipo estaba compitiendo para presidente, no el párroco de la iglesia de la esquina», dices tú. Yo insisto en que no debemos quedarnos solo en los discursos, pero éstos son fundamentales para saber (en realidad para tener una idea de) qué votamos. Y el discurso de Trump fue de terror. Cosas que, a mi juicio, un futuro presidente no puede decir, y creo no debería pensar si quiere servir a los ciudadanos de todo un país. Muchos republicanos no votaron a Trump, incluso fue rechazado por congresistas republicanos, porque no se sentían representados por él y porque lo consideraban impresentable. Por algo habrá sido. Ahora resulta que el tipo salió electo y nos olvidamos de lo que pasó antes. Quienes lo votaron habrán tenido sus razones para hacerlo aunque sospecho que muchas de esas «razones» no pasarían con éxito una discusión con mínimo fundamento. Lo sospecho pero no lo sé. Hasta acá llego yo. Pero de esto, como de todo, podremos aprender. Te invito a esperar unos años y evaluar lo que ocurre con este señor. Espero que yo esté equivocado y él demuestre ser un buen presidente para EEUU y un buen actor para los problemas del mundo. Pero te soy sincero: hoy creo que lo ocurrido es una prueba más de que a la democracia le faltan nuevos ajustes para que sirva mejor. Veamos lo que sucede. Y sigamos aprendiendo

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        1. Gustavo Calvo

          Leonardo, com tengo un respeto intelectual por ti me siento obligado a aclarar algo. Nosoy pro-Trump. No pienso que sea un uen presidente. No creo que cumpla lo que dijo. Pero debemos entender que el pueblo piensa lo que piensa y el politico debe interpretarlo. Y el lo interpreto bien. Suena deportivo? (el resultado manda) , bueno si. Por eso el deber del periodista es reconocer esas cosas , no solo recitar todos las criticas que venian en todos los medios del mundo. Ese es mi punto. Elevar el nivel sin enojarse con Trump, sin hacerlo personal. Quizas … y sin quizas , estamos e acuerdo en casi todo. No necesito esperar unos años , estoy seguro que sera pan y circo, pero es cierto qe algunos ajustes los va a hacer porque con peluquin o sin el, USA los necesita . Lo malo es que en este caso esos ajustes nos vana perjudicar … es clarisimo

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  13. Blanca Baraciarte Baraciarte · Edit

    Es la primera vez que en la lista de comentarios sobre una nota periodística, encuentro un intercambio de ideas de buen nivel y con espeto. Felicito por ello a todos los participantes, en primer lugar a Emiliano, por su autocrítica, que sé por experiencia que no es fácil, pero lo hizo con mucha inteligencia y valentía. Después de leer los comentarios, para no repetir, sólo iba a expresar mi acuerdo con todo lo escrito, salvo un detalle puntual; era preciosamente el que tocó Leonardo, el último comentarista, respecto ala «burbuja» en que viven los periodistas, supuestamente, así como en el sesgo despectivo de «intelectualoides» a quienes pretenden que el común de la gente opine y actúe como ellos. Sí rescato las expresiones de Cecilia Ballesteros de que hay que «dejar la burbuja y no saguirse alejando de lo que piensa la gente real», pero NO para los periodistas, que creo deben encauzar el pensamiento colectivo, sino para los ecuestadores, éso sí.

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  14. La verdad que siempre igual luego del error el análisis etc, lamentable la falta de profesionalismo, menos mal que yo al igual que Gustavo analice de manera más justa a Trump, no el Trump payaso que vendieron los grandes centros de poder, Trump ganó por entender el pueblo, es algo tan simple como otra nueva opción el tiempo dirá, veo bien que sea tan aguda su autocrítica espero más la hagan. El mundo viaja a velocidades que no comprendemos aún.

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  15. La estrategia de Trump fue sencilla: decirle al pueblo lo que el pueblo quiere escuchar!… predico principalmente para los llamados «white trash», gente ignorante, con poco o nada de estudio, sin cultura, que aplaude y festeja todo lo hermoso que sus oidos puedan escuchar, de mas esta decir que esas personas son racistas de nacimiento… dificilmente pueda hacer mucho de lo que dijo, a no ser que quiera convertirse en un dictador o tenga una varita magica, primero porque hay leyes y un congreso, segundo porque no tiene ni idea de como hacerlo… las fabricas que se fueron no volveran, por mas que lo desee, en Estados Unidos hay que pagarle $15 dolares la hora al trabajador, mas un seguro medico de aproximadamente $8,000 dolares al ano, por lo cual es mas lucrativo llevar cualquier fabrica a Mexico, aunque termine con el libre comercio y agrave las importaciones, sera el consumidor el que pague las consecuencias. Para mantener las fabricas en suelo americano, como antes, se necesita mano de obra barata, la mano de obra barata siempre fueron los indocumentados, pero a estos los corrieron y Trump quiere sacar a los 11 millones que aun estan ahi, aunque la cifra es exagerada… indudablemente le dijo al pueblo lo que este queria escuchar, pero el no tiene ni la mas minima idea de lo que dijo!

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  16. Hay un primer punto que me resulta interesante y sobre el cual no es posible conocer la verdad: ¿el establishment (empresas de comunicación, etc.) no la vieron venir, o la vieron y «operaron» hasta último momento tratando de torcer el resultado que no querían?
    Otro punto que me intriga es por qué -aparentemente al menos- el mundo empresarial, industrial y financiero de los Estados Unidos no ve en Trump un buen candidato para defender sus intereses. Que un defensor a ultranza de la economía de mercado, contrario a regulaciones ambientales, etc. sea una amenaza para esos intereses no me cierra. Quizás sea sólo una cuestión de cálculo: Donald es un outlier y, en definitiva, los mismos beneficios se pueden obtener con una presidente como la señora Hillary, con la ventaja adicional de ser de la casta política y, por esa misma razón, quizás entendieron (equivocadamente) que de esa manera las políticas contrarias a la gran masa generarían menos rechazos en la población.
    El tercer elemento es el de la calidad de la democracia norteamericana. Creo que está sobre valuada en exceso. Imaginemos por un momento si en la campaña política uruguaya hubiésemos tenido el nivel de zócalo de los debates entre ambos candidatos. Y ni qué hablar de la liviandad de argumentos en los actos de campaña: fue peor que el nivel de discurso de un caudillo local de tercera o cuarta categoría. Pero lo más grave es no percibir el hartazgo que provocan los políticos clásicos en importantes sectores de la sociedad debido a la distancia entre el discurso y la realidad que vive la gente. Transforman la política y la lucha por el poder en un fin en sí mismo y no en un medio para mejorar la sociedad.
    Finalmente, sin desconocer la existencia de notables periodistas en los países centrales, la organización internacional de las empresas de comunicación -y el reduccionismo local que transcribe lisa y llanamente el mismo cable repetido de manera idéntica (en la mayoría de medios locales)- impiden ciertamente calibrar adecuadamente la diversidad de matices que sin duda existen.
    Carece de importancia pero me encuentro entre los que tenían la convicción que ganaba Trump. ¿Por qué? Sencillamente porque en el medio de la mayor crisis del capitalismo -que algunos no dudan en llamar cambio de época- ofrecía la certeza (o ilusión) del retorno a la época de oro de los Estados Unidos. Y eso caía en una sociedad ávida por recuperar el esplendor perdido del gran imperio. No porque no lo sean aún, sino porque no se perciben como tales. Dar seguridad en una sociedad adiestrada para temerle a todo es una receta infalible. Probablemente el gobierno de Trump no sea el horror para la humanidad que se vendió previo a las elecciones, pero seguramente tampoco contribuya a un mejor planeta ni a elevar a la sociedad simpsoniana.

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  17. El tema que plantea el editorial de EC, no es: (1) la calidad del discurso electoral de Trump (al respecto se puede opinar por ejemplo con la diversidad del vocabulario de Facebook, identificándose con “me gusta”, “no me gusta”, “me enoja”, “me entristece”, etc,; en lo personal, creo que los debates presidenciales se podrían sustituir y con ganancia, con un debate Crosty-Chucky); (2) el contenido de las propuestas de Trump; (3) la viabilidad de las propuestas de Trump (sobre las mayorías parlamentarias y otras restricciones por el estilo).
    El tema es (4): la auto-crítica. Y esto le complica la vida al predecible habitante de la burbuja. Obviamente, ningún periodista y ningún público tienen que hacer auto-crítica de (1), (2), (3), dado que no son de su responsabilidad. ¿Entonces? Entonces, (4) versa sobre otro tema, a saber, la mala interpretación de lo que estaba pasando. El editorial lo dice expresamente para quien lo quiera leer, incluso lo sub-titula así (autocrítica). Claro que al introducir la metáfora con la palabra “sayo”, puede generar cierta confusión, porque como no se sabe bien que es y a pesar que el editorial aclara “yo me lo pongo”, en la duda y perplejidad sobre su significado, puede parecer simpático ponérselo a otro. Pero eso no hace avanzar el tema, que es precisamente, el auto-cuestionamiento sobre una mala interpretación de lo que estaba ocurriendo, independientemente de los puntos (1)-(2)-(3).
    Si para construir una biblioteca con información veraz y consistente, se eligen los libros por el color de sus tapas, el resultado puede ser estético y llenar de regocijo al bibliotecario y sus amigos que tienen las mismas preferencias cromáticas, pero respecto a tratar de comprender un aspecto de una realidad, estaríamos peor que al principio. Ese es el tema.

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  18. Los comentarios, provenientes de personas que leen, escuchan, se interesan, piensan, son críticos, se expresan con corrección, me devuelven la esperanza de que el Uruguay en el que crecí, no se ha perdido totalmente.
    En cuanto al editorial de Emiliano, «chapeau»! Como siempre, nos trasmite seriedad, responsabilidad, autocrítica, y sobre todo la actitud positiva de considerar que los desaciertos son oportunidades de aprendizaje.
    A todos, mi sincero agradecimiento-

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  19. Llego tarde al debate que se armó en este foro, pero después de haber leído todos los comentarios creo que tengo algo para aportar.

    Más allá de pronosticar quién ganaría la elección, los periodistas deberían transmitir qué es lo que se está (todavía) jugando en la misma. Como yo lo veo, tanto Bernie Sanders como Donald Trump representan la soberanía nacional vs. el establishment y la agenda del nuevo orden mundial. Claro está ambos tienen grandes diferencias pero muchas cosas en común. Miren el tw de Bernie en estos días: no está instigando la campaña de desprestigio (muy preocupante) en la que está embarcada el partido Demócrata; por el contrario, señala las semejanzas con Trump y lo asume presidente (MUY IMPORTANTE).

    Se difunde ampliamente por los medios hoy en día la versión de la conspiración rusa y su intervención en las elecciones sin cuestionarse la fuente. Por qué no se piensa lo contrario ? No habrá un acuerdo entre el establishment republicano y demócrata, la CIA, la FED y la gente que realmente es poderosa ? La FED está controlada por bancos privados que controlan la circulación del dólar a nivel internacional. Alguien sabe cómo se llegó a la FED ? Alguien sabe algo de Fort Knox ? Bretton Woods ? Petrodólares con el acuerdo con Arabia Saudita ? La propuesta de Saddam Hussein de que el petróleo se pagara en euros en los 2000 ? 9/11, la justificación de la invasión a Irak y Afganistán y los poderes dictatoriales que se le extendieron al gobierno con la intención de proteger a sus ciudadanos ? EEUU invade, consigue que sus parlamentarios asuman deuda pública que la financia la FED; con ese dinero se paga a las corporaciones de la industria armamentista que luego usan ese mismo dinero para hacer lobby en el parlamento para conseguir rebajas impositivas. Las cifras macroeconómicas resultan desastrosas y entonces la solución es reducir impuestos a las empresas para «estimular la economía» y cortar el gasto social. Por eso es lo mismo quien gobierne en EEUU.

    Quien prometa terminar los conflictos y realmente preocuparse por los intereses nacionales, será quien cierre la canilla y termine la fiesta: Trump. Él cuestionó la participación en la OTAN, prometió luchar solamente contra el ISIS (y no financiarlo como lo está haciendo), mejorar la relación con Rusia y así poner paños fríos en Ucrania. Pero díganme una cosa, quién está diciendo estas cosas en cualquier lado ?
    El mundo que vivimos es un teatro. Recomiendo tener otras fuentes de información ya que el Washington Post, el New York Times, la CIA, la Casa Blanca no son confiables. Anonymous, Wikileaks, Infowars. El mayor inconveniente es que están en inglés. Vea Zeitgeist, The money Masters, Fahrenheit 9/11 (las tres en youtube) y descubrirá hacia donde vamos: totalitarismo mundial. El medio ? Nuestros propios celulares.
    Me encantaría citar fuentes, hacer más menciones, pero esto se haría demasiado largo. Le mando una copia de un documento a En Perspectiva. Espero que los incite a cuestionar a los periodistas y ayude a pensar a los ciudadanos.

    Un fraternal abrazo

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