Las metáforas de la peste

Las metáforas de la peste

Por Rafael Courtoisie ///

El virus es una perturbación que comienza en el cuerpo individual y afecta la fisiología, la economía del sistema, el funcionamiento de los órganos. Comienza instalándose en los órganos del sistema respiratorio. Es a través de las vías aéreas que se contrae la enfermedad, a través de las vías aéreas se contagia. Pero luego afecta todo el sistema orgánico, todo el cuerpo es presa del virus. El desequilibrio puede afectar el funcionamiento renal, el cardiaco, el hepático, dependiendo de la respuesta del sistema inmunológico y esa afectación no necesariamente ocurre por infección directa de sus componentes tisulares sino por alteración, desequilibrio, desplazamiento homeostático del conjunto.

Los escritos académicos médicos emplean la metáfora militar para dar cuenta de la naturaleza y el funcionamiento del sistema inmunológico. Ese sistema metafórico en el que se habla de defensa, de ataque, de vanguardia y retaguardia, remite a un modelo de guerra vigente hasta el siglo XIX y aproximadamente un poco más de la primera mitad del XX. Pero la literatura médica especializada, los inmunólogos, en un segundo nivel discursivo, refieren a la decodificación del genoma del virus, sus secuencias de ARN, no de ADN, sus eventuales o reales mutaciones. La metáfora bélica se desplaza hacia el modelo contemporáneo de confrontación, hacia una guerra propia de la segunda mitad del siglo XX y del siglo XXI: la metáfora es la guerra informática, la continuación de la ancestral guerra cuerpo a cuerpo mediante el enfrentamiento «inteligencia a inteligencia», información a información, es una guerra algorítmica, computacional, de datos y estadísticas.

La metaforización bélica no implica ahora movimiento de tropas, defensa o barrera física superior o inferior en tamaño y fuerza bruta sino en calidad, en organización de datos, en maniobras de inteligencia.
Los partes médicos comienzan siendo partes de guerra al estilo siglo XIX y luego son partes de guerra del tercer milenio, atinentes a la información, al funcionamiento informático del virus. La epidemiología estadística se aplica al cuerpo social y tiene efectos en el conjunto de cuerpos individuales y sobre todo, en el cuerpo social, en las políticas públicas. El control, la vigilancia y el castigo, son grupales, colectivos. Tienen motivaciones y consecuencias económicas y políticas.

El diseño de la estructura social, la distribución, la corriente de creencias y la atribución de recursos, se supeditan a la dimensión pública del mal, al estado de situación colectivo, a las prioridades y aspiraciones de grupo.

Se estudia su propagación y la eventual oposición como un despliegue algorítmico, informático.
Pero en el campo de batalla «real», es decir, en el campo de batalla físico de nivel primario, están los cuerpos de los padecientes. La dificultad para respirar y la fiebre son signos elementales que remiten a la unidad, al individuo en tanto cuerpo, tienen una radicación física inmediata y dolorosa, palpable, sufrible, lejos de la abstracción informática. La estrategia bélica es una compulsa de datos y decisiones, el dolor y la molestia es real, inmediata.

Entonces, sobre este sustrato biológico del virus que ataca o amenaza cada cuerpo, se establece la realidad supra individual y social de la peste.

El virus como organismo microscópico bioquímico establece la alteración cuerpo a cuerpo, se radica en la infraestructura, en el sustrato material, en la apoyatura matérica de cada cuerpo individual, de cada hombre y mujer padeciente y, por tanto, paciente.

Las convicciones, las fobias, las aprensiones, las corridas masivas se dan en un nivel superestructural, colectivo, las políticas sanitarias pertenecen al mundo de las estadísticas y de las decisiones del constructo moral-económico: la práctica social que provoca el virus es la peste.

La peste es una construcción política superyoica pero supra individual, social.

La peste es un conjunto de sentires que se valen en parte de saberes, la peste es una administración colectiva y tribal, de la contingencia humana en tanto grupo.

La peste es una ideología.

Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, miércoles 12.08.2020

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Rafael Courtoisie (1958) es un ensayista, académico, autor de varias novelas y traductor uruguayo, miembro de la Academia Nacional de Letras.

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Foto: Rafael Courtoisie. Crédito: academiadeletras.gub.uy

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3 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Estoy de acuerdo en un todo contigo Rafael. Solo agregaría que estás manifestaciones en la superestructura hacen al control social como un panoptico faucultiano de dimensiones todavía inimaginables. Abrazo, excelente artículo.

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    1. La peste cómo ideología, remite a todos nuestros temores y convicciones, dónde lo mejor y lo peor de nosotros se unen para dar cuenta de nuestra propia naturaleza. Dónde comienzo y termino yo? Dónde nos fundimos para renovarnos. En un nuevo magma que recomience el nuevo ciclo? Quizás nunca se termine. Los imperios y las pestes crecen, se desarrollan y mueren. Gracias por el artículo excelente, cómo siempre, estimado Rafael.

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