Ni congelarse ni cocinarse

Por Emiliano Cotelo ///

Rechazo el autoritarismo, la violencia, la censura y la corrupción, sean de izquierda, de derecha, de arriba o de abajo. Ninguna excusa o justificación me parece satisfactoria.

Si veo una pintura de mujer amamantando a un bebé me provoca ternura, sea cuál sea el color de la piel de una u otro (o no me gusta como pintura, pero no me parece grave). Prefiero que dos personas adultas se besen a que se maltraten, cualquiera sea su sexo. La miseria me resulta una afrenta lamentable y la excesiva acumulación de riqueza, otra.

Los polos no me atraen; cuando se trata de resolver problemas de la sociedad prefiero los grises.

Algunos duelos

Sin embargo, qué es lo que nos rodea…

Sobre la inseguridad pública, el prejuicio habitual indica que la derecha tiende a reforzar el control y la izquierda la prevención.

Cuando se trata de educación, el preconcepto es que la izquierda quiere docentes mejor pagos para obtener buenos resultados y la derecha quiere ver mejores resultados para otorgar buenos salarios.
En salud, la discusión es cobertura versus calidad…

Y así, marcando blancos y negros, fríos y calientes, derechas e izquierdas, las falsas oposiciones se comen cualquier racionalidad práctica, la controversia hueca mata la conversación reflexiva.

La inseguridad

Para ser más claro, déjenme volver sobre la polémica en torno a la inseguridad pública.

Aunque control se asocia más a acción policial y prevención a asistencia social, lo cierto, lo evidente, es que para sacarle espacio hoy a la criminalidad que ya existe se necesita más eficiencia en las iniciativas de integración social y para adelantarse a la expansión del delito y los delincuentes se requiere mayor eficacia policial. Un equilibrio difícil, pero imprescindible, al menos para mí.

Tibios molestos (y aburridos)

Pero, qué quieren que les diga, tengo la sensación de que últimamente los amigos de los matices andamos de malas, retrocediendo ante malones crecientes de enojados, y enojadas.

Por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”; eso puede leerse en Apocalipsis 3:16. Capaz que sí, los “tibios” estamos siendo vomitados, precisamente porque no somos fríos ni calientes. Todos los sectores políticos y sus convencidos parecen ponerse de acuerdo en que nos detestan.

Y yo, que soy radical en esto de la “tibieza” como cualidad ciudadana, advierto que vivimos en derrota o, al menos, despreciados: para los que están hartos del gobierno, somos demasiado tranquilos al reprochar lo que serían peligrosas ineficiencias y excesos; a los opositores reflexivos, les resultamos pendulares; para los desencantados con el gobierno, somos impertinentes; y los militantes del oficialismo, siempre verán insuficiente la forma como consideramos los avances.

Eso sí: todos, todos coinciden en que los radicales de la “tibieza” somos aburridos.

Quizás sea así. Pero también dicen eso de los sistemas políticos escandinavos y yo no los veo tan mal.
Los “tibios” no somos espectaculares, ni queremos serlo. Preferimos no gritar, y somos una fuerza ordinaria, que demora en defenderse y es renuente a la hora de agredir.

Pero hoy avanza otra onda. Esa de que… “por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Y, sin embargo, la buena política parece vinculada a cierto distanciamiento ante las posturas gélidas o ardientes.

Vivir con miedo

Allá y tal vez acá el miedo a la violencia criminal está condicionando el voto de la gente. Me preocupa. Vivir con miedo a la violencia termina por afectar todas las decisiones que tomamos como padres, hijos…y ciudadanos.

El aumento de los delitos no es exageración opositora o temor de los burgueses. Su raíz asienta en la pobreza, en la educación deficiente y en la frivolidad de una cultura del espectáculo. O no, capaz que hay más motivos, no hay certeza absoluta.

La campaña

Necesitamos un debate político más atado a las complejidades de la realidad, con menos simplificaciones y más explicaciones de los candidatos sobre cómo van a articular soluciones y cuánto van a costar; soluciones genuinas, que nunca son fáciles ni se parecen a panfletos para la hinchada.

Yo creo que ese es el desafío más importante que enfrentaremos, candidatos y periodistas, en la campaña electoral que ya está corriendo: una discusión de calidad, donde se tenga el coraje de atender al sentir de los tibios. Porque si no, nos congelaremos en un polo o nos cocinaremos en el otro.

***

Emitido en el espacio En Primera Persona de En Perspectiva, viernes 02.11.2018

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23 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Completamente de acuerdo. Me siento totalmente representado y advierto con preocupación el crecimiento del fenómeno claramente explicitado en la columna de opinión.

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  2. En realidad en su caso me parece más acertado hablar de mansedumbre. Lo veo como una persona muchas veces equivocada pero honesta, eso refiere a alguien caliente, apasionado si se quiere por el bien común, pero con la gracia especial de la mansedumbre. Atentamente Adela Babio 3.503.664-8

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  3. La cultura de la “tibieza” la asimilo a la cultura del respeto.
    Creo que los radicales de ambos extremos del espectro político están ganando terreno.
    Son aquellos que a priori descalifican cualquier opinión o acción de los que no son de su partido. Incluso a veces actuan así dentro de su partido.
    En algunos se palpa un odio visceral por los adversarios políticos.
    No les negaría la libertad de expresión, pero quieron que sea una ínfima minoría.
    Le hacen mal al país. No tienen sentido de patria ni de sociedad.
    Con respecto a la inseguridad creo que el problema no pasa ni por la falta de asistencia ni por falta de efectividad policial.
    Pasa porque las penas son leves y apuntan a la “reeducación”. Eso es en muchos sentidos una apuesta a que los delincuentes vuelvan a las calles y sigan robando y asesinando inocentes.
    Mientras no se ponga primero a los ciudadanos honestos y se encarcele por un tiempo ejemplar a los delincuentes vamos a seguir igual o peor.

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  4. Diego Nelson Sosa Maipaicena · Edit

    Gracias Emiliano por tomar el toro por las guampas.
    Estoy cien por ciento coincidente con el primer pensamiento. No tolero el autoritarismo, la violencia, la censura y la corrupción. Podría agregar otros comportamientos, pero hasta aquí estamos en patas.
    También coincido con lo expresado en segundo lugar. Me resulta tierna la imagen de la negra dándole la teta a un bebé blanco, no me gustan las homosexualidades pero reconozco que son parte de la realidad de la exquisita naturaleza que disfrutamos en el planeta y me agobia presenciar a cada instante la desigualdad de oportunidades y la injusticia de las legislaciones en materia hereditaria.
    Con respecto a los duelos, es verdad que oficialismo y oposición están enfrentados. Lo que podemos afirmar es que el oficialismo ha probado, ha acertado y se ha equivocado pero ha hecho muchos intentos de mejorar la calidad de vida de los uruguayos. La oposición, en cambio, lo único que ha hecho en 14 años es buscar la chiquita para acudir a los medios de comunicación (que están mayoritariamente a su lado) para generar el griterío pero nunca para ofrecer un procedimiento o una táctica alternativa. Así es muy fácil ser oposición. Su cometido es levantar el centro para que los medios usando todo su instrumental puedan llegar a alcanzar la pelota con la cabeza, con los piés o con los glúteos para hacer un gol que sólo es disfrutado por los mediocres que no ven más allá de sus narices.
    La oposición ha acudido también a la Justicia y a la Jutep. Con la primera, poco han conseguido a pesar de todas las alharacas y la Jutep creo que ha sido poco profesional en su trabajo y a pesar de sus informes grandilocuentes, su incidencia es poco menos que poco.
    Con respecto a la insuficiencia de la seguridad pública, creo que hay que plantear una hipótesis: la delincuencia es una profesión que se adquiere sin ir a la Universidad pero que hay que reconocer que existe desde hace mucho tiempo en el país y es muy exitosa porque sus practicantes cada vez son más, son más inteligentes y cada día aumentan su incidencia en la vida de nuestra población. Para combatir la expansión de esa profesión es necesario empezar por tratar de comprender las razones por las cuales el progreso es tan firme. Me parece que hay que proponer hacer un muy cuidadosa y muy rigurosa diagnosis. Si no conocemos la médula del problema, nunca vamos a poder resolverlo. Sólo con un buen diagnóstico, podríamos procurar una buena terapia
    No estoy de acuerdo con la tibieza porque es como desinteresarse del partido. Yo le reclamo a Emiliano que se adhiera a la búsqueda de la verdad. No hay que ser grises. Hay que conseguir una posición de gran firmeza en las apreciaciones de la realidad. No hay que ser perezosos en el trabajo de análisis y reflexión con respecto a lo que nos ofrece la realidad cotidiana. Hay que ser serios y responsables cuando encaramos los diferentes aspectos de la realidad y para ello es necesario buscar la verdad a través del estudio, la discusión honesta y la reflexión profunda. No hacemos ningún aporte efectivo si nos consideramos grises. Hay que decidir si es blanco o negro o blancuzco o negruzco pero ni gris ni grisusco.
    Estoy de acuerdo con Emiliano con sus aspiraciones en relación a la campaña. Sin embargo, tengo mucho temor que la campaña no sea la necesaria para que los ciudadanos tengan las armas apropiadas para elegir.
    La oposición viene haciendo calentamiento desde 2015 y muestra su estrategia: descalificar todo lo que hace el gobierno del FA, no importa cómo ni cuanto, lo importante es descalificar todos los días y buscar que los medios (mayoritariamente muy solícitos) difundan la descalificación todo lo que puedan. Otro ingrediente de la estrategia es: no arriesgar alternativas a lo que se cuestiona. Hay que cuestionar al boleo, usando todos los adjetivos que se nos ocurran pero abstenerse de realizar cuestionamientos concretos con datos reales y comprobables.
    Tenga certeza Emiliano que la campaña va a ser mucho peor que las anteriores. Por un lado, el FA planteará todos lo que a juicio de sus dirigentes fueron logros de sus tres gobiernos y por otro los opositores cuestionarán todo lo que puedan en cuanto a fallas en el logro de lo ideal o de lo que sus dirigentes habrían eventualmente podido conseguir.
    Los electores no van a tener posibilidad de comparar entre los logros del gobierno y lo que los opositores habrían podido conseguir si hubieran sido gobierno. Entonces, vamos a asistir a una conversación entre sordos y al final los electores vamos a tener que elegir un poco a ciegas.
    En esa ceguera o por lo menos incertidumbre, va a encontrar campo fértil el ingenio de los creativos de la agencias de publicidad. Estarán en su zafra. A ellos no les importa si lo que trasmiten es confiable o no . Lo que importa es el impacto en el cerebro o en las tripas de los votantes. Es realmente triste que una elección dependa tanto de quienes tienen la capacidad de nublar el razonamiento simple de quienes tienen la responsabilidad de determinar quienes serán nuestros gobernantes.

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  5. Hola Emiliano!
    Analizando tu texto y las respuestas…creo que surgieron 2 formas de interpretarlo. Por un lado la tibieza desde el punto de vista del observador…como alguien que relativiza todo…o en pos de no tomar una postura “pone paños tibios” a la realidad que observa y por otro la tibieza desde el punto de vista de la acción….como respondo yo a la realidad que veo…que postura tomo…soy firme y (repetuoso) denunciando algo que me parece incorrecto, con argumentos y compromiso…o hago mas fuerte mi tono de voz que mi mensaje y me radicalizo…
    En ese sentido…yo haría una diferenciación en el término tibieza, que a muchos puede sonarles a falta de compromiso, o querer quedar bien con Dios y con el diablo….
    Yo no creo para nada que tu postura sea tibia en cuanto a los hechos mas notorios. Sino clara, firme y comprometida. Sí creo, que el abordaje de cualquier debate, debe ser mesurado y con la teperatura justa que promueba el sano intercambio y el espacio a la argumentación de las partes, para que cada quien tenga su posibilidad de exprearse sin tener que sentirse atropellado.

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  6. No podría decirlo mejor…Por algo eres un gran periodista Emiliano. Soy radical en mis principios pero no creo que debamos enfrentarnos para convencer.
    Lo malo es que en la presente situación se producen altercados hasta entre familiares o entre amigos! Por qué? Creo que hemos perdido el ejercicio del diálogo y la confrontación sana y fundamentada.
    Recuerdo las asambleas gremiales a partir de los sesenta, asambleas durísimas pero donde regía el respeto y la obligación de hablar con solvencia y argumentos válidos.
    Hoy casi he dejado de leer diarios y escucho solamente Radio Mundo.
    Con este texto me convenciste. Me afilio a en perspectiva.net con la esperanza de que encuentres, encontremos, el punto justo para consolidar esta Democracia duramente conquistada y que no debemos permitir que se deteriore.
    Aunque entiendo tu concepto de tibieza, creo que es necesario, como otras veces, consolidar una actitud “clara, firme y comprometida”.
    Confío en tí para alcanzar la suficiente claridad durante el año próximo y poder dialogar en base a argumentos sólidos, con mi nieto que votará por primera vez. Quiero que se sienta orgulloso de su voto y de la historia familiar.

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  7. Leo este editorial suyo y lo sé sentido y honesto.
    Lo interpreto como un punto de inflexión, un manifiesto,
    una declaración de principios.
    “Tibieza radical”, concepto provocador, un oxímoron en definitiva.
    Pienso en el camino del medio, en la prudencia tranquilizadora y se me borra como opción real -no por mala- sino por ser un ente desapasionado, despegado de la historia humana y quizá por ello, del motor que mueve al hombre, para bien o para mal, con el error como regla y el acierto como excepción.
    El juez de la audiencia empieza por axioma en el centro, apartando todo preconcepto, es el precepto de su oficio, mas termina volcando la balanza, es para eso que es juez, para laudar, no para equilibrar. Cada conciencia individual es también un juez, o no es del todo conciencia.
    No me dan lo mismo los unos que los otros, ni mi objetivo es guardar equidistancia; la democracia -siempre frágil e imperfecta- es eso, elegir.
    El libre albedrío me ha enseñado y tomar partido, si, sin jamás vomitar a los tibios y me ha obligado a escuchar las razones de mis contrarios.
    Amanecer y crepúsculo son un ratito bello, la contundencia está en el día y la noche.

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  8. No puede ser mejor esto !
    Amo la “tibieza” exactamente como se explica aquí coincido en todo y agradezco haberlo a quien lo escribió tan tan bien.

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  9. Diego Nelson Sosa Maipaicena · Edit

    Es un verdadero placer masticar suavemente y sin apuro las palabras de Don Juan Torres.
    Seguro que es un Don. Esa pluma es de las de antes…
    Qué diferencia, por Dios, podemos encontrar en la forma de manifestarse las personas que, a pesar de las diferencias de trayectoria, cohabitan hoy día este planeta.
    Estoy seguro que Don Juan se prepara y se acomoda en su sillón de lectura de las páginas web, se encaja los lentes de ver y no los de mirar y arranca. Las palabras le van brotando como de un manantial pero no se conforma y las cambia una y otra vez hasta que la prosa le queda mansita pero a la vez, provocadora.
    Muchas gracias Don Juan por tanta belleza.

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  10. Los grises pueden referir a matices, la contemplación de todos ellos, hasta enfrentándolos si requiere, pueden augurar una buena y nueva síntesis y así, y así. La verdad, cuya aproximación a ella siempre nacerá de la práctica social, puede y debe ser coral. Y más para un país como el nuestro, tan históricamente condicionado para su futuro.

    La censura (suscribo con Cotelo su condena), tiene muchos rostros y algunos son ocultos. Cuando se calla y se deja mentir groseramente, por ejemplo, frente a una cámara o un micrófono, la no censura deja paso al intento de manipulación, condiciona y hasta puede atentar directamente contra la libertad, mucho más que la censura repudiable.

    Por ejemplo, un Amorín Batlle puede decirle a Cotelo en su cara, que Astori miente porque la economía del país crecerá menos del 1% el año que viene, y usted puedes saber (seguramente sí) que las proyecciones del FMI (foca?) para Uruguay son del 3,2% y no re preguntarle nada… es una opción (un ejemplo) de no censurarlo y a la vez dejar (callar) que intente manipular la proyección de la realidad.

    Como periodista con mucha experiencia, sobre el tema de la violencia (todas sus formas y expresiones) además de valorar las políticas y programas que articulan o proponen los diferentes partidos políticos, un gran desafío y mejor aporte, sería encarar responsablemente (o sea, críticamente) el tratamiento que hacen los noticieros todos los días, de todos los meses de los últimos años, sirviendo en la mesa de los uruguayos, un buen menú de inseguridad, miedo, hartazgo y odio. O el más que habitual tratamiento insensible e inhumano, a las familias que atravesaron el profundo dolor de perder hijos por causas de abusos y asesinatos. O el manejo superficial de los echos de violencia, que existen, que pasan, a diario. ( La novia del joven estudiante asesinado en el Parque Rodó, en un breve concepto, desnudó frente a sus cámaras, el tratamiento de esas noticias: “Nadie nace chorro, no se combate la violencia con más violencia”).

    Asegurar que en el tema educación, la propuesta excluyente de la izquierda es querer docentes con mejor sueldo, no es entibiar lo que se hizo ( y no), es rebajarlo y eso no acompaña su deseo, compartible, de abordar los temas del país, de forma compleja, profunda y abiertos a escuchar/nos. Y ya estaría condicionando otro de sus postulados (compartible) en esta nota: una discusión de calidad.

    Seguramente

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  11. Los felicito y les agradezco, a todos, a Emiliano por su provocación eficaz a este intercambio tan, tan saludable y a cada uno de ustedes por la sabiduría de enriquecer el artículo con el ulterior objetivo de construir un pienso colectivo diferente. No cabe duda que quiénes acá opinan no comparten las mismas simpatías políticas pero tampoco cabe duda de que son hombres y mujeres comprometidos con la intención de construir una mejor sociedad. Hace tiempo decidí abdicar de mi calidad de oyente, televidente y lectora de todos y cada uno de los medios de comunicación debido a la calidad de los mismos y su compromiso con el poder y no con la objetividad y la verdad. Hoy levanto la veda autoimpuesta para seguir muy atenta estos derroteros que propone Cotelo. Me gustan!

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  12. Hoy tuve que procurar razonaran los que pedían un régimen como el de Singapur, comenzando por ultimar a los presos, para ir adelantando. Unos días atrás un grupo de iluminados planteaba que había que condenar a Brasil. Exaltaban a Rogelio Aguas (Roger Waters) Triste. Uruguay inteligencia ….

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  13. Hola, Emiliano.
    Hace muy poco dias. sali de mi pais. Vine a vivir en China. Lamentablemente, trate de vivir en Uruguay, no pude, despues de haberlo hecho en varios paises de mundo, por mi actividad profesional. Y como pienso que no tenemos ni tendremos soluciones, porque no se han instrumentado, ni planes para futuro, seguimos con la misma conversacion de hace 100 anos. No es por titulos, universitarios. es por capacidad y gestion En mi opinion. esto no se soluciona, con partidos politicos o nombres, solo con educacion, actitud..voluntad..darnos las manos entre todos, como fue hecho en Junio , pasado,para la celeste.
    Comparto el sentido de su nota, pero no pasa de otra mas. No hay peor sordo, que el no quiere oir.
    Sinceramente.
    Ruben Vitabar.

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  14. Estoy totalmente de acuerdo con la posición expuesta pero creo que lo de tibio es una etiqueta más. Es verdad que hay que buscar una forma de definirse, pero puede sonar a indefinición. Sin embargo todo el editorial demuestra lo CONTRARIO: no puede ser un disvalor criticar a quienes -equivocados o no – anulan la postura del otro (feministas x ejemplo) o quienes defienden lo indefendible (El tema Ancap entero y no solo los dos personajes principales) o la oposición que muchas veces, aún con razón, saca de contexto un hecho solo para agregar una canica a su canasta o -sin agotar la nómina- la deleznable utilización de un “humor” chabacano que exalta lo peor del ser humano (largo y ya antiguo programa “Ómnibus” de la tarde en FM donde sin embargo de mañana se pueden escuchar cosas interesantes y a veces tibias…..). En suma:asistimos a un tiempo de nubarrones donde las polarizaciones han cortado el diálogo (personalmente no puedo ni siquiera decir que tengo un matiz con el feminismo lo que ha cancelado el diálogo con mis hijos sobre ese tema….x suerte no sobre otros) y donde las propuestas concretas no están, no se plantean y es esperarle que más avanzada la campaña tampoco aparezcan. La clase política TODA nos está fallando y tampoco hay espacios salvo este y algún otro donde decirle a los partidos que están contribuyendo generosamente a perderle progresivamente el respeto a la institucionalidad: algunos oficialistas ya lo han hecho y el Parlamento con brulotes inconstitucionales, también. Y la oposición no anda mejor: quizás el “espacio socialdemócrata” pueda dar una respuesta, pero más vale que se apure xq la polarización se lo puede fagocitar. Felicitaciones Emiliano…. estos disparadores hacen falta: queremos mas!

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  15. Fernando Pittamiglio · Edit

    Muy buen artículo; opino que lo de “tibio” como lo describes es una cualidad que debe tener un buen periodista a fin de permitir la expresión de todas las ideas sin influenciar hacia un lado u otro. Quiero solo comentar el punto sobre cómo encaran la izquierda y la derecha el tema de la inseguridad pública, entiendo el razonamiento de que el tener políticas de integración social evita posteriores problemas de inseguridad, y estoy de acuerdo, pero asociar esa iniciativa a la izquierda no me cierra, porque simplemente me parece que (si bien la izquierda intenta hacer eso) lo hacen mal, y siempre fue y será así, porque la ideología en la que se basan es que el que más tiene DEBE dar al que menos tiene, eso justamente fomenta la ruptura social, el asistencialismo, la falta de iniciativa propia, la ociosidad, y podría seguir una larga discusión sobre el tema, pero en definitiva, termina por generar más inseguridad pública, porque crea en la mente del individuo la idea (errónea), de que está bien sacarle al que tiene para darle al que no tiene, y consideremos si de fondo eso no promueve el robo y la delincuencia…
    (Sé que es un análisis muy básico de un tema profundo pero lo dejo para aportar a la reflexión).

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  16. En un par de grupos que íntegro se estuvo intercambiando lindo sobre esta columna.
    En uno de ellos -que valoro muy especialmente- expliqué mi lectura sobre este editorial; mensaje que transcribo a continuación:
    Creo que el problema está en la asociación natural que todos hacemos de tibio. Lo pensamos como algo neutro, casi indiferente. No es eso lo que quiso decir Emiliano. Al menos no es eso lo que yo interpreto que quiso decir. Lo usó como metáfora -quizás infeliz- para reivindicar el espacio de los que no los amontona el viento. De los que piensan con cabeza propia, de los que no son obsecuentes, de quienes buscan con honestidad intelectual antes que con lealtad a líderes. De los que entienden que las cosas no son siempre dicotómicas. Los que se animan a la intemperie renunciando a la comodidad de la respuesta predigerida de los extremos. De los que denuncian la viga en el ojo propio antes de mirar la paja en el ojo ajeno.
    De los que no aceptan que el mundo vaya por una liquidez baumaniana.
    Hasta aquí la transcripción.
    Agrego: más allá de la discusión sobre la elección del término, el contexto desde quién lo dice debería ser más que suficiente para comprender el alcance que se le quiso dar.
    Me sentí convocado y por eso expreso que soy un tibio radical.

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  17. Considero que Emiliano es quizas el único periodista en este país que mantiene una línea, con firmeza y sin que le tiemble la voz opina, y lo hace con autoridad y buen criterio, escucha a todos con apertura, y cuando es necesario pone “las cosas en su lugar” (recuerdo algun visible intento de presión desde tiendas gubernamentales hace unos pocos años, desconozco si hubo otros intentos de los cuales no me haya dado cuenta).
    Soy cristiano, pero comparto la mayor parte de mis horas con “no cristianos” y también con cristianos que ven las cosas de manera diferente (muy diferente en algunos casos) a como yo las veo; estoy decepcionado de la política uruguaya desde hace muchos años (me refiero a lo que conozco, es decir, desde la salida de la dictadura) hasta ahora, pero comparto la mayor parte de mis horas con quienes estan a favor del gobierno actual o acompañan a la oposición con sus dos manos.
    Digo lo que pienso e intento conciliar posiciones, las mías, con las de los demas; no me parece tibia esa actitud, intentando valorar -antes que nada- que todos estamos aquí en igualdad de condiciones, y ninguno de nosotros es dueño de la verdad.
    De la misma forma no creo que Emiliano Cotelo sea “tibio” en su andar como periodista, todo lo contrario, lo veo como radical a ultranza en defender el verdadero periodismo, jugandose en grande ademas, sin dejar de soñar en que se puede ir a mas (pienso en lo que significa tomar RadioMundo), me gustaría que el país todo soñara un poco mas, en ir a mas en todos los aspectos y no solo en en lo que a selección nacional de futbol refiere.

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  18. Acá el problema es que no tenemos bien definido cuál sería la definición de ser de derecha o izquierda .
    Si sos de derecha ,sos un fasista , lo cual te convierte en un cruel autoritario , represor , intransigente .
    Si sos de izquierda , sos Jesús , repartimos el pan y en vino , y todo arreglado .
    No podemos pensar que los dos polos son malos ?
    No podemos sacar de cada extremo lo mejor de sí ?
    Porque estamos tan divididos como sociedad?
    Porque nos radicalizamos !!!
    Ya estamos viendo cómo un país comunista como China , está próxima a ser la primera potencia mundial !!!
    Pero no se cerró al capitalismo , y día a día , salen millones de chinos , de la pobreza extrema .Como lo logró ? No se , no soy economista , soy una simple ama de casa .
    Las izquierdas que vemos por esta parte del mundo, van de mal en peor .
    Tenemos que encontrar la palabra que te ubique en el centro , y no tener miedo de correrte a ambos lados , si el pais , así lo requiere .

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  19. Pregunto, ¿dónde creen ustedes que están los extremos de “temperatura” que denuncia Emiliano en su editorial? El frío estará quizás en la práctica de la autocomplacencia – “Pero, de qué te quejás, si todo está bárbaro”. O el calor se hallará en el hábito de bardear – “Vos callate por que sos un (o una) …”. Y dado que entibiar implica dos acciones, ¿a qué tendríamos que bajarle la temperatura?, ¡o qué subírsela!

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  20. Sobre tibiezas. De fondo, el tema es no conformarse con las “respuestas” fáciles a problemas difíciles. Es cierto que tiene poco encanto un pensamiento que trata de explicar problemas complejos con respuestas complejas. Es más fácil la “solución” contundente, rápida, sencilla. Tipo de pensamiento que tiene buena acogida, aunque no sirva para mejorar la realidad.
    El no dejarse llevar por las simplificaciones no implica no optar, no decidir. Creo imprescindible caminar decididamente caminos claros, aunque imperfectos y difíciles.
    Ah, y creo que el famoso cuadro es no sólo expresión de amor, sino también de esclavitud, de diferencias sociales. No quita el valor de un cuadro (hay muchos con esos valores y son muy buenos), sino el usarlo como expresión de una actividad que reivindica las tradiciones, supongo que las que hoy consideramos positivas. Los mensajes son definidos en gran parte por su contexto histórico. Además, una misma imagen puede dar mensajes contrapuestos, aunque no haya sido la intención de sus patrocinadores.
    Otro tema, que creo muy actual, es cómo la simplificación de las posturas, las generalizaciones (si tal hizo esto y es de tal partido, todos lo hacen), el ocultamiento de los contextos, la respuesta descalificando a las personas sin responder con argumentos, la utilización de lo emocional para nublar y flechar los juicios, la violencia verbal y de imágenes, de hecho está socavando nuestra convivencia, que es decir socavando la democracia.
    Por ejemplo, las afirmaciones de que “todos los políticos son corruptos”, además de ser una generalización falsa es la antesala de la deslegitimación del sistema democrático representativo. De allí no hay mucha distancia a la llegada de los “salvadores” que nos liberen de esta molesta democracia .
    La planificación y ejecución del insulto y la mentira no son democráticas, son perversiones, enfermedades de nuestras sociedades.
    Porque creo que el fin no justifica los medios, y que en los medios está el fin.

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