Olvidar Uruguay

Por Rafael Mandressi ///
@RMandressi

Vuelve, todo vuelve. Otra vez emerge en Uruguay la discusión sobre el voto extraterritorial, a raíz de una nueva iniciativa que se está gestando para habilitarlo. Con ese regreso, vuelven también, por desgracia, razones y argumentos desagradables.

Que quede claro: no los califico así por sostener un punto de vista que no es el mío. De hecho, no hay argumento más estimulante que un buen argumento adverso, ya que obliga a trabajar para mejorar la calidad de los propios. Pero parece como si este tema, el de los uruguayos que residimos en el exterior, despertara pasiones subterráneas, difíciles de sofrenar en su pulsión insultadora.

La persistencia del irrespeto es penosa, y penoso es también, por lo tanto, verse obligado a aclarar, por ejemplo, que los uruguayos que vivimos en el exterior no somos una caterva de irresponsables dispuestos a votar con ligereza cualquier cosa, sin importarnos un reverendo rábano lo que ocurra en Uruguay. Tampoco somos un “botín electoral” de nadie, una suerte de rebaño esperando para encaminarse, encolumnado y balando, a llenar las urnas consulares con listas de un solo color. El menosprecio es grosero, y poco falta para que se diga, sin rodeos, que somos una montonera de estúpidos inmorales, una manga de avivados en busca de privilegios indebidos e idiotas útiles de una maniobra electoral oficialista.

Hubo ya que escuchar, en ocasiones anteriores, cosas amargas, proferidas en octubre de 2007, cuando se debatió en la Cámara de Diputados un proyecto de ley que regulaba el derecho al voto de los ciudadanos uruguayos residentes en el exterior, o en 2009, durante la campaña electoral hacia las elecciones de ese año, que incluían una propuesta de reforma constitucional en el mismo sentido. No vale la pena citar las perlas de desprecio con que más de medio millón de uruguayos fuimos gratificados en ambas oportunidades, dentro y fuera del Parlamento. Se las puede encontrar en la prensa y en las actas de las sesiones correspondientes.

Fue y vuelve a ser una experiencia triste. No por el voto, que en realidad no es el asunto de fondo, sino un síntoma de la relación áspera y crispada que buena parte de la sociedad uruguaya mantiene con sus emigrados. La verdadera tristeza proviene del rechazo, que uno siente además impregnado de cierta dosis de rencor. “Los que se fueron, se fueron”, se suele decir, y no hay muchas maneras de interpretarlo: irse del territorio es irse absolutamente, quedar fuera de la comunidad, dejar de pertenecer, pasar a ser “ellos”, ya que sólo dentro de fronteras existe un “nosotros” legítimo.

Quien tenga el propósito de emigrar debe saber que a juicio de muchos un acto semejante tiene algo de desdoroso. Estará cometiendo algo así como una deserción, un abandono manchado de ingratitud, cuando no de egoísmo, cuyo precio será verse casi abolido como uruguayo. Pasará a ser de afuera, y se le exigirá, para no ser del todo de palo, que brinde “contrapartidas”, monetarias de preferencia. Ni siquiera habrá mucho apuro por verlo regresar, y si lo hace, tal vez lo reciban con los brazos cerrados. Como ya fue dicho, “el que se fue, se fue”.

Así las cosas, lo mejor es dejar de discutir sobre el voto, y terminar de una buena vez con esta historia. Hasta los amores no correspondidos deben acabar algún día. Hagamos el duelo si sentimos una pérdida, suprímase el Departamento 20, olvidémonos recíprocamente, y a otra cosa. Quienes no residimos en Uruguay llevémonos el nuestro a cuestas allí donde estemos, como la silueta de un pasado muerto dibujada en una servilleta, y despidámonos definitivamente del que tiene los pies mojados por el Atlántico sur. No volvamos más, no pensemos más, no lloremos más, cortemos las amarras, quememos las naves, digamos adiós, separemos a los siameses. Y punto. Ya está. No da para más. Basta.

***

Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, lunes 14.08.2017

Sobre el autor
Rafael Mandressi (Montevideo, 1966) es doctor en Filosofía por la Universidad de París VIII, historiador y escritor. Desde 2003 reside en París, donde es investigador en el Centro Nacional de Investigación Científica, director adjunto del Centro Alexandre-Koyré de historia de la ciencia y docente en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales. Es colaborador de En Perspectiva desde 1995.

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35 Comentarios - Escribir un comentario

  1. No todos pensamos así. Para empezar las familias de los que están afuera entendemos muy bien el problema. Creo que esas mezquindades salen de una mentalidad muy pueblerina que campea en algunos uruguayos. Pero ahora que viajamos creo que vamos mejorando. Y no dejes de venir Rafael y de ayudarnos con todo lo que has aprendido por el mundo. Date una vuelta por un liceo. Charla con los jóvenes. Verás que cabeza abierta tienen.

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  2. Por favor no quemar las naves, ni cortar las amarras, no toda la sociedad piensa así. Muchos sabemos, porque hemos vivido en el exterior, que se vive de cara al país y a la familia que quedó aquí. Por lo tanto, no hay un afuera y un adentro, uruguayos somos todos. Todos tenemos el derecho a votar, no sólo el que se puede pagar un pasaje, por eso hay que seguir luchando para que ese derecho se ejerza. Son infinitas las acciones de solidaridad con el país de comunidades de uruguayos en el exterior. ES lamentable la mezquindad de quienes piden «que paguen impuestos» para votar, o cosas por el estilo, como si no los pagaran en sus países de residencia. Los recibiremos con los brazos abiertos, como fue este país desde siempre.

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    1. Mentalidad pueblerina??? Quien te pensas que sos? Para un dia de fiesta quisieras vos tener la mentalidad de los que vivimos en pueblos!!

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  3. En vez de discutir sobre el voto consular los políticos deberian bajar el costo del Estado y mejorar la eficiencia del gasto para no obligar a profesionales como yo a emigrar.
    Uruguay ya fue, lástima que demore tanto en irme!

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    1. Me gusta tu comentario porque es muy representativo del ‘pensamiento’ pragmatista de buena parte de la clase media actual, cerrar los ojos a los problemas complejos de la política y repetir alguna frase hecha en pro de la eficacia y bla bla bla.
      Los políticos, así como la ciudadanía, pueden discutir muchas cosas al mismo tiempo (en eso consisten los sistemas parlamentarios de hecho) y su tarea es mucho más compleja que la mera ‘administración’ de un estado.

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  4. Me fui por unos años, regresé y estoy aquí, ya no deseo partir; tengo un profundo amor por Montevideo -de sensaciones agridulces-, es ahora una ciudad con fronteras y a veces soy extranjero de barrios, peor aún, extranjero de gente, incluso de «mi» gente; la ciudad ya no me pertenece y de algún modo yo le pertenezco, acomodo el cuerpo para no tropezar, hay muchas calles rotas de envidia y avenidas mojadas de mezquindad.
    Antes me gustaba mas, mas gente de mi ciudad, supongo que ahora yo también le gusto menos a mas gente de mi ciudad.
    Cada diferencia nos hace mas ajenos, mas extraños, mas extranjeros.

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      1. De acuerdo, cada día nos sentimos ajenos de algo. Así nos han cambiado, el tiempo ha pasado y nos cambiaron… no nos dimos cuenta… Ya mucho nos es ajeno, o no nos importa. Las más caras tradiciones de este pequeño país. Y Montevideo? Cómo imaginar la decadencia de 18 de Julio?
        Quiénes vivieron afuera encontrarán un Uruguay decadente, sus valores trastocado, una sociedad cada vez más polarizada, enfrentada por la politiquería barata, la ignorancia, la pérdida de la fe y el futuro.
        Vivo en un país democrático y mi deseo primero es el respeto a las decisiones del soberano.
        Uruguayos: entendamos que no siempre las mayorías tienen razón. Lamentablemente esa razón se ha transformado en respuestas viscerales, violencia, prepotencia, argumentos huecos, vacíos, carentes de fundamentos y embebidos de fanatismos sin límites.
        Tengo la libertad de decir no al voto en el exterior. No es envidia, no es celo, y nada contra quiénes un día decidieron irse…
        Es desconfianza, es revelarle contra la mentira, la deshonestidad, la corrupción, el deseo sistemático de volver a insistir con asuntos ya decididos constitucionalmente por los uruguayos.

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  5. Hay países que repatrian conciudadanos que por algún motivo emigraron; parece que, de prevalecer la postura de fomentar cortar lazos es, para proteger egoísmos de los que quedaron, como dueños exclusivos. Pasa que es una realidad: los que ahora quedaron con todo y los que perdieron su silla, como en un juego.
    El ser humano es un ser migrante, dentro de su propio país, entre países y, hasta entre continentes; desde que se originó como ser humano y ya antes de ello: caminó tras su fuente de alimento, siempre.
    Fusión de etnias, culturas y vivencias, toda una aventura!
    ¡Migrantes! , y no como una ostra agarrada a la misma roca sumergida.

    Aunque no siempre elegida condición, es un verdadero desafío y gran oportunidad.
    ¡ Cómo no va ver un sitio en el Planeta, entre otros seres humanos también y en sus comunodades, pasa cobijarse y lograr convivir entre ellos, que aportan como uno también puede aportar en mutua retribución!
    ¡A arreglárnosla!
    Se comienza a ser del nuevo hogar, en la medida que dejamos al originario; del que ya no somos y nos aceptan a veces solamente como nuevos extraños.

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  6. Estimado Rafael, no se enoje por favor, los uruguayos no podemos darnos el lujo de perder personas como usted y como todos quienes residen en el exterior. La verborragia insultante y cargada de violencia campea detrás de cualquier publicación que despierte una mínima polémica. Y en relación proporcional, los comentarios más agresivos parecen proclamarse dentro de algún «nosotros» que ostentase una verdad incontrastable. Nos olvidamos que sólo existe un «nosotros». Que los personajes más nefastos de la historia también integran esa primer persona del plural, mal que nos pese, porque simplemente estamos en el mismo planeta. No sé lo que ocurre, pero parece que la inmediatez y pluralidad de las redes sociales hubieran desnudado nuestras peores carencias que son, ciertamente, culturales. Y no me refiero a la cultura de alto nivel intelectual, sino a la cultura básica de la buena educación que incluye el respeto y la tolerancia porque es imposible que seis mil millones de cabezas, o incluso sólo tres millones, piensen igual. Así que sepa que hay muchos de nosotros que podremos estar o no de acuerdo con el voto consular o con otros asuntos, pero estamos dispuestos a escuchar y tratar de entender y tender puentes. Un abrazo de uruguayo a uruguayo.

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  7. Muy valioso el aporte, y exquisito en la forma…para mi, con un error importante de concepto… Dar por supuesto, que los exabruptos, los malos modos y los insultos, estan todos del lado de quienes se oponen a la autorizacion del ejercicio del derecho del voto desde el lugar donde residimos. Hace 41 años que he emigrado, y por oponerme a dicho ejercicio, he recibido de otros compatriotas -residentes en Uruguay, y otros emigrados como yo- tambien insultos y descalificaciones, y eso naturalmente desalienta…no al punto de quemar ninguna nave, sino en el recuerzo del convencimiento que la mejor forma, es el dialogo respetuoso. La propuesta/deseo de ejercer el derecho del voto desde el lugar de residencia(exterior), de momento gracias a la voluntad de la mayoria de los uruguayos, no es factible. Quienes intentan revertir esa situacion, tienen todo el derecho del mundo…lo unico que avalaria con solvencia esa intencion, seria la no utilizacion de argumentos falsos. Los emigrados, no tenemos suspendido ese derecho, ni otro; mandar remesas de dinero para ayudar a la familia…no concede privilegios…; pagar impuestos …tampoco… Es una obligacion para sostener el estado. Si lo hacemos, aun viviendo en el exterior, es porque gozamos del privilegio de tener bienes en nuestro pais. Le saludo.

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  8. Alicia Beatriz Raggio Ruglio · Edit

    Producto de la envidia? Saben «esos» compatriotas lo que se sufre al emigrar? Saben que , a pesar de regresar cada año como yo lo hago, el sentimiento de no pertenencia a ningún lado te carcome?
    Saben lo que se sufre al no poder sentir los abrazos que has dejado?
    Ya alguno pensará: Pa’que te fuiste???
    Eso compatriota rencoroso no es asunto tuyo

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  9. «Nunca digas no puedo mas y aqui me quedo» decia Jose Agustin Goytisolo en su poema Palabras para Julia que dedicara a su hija..
    El ejercicio del voto para los uruguayos residentes en el exterior es una causa justa y legitima para aquellos que a pesar de vivir en otras tierras siguen pensando en su pais de origen, donde tienen famiia, amigos, recuerdos, nostalgias.. Tambien estan aquellos que dicen haberse olvidado de su pais, que no quieren saber mas nada..y que tampoco buscan en volver. Conozco algunos..y por conocerlos sé que no siempre es asi. El orgullo, la bronca, el descreimiento los hace reaccionar asi..pero en lo mas profundo de ellos mismos el paisito sigue existiendo, siempre hay un peñarol, un cerro, un nacional escondido que surge de repente en la ocasion de una discusion o hasta de una disputa..Tienen una bandera uruguaya en sus casas..y cuando escuchan hablar del paisito se emocionan, lloran ….hasta que se despierta el orgullo y empieza a hablar la bronca..Vivir afuera no es cosa facil, para entenderlo hay que vivirlo, por eso quienes no han transitado por esta via no lo pueden entender. Es justo entonces, aunque no nos guste que los que viven en Uruguay no quieran que votemos.Y hay que respetarlos. porque no nos pueden entender..Vendra un dia, es irreversible, en que los uruguayos del exterior votaran en sus lugares de residencia. Continuemos en esta via..hablando, explicando y diciendo lo que pensamos. Y a quienes especulan digamosles que en ningun pais el voto en el exterior ha decidido una eleccion. Quenes vivimos afuera somos colorados, frenteamplistas, blancos, independientes..y cuando viene la Celeste a jugar en el exterior, nos juntamos todos, la aplaudimos y la gritamos todos juntos porque Uruguayos somos todos. Un abrazo

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  10. Gustavo Calvo

    Hace unos años, angustiado por los efectos de la crisis del 2001/2002 sobre mi familia (tres nenas chicas) , empece a conectarme en forma un poco ansiosa con compatriotas que habitaban en Canada. Habia en ese momento una fuerte apuesta a profesionales e idoneos para poblar Canada. Dados mis conocimientos informáticos, podía ser electo y tendría cursos de ingles/frances para toda la familia , seguro medico, una asignación por un año y trabajo seguro. Cuando ya habiamos avanzado hablando con familias uruguayas en Toronto, Montreal, Quebec y Otawa, una noche me escribio una mujer que vivia en Toronto. En un extenso mail, esta mujer, cuyo nombre no recuerdo lamentablemente me contaba que era de Paysandu, que habia emigrado y finalmente establecido alli.
    Luego de muchos ejemplos de posibles problemas y dificiles situaciones inherentes a un emigrate en un pais lejano y extraño, termino su mail con parrafo muy contundente..
    .
    Mas o menos me decia … » ..tenes que tener en cuenta Gustavo que esta ciudad tiene 8 meses de invierno, 5 de ellos bajo nieve, que las fotos que te pasamos de los shoppings son subterraneas, donde vamos a comprar porque a la calle casi no se puede salir… Olvídate del mate (de a poco desaparece) , olvídate de la Rambla y el Parque Rodo. Tus hijas serán canadienses, te guste o no, cantaran el himno (en cualquier version) y se sentirán parte de la historia de este país. Tendrán amigos que verán a los latinos como simpáticos extraños. Les costara trabajo hacerte caso cuando quieras visitar Uruguay y solo accederan por el cambio de clima de esas playas remotas del «pais de papa y mama» .. »
    .
    Al final , la caida de las torres gemelas cambio las politicas migratorias y Norteamerica se volvio hacia Europa Oriental. Pero yo ya habia decidido no ir, seguir peleando aca. Alli me convenci, no se si en el acierto o en el error, de que mas alla de las leyes …si te vas, te vas… No mires atras porque solo te desangraras sin remedio no consuelo. Si me voy a España, sere un español mas, me enojare con Rajoy , elegire que votar cuando pueda, me hare hincha del Barca y recordare que alla lejos y hace tiempo, era uruguayo…
    Como no me gusta ese final, no me fui …..

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  11. Es una conclusión pesimista, pero no deja de tener el valor de describir certeramente ese sentimiento que soslaya a la diáspora. Y esos mismos argumentos de Mandressi son los que fortalecen el justo reclamo del reconocimiento de nuestros derechos como ciudadanos que residen en el exterior. Abandonar el barco, es aceptar el capricho de nuestros detractores, de un sector minúsculo de opinión pública desinformada y de intereses políticos que solo piensan en términos electorales, cuando de lo que se trata es dar cumplimiento al mandato constitucional. Se niegan a debatir una ley de voto consular para sus compatriotas, pero votan en elecciones de España o Italia haciendo uso de la doble ciudadanía ; hacen demagogia cuando van a acompañar a ciudadanos venezolanos residentes en Montevideo que votan en elecciones de su país ; en elecciones nacionales van a Buenos Aires a buscar votos. Ese doble discurso, la mezquindad y debilidad de los argumentos, los está desnudando ante la opinión pública y más pronto que tarde tendrán que disponerse al diálogo. Hasta cuándo el Uruguay se exhibirá como el único país de América que no habilita el voto para sus ciudadanos del exterior ? Las causas justas no se abandonan hasta que se resuelven en justos términos. Desde la Diáspora seguiremos apoyando las iniciativas legislativas y todas las acciones positivas por los acuerdos y consensos. A no bajar los brazos !!

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  12. Es una conclusión pesimista, pero no deja de tener el valor de describir certeramente ese sentimiento que soslaya a la diáspora. Y esos mismos argumentos de Mandressi son los que fortalecen el justo reclamo del reconocimiento de nuestros derechos como ciudadanos que residen en el exterior. Abandonar el barco, es aceptar el capricho de nuestros detractores, de un sector minúsculo de opinión pública desinformada y de intereses políticos que solo piensan en términos electorales. Se niegan a debatir una ley de voto consular para sus compatriotas, pero votan en elecciones de España o Italia haciendo uso de la doble ciudadanía ; hacen demagogia cuando van a acompañar a ciudadanos venezolanos residentes en Montevideo que votan en elecciones de su país ; en elecciones nacionales van a Buenos Aires a buscar votos. Ese doble discurso, la mezquindad y debilidad de los argumentos, los está desnudando ante la opinión pública y más pronto que tarde tendrán que disponerse al diálogo. Hasta cuándo el Uruguay se exhibirá como el único país de América que no habilita el voto para sus ciudadanos del exterior ? Las causas justas no se abandonan hasta que se resuelven en justos términos. Desde la Diáspora seguiremos apoyando las iniciativas legislativas y todas las acciones positivas por los acuerdos y consensos. A no bajar los brazos !!

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  13. Fabián Muñoz Rojo · Edit

    Hace años que vengo pregonando, hablando, actuando y militando para que las heridas de los que nos fuimos medio obligados por razones económicas, sociales ó políticas, cierren. Y cerrarán cuando hayamos integrado todos el dolor que nos produjo la partida de familiares, amigos y conocidos……. A los excluídos hay que hacerles un lugar. Gracias

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  14. Muy buena columna Rafael, no comparto tu conclusión ya que creo que nunca las batallas están perdidas salvo si se abandonan, pero comparto tu hastío con esa caterva de insultos y agravios a nuestros compatriotas del exterior, da cierta náusea por el bajo nivel y la manera
    Un abrazo como siempre…

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  15. Estimados:

    Como ocupante de esta porcion de tierrra, el cual en algun momento se llego a la conevencion de llamar Republica Oriental del Uruguay.
    Con el pasaporte listo de mi grupo famiiar, mas presto a partir que a quedarme.
    Miro con extrañeza la preocupacion de quienes ya partieron, y de la «democratica» intencion de dar voz a «nuestros exiliados».
    Miles son los motivos, que fuerzan a una persona a abandonar su tierra natal, y otras miles las que aun, en distancia y el tiempo lo mantienen con fuertes vinculos.

    Queridos compatriotas. A los de alla y a los que aun permanecen aca. No son concientes Uds. de la inmensa farsa en la que se a transformado nuestra (y otras tantas) democracias, son una gran farsa, la mentira mas flagrante e indigna. No existe democracia, no tenemos mas que ocho o nueve minutos de poder cada cuatro años, que si votamos por un cambio, el dinero se vuelca a raudales hacia quienes no pretendian el cambio. Si pretendiamos educacion, pues tres veces menos la tenemos ahora. Que si decidimos transparencia, logramos que los mas ineptos saquen ventajas y se beneficien de las fisuras en la estructuras existentes.

    Estimados, si estan fuera, no se amarguen, disfruten de los cambios de su familia, quizas en un futuro lejano, todos los que fuimos de esta zona del mundo, mas las nuevas generaciones intenten re-colonizar esta tierra que estara vacia.
    Uruguay ya no es lo que fue, y nunca lo volvera a ser nuevamente.
    Quizas lo mas adecuado, sea hacer como en el teatro, cuando la obra no es lo suficiente buena……… entre-cierre los ojos y reze para que pronto termine.
    Voto consular? Tasa ciudadana? Departamento veinte?
    Son solo como los cementos de contato, permiten fijar por un tiempo las cosas en el sitio, pero cualquiera nota donde esta la rotura.

    El voto consular debe ser rechazado, no por desconocer los derechos (que aca no tenian) los migrantes, sino porque debemos poner un freno de mano a el hambre de votos del inepto sistema politico de nuestro pais. Ya no deberiamos alimentar mas su desvencijadas maquinas, y dejar definitivamente se caigan al piso.

    perdon si moleste a alguien, pero en vista de lo que vendra, prefiero una reflexion cruel y falta de correccion polictica.
    Pero frontal, ahora que aun no hemos flexionado nuestras rodillas, o apoyado las palmas y las rodillas en el piso, en una posicion que solo nos dejaria expuestos a una sola actividad posible.

    Abrazos

    Hugo

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  16. Estimado sin entrar en el fondo del asunto en particular quiero decirle muchas felicitaciones por su carrera. Fui compañera del Lycee de Mariana y por supuesto lo conozco. Hermoso el país donde vive y cada historia de emigrados es diferente. Los que seguimos acá los consideramos como lo que son: compatriotas de ley porque no me negarán que a Uds se les pianta un lagrimon cuando oyen un tango ejecutado en la calle al salir de algún monumento foráneo. Como dice NTVG volve a tu casa cuando quieras…

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  17. Quiero decir dos o tres verdades que talvez no ayuden al dialogo y si a la discucion , Con los gobiernos blancos y colorados solo los que estaban bien de guita, mamando del Estado o del trabajo ajeno no querian irse, veamos las estadisticas, La unica gente que de verdad quiere el voto es el frente , donde esta la mayor parte de los que volvieron . A la mayor parte de los que son a favor de quedarse , no les dan los huevos , porque saben que no es facil irse, y menos facil es sentirse bien afuera. Los que en este momento estan denyro saben o intuyen que vienen momentos dificiles por delante, La mayoria de los que estan fuera estan viejos e inseguros para adaptarse de nuevo sin seguridad economica ninguna. Solo la envidia puede hacer creer, que a todos los que se fueron les ha ido muy bien . la realidad es otra.

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  18. Excelente columna! Dispara la reflexión sobre la inclusión-exclusión en las sociedades actuales. No se puede cambiar el mundo ni nuestra propia comunidad si no cambiamos nosotros mismos…

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  19. Doctor Mandressi: Lamento que algunos comentarios lo hayan hecho sentir de esa manera. Acababa de volver de la Facultad de Medicina de escuchar su conferencia, súper interesante como la del lunes anterior, cuando leí esto que me entristeció. Me asombró también, porque tengo para mí que los uruguayos admiramos mucho a nuestros compatriotas que se destacan en el exterior. Yo misma vivi un tiempo en Suiza y sentí que cuando estamos lejos somos en cierto modo embajadores uruguayos.
    Es cierto que puede haber gente que guarde cierto sentimiento de agresividad o de envidia pero estoy convencida de que son los menos.
    Con los temas políticos -y el voto en el exterior lo es- siempre surgen expresiones ofensivas, en especial en las redes sociales. Pero eso ocurre se esté a favor o en contra de una propuesta determinada.

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  20. No Rafael!!. Sin Patear ni hacer berrinches ni irse entrompado. Esto se trata de la persistente, porfiada y machacona lucha por el derecho negado. La sagrada Constitución la redactaron personas y también puede ser reformada (y ya lo ha sido) por personas o acaso el derecho al voto de las mujeres no fue peleado con paciencia y finalmente reconocido. Estoy convencido que lo lograremos; cuando?… es la incógnita… pero será realidad. Hay que seguir peleándola y sobretodo los que están afuera. Abrazo ..y no te lleves la pelota!!

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  21. Daniel Brachi Brachi · Edit

    En el encabezado en facebook habla de que en Uruguay hay 1:750.000 perros,abro en otra pantalla y sale esta discusión sobre el voto de los uruguayos en el exterior.Yo soy uruguayo y vivo en el exterior:no me pidan nada,ni me obliguen a nada.No quiero elegir un gobierno en un país donde no vivo.Lo que si me gustaría saber es el tema de los perros, que trato reciben,si son un problema sanitario,con que atención del estado cuentan y demás.Una sociedad se distingue en su evolución por la atención que otorgan a los más desprotegidos.

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  22. Sr. Rafael Mandressi. Comparto su decepcion y su «bronca» con este tema. Los uruguayos no tenemos (y dudo que lo hayamos tenido alguna vez) el sentimiento de NACION incorporado. Vivimos en «el paisito», donde todo los atamos con alambre, nos acomodamos donde «calienta el sol» y….»vamos tirando». Es una mediocridad lamentable, lo se, pero es asi. Solo le pido que no deje de venir al Uruguay, que no deje de escribir esta columna, que siga con el programa de Tango. En definitiva, que no nos deje. Un abrazo

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  23. Washington Silveira · Edit

    En el marco de la hipocresía política vernácula, preferiría que se discutiese sobre la obligatoriedad del voto, aspecto que me inhibe del derecho a no querer formar parte de este sistema complotista de uso y manipulación de masas que sólo busca justificarse bajo el manto de una seudoelección de «opciones» predigitadas en las cúpulas. Beaucoup de merde!!

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  24. Ser uruguayo es mucho más que votar, y uno sólo puede sentirse decepcionado cuando tiene expectativas. Si el tema cayó en paracaídas estos últimos días, no entiendo por qué tanto «drama», estimado señor Mandressi.

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  25. Esntiendo el dolor de Rafael. . Tengo una hija de 22 años que está emigrando el mes proximo en busca de oportunidades de crecer,harta que los limites esten dados por la mediocridad y la envidia . Por si fuera poco irse significa abdicar definitivamente de los derechos civicos y como dice Rafael convertirse en un despreciado de los que quedaron.

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  26. Muy bueno el artículo, me parece muy triste que se sea tan mediocre, cuando la mayoría de los países no tienen esa conducta. Yo soy española y ciudadana uruguaya, puedo votar en elecciones de España y provincial por correo o por el consulado. Lo he hecho cuando se jugaba algo que no me parecía bueno para España y me he abstenido cuando lo desconocía, pero lo que importa es la grandeza de un país para reconocerte como parte de él aunque te hayas ido, yo por ej vine a Uruguay a los 4 años con mis padres

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  27. Perdón, nunca debí usar la palabra «drama». Me equivoqué. Pensándolo bien esta narración de Mandressi es un «melodrama». En «Olvidar Uruguay» se acentúa exageradamente
    ciertos aspectos sentimentales, con la intención de provocar en todos nosotros una reacción emotiva. Pero, como bien sabrán ustedes, las discusiones realmente valiosas no son las marcadas por la sensiblería, sino aquellas en las que hay un debate racional, un verdadero debate de ideas. Es por eso que las telenovelas no cambian el mundo.

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  28. Como uruguayo que llevo las dos terceras partes de mi vida viviendo fuera, el tema me despierta varias reflexiones. En primer lugar, no se puede homogeneizar a los «uruguayos». Los hay que lo son por casi por accidente (por ejemplo las dos hijas de un diplomático amigo), u otros que se fueron de niños. O el caso de un conocido politólogo nacido en U, de padres europeos, judio y residente en Canada,(al menos 4 pasaportes). Otros que hace 30 o 40 años que tienen toda su flia hecha en el extranjero.El panorama es diverso. Y la relación con el pais de origen también. A muchos U no les importa un pito. Otros viven pegados al mate y al tamboril.
    La posibilidad de votar, es mejor que exista a que no. Pero no lo veo como algo determinante.
    El nivel de compromiso que cada uno tenga con su país de origen, se puede manifestar de maneras diversas, y es algo muy personal.
    Los que hacen cábalas en cuanto a rendimientos electorales, OJO, le pueden errar feo.

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  29. Como uruguayo que llevo las dos terceras partes de mi vida viviendo fuera, el tema me despierta varias reflexiones. En primer lugar, no se puede homogeneizar a los «uruguayos». Los hay que lo son casi por accidente (por ejemplo las dos hijas de un diplomático amigo), u otros que se fueron de niños. O el caso de un conocido politólogo nacido en U, de padres europeos, judio y residente en Canada,(al menos 4 pasaportes). Otros que hace 30 o 40 años que tienen toda su flia hecha en el extranjero.El panorama es diverso. Y la relación con el pais de origen también. A muchos, U. no les importa un pito. Otros viven pegados al mate y al tamboril.
    La posibilidad de votar, es mejor que exista a que no. Pero no lo veo como algo determinante.
    El nivel de compromiso que cada uno tenga con su país de origen, se puede manifestar de maneras diversas, y es algo muy personal.
    Los que hacen cábalas en cuanto a rendimientos electorales, OJO, le pueden errar feo.

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  30. Todas sentidas y mucho sentido. Todos tenemos razon,todos nos equivocamos. Solo cambiara esto,cuando los que estan en contra,vean o crean,que los de afuera,los votaran a ellos. Mientra seguimos,mesquinamente,ninguneando,a los «yoruguas» de la diaspora. Casi nadie piensa en los derechos,la mayoria,solo en resultados electorales. De los Mas de 700.000 por el mundo,seran todos zurdos? cuando los militares,impusieron el voto obligatorio,fuecpor que siempre se dijo,que los de izquierda,nunca dejan de votar. Todo lo que se ha echo,en el pais,ha sido pata detener el avance de la izquierda y tarde
    o temprano,nada ha servido.

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