Sobre el Plan Ibirapitá: Tablets y, ojalá, algo más

En Primera Persona
Lunes 22.06.2015

Por Emiliano Cotelo ///

El viernes pasado, 19 de junio, el Poder Ejecutivo entregó las primeras mil tablets de las 350.000 que el Plan Ibirapitá prevé distribuir entre aquellos pasivos que ganen hasta $ 24.400 por mes.

Se puso en marcha de esa manera una medida que Tabaré Vázquez había anunciado en la noche del 1º de junio del año pasado, cuando ganó las elecciones internas y quedó confirmado como el candidato único del Frente Amplio a la Presidencia de la República.

Según explicó Vázquez, su planteo, algo así como la otra punta del Plan Ceibal, procura “garantizar la inclusión y la equidad” del sector de la tercera edad que tiene menores recursos.

La idea sorprendió y generó mucha conversación. Dio para todo tipo de bromas y chistes en las Redes Sociales y también propició la polémica política: las críticas llegaron desde la oposición, sí, pero también desde algunos sectores del oficialismo que la observaron con recelo. Hubo quienes hablaron de demagogia. Y otros, incluyendo organizaciones de jubilados y pensionistas, cuestionaron el gasto, porque alegaron que la prioridad debe ser el aumento real del valor de las pasividades.

Yo analicé con cuidado todos los argumentos. Y estoy convencido de que el Plan Ibirapitá vale la pena. Por las razones que ha manejado el gobierno y por algunas otras que quiero comentar.

Veamos.

En primer lugar, porque el Estado se ocupa de un sector postergado y con dificultades importantes. Segundo, porque no lo hace por el camino tradicional y obvio del incremento de la mensualidad (que, por otra parte, se ha ido dando en estos años). Si el costo de una tablet se volcara a una mejora de la jubilación o la pensión, el ajuste sería mínimo, de impacto reducido. Las ventajas de este dispositivo son mucho más significativas que esos pocos pesos.

¿Cuáles son esas ventajas?

Para empezar, la “inclusión” de la que hablaba Vázquez. En Uruguay, entre los mayores de 65 años sólo el 44 % accede a una computadora; y por supuesto que esa proporción baja si consideramos a los veteranos de ingresos más bajos. Como se ha destacado, estas personas con su tableta (y la conexión gratuita a Internet, en caso de que no la tengan por sí mismos) podrán acceder a una comunicación amplísima, que les permitirá manejar aplicaciones sobre su propia salud, trámites en organismos públicos, diarios, radios, televisión, mapas, música, libros, películas, etc. Además por esa vía podrán hablar y/o hacer videoconferencias con familiares y amigos, de acá y del exterior. Todo esto me parece fundamental. A una edad en la que muchos uruguayos tienden a ir quedándose solos o metiéndose para adentro, se les habilita una herramienta que, por el contrario, les abre decenas de ventanas, al mundo, al país, a sus seres queridos.

Pero también me resulta interesante que la entrega de la tableta “obligue” a estas personas a esforzarse y aprender. Aquellos que no manejen la computación, si quieren aprovechar el potencial de la tablet, deben disponerse a entender sus reglas básicas, practicarlas y asimilarlas. Este desafío también luce muy saludable, para enfrentar la inercia y la tendencia a cruzarse de brazos que, sin duda, puede apoderarse de muchos ancianos, según su personalidad y según como les haya ido en la vida.

Por último, quiero detenerme en otro aspecto. Para ese aprendizaje muchos de estos pasivos deberán pasar por los cursos y el asesoramiento que ofrecerá el Plan Ceibal. Pero otros –también muchos- contarán con la ayuda de sus nietos, que seguramente son casi expertos en estas tecnologías. Que se termine dando ese intercambio abuelo-nieto, donde el niño o adolescente oficia de maestro, es de las consecuencias más potentes que puede terminar teniendo este plan. Lo digo porque vivimos en una época en la que no siempre es sencillo el diálogo entre esas dos generaciones, en la que muchos jóvenes se desentienden de sus mayores y éstos, a su vez, no encuentran las claves para atraerlos al diálogo. Este pretexto de la tablet puede resultar muy fructífero y derivar hacia otras posibilidades de enriquecimiento de esa relación dentro de la familia.

Y en cuanto a los jubilados que deban recurrir a cursos, me llamó mucho la atención este detalle que leí el sábado en El Observador: “Tanto la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) como los colegios privados se pusieron a disposición para celebrar convenios que permitan a sus docentes y alumnos ayudar a los ancianos a usar las tabletas”. Que estos veteranos convertidos en estudiantes de informática dejen algunas veces por semana las casas o los residenciales donde viven –generalmente aburridos y sin rumbo- para visitar escuelas o colegios cercanos a efectos de recibir allí un entrenamiento a cargo de los más chicos puede ser otro sacudón muy provechoso precipitado por el Plan Ibirapitá. Provechoso para los viejos, para los jovencitos, para los docentes y para las instituciones de enseñanza.

Es más: Yo tengo la esperanza de que esa experiencia dé lugar a otras. Por ejemplo, que termine ocurriendo una especie de “canje”: que a cambio de lo que le enseñan, el jubilado ofrezca dar (a los chicos o a los docentes) charlas o talleres de algún tema que domine, o que se integre a una comisión que se ocupa del mantenimiento del local… o que les cuente a los niños y a sus docentes que en la casa de salud donde él vive hay una señora que no puede trasladarse pero que fue profesora de guitarra durante toda su vida y a quien le encantaría recibir botijas para seguir enseñando.

Por razones que no vienen al caso en los últimos años he conocido muy de cerca el mundo de los residenciales de ancianos y sus habitantes. Es cierto, algunas de estas personas están muy enfermas. Pero otras tienen mucho para dar todavía y, sin embargo, pasan sus días encerradas y casi aisladas.

Para mí es fundamental que la sociedad aproveche el conocimiento acumulado por los más viejos y que los viejos sientan que son útiles y pueden aportar a la sociedad. Yo sé que ha habido y hay algunos esfuerzos en esa dirección. Pero este es un terreno en el que todavía hay mucho para seguir trabajando, creando y emprendiendo.

Ojalá el Plan Ibirapitá haga también una contribución en esta dirección.

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27 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Totalmente compartible el enfoque, las esperanzas puestas en el intercambio de saberes y la inclusión digital, de nuestros venerables ancianos. Un desafío, para construir una sociedad mejor.

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  2. El análisis más lúcido que he escuchado sobre esta iniciativa de abrirles a nuestros ancianos una nueva ventana hacia el mundo, hacia la sociedad, hacia la vida. ¿Porque a veces nos cuesta tanto a los uruguayos abrir la cabeza y mirar más allá del pequeño jardín de nuestras casas…?. Ya he visto a muchas personas mayores de edad descubrir un mundo nuevo a través de estas tecnologías, motivarse, entusiasmarse y recobrar su afán por comunicar. Espero que este desafío se convierta en realidad y sirva para que nuestros viejos no se sientan tan solos en una sociedad que ya no les regala nada y se acuerda muy poco de ellos.

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    1. Hola Ricardo,un tema de lenguaje nomás : las convenciones internacionales ya ni siquiera hablan de » adulto mayor» , menos viejitos o ancianos.

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  3. Intercambio de Opinion · Edit

    Estoy totalmente de acuerdo con el enfoque. Creo que como sociedad necesitamos trabajar mucho en la atención al adulto mayor. Hacer todo lo posible para que no se aislen y tengan una vida social activa, integrándose a las nuevas tecnologías de la comunicación, donde aporten todo lo que tienen para dar. Además, creo que la tablet puede tener infinidad de usos, como pasa con la ceibalitas en las que familias rurales las usaron para hacer las declaraciones de DICOSE.

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  4. intetcambio de opinión · Edit

    Perdón, dije algo incorrecto en el comentario anterior.
    No era DiCoSe, sino que en un momento se discutió incluirles a las ceibalitas un lector de las caravanas usadas en la trazabilidad del ganado.

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  5. Muy buena la editorial. Propia de Emiliano. Una visión «global» y «en perspectiva» como nadie de la oposición la tuvo, y varios del partido de gobierno tampoco.

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  6. Excelente Emiliano! Integro el Consejo de Participación del Liceo de Nueva Helvecia y ya me dejaste con una nueva tarea. Más en este pueblo que la atención a la persona mayor es de especial prioridad. Pero implementar algo así será pesado, y no creo que las dificultades vengan de los más creciditos…

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  7. Totalmente de acuerdo con el enfoque de este periodista pero cuando el presidente prometió las tablets dijo»: para todos, todos los jubilados de nuestro Uruguay», y por ganar unos pocos pesos locos de más algunos quedamos afuera. El tope tendría que haber sido mas alto, porque los que ganamos más tenemos más descuentos de impuestos, fonasa, etc. y no tenemos medios para comprarla.

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  8. Negar o ironizar que los adultos mayores accedan a las tecnologías, es ignorar los beneficios del buen uso de las mismas. Debemos comprender las ventajas del envejecimiento activo e inclusión social de una creciente franja de la población.
    Comparto plenamente el enfoque de la nota.

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    1. Excelentes tus palabras, querido Emiliano. Yo ya estoy entrando en esa tercera edad y sé que la vejez lleva al aislamiento. Ojalá que el plan Ybirapita cumpla con sus objetivos y se integren nietos y abuelos, cosa que cada vez es más difícil. Por otro lado ahora entiendo qué es esa «sensibilidad de izquierda», de la que se habla, y que está presente en las medidas de
      Tabare. Gracias por tus reflexiones, que te engrandecen aún más como persona y como periodista.

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  9. Emiliano, excelente editorial. Totalmente de acuerdo.Comparto todo lo expresado. Espero sea el inicio de poder concretar trabajos con las personas que se encuentran en Residenciales o en sus casas, otras actividades tan necesarias para que den sentido a la vida en la etapa que les toca vivir y que nos tocará a todos.
    Saludos
    Marta

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  10. De acuerdo con el enfoque pero, nadie contesta el motivo por el cual no se ha reanudado el pago del aguinaldo a los jubilados. Han pasado treinta años de gobiernos democráticos; durante todos mis años de trabajo docente me descontaron montepío de los aguinaldos y al jubilarnos no lo pagan. Los trabajadores deben saber que se les descuenta algo que jamás cobrarán.
    Las asociaciones de jubilados y pensionistas parecen haberse olvidado de este reclamo.

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  11. Excelentes tus palabras, querido Emiliano. Yo ya estoy entrando en esa tercera edad y sé que la vejez lleva al aislamiento. Ojalá que el plan Ybirapita cumpla con sus objetivos y se integren nietos y abuelos, cosa que cada vez es más difícil. Por otro lado ahora entiendo qué es esa «sensibilidad de izquierda», de la que se habla, y que está presente en las medidas de
    Tabare. Gracias por tus reflexiones, que te engrandecen aún más como persona y como periodista.

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  12. Soy docente de personas de tercera edad desde hace más de 10 años y muchas veces observo como se habla de «los viejitos» sin recordar que en pocos años todos llegaremos a esa etapa. Me parece muy buena la nota y comento que la atención que ponen estas personas en atender, es destacada. Recomiendo clases personalizadas o de muy pocos alumnos, sus tiempos son distintos. En muy pocos casos los nietos enseñan a sus abuelos, la experiencia me dice que es difícil, pero por supuesto hay excepciones y espero equivocarme. Un abrazo.

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  13. «No solo de pan vive el hombre» Inclusión es una hermosa palabra , pero hay que ponerla en práctica y esta es una forma más que válida. Si se le diera al jubilado el dinero correspondiente a lo que cuesta la tablet, seguro que le reportaría muy poco. No es fácil pero principio tienen las cosas. El beneficio superará con creces al dinero invertido en el programa.

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  14. Fantástico Cotelo… como siempre se une vuestra experiencia,conocimiento, sensibilidad y esa excelente condición de «muy buena gente » , que teniendo el «poder»(de buena manera dicha) que brinda un micrófono con alcance masivo y trayectoria de larga data, utilice ese medio para el bien común !!! ENHORABUENA !!! Agrego que hace años sentí el deseo que un día esas dos «puntas» de la vida se interconectarse para el bien mutuo (siendo Uruguay en particular un país con alta presencia de adultos mayores inactivos y peques que quedan en terceras manos por la lógica situación de que sus padres (en el mejor de los casos ) por temas laborales no pueden estar con ellos . Esa idea era integrar jardines de preescolares en residenciales para interactuar de modo directo , donde el adulto aporte voluntariamente su saber y los peques entreguen esa alegría de vivir por ser eso…peques con toda la vitalidad que poseen .Me encanto esta propuesta de las tabletas porque puede ser un importantísimo primer paso para la inclusión y generar ese circulo donde nadie pierde…buen guía para saber que se esta haciendo algo que vitaliza y sana paso a paso en buena parte a cualquier sociedad . ENHORABUENA !!!

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  15. Es vivir en el mundo de Peter Pan. Muchos de esos mayores,no pueden manejar tablets o teléfonos táctciles por un tema tan simple como los reflejos. Otras, terminarán en manos de sus nietos. Algunos le darán un buen uso, otro la cambiarán por pasta base.
    Esta vez, erró feo el profesional Cotelo.

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    1. Reflejos? Se trata de utilizar una tablet, no de manejar un auto. Gracias por estigmatizarnos a los nietos de quienes recibirán este beneficio: en el caso de mis abuelos me han dicho con mucho entusiasmo que la utilizarán para comunicarse conmigo, puesto que soy del interior y tuve que venirme a Montevideo a estudiar, de mis hermanos y primos absolutamente ninguno consume pasta base. En fin, las mentes retrógradas y cerradas son incapaces de abrirse a nuevas posibilidades para los más postergados.

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  16. muy buena reflexión. pero no digamos «viejitos» ni ancianos… adulto mayor qué se yo! re pensemos en un término más adecuado e inclusivo. todos llegaremos a esa etapa, todos. de diez en diez como olas de mar, se llega y rápidamente. tb. hay que re pensar la gestión del bps más ágil para trámites que hacen a la vida de quienes se jubilan o tramitan pensiones x la razón que sea. porque, está bien dar tablets para mejorar la vida de relación hacia el mundo. tb. hay que vivir y tener trámite iniciado terminado en tiempo y forma. no sea cosa que, x demorón, la persona no acceda a su jubilación o pensión xque ya se murió de tanta frustración en espera.

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  17. He leido con mucha atencion tanto el comentario de Cotelo,justo y correcto,como los de quienes como yo,lo apoyan o estan en desacuerdo, y en esta ocacion me atrevo a exponer mis pensamientos a este respecto. Tengo 80 años de edad y una educacion primaria aunque una cultura mayor por efectos de la cantidad de libros que pasaron por nuestras manos y que nos ayudaron a formarla y digo esto porque si bien no tengo la excelencia de muchisimos hombres y mujeres de nuestro pais ello me ha ayudado a entrar en este mundo dificil para nosotros de asimilar pero que,con la ayuda real de nuestros nietos si lo hemos podido lograr,aunque no integralmente como ellos.Por ello apoyamos todo lo escrito en el comentario de principioa fin pero no puedo dejar pasar de lado por la nota que habla de «»pasta base» y otra actitudes que se podrian tomar olvidandose que en el plan Ceibal cada una de las tablets es personal y que llegado el caso son inutilizadas y en cuanto el tiempo de los tramites hoy en dia no superan los 90 dias en general a diferencia de tiempos ya perimidos y absolutamente superados

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  18. Como siempre nos tiene acostumbrados, con humildad y lucidez, Emiliano nos ayuda a pensar mejor y desde una perspectiva más compleja que el mero análisis que esconde disputa política. Gracias siempre por tanto y por hacer una lectura profunda y llena de valores humanos fundamentales…

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