Aprender a aprender

Aprender a aprender

Por Ricardo Pascale ///

Para una investigación que estoy realizando he efectuado a los entrevistados la siguiente pregunta: ¿cuáles serán las destrezas necesarias para los niños de hoy, para la economía y sociedad del mañana? Las opiniones varían: es difícil consensuar una opinión única. Pero a medida que aumentaba el número de entrevistados, aparecían algunos temas comunes que quiero compartir.

A menudo es fácil olvidar cuánto ha cambiado el mundo en los últimos decenios, pues vivimos inmersos en el presente. Y es todavía más común no pensar cuánto el mundo cambiará en los próximos años, ya que la transformación es imprevisible, incontenible y riesgosa.

Investigaciones recientes sugieren que la automatización y la Inteligencia Artificial en los próximos 10 o 15 años impulsarán un mayor crecimiento económico, un aumento de la productividad, e impulsarán a generar un valor para aquellas empresas que entiendan el nuevo paradigma, desde la agricultura hasta la atención médica y farmacéutica.

Estas tecnologías también cambiarán las habilidades requeridas de los trabajadores. Traerán también su lado oscuro: marginación, frustración, enojo. Y la clase media que fue sostén para resolver tantos desequilibrios sociales, pierde terreno. Estos temas son parte ineludible de las políticas públicas.

Uruguay no escapa a esta situación y allí está la motivación de la investigación en curso.

Munyo (2016) llega a que, en dos décadas, el riesgo de automatización será alto y variará según los sectores. Sería del 38% en el sector servicios, del 69 % en el comercio, 75% en la industria manufacturera y un 78 % en el agro. Coincidente con estos hallazgos, un estudio reciente llevado a cabo por la Dirección de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto llega a cifras que están en línea con la investigación de Munyo.

De manera que Uruguay estudia y divulga investigaciones efectuadas sobre el tema, y es -o debería ser- motivo de interés de todos tomar conciencia de un serio problema para amortiguar su impacto, en un país- en términos generales- de tecnología media-baja.

Vamos a algunos puntos que he relevado.

En las entrevistas realizadas surgió que, para los jóvenes de hoy, queda claro que tendrán que seguir aprendiendo a lo largo de su vida. La idea de que recibes una educación cuando eres joven, luego te detienes y trabajas por 40 o 50 años con esa misma capacitación educativa y eso es todo… eso se acabó. El conocimiento pasa a ser un compromiso para toda la vida.

Otro punto relevado es la importancia de los temas de entendimiento multicultural en un mundo globalizado. A esto se unió la necesidad de idiomas. En estos destacan el inglés y el mandarín como lenguajes imprescindibles. Me recuerda una intervención que leí de John Donahoe, ex CEO de eBay, cuando señaló: “Si hoy tuviera dieciocho años, me especializaría en ciencia informática o ingeniería y como lengua estudiaría mandarín”.

Aparece también la necesidad de una interdisciplinariedad que mezcle las ciencias técnicas con las humanísticas, para mejor comprender y actuar en un mundo donde las paredes divisorias culturales comienzan a desvanecerse.

Para otros, los jóvenes de hoy deberán introducirse en lenguajes técnicos científicos y también lenguajes de programación. De otra forma, será difícil convivir con las nuevas tecnologías. Con estas respuestas apareció la necesidad de tener capacidad analítica. Las operaciones de rutina serán hechas por un computador, pero serán personas las que gobernarán el computador.

También apareció la creatividad: para un mundo incierto es una necesidad que no se atiende en consecuencia. Probar cosas que uno nunca pensó y allí, de pronto, se dará cuenta de que era capaz de mucho más.

A esta altura de la investigación, algunas de las destrezas que aparecen como claves para los entrevistados (y estas están más allá de las actividades o profesiones que elija el futuro joven y que atraviesan transversalmente a todas ellas) serían entonces, el conocimiento como un compromiso a largo plazo, la comprensión multicultural, lenguas (inglés y mandarín), interdisciplinariedad entre lo técnico y lo humanístico, capacidad analítica, lenguajes de programación y creatividad.

Lo que está muy claro es que lo que nuestros niños deben hacer es aprender a aprender, y ser muy flexibles y adaptables. Allí, los mayores tenemos una gran responsabilidad.

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Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, lunes 29.04.2019

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3 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Hace unos días, chateando con un ingeniero apasionado por la tecnología, le planteé mis reparos sobre su uso actual y la posible deshumanización consecuente; me dijo:
    -le temeré a un robot cuando sepa anudarse la corbata y atarse los cordones de los zapatos.
    Le repliqué:
    -los robots no usan corbata ni zapatos, ni siquiera comen y beben -entre otras necesidades- su insumo «vital» es la energía y cuando puedan suministrársela por ellos mismos ¿por qué no prescindirian de los humanos?
    Me contestó:
    -❤
    Fin del chat.
    * * *
    De hecho, «aprender a aprender» es lo que le estamos enseñando a las máquinas y le llamamos: Inteligencia Artificial.
    Recuerdo y cito:
    «¿por qué esta maravillosa tecnología actual que nos hace la vida mas fácil, nos aporta tan poca felicidad?
    Simplemente porque no la usamos con tino.»
    Albert Einstein
    * * *
    ¿De veras que el pragmatismo de aprender mandarín puede ayudar sustantivamente a la felicidad de los jóvenes genéricamente?
    ¿De veras hay que aceptar el futuro como sumisión fáctica a la moral de laboratorios tecnológicos, cuyo fin es la ecuación que cierre su lucro económico y cuyo sedimento es algún novedoso conocimiento maravilloso o no tanto?
    Aprender a aprender
    ¿qué y para qué aprender?
    Tal pregunta se me hace insoslayable, ensayo una respuesta que me apetece: aprender lo que elija cada uno, para poder seguir eligiendo.
    (No sé con certeza si elegir es manantial de felicidad o si se cede a algún algoritmo la elección puede serlo).
    Cierto que es útil vislumbrar el futuro, cierto que es imperioso erigirlo; creo peligroso aceptarlo como una claudicación.
    Concuerdo con el título, aprender a aprender, que no solo es tecnología, aprender implica, filosofía.

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  2. Mas alla de que uno nunca sabe si sera mas feliz, la gente, la realidad están allí. Seria como ignorar la globalizacion.
    Esta revolución tecnológica esta y cuando en general se la ve lejana o como una rareza ya estamos en ella.
    Es muy saludable que se hable con seriedad y franqueza de estos temas. La columna lo aborda con gran lucidez. Ojala nos despertemos.
    Nuevamente un excelente aporte del Profesor, muchas gracias.

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  3. De las distintas respuestas que viene recibiendo el investigador, estimo que dos son particularmente relevantes y complejas, y que quizás, debieran recibir en cualquier plan que se haga para elaborar una curricula para una nueva propuesta educativa, una atención muy especial.
    Estas son la necesidad de adentrarse en los lenguajes de programación y en la creatividad, que requiere el mundo de hoy.
    Es un tema que otras personas pueden discutir, que otras habilidades pueden ser mas importantes.
    Pero estimo que estas son las que han estado y están mas distantes de una formación normal de un joven, y tiene características particulares ya sea por complejidad, ya sea por una cierta necesidad de tener facilidad innata para ambos aspectos.
    Estamos viviendo un nuevo mundo. Nuestra formación educativa, debe estar en consonancia con el, seguir un camino diferente puede y seguramente será muy costoso social y económicamente para los habitantes del país.

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