La confianza: El mayor estímulo al desarrollo y a la construcción de sociedades sanas

Por Ricardo Pascale ///

Las sociedades sanas tienen en la confianza un pilar fundamental para su funcionamiento.

En este complejo constructo psicosocial cualquier intento de simplificación en su abordaje debe abandonarse.

El análisis económico no ingresó en ella con la profundidad que merece, pese a las advertencias de figuras como Keynes, Arrow, Dasgupta, Akerlof y Shiller.  

Pero la confianza… ¿qué es? ¿Que objetivo tiene?  ¿Es causa o efecto de conductas? ¿Qué factores hacen ganar o destruir confianza?

Ensayemos respuestas a estas preguntas.

¿Qué es?

Es “la disposición que uno adopta para ser vulnerable a las acciones del otro, basado en la expectativa de que el otro actuara en la forma esperada por el que confía, sin necesidad de controlarlo”.   

Este estado mental, que es todo lo opuesto a la vigilancia, emerge en forma endógena entre los actores económicos y sociales buscando reducir los costos de transacciones derivados de asimetrías pronunciadas de información.

¿Cuál es su objetivo?

Es reducir la percepción de la incertidumbre. Toma importancia, en los contextos inciertos y su función es transformar la incertidumbre objetiva en certidumbre subjetiva.

¿Es causa o efecto de conductas?

Ambas.

Es una poderosa causa para el sano funcionamiento de las sociedades y el crecimiento económico. La evidencia empírica muestra que la ausencia o debilitamiento de la confianza es fuente de problemas.

Y es efecto de serias distorsiones cuando se destruye ya sea a nivel interpersonal, grupal o sistémica.

¿Que factores hacen ganar o destruir confianza?

Los primeros estudios destacaron a conocimiento y competencia, honestidad, apertura y compromiso, preocupación y cuidado como determinantes de la confianza interpersonal. Otros estudios luego incorporaron la capacidad de consenso y la identidad de valores, ya a nivel grupal.

¿Y la confianza a nivel sistémico? Abarca los tres poderes del Estado y las instituciones en el sentido dado por el Premio Nobel Douglass North. Estas son las “restricciones ideadas por el Hombre, que estructuran la interacción política, económica y social”. Y comprenden “restricciones informales” (tradiciones y códigos de conducta) y “reglas formales” (constituciones, leyes) que tienen las sociedades.

La confianza se adquiere lentamente a través del tiempo. Cuando la sociedad ve que no hay diferencias entre las acciones y los mensajes trasmitidos, entre contratos legales y entendimientos implícitos, entre promesas afirmadas y los hechos. O cuando existe capacidad de ser responsable y dar cuenta de sus actos, participación ciudadana, capacidad de percibir eventos inciertos, transparencia, mejor distribución del ingreso, anticipación a la incertidumbre de otros gobiernos, capacidad de reconocer los errores. O cuando impera el Estado de Derecho, cuando los líderes que son idóneos en lo que hablan, toman la palabra, cuando los objetivos prometidos son percibidos como alcanzables. Conforme a los estudios científicos, estos son determinantes de la confianza sistémica, junto a los mencionados para la  interpersonal o grupal.

Este activo social central, la confianza, se destruye más rápido que se construyó y su recuperación es más larga que lo que fue haberla construido.

El liderazgo es decisivo en la construcción y mantenimiento,  y es un contenido y un continente de una eficaz recuperación de la confianza perdida.

Este liderazgo para ser eficaz, tiene que mitigar algunos sesgos y heurísticos cognitivos de los humanos y que son materia de la Economía Comportamental. Dos sesgos claves son el excesivo optimismo y la sobreconfianza.

Al apreciar la importancia y la complejidad de este constructo confianza, se comprende más rápidamente por qué en el mundo actual no se recuperan en muchos países niveles de confianza anteriores. Se comprende también por qué en muchos países se destruye la confianza y en otros se la construye.

Y, en definitiva, se comprende con claridad por qué es el estímulo mayor para construir sociedades sanas y más desarrolladas.

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Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, miércoles 12.09.2018

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. Bueno y breve ensayo de la confianza -en general- con acento claro en la economía.
    ¿Quiénes y por qué desconfían?
    En parámetros económicos ¿el especulador? acaso también ¿el necesitado? ¿el “realista”? ¿el incrédulo?…etc.
    ¿Hay dos liderazgos?
    El que intenta -bien o mal- edificar confianza (proclive al optimismo) y el que se fortalece en derruirla, una suerte de anti liderazgo o liderazgo del escepticismo (pesimista)
    Bienvenida la columna, hace pensar.

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