Pensar, razonar, remedio inefable

Pensar, razonar, remedio inefable

Por Rafael Courtoisie ///

Poder y pensamiento son contiguos por oposición, son vectores contrarios, encontrados en su vértice. Desde siempre, el poder regula y disciplina el pensamiento para controlar el discurso.

Pero no hay poder sin discurso, no hay poder ayuno de algún tipo de articulación discursiva, pero para eso el ejercicio del poder debe vigilar el pensamiento, debe articular un discurso que limite esa indefinición peligrosa y ese espacio incontrolable de libertad que conlleva pensar.

La peste es, también, un discurso.

El discurso de la peste logra disminuir, controlar, encauzar, dirigir, modificar, alterar, diluir, contaminar, limitar el campo de acción, el cauce y el torrente del pensamiento.

El discurso de la peste es articulado por el poder y pensar conlleva el riesgo de descalabro de esa articulación. La producción de un otro discurso de la peste fuera del dominante proveniente del poder es riesgosa para el poder.

El poder se dice, no se desdice.

En cambio el pensar fuera del poder implica el planteo de una contradicción, de un decir y desdecir, de la cadena de conocimiento resultante de afirmar y de superar lo afirmado en una locución posterior, de modo que la cadena de afirmaciones despliegue una cadena de interpretaciones abierta, libre, creadora.

El poder requiere hechos. Los hechos son estáticos, se fijan en el discurso del poder.

El pensar articula interpretaciones que se suceden, que no se fijan en el discurso. La cadena cognitiva de interpretaciones se aleja de la cadena axiomática de hechos formulados en el discurso del poder.

Pensar la peste fuera del discurso que articula el poder es comenzar a sanar.

El virus puede curarse por acción del sistema inmunológico. La peste, como fenómeno cultural social, comienza a disiparse con la interpretación.

La cura del virus es biológica.

La vacuna de la peste es pensar.

***
Para el espacio Voces en la cuarentena de En Perspectiva

 

Podés seguirnos en las redes sociales de Radiomundo, en Facebook, en Twitter y en Instagram.
¿Hay errores en esta nota? Haz click aquí

Compartir

4 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Me emocionó esta forma poética filosófica de poner en palabras el sentido de la peste y su relación con el poder y la individualidad
    Lo leí, lo escuché y lo relei
    Un placer

    Reply
  2. «Pienso, luego existo»
    René Descartes
    °
    (Si dejo de pensar, alguien -que no soy yo- lo hará por mí y no necesariamente para mí, hasta quizás, en mi contra; si dejo de pensar no moriré, dejaré de existir, lo cual no es idéntico)

    Reply

Escribir Comentario: