Una parte de la belleza es toda la belleza

Una parte de la belleza es toda la belleza

Por Rafael Courtoisie ///

La mitad de la belleza sigue siendo, de algún modo, toda la belleza. Hay principios que no se pueden trozar, que no pueden ser divididos en partes, y que no se suman. Su identidad se define en la cualidad antes que en la cantidad.

En la naturaleza se habla de propiedades extensivas y de propiedades intensivas. El calor que se transfiere de un cuerpo a otro es una propiedad extensiva, puede cuantificarse: poco, mucho o demasiado calor, unidades de calor, paquetes de energía, de impulso material llamado a la sazón calor, pasan de un cuerpo a otro y modifican el balance, la economía térmica de los cuerpos en intercambio.

La temperatura, en cambio, es una variable intensiva: bajo la misma presión atmosférica el agua hierve a cien grados Celsius. No importa si es una gota de agua o si se trata del contenido de un vaso. El agua hierve a cien grados tanto si se trata de una micro partícula de rocío o de un océano entero.

Un cuerpo humano puede tener más o menos temperatura. Más de treinta y siete grados indican un estado alterado, la probabilidad de que un agente externo haya invadido y desequilibrado el organismo. Y menos de treinta y siete es un índice posible de salud.

Pero alguien que pesa cien kilos y alguien que pesa sesenta que presenten treinta y ocho grados de temperatura corporal sufren fiebre del mismo modo, en semejante cualidad, independiente de su altura, de su edad, de la cantidad de pelos en su cabeza, y de la forma singular que tome el volumen de sus deseos.

La enfermedad puede calificarse como leve o grave, pero es una unidad indivisible. La enfermedad no se parte en trozos, no pueden extirparse, no pueden extraerse partes de la enfermedad de dentro del cuerpo sufriente. La enfermedad crece o va cediendo, sí, disminuye o incrementa su intensidad, pero su presencia depende de una elemental disyunción, de una posibilidad binaria.

La mitad de la enfermedad sigue siendo, de algún modo, toda la enfermedad.

Hasta que cesa.

Hay principios cuya totalidad se brinda de forma idéntica en la parte y en el todo.

En ese punto, la enfermedad y la belleza se parecen.

Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, jueves 27.08.20

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Rafael Courtoisie (1958) es un ensayista, académico, autor de varias novelas y traductor uruguayo, miembro de la Academia Nacional de Letras.

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Foto: Rafael Courtoisie. Crédito: academiadeletras.gub.uy

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Se puede pensar y de hecho se hace, en la belleza en abstracto como entelequia de la comarca de los conceptos, tal ejercicio racional es saludable y con él se establece diálogo entre personas que pautan ideas sobre que es y si se puede o no, totalizar o repartir el fenómeno entre otros asuntos.
    Lo que sí es imprescindible al grado de rigurosa necesidad, es la percepción de la belleza, el punto primero y principal es la percepción; sobre percepciones, caben todas las subjetividades humanas, casi ninguna objetividad y definitivamente ninguna unanimidad.

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  2. Es fascinante como tú literatura se nutre de principios científicos, se escurre entre ellos. No alardea, no, los deja pasar como al descuido y la flor se abre, se muestra. Como siempre, gracias

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