Agresión a policías en Rocha durante procedimiento de rutina: ¿Qué dicen desde el ministerio del Interior?

Agresión a policías en Rocha durante procedimiento de rutina: ¿Qué dicen desde el ministerio del Interior?

El sábado por la noche, un operativo policial de rutina terminó en incidentes que dejaron a tres efectivos heridos en el balneario Antoniópolis, en la costa de Rocha.

Según la versión de los policías, se acercaron a un grupo de cuatro hombres a pedirles la cédula de identidad. Dos de estas personas se desacataron, los insultaron y agredieron, motivo por el cual los agentes procedieron a arrestarlas, utilizando la fuerza e inmovilizándolas contra el piso.

En ese momento la situación se puso aún más violenta porque los otros dos hombres regresaron repentinamente al lugar y atacaron físicamente a los policías que estaban forcejeando en el piso con los detenidos.

Ese momento del incidente fue filmado por un vecino y el video se difundió en redes sociales.

Puede verse una fuerte patada al rostro de un policía, que se aleja herido. También cómo una mujer policía es violentamente golpeada en el suelo.

Los agresores escaparon, pero fueron detenidos ayer, domingo. Tienen 18, 19, 20 y 25 años.

Para profundizar en el tema, conversamos esta mañana En Perspectiva con Santiago González, quien es director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del ministerio del Interior.

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Mientras la mirada proceda con violencia, el tiene el derecho de proceder igual.
    Fasta con la farsa de la pandemia para quitar derechos.
    Basta de corrupción policial.
    VIVA LA LIBERTAD !!
    BASTA DE PLANDEMIA !!

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  2. Es la violencia nuestra de cada día, que se suma a los uno o dos homicidios diarios, las rapiñas, etc. Golpizas de ese tipo ocurren a cada rato por cualquier idiotez, casi siempre las víctimas son hombres y rara vez se castiga a los victimarios (es uno de esos «privilegios masculinos» de la «sociedad patriarcal» en la que se dice que vivimos). Lo cierto es que la violencia física está socialmente aceptada y legalmente tolerada. En este caso nos enteramos por lo absurdo de que las víctimas sean quienes se supone que están para reprimir y disuadir ese tipo de conductas. Como dice el refrán, la noticia no es la mordedura, sino que en este caso el hombre mordió al perro.

    Lo principal de este hecho es que es una postal del estado de anomia en el que algunos miembros de la sociedad viven. Gente que se anima a hacer eso es ingobernable porque no le temen a las consecuencias legales de sus actos. Si no están convencidos de someterse a la autoridad y tampoco le temen, ¿quién los para? Lo peor es que su lectura temeraria de la realidad quizás no sea errada: no es mucho lo que arriesgan. Ya venían coleccionando «anotaciones». Sería interesante saber por qué tipo de hechos. La violencia extrema casi nunca surge de la nada, hay una cultura y una práctica de la violencia que, frente a la impunidad, se va instalando y escalando como mecanismo privilegiado de resolver cualquier problema. Al que gana le sirve porque no precisa tener razón ni derecho para salirse con la suya. Y esto aplica para los rugbiers asesinos de un pobre pibe en Villa Gesell o para estos lumpenes de Antoniópolis. Veremos con qué peso se aplican las leyes en este caso mediático de violencia.

    González trata de crear un relato. Este ex chofer de Larrañaga devenido consultor en seguridad nos quiere explicar que hay un «antes» y un «después» de su mentor. Las comunicaciones recientes del MI me dejan pensando que creen que van viento en popa… o al menos quieren que nosotros lo creamos. Lo cierto es que Bonomi equipó a la policía como nunca y en su ministerio se hicieron los megaoperativos y los mirador, enfrentando incluso la resistencia dentro de su partido (resistencia que reconozco como un mal del FA). Con el FA la población carcelaria casi se duplicó en 15 años (pasó de de 7000 a poco menos de 12000). Alguien detuvo a toda esa gente y la condujo a la justicia y detuvo a muchos más que los jueces normalmente deciden liberar sin procesar o que se les dan penas alternativas. Que en el FA hay gente en contra de la prisión es cierto, pero no se puede decir que el FA no haya perseguido el delito.

    Declararse hincha de la policía o anunciar que no se va a ir para atrás no resuelve mágicamente el estado de anomia de una marginalidad cultural creciente. La policía era desbordada y sigue igualmente desbordada, porque no pueden ir preparados por si alguien se anima a hacer eso. Salir a verificar identidad y disolver aglomeraciones no debería precisar un comando armado hasta los dientes, al menos no en una sociedad mínimamente disciplinada. Lo curioso es que cuando pasaba durante el gobierno del FA era porque «no tenían respaldo», porque «los hacían replegarse». El centro de la discusión estaba en criticar al FA y no en entender la patología social que presentan los agresores. Ahora nos indignamos de lo que hicieron estos tipos, pero se usa para explicarnos que el gobierno está haciendo todo bien. Ni tanto ni tan poco, la policía se ve desbordada por el patrón cultural de la población con la que tiene que tratar. Los gobiernos hacen lo que pueden con los recursos que tienen. El FA tiene el mérito de haberle puesto muchos recursos al problema, que es el primer gesto para mostrar que algo realmente le importa a un gobierno. Lo triste es proponer soluciones mágicas y después tener que manejar las expectativas frustradas creando un relato.

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