Agustín Canzani: Detrás de la derrota del FA hay “déficit de conocimiento del interior”, falta de “un personaje claro“ de Martínez y la peor evaluación de los tres gobiernos de izquierda

El sociólogo y analista político, director de la Fundación Líber Seregni, da una mirada en profundidad a la campaña del actual oficialismo, pero aclara que para comprenderlo hay que mirar a los cinco años previos

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El Frente Amplio comenzó a asimilar la derrota en las elecciones.

Algunos sectores reclaman una autocrítica lo antes posible, mientras que otros entienden conveniente que este proceso se postergue para luego de los comicios departamentales y municipales, en mayo.

Pero en la Mesa Política y en el Secretariado Ejecutivo ya se esbozaron los primeros análisis de las causas.
¿Fue la fórmula presidencial, la falta de conexión entre la fuerza política y la sociedad civil? ¿Hubo un divorcio entre el gobierno y la militancia?

En Perspectiva lo analizó con Agustín Canzani, sociólogo y analista político, director de la Fundación Líber Seregni.

***

Algunas frases destacadas de la entrevista:

  • «No trabajo para candidaturas sectoriales que no representen al Frente Amplio en su totalidad».
  • «Creo que el Frente Amplio no debe dejar de analizar lo que pasó pero no debe hacerlo solo con la campaña sino con el proceso político de estos 5 años, de una forma que permita aprender de ese proceso».
  • «No analizamos con suficiente detalle los costos electorales en las victorias y eso incide en las derrotas».
  • Sobre el resultado electoral del Frente Amplio: «Las derrotas electorales son derrotas y no hay que minimizarlas».
  • «Es una derrota electoral que, desde el punto de vista político no es un éxito pero no es una derrota de la magnitud que se podía prever en la primera vuelta».
  • «La evaluación de la gestión del gobierno de Vázquez fue la peor de los tres gobiernos frenteamplistas y eso influye porque la evaluación de gobierno está atada a la proyección de voto».
  • «La campaña del Frente Amplio no fue exitosa pero si uno mira de dónde arrancó y dónde terminó, es probable que haya sido la campaña más exitosa, el problema es que el punto de inicio era muy bajo”.
  • «Lacalle Pou logró mantenerse centrado, limar aspectos que generan rechazo y fue consciente de que tenía un techo y ese techo se vio en la segunda vuelta, cuando no llegó al 50%”.
  • «Hubo un déficit de articulación política durante este período en el Frente Amplio y esto arranca con la conformación del gabinete de Vázquez, que postergaba la renovación dentro de la fuerza política».
  • «El deterioro de la imagen del vicepresidente Sendic, que fue rápido y profundo, hace que la articulación política sea más difícil porque es quien articula entre el ejecutivo y la bancada parlamentaria».
  • Sobre mantener a Bonomi al frente del Ministerio del Interior: «Claramente Vázquez tuvo una postura comprensible de ‘no quito ministros bajo presión’».
  • «No hay un solo gobierno en América latina que haya sido reelecto con niveles altos de inflación».
  • «La aparición de Un Solo Uruguay mostró que el Frente Amplio tenía problemas importantes en términos de leer la sociedad».
  • «No haber visto que Un solo Uruguay se estaba gestando y tenía una fuerza importante mostró que, en algunos casos, al Frente Amplio le faltaban reflejos para vincularse con esa sociedad”.
  • «La debilidad de la campaña de Martínez fue que durante la interna no logró desarrollar un personaje más claro. Lacalle Pou sí logró consolidar un personaje, de ajustarlo, Talvi también. Martínez no lo hizo con claridad y eso lo llevó a tener que hacerlo a posteriori».
  • «Hay un déficit de conocimiento del interior en el Frente Amplio y eso puede haber influido en la votación».
  • «El desafío actual para el Frente Amplio es abrir la participación a nivel municipal por lo que eso puede representar como una plataforma de surgimiento, lanzamiento y consolidación de nuevos liderazgos”.

Foto: Agustín Canzani en el estudio de En Perspectiva. Crédito: Agustín Dorce

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5 Comentarios - Escribir un comentario

  1. • No se logró consensuar una fórmula (además de ser tradición propia, raleó de importante manera, otro caudal tradicional: la unidad)
    • Se fue a las internas con 4 precandidatos sectoriales de recambio generacional (otro punto de desencuentro con el sentir del frenteamplista de a pie)
    • Martínez, sobre estimó su propia capacidad de liderazgo y su mensaje fue de espíritu docente racional desprovisto de emotividad hacia el votante, amén de vacilante; en una campaña electoral, se debe confrontar con los adversarios.
    • La fuerza política en muchas coyunturas, demasiadas, no estuvo en la primera línea de defensa de su presidente, Tabaré.
    • La actitud, tras 3 períodos en el poder, se aburguesó de rutina burocrática, queda demostrado que no se ganan elecciones por inercia; se necesita ocuparse, crear, entusiasmar sobre todo.
    • La militancia, esa que está dispuesta y no defrauda, quedó varias veces en soledad; lejos de rendirse, protagonizó una remontada mayúscula.
    • No se enfrentó con una estrategia sólida y planeada, la embestida a través de los medios, que instaló la idea crisis+caos+corrupción.
    • EL INTERIOR EXISTE Y PALPITA CON PULSO PROPIO (poco y tarde y mal lo oyeron.

    • Por no explayarme mas, concluyo con último punto difuso:
    • etc.

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  2. Muy buena entrevista y análisis de Canzani. Creo que faltó mencionar un punto clave en el desgaste del Frente en el gobierno, y que también terminó afectándolo en el proceso electoral: los sindicatos, la forma en que ellos actuaron y la sensación que se traslucía de que eran quienes sujetaban el mango de la sartén, todo lo cual fue muy bien aprovechado por la oposición. Fenapes en primer lugar, y algunos sectores de COFE, entre otros de procedimientos radicales con los que el Frente no supo relacionarse delimitando claramente roles. A esto se sumó la imagen pública que se formó, e indicaba que los tipos pegaban cuatro gritos y el gobierno echaba atrás. Por fuera de los casos citados, todo el tema sindical terminó siendo un problema, incluyendo incluso a Pereira y Abdala, que terminaron pidiendo el voto pero durante los cinco años también padecieron confusión de roles y momentos de furia (como cuando se decretó la esencialidad, justamente para intentar hacer algo con Fenapes y otros gremios de la educación), dejándose arrastrar por análisis coyunturales y perdiendo la mirada de largo plazo. Fuera de esto, impecable Canzani.

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  3. Y no le preguntaron que incidencia tuvo el contrato ROU UPM y la forma en que fue llevado a cabo?
    Se de muchas muchas personas que no lo votaron nuevamente por eso….
    Hasta cuando lo van a ignorar?

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  4. El FA ha abandonado la herramienta del materialismo filosófico para analizar e interpretar la realidad. Repentinamente, la gente que tiene problemas materiales a resolver encuentra que ahora el combate de la izquierda se trasladó al terreno simbólico. Eso sirve para conseguir votos de clase media universitaria progresista, porque como tienen una vida material resuelta, empiezan a dirigir sus energías hacia cuestiones intangibles.

    El FA está sufriendo un poco la traqnsformación que sufrió el Partido Demócrata en EEUU, que llevó a que las clases populares votaran a Trump. De hecho ha importado buena parte de su agenda llamada «liberal» en EEUU. Nuestro Trump es Manini, mucho menos ostentoso, pero que le habla a la gente en un lenguaje que entiende y menciona problemas reales de la gente humilde.

    La discusión entre Di Candia y Sonsol sobre la «normalidad» de juntarse en Kibon para vandalizar, atacar vehículos con pasajeros adentro y rapiñar transeúntes ejemplifica lo que digo. Muestra ese choque entre el país de la intelecutalidad progresista, que busca microviolencias en el lenguaje (el uso de la palabra «normal» o el plural genérico «todos») y el sentido común popular, relacionado con la peripecia cotidiana de la gente humilde. Sonsol probablemente interpreta mejor al ciudadano humilde porque su cultura es la cultura del fútbol.

    Mientras Di Candia se atrinchera detrás de la violencia que implica considerar que algún otro es «menos normal», el ciudadano común que vive en la periferia lee que está apañando a los delincuentes comunes que lo atormentan día tras día.

    Si el FA no trata de volver a conectarse con la materialidad de la política, va a perder una parte indispensable de su electorado en manos del populismo de derecha. Estamos en un país en el que el costo de vida se parece al de un país desarrollado y los salarios son menos de la mitad, con perspectivas de bajar. No hay trinchera más urgente que esta ni nada más revolucionario que concentrar todas las fuerzas en cambiarlo.

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