Arqueólogos uruguayos descubren el primer asentamiento español en el Río de la Plata

En diálogo con En Perspectiva, el arqueólogo de la Facultad de Humanidades, José López Mazz relató el proceso para encontrar el Puerto de las Naos, un caserío fundado por Sebastián Gaboto en 1527 a orillas del Río San Salvador en Soriano. El experto aseguró que en el lugar también puede llegar a aparecer otro asentamiento europeo superpuesto, fundado posteriormente por Juan Ortiz de Zárate. López Mazz agregó que se elaborará un plan de gestión para preservar el patrimonio histórico.

EN PERSPECTIVA

Viernes 12.06.2015, hora 10.16

EMILIANO COTELO:

El equipo de arqueólogos dirigido por José López Mazz localizó lo que fue el primer asentamiento europeo en el Río de la Plata. ¿Dónde? A orillas del Río San Salvador, en el departamento de Soriano.

Se trata de una suerte de puesto de avanzada establecido en 1527 por Sebastián Gaboto. Conocido como Puerto de las Naos, el lugar estuvo habitado durante dos años y medio por un destacamento de unas treinta personas que se encargaron de calafatear los barcos y resistir los ataques de los indígenas locales.

¿Qué implica este hallazgo para la historia uruguaya y latinoamericana? Vamos a conversarlo justamente con el arqueólogo José López Mazz, del Departamento de Arqueología de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República.

ROSARIO CASTELLANOS:

Me gustaría comenzar por el principio, ¿qué dio lugar a que ustedes se trasladaran hasta allí a investigar?

JOSÉ LÓPEZ MAZZ:

En arqueología siempre la palabra descubrimiento levanta mucha imaginación, pero hay que decir también que hay un conocimiento acumulado a lo largo de muchos años que tiene que ver con diferentes personas que buscaron en este lugar. Ya en 1800 un piloto español, Andrés Oyarbide, había venido al lugar tratando de reconocer este Puerto de las Naos de Gaboto, después hubo otros investigadores. Lo que ocurrió es que no habían dado exactamente, que fue lo que fue lo que justamente tuvimos oportunidad de lograr con el equipo que yo coordinaba. Por un lado, unos hallazgos subacuáticos en los que se encontró material proveniente no de naufragios pero sí de mantenimiento de barcos, nos señaló una zona, y durante dos años buscamos hasta que pudimos encontrar una choza. Hasta ahora fue el primer indicio concluyente de que allí estaban esos asentamientos de españoles del siglo XVII.

RC – ¿Qué fue lo que encontraron, entonces, como para definir que ese era un lugar de calafateo de naves y de asentamiento de población?

JLL – La particularidad de este sitio arqueológico es que tiene los dos aspectos, uno subacuático que habla de la actividad de marinería que allí había y otro terrestre que es donde estaba el destacamento. En el momento en el que hubo menos gente eran 30 personas, pero toda la expedición de Gaboto estuvo también mucho tiempo a la llegada y a la ida, y había dispositivos militares también, de acuerdo a lo que toda la documentación histórica existente nos describe.

mapa

RC – ¿Qué había bajo el agua?

JLL – Lo que se encontró fue el material que va en el fondo de los barcos, el lastre. Cuando a los barcos se los inclinaba para calafatearlos parte del lastre se caía, y al lastre que estaba en el fondo del casco del barco iban a dar todos los objetos que se rompían. De allí salieron muchas vasijas de contenedores para traslado de mercancías, herramientas de calafateo, un montón de evidencias materiales del siglo XVI. Justamente estos elementos levantaron la iniciativa de la Intendencia de Soriano, que llamó a la Comisión de Patrimonio y allí fuimos nosotros a desarrollar la investigación en tierra.

RC – ¿Y la investigación en tierra qué resultados dio? ¿Qué fueron encontrando como para definir que allí hubo un destacamento?

JLL – Teníamos la convicción por los hallazgos subacuáticos de que en tierra no podían estar muy lejos los asentamientos. De todas maneras nos llevó dos años y medio. Empleamos técnicas de geofísica, georradar sin mucho suceso. Finalmente a través de diferentes sondeos pudimos localizar una zona de concentración de material europeo, que la abrimos en una excavación que tiene un área de 100 metros. Allí pudimos identificar, a través de agujeros de postes, fogones, restos de comida y material cerámico, que es muy importante porque es el que nos permite el mejor diagnóstico, tanto cultural como histórico, reconocimos la estructura de una cabaña, una pared de adobe caída… Esa es la punta del iceberg, a partir de ahí ya sabemos el lugar en el que está y el trabajo en el futuro se encargará de ir abriendo un área mayor para reconocer la estructura de ese asentamiento.

soriano

RC – Pero en realidad ustedes tienen documentos que aseveran que allí hubo dos sucesivos asentamientos: uno en la época de Gaboto y otro en la de Juan Ortiz de Zárate. ¿Cómo se hace para identificar uno y otro período?

JLL – Si, exactamente. El lugar de este asentamiento que abandonan, porque los indios tenían mucha hostilidad, queda muy marcado para la colonia española, que en 1574 le encomienda al segundo adelantado, Ortiz de Zárate, fundar deliberadamente una ciudad. Por eso viene mucho más preparado, con familias, con ganado, y se funda en el mismo lugar la ciudad de San Salvador, conocida con el nombre de la Ciudad Zaratina. Desde el principio nosotros pensamos en enfrentar el problema de que están superpuestas, y parte del objetivo del proyecto a largo plazo es tratar de ver si se puede reconocer uno y otro asentamiento. Ahora, Gaboto, además de estar aquí fundó en el Río Paraná, cerca de la Rosario, el Fuerte Sancti Spiritu, que fue descubierto paradójicamente también hace dos años. Los colegas argentinos que trabajan allí estuvieron visitándonos, miraron la cerámica que encontramos en esa choza, en esa unidad habitacional, y se parece mucho, es la misma que está en Sancti Spiritu. Por eso nosotros el hallazgo de esta choza lo vinculamos, a partir de este análisis de Sancti Spiritu, con la expedición de Gaboto.

Pero hemos encontrado mucho material en superficie en dos o tres hectáreas y seguramente en el futuro haremos frente a otro asentamiento que de alguna manera tiene que estar superpuesto por allí.

RC – Y ustedes llegaron a otra conclusión: que la primera plantación de trigo pudo haber ocurrido en nuestro territorio y no, como se pensaba, en Santa Fe.

JLL – Bueno, esa no es una afirmación, estamos repitiendo lo que han dicho muchos historiadores: que en los documentos históricos Gaboto dice, en 1527, que antes de volverse a España va a levantar la cosecha de trigo. Muchos historiadores dicen que no hay un reporte de una plantación de trigo en América históricamente documentada con una fecha anterior.

Aquí hay una confusión, yo vi en El País hoy quue decían que nosotros habíamos dicho que este era el primer asentamiento en América, nunca lo dijimos: es el primer asentamiento de conquista en el Río de la Plata. Lo que sí podría ser el primer lugar en el que se ha plantado trigo en América.

excavación

EC – ¿Cómo sigue esto ahora, sobre todo en cuanto a la preservación de estos hallazgos?

JLL – Es una interesante pregunta, porque esto ha levantado siempre mucha curiosidad. Es un lugar que está aislado y nos han dicho que ha ido gente a hacer agujeros, con este sistema del huaqueo, esa atracción por los objetos que tiene la gente. Justamente en la próxima etapa se va a diseñar un plan de gestión que tiene que tomar medidas cautelares, suponemos que nos va a apoyar un poco la prefectura, que hace alguna ronda por el río Uruguay. Estamos justamente planificando medidas para darle una cautela y una seguridad a este lugar de cara a las próximas etapas de la investigación.

EC – ¿Difícil, no? Lleva dinero y recursos humanos…

JLL – Pero lo más importante es también una actividad de difusión que hemos hecho con escuelas y liceos de la zona y los vecinos están muy sensibilizados, prontamente se han apropiado de esto. Más que ser una policía patrimonial creo que la gente es la que tiene que velar por esto y estar atenta a cualquier cosa que pueda pasar. Esa es la mejor política que podemos tener.

RC – El predio en el que están trabajando además es público, ¿no? Es decir, no hay un propietario que pueda “trancarla”.

JLL – Están entre 10 hectáreas que fueron declaradas monumento histórico, en las que había un antiguo resguardo de aduana y un campo de un privado, que ha tenido muy buena recepción a estos trabajos y ha aceptado sin problema retirar ganado, todas las cosas que nosotros le hemos pedido.

 

 

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