Qué dejó el debate Martínez – Lacalle Pou: Fortalezas, debilidades, novedades e impacto en la recta final

Mesa especial con la politóloga Fernanda Boidi, el editor jefe de El Observador, Gonzalo Ferreira, y el sociólogo y consultor de comunicación política Federico Irazábal

A 26 días de las elecciones nacionales, los dos candidatos que lideran todas las encuestas de intención de voto se enfrentaron anoche en un debate televisado.

El nacionalista Luis Lacalle Pou y el frenteamplista Daniel Martínez cruzaron propuestas y críticas en cuatro ejes temáticos: economía, seguridad, desarrollo humano y futuro.

Así cerró Daniel Martínez:

No quiero que retrocedamos en los logros, porque cada logro ha significado el esfuerzo de generaciones de uruguayos y uruguayas. Por eso yo no pido que me voten a mí. Pido que voten un proyecto político que ante todo ha tenido a la gente en el centro de los desvelos.

Así cerró Luis Lacalle Pou:

Yo les quiero pedir algo muy importante. Les quiero pedir su confianza. Y espero poderlos mirar a los ojos dentro de cinco años y haber cumplido. Nosotros nos queremos hacer cargo. Yo me quiero hacer cargo.

¿Qué conclusiones deja este debate? ¿Cómo salen parados los dos candidatos? ¿Puede hablarse de un ganador? ¿El intercambio de ayer tendrá impacto en la recta final de la campaña?

Para discutirlo, En Perspectiva recibió a la politóloga Fernanda Boidi, el periodista Gonzalo Ferreira, editor jefe de El Observador, y Federico Irazábal, sociólogo y consultor en comunicación política.

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7 Comentarios - Escribir un comentario

  1. A mí, francamente, me decepcionó. Hubo mucho de exaltación o crítica hacia el pasado (los gobiernos del FA, los gobiernos anteriores), y poco de propositivo. Creo que le erraron en acotar tanto los tiempos (cuatro minutos para exposición y respuesta, uno y medio para contrarréplica, etc.); no se puede hacer una exposición acabada de una propuesta, además de que no hubo un periodista para preguntar y obligar a salirse del libreto. Añoro los debates que se hacían antes, donde sí había propuesta y debate entre contendores. Ojalá que para el balotaje cambien las reglas y permitan mayor expresión.

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    1. No vi el debate. No me interesa. Pero me extraña mucho que la politóloga de la mesa señale como un «error » de Martinez el anunciar quien será su Ministro del Interior. Pues, los ministros, (y más el de Interior ) son personal de confianza del Presidente, es él quien lo designa y quien lo hace renunciar si es necesario.
      El error, en este caso es de la politologa. Además se mostró muy «interesada » en elogiar a Lacalle y criticar a Martinez.

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    2. Después de oír la retransmisión de esta tertulia me llevo la impresión que quien la dirije ,Emiliano , mostraste la hilacha de frentista y finalmente te sacaste la máscara .
      Una pena perder la objetividad que les reclamamos a quienes deben informar , sensillamente , NO PODES!!

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  2. El debate que rodeó mi entorno, la previa, el después; el debate mismo que decidí no ver.
    Y el debate insistió en llegarme y armé sus pedazos sin entusiasmo y sus pedazos armados siguen sin entusiasmarme.
    Uno con énfasis retórico, combativo y vacuo; el otro, desganado de estar allí, acaso perdiendo el tiempo y diciéndole lo ya dicho.
    En los análisis diversos y mas allá de las militancias o las obsecuencias o las no neutras reflexiones de los pretendidos imparciales -que hasta los apáticos pulsan algo a veces-; escuché cautelas y victorias de gesto o de frase.
    Puse fatigadamente atención y no oí a nadie que lo dijera -y quizá alguien ya lo dijo-, en el cerno mismo de cada cual ¿de qué hablaron?
    Uno habló de los otros y el otro habló del país; tal diferencia es a mi parecer la diferencia medular, el ancho abarcativo de lo que se piensa.
    Si hay otro debate con similar formato, intentaré huir mejor de él, para que no me alcance.

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  3. GUSTAVO CALVO

    HACIENDO LAS PREGUNTAS QUE HAY QUE HACER …

    ¿Convencieron a algún indeciso? NO
    .
    ¿Alguien cambia el voto por este debate? NO
    .
    ¿Algún candidato aporto información nueva sobre él? NO
    .
    ¿Ser exitoso en un debate implica ser mejor gobernante? NO
    .
    ¿Tener un mal debate implica no tener razón o ser mal gobernante? NO
    .
    ¿El debate da más visibilidad? Es Debatible. Cualquier candidato ha tenido ya casi un centenar de encuentros cara a acara con decenas de miles de personas, no a través de una pantalla.
    .
    ¿Es creíble que un candidato, sin conocer los números del gobierno en detalle, deba dar cuenta centímetro a centímetro de las acciones que propone?
    .
    Finalmente lo mas importante: la gente vota realmente según los programas de gobierno, las descripciones detalladas de propuestas, la conformación de un equipo de gente o la solvencia profesional del candidato? Yo creo que no …..
    Permítanme ser contrario a la obligatoriedad de estos debates… esa obligatoriedad va a enturbiar el análisis de los resultados…todos después vamos a suponer que uno gano o perdió por lo que dijo en un debate, como se maquillo, el color del traje que se puso, etc ….. (ya esta sucediendo) ….cuando las razones de la gente son mas profundas .
    Decir que estos debates sostienen la democracia de un país es banalizar los valores de una República.

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    1. Totalmente de acuerdo. No aportó nada. Expresiones de deseo como «potenciar las comisarías» son sarasa. ¿Cuántos oficiales, cuánto sale, de dónde sale el dinero, qué se deja de hacer para pagarlo? Esas son las preguntas que importan y en 240 segundos no cabe una respuesta.

      Fernanda le erra, a mi juicio. El debate debería servir para ver exposiciones sobre los programas. Fernanda dice que si alguien quiere saber lo que proponen los partidos, descargue los programas y los estudie. Es como decir que no se precisan profesores porque existen los libros. Yo quiero que los interesados me organicen la información, no que me manden a estudiar. Sobre todo que los programas muchas veces son titulares, tienen mucho sobre fines y muy poco –poquísimo, lastimosamente casi un cero absoluto– sobre los medios.

      Yo le compro los objetivos a todos ellos, porque nadie dice que le va a sacar dinero o que va a empobrecer a tal sector de la población. ¡Parece como si se pudiera gobernar un país pobre como este mejorando a todos y sin debilitar a nadie!. Pero, lamentablemente la economía es un juego de suma muy chiquita, casi cero. Mejorar la educación, la salud y la seguridad se hace redistribuyendo recursos y esos recursos hoy alguien los controla en el Estado o los posee en el sector privado.

      Uno esperaría un debate donde cada uno trate de defender esa redistribución y que el oponente trate de desnudar quiénes son los perdedores en esa redistribución. Así, según como nos pega y según nuestra ideología, los ciudadanos podemos decidir mejor quienes ganan y quienes pierden. Eso ni siquiera surge de leer los programas, porque nadie escribe a quien va a perjudicar.

      Mientras hay quienes se dedican a analizar la semiótica y creen que un despliegue de símbolos tiene algo que aportar a la democracia. Al final, el sustrato ideológico de cada partido es la única información relevante de la que disponemos los electores.

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