Garcé: “Nosotros no damos por perdida la elección ni por definido el resultado de antemano”

En entrevista con En Perspectiva el candidato del Partido de la Concertación por el Partido Nacional Álvaro Garcé dijo que no da por perdidas las elecciones para la Intendencia de Montevideo y pidió que se le dé “tiempo” a la Concertación. Además, criticó la gestión del Frente Amplio y repasó algunas de sus propuestas.

“Nosotros no damos ni por perdida la elección ni por definido un resultado de antemano, ni hacemos juicios sobre el futuro de la Concertación”, aseguró el candidato. “¿Por qué no le damos a la Concertación el tiempo que merece, la oportunidad de que madure como lo hicieron otras experiencias?”, se preguntó antes de señalar que más allá del resultado de las urnas en las elecciones departamentales y municipales esta campaña “va a ser muy importante”. El candidato abogó porque durante los próximos cinco años la Concertación desarrolle “un trabajo profesional, continuo, en armonía con los ediles, concejales y alcaldes para generar más conocimiento, más masa crítica, más cercanía con la gente” en Montevideo.

Garcé dijo que los candidatos del Partido de la Concertación vienen realizando “un esfuerzo muy grande” que “ahora adquiere mayor visibilidad para la gente”. Además, afirmó que los cambios que prometen los tres candidatos para la Intendencia de Montevideo (IM)  pueden “realmente llevarlos a cabo”, mientras que el Frente Amplio “no va a poder cumplir con los cambios que promete”.

En este sentido, dijo que la propuesta que haría Lucía Topolansky, una de las candidatas del Frente Amplio, de que los trabajadores tengan boleto gratuito, le genera «por lo menos curiosidad».

El ex comisionado parlamentario se extendió en críticas a la gestión del Frente Amplio en la IM y aseguró que hay zonas de Montevideo donde la ley no se aplica, donde la intendencia no controla: “la IM ha ido perdiendo el control y el mando”, señaló. Entre otras cosas, se refirió al sistema de transporte, un sector en el que la intendencia “tiene que hacer valer los derechos de los ciudadanos”.

Acerca de sus iniciativas, Garcé explicó que la Secretaría de Seguridad que propone está destinada a “fortalecer las tareas que hoy realiza la IM y que tienen que ver con la prevención del delito”, entre ellas iluminación, transporte, “porque quien está esperando el ómnibus está expuesto a la posibilidad de un delito”, limpieza de los lugares “donde se tiran cosas robadas” y cuidado en espacios públicos.

El candidato del Partido de la Concertación por el Partido Nacional también dijo que en una eventual victoria disminuirá los gastos de funcionamiento a través de varias medidas: revisar el sistema de compras, defender mejor los intereses de la IM en compras y licitaciones, reducir los cargos de confianza y “los gastos de burocracia, de funcionamiento”. Además, dijo que cuando se producen vacantes se debe “estudiar cuáles se suprimen y cuáles se llenan”.

Además, Garcé indicó que es “indispensable” implementar una vía rápida en Avenida Italia, multimodal, que a largo plazo cuente con un tren eléctrico. “Montevideo necesita un shock de obras por entre 700 y 800 millones de dólares”, sostuvo.

“Queremos una IM abierta, sin preconceptos, sin barreras ideológicas, que no se pelee con el sector privado, que no eche a los inversores que quieren invertir en Montevideo”, dijo el candidato, antes de asegurar hay “inversores que tienen ideas y propuestas” a los que la IM “ha bloqueado por barreras ideológicas”.

Viernes 10.4.15, hora 8.13.

EMILIANO COTELO:

Cuando lo entrevistamos por última vez, a fines de 2014, el Partido de la Concertación no había sufrido las dificultades que hoy le están complicando sus chances electorales. Tampoco estaban prontas las bases programáticas. Y los equipos técnicos recién empezaban a trabajar.

Desde entonces, el candidato del Partido Nacional (PN), Álvaro Garcé, ha pulido sus proyectos para Montevideo y se ha animado a reclamar con insistencia un debate con los candidatos del Frente Amplio (FA).

Pero también el escenario político ha cambiado, en aquel reportaje Garcé auguraba una elección competitiva, y hoy la Concertación está ¡30 puntos por debajo del FA!, según la última encuesta de Equipos Mori.

¿Cómo encara este último mes de campaña?

Vamos a conversarlo con el doctor Álvaro Garcé.

El diputado Jorge Gandini, que trabajó bastante para ser candidato a intendente, finalmente la postulación no prosperó, sostuvo hace pocos días en una entrevista con La Diaria que él veía una campaña “insípida, en donde todos dicen lo mismo, no hay volumen ni contenido, y todos están haciendo recorte y pegue de internet”. ¿Usted qué responde? Porque de algún modo termina involucrado en ese planteo…

ÁLVARO GARCÉ:
Yo respeto mucho a Jorge, es un gran blanco, un compañero que ha trabajado mucho en estos temas. Tengo una visión distinta de la campaña. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande, lo hemos hecho desde enero, recorriendo más de 100 puntos de Montevideo. Y hemos hecho además una cantidad importante de propuestas. Propuestas que tienen que ver con todos los temas fundamentales, esos que están pendientes, para los que la ciudadanía reclama una solución. En definitiva, es una campaña que ahora, en este tramo final, adquiere mayor visibilidad para la gente.

Tengo la sensación de que hasta ahora buena parte de la ciudadanía, independientemente de si tiene definido o no el voto, estaba más en otra cosa. Tal vez cansada por un ciclo electoral muy largo, muy intenso, el de las elecciones nacionales y el balotaje. Y ahora vemos que lo que veníamos reclamando o planteando en los meses anteriores, que por ahí tenía repercusión en algunos medios y generaba cierto nivel de debate, ahora empieza a tener un eco mucho mayor. Por eso, más allá de lo que dicen algunas encuestas, nosotros no damos por perdida la elección ni damos por definido un resultado de antemano. Ni hacemos juicios con respecto al destino de la Concertación. Primero hay que trabajar, las evaluaciones las haremos después del 10 de mayo.

EC – Hasta el año pasado usted se dedicaba básicamente a la abogacía y a la docencia universitaria; era el comisionado parlamentario para el Sistema Carcelario, esa era su actividad pública más conocida. ¿Cómo y cuándo se interiorizó en los temas municipales?

AG – Por supuesto que los temas municipales no me resultaban desconocidos. Yo tenía un puente de comunicación intenso con la realidad de Montevideo a través de los informes de la Defensoría del Vecino, una institución prima hermana del comisionado parlamentario, con la que, más allá de tratarse de ámbitos de competencias diferentes, teníamos una serie de actividades paralelas, concurrentes: la promoción de instituciones nacionales de derechos humanos. Todos los años recibíamos el informe del defensor del vecino, y ese era un puente de conocimiento de la realidad profunda del departamento, más allá de lo que la prensa informa día a día.

Por supuesto, desde que asumí la responsabilidad de ser el candidato del PN en la Concertación –un gran honor que quiero retribuir y corresponder con trabajo, que es lo que estamos haciendo de lunes a domingo, sin parar, y seguiremos así hasta el 10 de mayo– nos metimos mucho más de lleno en propuestas más finas. Y en eso estamos.

EC – ¿Pero cómo? ¿Dónde armó su programa, sobre la base de qué fuentes? Repito, usted estaba mayormente en otros asuntos.

AG – Dos grandes fuentes. Por un lado la realidad, el recorrer, escuchar, llegar a los barrios, visitar lugares, entrevistarme con asociaciones de comerciantes, con agrupaciones de vecinos. Eso constituye una fuente de insumos muy importante. Es más, muchas de las cuestiones que estamos planteando las hemos escuchado hablando con los vecinos en la realidad más profunda, en el Montevideo más invisible y más alejado de los titulares de la prensa.

Por otro lado, hay aportes complementarios que han sido crecientes. Me he nutrido de los aportes de Despertá Montevideo, del Contigo de Ana Lía, de Montevideo Se Puede, del propio diputado Gandini. Entiendo que en ellos hay una base de elaboración muy interesante y que hemos intentado proyectar, desarrollar en el programa que hoy estamos presentando a la Corte Electoral, Cambiemos Todo. Son casi 200 propuestas concretas para cambiar Montevideo.

EC – Usted se presenta por el Partido de la Concertación. Ese partido empezó con la intención de colocar al menos dos candidatos con carrera política y uno independiente; así se anunciaba, de eso se hablaba cuando se lo gestó. Sin embargo, de hecho terminó poniendo a tres outsiders de la política, que están teniendo que hacerse conocidos en plena campaña. Por otro lado, no parece haber coordinación entre los tres. El Partido de la Concertación no luce, al menos a primera vista, como un proyecto en común; parece que cada uno va por su lado. ¿Cómo analiza estos aspectos? ¿No son debilidades de este lema?

AG – No. Con el debido respeto, no comparto la premisa. Nosotros tenemos bases programáticas comunes. En lo personal entiendo que es bueno que quienes queremos una mejora de la gestión, no queremos más tributos, queremos más transparencia, queremos ordenar la Intendencia y hacer cambios estemos juntos. Me parece una buena premisa, la idea de la Concertación está absolutamente vigente. Por ende, más allá del desempeño que pueda tener en esta primera elección, creo que es bueno –y no estoy solo, porque la Concertación nació de la gente– que los que pensamos igual estemos juntos trabajando. Juntos no quiere decir confundidos o entreverados. Manteniendo las identidades.

Por otro lado, en las propuestas de los distintos candidatos, tanto en las de Novick como en las de Rachetti y en las mías, hay matices. Pero básicamente la línea es común, en el sentido de que hemos reclamado –en lo personal con insistencia– una auditoría y hemos reclamado de antemano que se explique muy bien qué se va a hacer con el criterio de imposición de los inmuebles. Queremos saber, porque en el programa del FA está la propuesta de sustituir el valor catastral como monto imponible por el valor de mercado. Nosotros –y cuando digo “nosotros” en primera persona del plural me refiero a la Concertación y por lo tanto a todos los candidatos– decimos que de ninguna manera admitimos esa premisa. Por lo tanto hay aspectos comunes…

EC – Mencionó dos.

AG – Puedo seguir.

EC – ¿Alguno más?

AG – Por supuesto. Hemos reclamado con insistencia una mejor gestión. Tenemos una Intendencia rica, que recibe una cantidad enorme de recursos, casi 2 millones de dólares por día, y sin embargo está empobrecida por la mala gestión. Hemos reclamado todos, cada uno con sus propuestas pero concurriendo en el objetivo de una mejor gestión.

EC – ¿Va a haber actos conjuntos de los tres candidatos de la Concertación?

AG – Tenemos prevista ya alguna actividad en conjunto. No sé si actos, pero sí vamos a tener, antes del 10 de mayo, por lo menos una comparencia común.

EC – ¿Y no un acto?

AG – No, en principio no lo hemos manejado.

EC – Es curioso eso, ¿no?

AG – No.

EC – La gente suele asociar candidatos con partidos…

AG – La Concertación es una coalición de partidos. Por lo tanto en ese sentido no veo ningún problema en que cada uno de nosotros desarrolle una campaña en paralelo, con propuestas comunes, y converjamos en una actividad común antes del 10 de mayo.

EC – Claro, usted dice que la Concertación es un partido, pero en realidad es una coalición, un acuerdo. El FA nació así, como una suma de partidos, sin embargo se encargó desde el principio de generar una mística FA, hasta por el lado de la bandera de Otorgués, de lo simbólico.

AG – Con el diario no del lunes, con el diario de hace 30 y pico de años es mucho más fácil.

EC – Pero me refiero al origen mismo. Los primeros pasos del FA fueron por ese lado.

AG – Yo era niño, no recuerdo el acto de febrero del 71, de marzo del 71. Pero no había una mística en el año 71, la mística en todo caso pudo haber sido la consecuencia de un proceso de acumulación en el que hubo una dictadura en el medio. Entonces, ¿por qué no le damos a la Concertación el tiempo que merece? ¿Por qué no le damos la oportunidad de que madure, como fueron madurando otras experiencias? No hagamos tanto hincapié en compararnos con otros proyectos políticos, cada uno tiene su identidad y su sello, su tiempo. Por lo tanto, tenemos que darle a la Concertación al menos la chance de tener un desempeño en esta elección. Creo que esta campaña va a ser muy importante hacia el futuro, independientemente de lo que digan las urnas. Va a ser muy importante porque ahora el Frente está prometiendo todo lo que no hizo en 25 años, lo promete una vez más. La gran pregunta es: ¿por qué creer ahora? Pero en definitiva, si eventualmente obtiene el gobierno e incumple la mayor parte de las promesas que está sosteniendo, hay un ciclo que hoy está agotado pero que forzosamente llegará a su término en el futuro.

EC – En las elecciones departamentales anteriores el FA ha ido perdiendo votos…

AG – Es una tendencia consolidada.

EC – … Hubo una suerte de voto castigo en la última ocasión incluso, los analistas lo marcaron bastante claramente. Parecía que había espacio para un proyecto como el de la Concertación. Pero resulta que los números de las encuestas, los que han ido saliendo, al revés, muestran una distancia enorme: el FA en 56% ¡y la Concertación en 26%!, según Equipos Mori esta semana.

AG – Vamos a verlo. Respetamos los trabajos de sondeo de opinión, pero vamos a ver cuando llegue el 10 de mayo. Adelantarse a los hechos no tiene ningún sentido, para nosotros el eje, el foco está en el trabajo, día a día, en cada jornada. La nuestra es una campaña de cercanía con la gente y de actitud. Sobre todo mucha actitud, porque la gran diferencia entre nosotros –el PN dentro de la Concertación– y el FA es que podemos realmente llevar a cabo los cambios que prometemos. Creo que el FA, más allá de los nombres, en la medida en que continúe mandando la cuotificación política, la estructura, no va a poder cumplir con los cambios que promete. En todo caso, el único cambio que sí va a haber es ese mazazo impositivo sobre la población de Montevideo.

***

EC – Su eslogan de campaña es muy radical, “Cambiemos todo”.

AG – Porque va a las raíces, justamente.

EC – ¿Qué quiere decir con eso?

AG – Por lo pronto, no quiere decir demoler el edificio de 18 y Ejido, sino, en todo caso, desmontar una estructura burocrática que se ha ido construyendo a lo largo de los años. En esa estructura se observa un bloqueo que les ha impedido a las últimas administraciones concretar los proyectos; no discutimos que pueda haber habido buenas intenciones. También se cometieron errores garrafales, sobre todo en este último período, por ejemplo en el caso del Plan de Movilidad Urbana. Lo cierto es que carece de sentido hablar de un fideicomiso por 500 millones de dólares, de 150 plazas o lo que fuere –propuestas– si previamente no se encara un problema anterior y de fondo, que es la realidad interna de la Intendencia. Por un lado se ha ido perdiendo la autoridad, se ha ido generando una política de concesiones hacia el sindicato, Adeom, y zonas enteras del departamento de Montevideo se han transformados en espacios sin ley, no porque la ley no exista sino porque no se aplica.

EC – ¿A qué se refiere con esto último? Porque de la relación gobierno departamental-Adeom ya hizo ahora alguna consideración y seguramente más adelante vamos a profundizar. Pero ¿qué es esto de que hay zonas de Montevideo donde la ley no se aplica?

AG – Donde la Intendencia no controla y la ley no se aplica. Si usted va por Carlos María Ramírez, dobla en camino Cibils y se mete por la izquierda en cualquier calle, se mete en barrios profundos, ese es un caso. En todo el oeste de Montevideo va a ver motos circulando con conductores sin casco, sin matrícula, no hay señalización de las calles. Uno sale del centro de Montevideo, empieza a llegar a la periferia y encuentra una realidad completamente distinta. Encuentra viviendas debajo de las torres de alta tensión, encuentra espacios que deberían ser calles y en realidad son sendas de pasto inundadas, cubiertas de aguas servidas. En definitiva eso constituye una vulneración de derechos por un lado, pero por otra parte da cuenta de una renuncia de cuestiones mínimas de regulación, de ordenamiento, de autoridad.

EC – ¿Qué interpretación tiene para semejante fenómeno?

AG – Que si la Intendencia no manda en 18 y Ejido, muchos menos puede hacerlo en el resto del departamento. Lo que ha habido es un proceso que comenzó con cambios en la década del 90, que empezó con un superávit y que ha llegado a una deuda de cientos de millones de dólares. La Intendencia hoy tiene un déficit de más de 100 millones de dólares acumulada, más los compromisos del Plan de Movilidad Urbana y de la Unidad Ejecutora de Saneamiento por más de 400 millones de dólares. Lo que empezó con cierto tono después fue decayendo, sobre todo a partir de renuncias, “con los muchachos no puedo”, con negociaciones mal concluidas con actores externos, por ejemplo las empresas de transporte. En esa lógica de concesiones, de comprar paz, de ganar tiempo, la Intendencia fue perdiendo el control y el mando. Y cuando hablamos de esto no lo hacemos –como se ha dicho en forma disparatada– desde una perspectiva autoritaria, ni mucho menos fascista.

EC – Esa es la respuesta que le han dado desde Adeom.

AG – Traduce una confusión muy importante. Cuando hablamos de restablecer el orden, la transparencia, la legalidad administrativa, no estamos hablando de propuestas autoritarias. El autoritarismo es el desborde de la autoridad, nosotros apuntamos a poner la casa en orden para poder llevar adelante las transformaciones que se requieren. Si no, es imposible.

EC – ¿Para usted Adeom ejerce un cogobierno en la Intendencia?

AG – De hecho.

EC – Utilizó esa palabra.

AG – Sí… claro.

EC – Al mismo tiempo, si bien ese es un tema muy sensible, que creo que mucha gente en Montevideo observa con inquietud, ¿no nota que ha habido un cambio en esa materia, en esta misma administración? Pienso en la intendenta Ana Olivera convocando al Ejército a levantar la basura ante aquel paro que afectó tanto la sanidad de la ciudad de Montevideo.

AG – Tener que llegar a la declaración de esencialidad es un fracaso.

EC – Pero ¿eso no es mejor que la pasividad?

AG – ¡No tenga ninguna duda!

EC – La pregunta es si no nota un cambio.

AG – No… En realidad la política de concesiones se ha mantenido, la Intendencia ha buscado comprar paz a cambio de mayores concesiones…

EC – Pero ¿no demostró autoridad en ese episodio concreto?

AG – Francamente, no creo que haya sido la Intendencia la que tomó la iniciativa, me parece que eso fue un reclamo desde afuera de la Intendencia. En todo caso, llegar a una declaración de esencialidad, que es una medida extrema, implica un fracaso, el fracaso de todo lo previo. Si usted me consulta respecto a qué haría eventualmente en una situación similar, no tenga ninguna duda de que adoptaremos todas las medidas para defender a la ciudadanía, llegado el caso.

EC – ¿Esa, por ejemplo?

AG – Por supuesto. El desafío es no tener que llegar a ese extremo.

EC – ¿Y cómo piensa hacerlo? Porque su relación con Adeom ya quedó muy crispada ahora mismo en la campaña.

AG – Vamos a ver. Nos vamos a encontrar el lunes que viene, vamos a conversar. A partir de insultos, como esto de “autoritario” y “fascista”, es muy difícil poder dialogar. Pero a pesar de eso vamos a intentar llevar adelante un diálogo. Vuelvo al concepto del que usted y yo hablamos el 30 de diciembre; usted me preguntó cómo iba a encarar la relación con Adeom, y yo le respondí: “desde la firmeza, con autoridad y respetando los derechos adquiridos, que son intangibles”.

EC – Usted mencionó también recién, a propósito de los problemas que percibe en la conducción de la Intendencia, otras negociaciones mal llevadas, otras relaciones mal llevadas. Dijo “negociaciones mal concluidas con las empresas de transporte”.

AG – Para tener un sistema de transporte que sea eficiente, partiendo de propuestas razonables… porque hemos escuchado en las últimas horas que se plantea una medida por lo menos curiosa: boleto gratuito para todos los asalariados.

EC – Sí, ese es un trascendido hoy en el matutino La Diaria a propósito de un anuncio que Lucía Topolansky haría en los próximos días. Por ahora es una versión.

AG – Esperemos el anuncio entonces. Desde ya, en el plano previo, francamente me genera por lo menos curiosidad.

La Intendencia debe asumir un rol regulador, protector, activo en todos los órdenes. Particularmente en el transporte tiene que hacer valer los derechos de los contribuyentes, de los ciudadanos. Esto no implica pelearse con las empresas, creo que hay que construir ese sistema eficiente de transporte trabajando con las cooperativas y con las empresas, que sin duda tienen sus legítimos intereses. Pero la Intendencia, así como cedió en una política de concesiones interna, no ha defendido debidamente, no ha puesto el énfasis en el cumplimiento de obligaciones que tienen las empresas. Es indispensable que el ómnibus llegue a tiempo a la parada, que la gente viaje en condiciones, que las unidades estén limpias, que no contaminen el medioambiente. Hay una serie de aspectos que tiene que controlar con vigor la Intendencia, que a nuestro juicio no se están cumpliendo.

***

EC – Álvaro Garcé es abogado, fue comisionado parlamentario para el Sistema Carcelario desde julio de 2005 hasta octubre de 2014. Es profesor de las asignaturas Filosofía del Derecho y Evolución de las Instituciones Jurídicas en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República y en la Universidad Católica del Uruguay. Fue director general del Registro del Estado Civil y defensor de oficio en lo penal.

***

EC – Pregunto yo y también preguntan los oyentes. Por ejemplo, Raúl de La Palmita quiere saber cuál va a ser la próxima postulación suya.

AG – ¡Ah! La postulación mía es ahora, al 10 de mayo, a intendente de Montevideo. Después lo que viene por delante es un trabajo, habrá que ver, lo tendremos que hablar con Luis Lacalle Pou, ayer estuvimos charlando. Independientemente de la posición personal, que creo que en esto es lo menos relevante, todos tenemos claro que en Montevideo es necesario desarrollar un trabajo profesional, continuo, en armonía con los ediles, con los concejales, con los alcaldes, para generar más conocimiento, más masa crítica, más cercanía con la gente, para sustentar un proyecto cada vez más sólido. No defenderlo solamente en la instancia electoral, en esos tres escasos meses de una campaña municipal, que es muy breve, sino hacerlo progresivamente y en forma profesional a lo largo de todo un período. Por eso creo que el destino personal es en esto absolutamente secundario; habrá que verlo.

EC – ¿Está dispuesto a volver a ser candidato, si ahora no es elegido?

AG – Estoy dispuesto a continuar trabajando en ese contexto de un proyecto bien articulado y de futuro. Por supuesto, habrá que ver en qué posición; realmente no me preocupa en este momento.

EC – Profundicemos en lo programático. Los partidos de la oposición, ahora el Partido de la Concertación, sistemáticamente han dicho que la Intendencia no hace bien el famoso ABC…

AG – Claro.

EC – … alumbrado, barrido y calles. Sin embargo, usted ha propuesto agregar funciones a la Intendencia. Por ejemplo una Secretaría de Seguridad, algo que no es clásico para nada. ¿Cómo lo justifica?

AG – Muy interesante la pregunta. Por supuesto que la Intendencia tiene que volver a concentrarse en el ABC, en las tareas primarias, irrenunciables. Pero desde lo local, desde lo municipal y desde lo departamental también se pueden apoyar cuestiones esenciales como la mejora de la seguridad y concretamente la prevención del delito.

Una Secretaría de Seguridad no significaría un solo peso adicional de gasto en la medida en que existen funcionarios que, debidamente redistribuidos, pueden generar un cuerpo a nivel central, en coordinación con los municipios, para trabajar las cuestiones que la Intendencia hoy desarrolla que tienen que ver con la seguridad pública. La iluminación, que el ómnibus llegue a la parada en tiempo, porque quien está esperando el ómnibus porque se adelantó o por lo que fuere está expuesto a la posibilidad de un delito. Limpiar zonas enteras de la ciudad que hoy son espacios donde se tiran objetos robados o desde donde se ataca a las personas y se acomete contra ellas. Cuidar espacios públicos como los parques, las plazas, pero también las playas; en incontables ocasiones en esta campaña nos han dicho “de tarde no puedo ir a la playa”.

La Secretaría de Seguridad tendrá una función de monitoreo, de seguimiento, de coordinación y de articulación con actores como el Ministerio del Interior, la justicia, la Fiscalía, de forma de fortalecer las tareas que hoy realiza la Intendencia que tienen que ver con la prevención del delito. Ese es un aporte que no está reñido con la Constitución. En la sección 16 de la Constitución…

EC – Está atajando una crítica, una objeción que le pueden hacer. ¿Cómo responde?

AG – Quiero explicar por qué esto no está fuera de la sección 16 de la Constitución, y particularmente del primero de los 44 artículos que se refieren directamente a la materia departamental, el 262. Es una norma muy clara que dice que los servicios de seguridad pública no integran los cometidos de los gobiernos departamentales. Eso significa que la sanción y la represión del delito constituyen una cuestión privativa, excluyente del gobierno nacional (Ministerio del Interior, Policía Ejecutiva).

Pero no cabe ninguna duda de que no existe ninguna norma en la Constitución, ni tampoco en la ley, particularmente en la Ley Orgánica Policial, que inhabilite la concurrencia, la articulación y el apoyo desde lo local en lo que refiere a las primeras fases del procedimiento policial: la vigilancia, la observación y la disuasión.

EC – Y usted promete que esto no implicará ningún aumento del gasto.

AG – Ni siquiera un cargo más de confianza, porque a cargo de esa secretaría deberá estar alguien idóneo, con la formación y la trayectoria en la materia. El cargo se transforma con uno de los tantísimos cargos de confianza –excesivos– que existen en la Intendencia.

EC – ¿Usted no va a reducir la cantidad de cargos de confianza?

AG – La idea es reducirlos progresivamente. Del mismo modo que es indispensable reducir el gasto de funcionamiento y aumentar la inversión.

EC – ¿Cómo hace esas dos cosas?

AG – Se debe hacer de manera gradual, a partir de la primera norma, que es la norma madre, la del presupuesto, a lo largo del quinquenio.

EC – Está claro que sería gradual. Pero ¿cómo? Porque es un brete, ¿no?, siempre habla de lo mismo: el alto porcentaje del presupuesto que está destinado a sueldos y gastos de funcionamiento, lo poco que se invierte, etcétera.

AG – Es que es así, de cada 100 pesos que entran a la caja de la Intendencia se invierten 14, es muy poco. Por eso la ciudad está como está, por eso la infraestructura es la misma de hace 25 años, solo que en peores condiciones. El componente principal del presupuesto es intangible, porque son las retribuciones. Entonces, ¿dónde queda la variable de ajuste y de mejora? Sin duda, en la disminución progresiva de los gastos de funcionamiento y en el aumento de la inversión. Queremos llevar la inversión por lo menos a un 25%-30% sobre el final del período, y para eso no hay otra vía que la de recortar los gastos de funcionamiento…

EC – Está bien, pero, de nuevo, la pregunta es cómo. ¿Qué sacaría, qué recortaría? ¿La cantidad de funcionarios, por ejemplo?

AG – Ahora voy a los funcionarios. Hay que revisar el sistema de compras, hacerlo mucho más eficiente, defender mejor los intereses de la Intendencia en todo lo que son las compras y las licitaciones, defender los intereses de los vecinos en todos esos procedimientos, reducir los cargos de confianza, y reducir los gastos de burocracia, los gastos de funcionamiento. La Intendencia históricamente tenía alrededor de 11.000, 12.000 funcionarios; hoy tiene 8.700 presupuestados más 800 zafrales, con respecto a los cuales el Tribunal de Cuentas observa año tras año que no hay una situación de claridad o de regularización. Pero después hay algo así como 4.000, 5.000 funcionarios que trabajan en el sector privado en tareas que han sido tercerizadas. Con lo cual la masa, la cantidad, entre trabajadores municipales y trabajadores del sector privado, es mayor que la media histórica. Con los funcionarios que tiene la Intendencia es suficiente para realizar las tareas. Habría que repensar muy bien el tema de los ingresos y acotarlo exclusivamente a aquellas áreas que integran el ABC, es decir, donde sea indispensable.

EC – Cuando dice que hay que cuidar mucho lo de los ingresos, ¿a qué se refiere?

AG – Todos sabemos que se van generando jubilaciones, que el promedio de edad va aumentando…

EC – Ah, ¿usted propone que cuando se produzcan vacantes no se llenen?

AG – Hay que estudiar qué vacantes se suprimen y cuáles se llenan. A mi juicio, no están dadas las condiciones para cerrar por completo todos los ingresos. Porque hay áreas en las que se requiere el ingreso de personal más joven.

EC – Está bien, en la teoría se entiende. ¿Después la práctica qué terminará mostrando en cuanto a reducción efectiva de la plantilla?

AG – Todo depende de la voluntad política, eso es muy claro.

EC – ¡No, depende de la realidad con la que se encuentre! Capaz que no puede achicar la plantilla como en principio querría.

AG – La acción es a medida del interés. Por lo tanto, cuando se vayan generando jubilaciones, pases a retiros, ahí habrá una tendencia a la disminución. Al mismo tiempo, el promedio de edad de los funcionarios sigue creciendo. Es evidente que no se puede restringir por completo el ingreso de nuevos funcionarios, y hay áreas en las que va a ser necesario incorporar algo de personal. Estoy pensando nuevamente en el ABC, en la prestación de los servicios esenciales, que tiene que ser fortalecida.

EC – Ya que estamos hablando de dinero, ¿de dónde piensa sacar los recursos para las inversiones que está impulsando?

AG – Montevideo necesita un shock de obras por 700, 800 millones de dólares.

EC – Es un número impresionante…

AG – Impresionante. Y tenga en cuenta además que hoy hay un déficit directo de 100 millones de dólares, más compromisos por hasta 400. Es evidente que hay que recorrer otros caminos. Queremos una Intendencia abierta, sin preconceptos, sin barreras ideológicas, que no se pelee con el sector privado, que no eche a los inversores que quieren apostar a Montevideo.

EC – ¿Hoy la Intendencia echa inversores?

AG – Sí, claramente.

EC – ¿Por ejemplo?

AG – Ha habido proyectos como el de Jacksonville, es un caso. Proyectos como el de avenida Italia, en el que se invocó que no se podía generar una barrera…

EC – Ese era el proyecto de una vía rápida que impulsaba el mismo grupo del aeropuerto de Carrasco.

AG – Pero más allá de quiénes son los inversores, voy a la idea, al concepto. Hay activos importantes en Montevideo, hay inversores que tienen ideas y propuestas y que ven las oportunidades del departamento. Y la Intendencia ha bloqueado por barreras ideológicas cualquier posibilidad de aporte en ese sentido. Lo que hay que hacer, en lugar de pelearse con el sector privado, es atraer a los inversores, ofrecerles reglas claras, seguridad, certezas de que las reglas no van a variar, y luego estudiar muy bien y calificar muy bien la viabilidad del proyecto y sobre todo el impacto social que puede tener, el impacto social positivo. Estoy convencido de que algunas zonas de Montevideo hoy funcionan como barrios privados, no lo son jurídicamente pero sí de hecho. Cuando usted va a una cooperativa de vivienda que tiene una especie de muro con alambre electrificado y donde entrar y salir está sujeto a estricto control, eso funciona en la práctica como un barrio privado.

EC – ¿Por qué menciona eso? ¿Cómo una contradicción?

AG – Como una absoluta contradicción con lo que se decía, “no se pueden generar guetos”, cuando en realidad la ciudad se ha ido fraccionando, se ha ido fragmentando de manera tal que esos guetos existen. Tenemos que apostar a una mayor integración.

EC – Usted hablaba de un monto importante de inversiones que Montevideo requiere. ¿En qué concretamente? En titulares, ¿cuáles son los proyectos que está promoviendo?

AG – Uno, la vía rápida por avenida Italia, que es indispensable. El crecimiento del parque automotor, que prácticamente se ha triplicado, no ha sido acompañado de obras de infraestructura.

EC – ¿Vía rápida para los vehículos y/o un tren por el cantero central? ¿De qué está hablando?

AG – Algo multimodal. Y/o e el proyecto de base, de futuro deberían ser ambos, vía rápida para vehículos y además la posibilidad de tren eléctrico. Los proyectos que hemos conocido, que son varios, todos tienen un común denominador, que es su viabilidad y la posibilidad realizarlo en un tiempo perfectamente razonable, en 48 meses, por ejemplo.

EC – ¿Cuatro años?

AG – Sí, por lo menos la base del proyecto puede estar operativa en entre 36 y 48 meses. Y con costos perfectamente absorbibles, que Montevideo puede repagar.

EC – ¿De qué orden? ¿Tiene el precio?

AG – Por supuesto, estamos hablando de una inversión de por lo menos 150 millones de dólares iniciales en infraestructura. En el caso de concretar la posibilidad del tren, hay que sumar los coches y todo lo demás, ahí la inversión es mayor. Pero aun así, con alrededor de 30 millones de boletos, que es lo que se vende anualmente en ese eje de avenida Italia, existe la posibilidad de repago de una obra de esas características.

EC – ¿Se repaga con el boleto?

AG – No, con el movimiento. Yo refiero la cantidad de boletos para lo que refiere al transporte colectivo; luego, para lo que es la circulación de vehículos, concesionando la circulación.

Otras obras. La rambla es un espacio democrático, lindísimo y que tiene que ser repotenciado. ¿Cuántos proyectos conocemos para desarrollar mucho mejor la rambla? ¿Cuántos proyectos conocemos, por ejemplo, para revitalizar la Ciudad Vieja? Si bien algo se ha hecho, la Ciudad Vieja sigue estando todavía en malas condiciones, llegan los turistas y encuentran la ciudad cubierta de basura, por ejemplo el 1.º de enero, como pasó. A todo eso hay que sumarle la inversión en los barrios, la quinta etapa del Plan de Saneamiento, que habrá que concluir, como un objetivo de mediano plazo.

En definitiva hay que animarse, llegó el momento de sacudir a Montevideo, hay que animarse a pensar la ciudad de 2040, 2050, hay que tener la visión, la actitud necesaria para tener un Montevideo diferente. Y eso no se hace transando con más concesiones, llegó el momento de tomar decisiones que sin duda no serán fáciles, pero que estamos dispuestos…

EC – Usted dice “no se hace transando con más concesiones”. Está hablando de la concesión de obra pública.

AG – Me refiero concretamente a la política de cesión de espacios de poder dentro de la Intendencia, en ese sentido utilizaba el término.

EC – ¿Y la idea que maneja Daniel Martínez, la de un fondo de infraestructura en el que se utilizan futuros ingresos como garantía?

AG – Reitero que me parece muy bien hablar de proyectos, de toda esta clase de mecanismos como el fideicomiso. Pero si no se ataca primero el núcleo del problema, seguramente eso va a ser irrealizable.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

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