“Hay una pequeña luz de esperanza” para Siria, dijo a En Perspectiva coordinador de ayuda humanitaria de ONU

Raúl Rosende es uruguayo y desde los 90 trabaja en misiones de paz de las Naciones Unidas (ONU). Actualmente es el coordinador de la oficina de Ayuda Humanitaria de ONU para Siria. En entrevista con En Perspectiva detalló lo dramática que es la situación en ese país y lamentó que el gobierno y la oposición bombardeen hospitales, lo que es considerado crimen de guerra.

Lea la transcripción de la entrevista con Raúl Rosende, coordinador de la Oficina de Ayuda Humanitaria de ONU para Siria

“En las últimas semanas ha habido un recrudecimiento de la guerra en Siria”, consideró Rosende, tras contar que la oficina de ayuda humanitaria trabaja desde Turquía justamente por la situación de violencia en Siria que hace imposible el traslado de la ayuda humanitaria desde su capital, Damasco.

Rosende señaló que 75% de la población siria vive por debajo de los límites de la pobreza, en un país que no era tan pobre antes de que comenzara la guerra, y “gran parte de la población está en la miseria”. La población que vive en peores condiciones es la que está en zonas más inseguras y, por lo tanto, es difícil llevarles la ayuda humanitaria porque es necesario negociar con las autoridades del gobierno y decenas de grupos opositores armados.

El grupo jihadista Estado Islámico (EI) “ha sido muy renuente a aceptar la entrada de ayuda humanitaria” en los territorios sirios que domina, en los cuales la población civil depende plenamente de esta ayuda porque la economía está totalmente paralizada, señaló Rosende. “Mantener negociaciones con EI probablemente es uno de los mayores desafíos que tenemos”, consideró.

“En general en esta guerra el bombardeo de ciudades y población civil es una constante”, lamentó Rosende refiriéndose a los bombardeos lanzados por el gobierno y la oposición, no los de la coalición internacional liderada por Estados Unidos. Esta última, señaló, suele bombardear zonas controladas por EI, que están más bien aisladas, lo cual reduce los “daños colaterales”.

Rosende también señaló que hospitales y centros de salud “son sistemáticamente bombardeados, fundamentalmente por parte del gobierno y en algunos casos también por parte de la oposición”. “Evidentemente no es casual, posiblemente haya una intención deliberada”, consideró, antes de señalar que el bombardeo a hospitales es uno de los peores crímenes de guerra que se puede cometer.

“De los ataques de los últimos días no tenemos información aún”, aclaró Rosende.

En Siria las conversaciones de paz son “mucho más difíciles” porque “la fragmentación de fuerzas es una constante”, dijo Rosende. Se estima que el gobierno de Bashar al Assad enfrenta a unos 1.000 grupos rebeldes. El conflicto ha causado el desplazamiento de la mitad de la población siria (que era de 22 millones de personas), 11 millones de personas, de las cuales cuatro millones salieron del país. Se calcula que el conflicto ya dejó 250.000 muertos, que el Producto Interno Bruto de Siria “ha retrocedido 40 años” y además un grave daño al patrimonio histórico de la humanidad.

Sin embargo, Rosende consideró que “hay una pequeña luz de esperanza” para Siria porque en la reunión en Viena entre varios de los países involucrados se logró un primer preacuerdo, que incluye un cese al fuego en 2016 y elecciones en 2017. “Por lo menos ahora hay una hoja de ruta, un calendario de una posible solución del conflicto”, dijo.

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Foto en Home: Niños sirios caminan junto a escombros de edificios destruidos en Douma, área controlada por los rebeldes al este de Damasco, capital de Siria, 17 de noviembre de 2015. Crédito: Abd Doumany/AFP Photo.

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