Irupé Buzzetti: El Consejo de Primaria está haciendo “un mea culpa” por la situación de la educación

La directora general del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), Irupé Buzzetti, explicó en entrevista con En Perspectiva cómo se implementará y qué busca la prueba diagnóstico que el CEIP instrumentará en alumnos de 3º y 6º de escuela. Ante los problemas de la educación, en primaria “tenemos que ser responsables de cómo están nuestros alumnos”, indicó Buzzetti.

EN PERSPECTIVA
Viernes 26 de junio, hora 8.28.

EMILIANO COTELO:
¿Qué tipo de conocimientos deben tener los alumnos que terminan tercer año de escuela? ¿Y los que completan primaria?

En el día de ayer, el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) presentó un documento en el que se especifican los logros que estos estudiantes deben alcanzar en áreas como lengua, matemática, ciencias naturales y ciencias sociales.

¿Qué hay de nuevo en esta iniciativa? ¿De qué modo puede influir en los niveles de repetición que hoy se dan en primaria? ¿Cómo se vincula con las discusiones de los últimos años en el sistema político a propósito de lo que se ha llamado “la crisis de la educación uruguaya”?

Vamos a conversarlo con la maestra Irupé Buzzetti, directora general del CEIP.

Para empezar, ¿cuál es el diagnóstico a partir del cual evaluaron que era necesario generar este “Documento base de análisis curricular”?

IRUPÉ BUZZETTI:
En el mes de diciembre tuvimos los resultados de las pruebas Serce (Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo) y Terce (Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo) y de pruebas nuestras.

EC – ¿Qué son las pruebas Serce y Terce?

IB – Son pruebas que se hacen cada tres años en América Latina en tercero y sexto años. Los resultados que nos daban esas pruebas eran inferiores en lengua y no había ningún cambio en matemática. En realidad lo que nos sorprendió fue que con la formación en servicio, con los distintos apoyos que se les hacen a los niños con maestros que se ponen a partir de julio para que los grupos se abran y el maestro de clase pueda trabajar más con los alumnos de primero, de todos modos los resultados no fueron buenos.

Entonces se lo presentamos al Codicen, armamos una comisión y decidimos que un plazo de seis meses íbamos a tener un análisis curricular. Quiere decir que con el programa escolar vigente –el que tenemos desde el 2008, que se hizo 50 años después del de 1957, con el que estudiaron la mayoría de los uruguayos– se trabajó en un recorrido. Ese programa va de 3 años a sexto, y se trabajó viendo qué cosas eran lo más importante que tenía que saber un alumno en tercero y en sexto en matemática, lengua, ciencias naturales y ciencias sociales.

¿Por qué en tercero y sexto? Porque en tercer año el niño tendría que haber adquirido herramientas; tendría que haber aprendido a leer, a escribir y a calcular. Con esas herramientas, que por eso son perfiles, especificaciones, expectativas de logros, continúa cuarto, quinto y sexto. Pero ahí cambia, ya aprendió a leer, entonces tiene que “leer para”, para aprender otros conocimientos, para resolver situaciones que se le presenten, y “calcular para” y “escribir para”. Lo que queremos es ver cómo podemos intervenir mejor, no es para castigar a los niños ni por las calificaciones.

EC – Ustedes ayer hacían hincapié en que esto no implica un cambio en los planes de estudio.

IB – No, el maestro del aula tiene el plan que se terminó en el 2008 y que está en marcha desde el 2009. Ese plan de estudio es el que está vigente. Lo único que tiene que hacer cada escuela es analizar y observar qué cosas se pusieron como relevantes para que un alumno sea competente en lengua, en matemática, en ciencias naturales y en ciencias sociales.

Evidentemente estamos poniendo el énfasis en lo que eran antes las instrumentales, llámeles hoy ejes transversales temáticos: matemática y lengua. Si alguien no sabe leer, no sabe nada.

EC – ¿Por qué ponen el énfasis en esas materias en particular?

IB – Porque cualquier persona desde el momento en que se hace competente lectora puede acceder a cualquier conocimiento. A alguno le podrá costar un poco más leer un texto de física si no le gusta, y a otro le costará más un texto de literatura, pero podemos acceder al mundo en la media en que leemos y escribimos. Y en la medida en que manejamos las herramientas para calcular podemos operar de forma pensada, mentalmente. Lo que estamos observando es que los alumnos no saben hacer cuentas. Pruébelo en su casa, con hijos de amigos y familiares. El niño le dice: “Quiero comprarme este pantalón” y usted le dice: “El viernes tenés el 23 % y un 10 % si tenés la tarjeta tal”. No saben hacer esas cuentas.

EC – ¿No saben hacer esas cuentas?

IB – No, no pueden. Y no le digo el que sale de sexto: el que sale de tercero de liceo tampoco. Lo digo porque lo mío es territorio y mi carrera fueron 20 años de maestra, después directora y después inspectora. No lo saben hacer, no tienen un manejo de resolución de problemas calculando, no leen entendiendo.

EC – Implícitamente, admite que los alumnos surgidos de educación primaria no están llegando a secundaria con algunos conocimientos básicos. Se lo pregunto porque en estos años, cuando se ha discutido a propósito de los problemas que tiene la educación en nuestro país, se ha tendido a colocar el foco en secundaria, como que donde están funcionando mal las cosas es en secundaria. Y en ese debate ha habido voces que han dicho: ojo, también hay que analizar la materia prima que nos viene de primaria. Usted está dándole la razón a este último enfoque.

IB – No. Esto es hacerse cargo de. ¿Cuántas veces me oyó hablar de que hay pase social? No, pase social no hay, pero acá se repite primer año, se repite segundo año –porque por suerte ya no se repite dos veces primero– y luego se sigue pasando. Se sigue pasando no porque haya algo escrito, sino porque un alumno con 14 años y medio, 15, no puede estar en primero de escuela. Haga el cálculo: termina con 7 primero, repite; tiene 8, repite segundo, tiene 9; va a tercero con 10. Se le acaba el tiempo para estar en la escuela, el rezago generalmente son dos años, el que tiene tres de rezago es el que abandona.

Si uno piensa en un marco de educación común, empieza como ahora, de 0 a 6 es lo que se llama primera infancia, después toda primaria y después tendría que hacer secundaria y educación media básica, el bachillerato, hasta finalizar. Evidentemente cada uno tiene una parte de culpa. A mí me interesa hacer mi mea culpa. El CEIP ahora quiere decir: señores, esto es lo que sabe un niño de tercero y esto es lo que sabe uno de sexto. ¿Qué hicimos para mejorarlo? Los recursos que estábamos empleando indudablemente no estaban bien direccionados. Esto va complementado con una evaluación inicial temprana que hicimos en Colonia y después en Pando, para en el 2016 hacerla en todo el país.

EC – Se agrega por otro lado una evaluación inicial, una evaluación del niño cuando entra a primaria, cuando termina jardinera, etcétera.

IB – El año pasado en marzo empezamos con esta evaluación que le compramos a Wings, un investigador de Canadá, para probarla, y adaptamos al Uruguay. Ahí se mira a un niño de 5 años y se observa qué motricidad gruesa tiene (si sube espaldares, escaleras, etcétera), qué motricidad fina (si recorta, es capaz de agarrar un pincel, etcétera), cómo se comunica con el entorno (si lo mando dentro de la propia escuela a otro lugar, ¿él va, viene?, ¿sabe decir cómo va a su casa?), cómo se comunica con los compañeros, con el maestro y con todos dentro de la institución, jardín o escuela donde está. Y luego mira, con la metodología del juego, cómo ese niño se fue apropiando de dos cosas –por eso hago hincapié en los transversales temáticos matemática y lengua–. En matemática, le da unos lápices y mira si sabe decir si son muchos, pocos, si sabe contar y recuerda la cardinalidad del número, dice “sí, tenía 10”, si hace una correspondencia uno a uno. Y en lo que hace a lengua, le da un libro de cuentos y mira si sabe decir qué libro es –porque lee lo icónico y a veces hasta lo verbal–, “se llama Caperucita, Pinocho, Los tres chanchitos y el lobo feroz”.

Eso nos dio la idea, en diciembre cuando vimos los resultados, de que un niño que entra en rojo –ellos trabajan con sistema de semáforos, que también se trabaja acá, rojo, amarillo y verde– en marzo a primero y tiene dificultades en matemática o en lengua puede estar necesitan ya un apoyo extramaestro, porque el maestro no puede con 25 y cinco que tienen dificultades que ya tenemos detectadas. Tenemos que apoyarlo de entrada para que haga su curso acompañado por otro apoyo.

Estos apoyos los tenemos. Tenemos maestros que ponemos en julio, lo que llamamos Maestro+Maestro; tenemos maestros comunitarios, los que van a la casa y enseñan en la casa cuando no lo mandan, y además enseña dentro de la escuela a contraturno. Pero tenemos que direccionar mejor.

EC – Lo que se busca ahora es hacer tres evaluaciones: una antes de entrar a primero, otra en tercero y otra en sexto. Son evaluaciones distintas pero son tres.

IB – Se hacen a fines de los 5 años, a fines de tercero y al final de sexto.

EC – ¿Hasta ahora no existía una cosa así? ¿Qué se hacía, cómo funcionaba el sistema?

IB – Ahora tenemos una evaluación en línea que hacemos con las XO, con las laptops, que es una evaluación formativa, los maestros van viendo si tienen que volver a enseñar algún contenido, si los niños no aprendieron algo que capaz que creían que sí habían aprendido. Esa evaluación formativa se viene haciendo piloto desde 2009, y luego en tercero, cuarto, quinto y sexto. Esto lo tenemos. Pero lo que le estoy diciendo tiene que ir por otro lado. Supongamos que podemos hacer una evaluación muestral en privados y públicos en tercero. Yo tengo que decir: ¿cuán lejos está Marianita de lo que se puso en estas especificaciones que tiene que saber? Capaz que nos sorprendemos, capaz que sabe mucho más.

Como maestra le puedo decir que muchas veces vemos que un texto de tercer año de un niño –hemos hecho esas investigaciones– es casi idéntico a un texto que escribe un alumno de sexto. Se produce un agujero negro entre cuarto y quinto, no le enseñamos más a escribir. No porque no esté en el programa, sino porque lo damos por sobreentendido, y en educación no se puede dar por sobreentendido nada.

EC – Uno de los avances que implica un sistema como este es que habrá uniformidad en la evaluación en todo el país.

IB – Sí, uniformidad va a haber en este sentido que le estoy diciendo, porque también la hay en la evaluación en línea. Hay un alto porcentaje de maestros que hacen la evaluación en línea, en este momento se está terminando y tenemos el 85 %. En Montevideo la hacen menos, pero hay que hacerla porque es obligatoria para el niño. Si el maestro no la hace, hay que poner otro maestro que la haga. Evaluaciones siempre se hacen en la escuela, pero no estaban direccionadas.

EC – ¿Qué quiere decir que no estaban direccionadas? ¿Que cada maestro aplicaba sus propios criterios?

IB – Eso siempre lo hicimos, y no está mal. El maestro en su clase es dueño de aplicar su criterio. Yo toda la vida evalué a mis niños mes a mes, los acostumbraba a que hicieran escrituras para hacer después un álbum con lo que iban escribiendo. Eso es propiedad del maestro. Los maestros hacen cosas maravillosas en cuanto a eso. Lo que le digo es que frente a un programa macro de educación, a un paraguas que los abarque a todos, tenemos que ser responsables de cómo están nuestros alumnos de tercero y de sexto. Si en tercero intervenimos, si intervenimos a los 5 cuando ya entran con problemas a primero, y si intervenimos antes de que llegue a sexto año, nos vamos a encontrar con que realmente protegimos la trayectoria de ese alumno.

EC – En términos prácticos, por ejemplo la evaluación en tercero, ¿se les hace a todos los alumnos de todo el país?

IB – De todo el país, públicos y privados. Esto es importante que los padres lo sepan. Mire que no hay diferencia, a igual contexto, quintil, en una zona donde hay un colegio privado y una escuela pública los resultados son iguales. El asunto está en que algo no estaba bien direccionado.

EC – Más de un oyente pregunta en este momento, pensando en la parte práctica: se hace la evaluación de tercer año, por ejemplo, ¿y qué ocurre con los alumnos que no cumplieron los objetivos, que no alcanzaron los niveles que ahora se van a implementar?

IB – Le voy a contestar como magíster Irupé Buzzetti, no como directora del Consejo, porque eso todavía no está saldado. Yo creo que los niños deberían tener una evaluación a los 5, pero no para penarlos, porque el niño va al inicial a jugar. Luego tendrían que trabajar primero, segundo y tercero con sus maestros. Hay maestros que ya pasan de primero a segundo con sus niños, con todos sus alumnos. Hay maestros que ya están haciendo eso que dice el discurso, no quitarle tiempo al niño, cada niño tiene un tiempo individual. Y recién en segundo ese maestro abandona al niño y vuelve a primero con otro grupo. Yo los miraría hasta tercero, recién ahí haría el primer corte de recursar, repetir, en tercero. Repito, yo, porque todavía no está conversado a nivel Consejo ni educación.

EC – Hace un tiempo usted ya había planteado que era de la idea de eliminar la repetición en primero y en segundo. Esa es su opinión personal, usted aclara que no hay nada resuelto en esa materia.

IB – No, no está resuelto, no está conversado con las Asambleas Técnico-Docentes (ATD), no está conversado con la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM). Le digo esto porque si yo los evalúo a los 5, sé que entraron con problemas y los voy apoyando, les daría un tiempo, que es un tiempo de desarrollo cognitivo, hasta tercero, que es cuando se empieza a trabajar en matemática con decimales. Por lo tanto les daría un tiempo hasta tercero y luego seguiría con el apoyo. Creo que tampoco es necesario separarlo de los compañeros, puede recursar, tener esos apoyos e ir a ciencias o al taller de arte con los mismos amigos. Porque me importa mucho el contener al niño afectivamente. Piense en su vida personal, ¿se acuerda de los repetidores de la escuela?

EC – Sí, claro. Ya me imagino por dónde va…

IB – Yo hace poco en una esquina en la calle de mi hijo estaba con mi marido, pasa un pobre señor, de mi época, me saluda, y lo primero que dije fue: “¿Te acordás? Este fue repetidor”. Y me dice: “No me acuerdo”. “¿Ah, no? Mirá, terminó con tu primo” –el primero tiene tres años menos que yo–. ¿Quién soy yo para estar etiquetado a un hombre de 60 años después de 50 años? Es fuerte.

EC – Entiendo lo que dice, pero usted misma subraya que esa es su opinión, no es lo que está resuelto. Dice que habría que ir a la eliminación de la repetición en primero y segundo años de escuela, por lo menos. Pero eso no está resuelto, sí está resuelto este sistema de evaluación en tercero y en sexto. Entonces, en esta etapa que ahora se inicia, si un alumno de tercero no alcanza los niveles que ahora se incluyen en este documento, ¿qué tratamiento va a recibir?

IB – Va a recibir el tratamiento que recibe en la actualidad. No alcanzó y recursará, en este momento hay repetición en primero, en segundo, en tercero, en cuarto, en quinto y en sexto. Que no se haga porque se hizo todo al inicio y después no queda más tiempo para hacerla no quiere decir que no esté, está. La repetición está y todo maestro tiene el derecho de decidirla argumentando con el director, que es su primer supervisor, y con el inspector por qué deja a un niño o por qué no lo deja.

EC – ¿Y cómo se va a trabajar para que los alumnos alcancen efectivamente esos niveles? ¿Va a haber alguna modificación, alguna alteración en el trabajo docente?

IB – No. Los maestros lo que están haciendo lo están haciendo bien y diría muy bien. El asunto es así: estos apoyos los poníamos a determinada altura y sin una visibilidad científica, ahora el de 5 va a entrar con algo que fue realizado en todo el país y sistemáticamente, no es lo que hizo un maestro ni lo que hicieron 10. Se hace una prueba y se dice: a estos niñitos hay que mirarlos. En ese “hay que mirarlos” los tengo que mirar yo como educadora, si tiene un problema de foniatría lo tiene que mirar quien corresponde, si tiene un problema de bloqueo emocional lo tendrá que ver un psicólogo, si tiene un problema de trastorno de conducta que hay que atender lo tendrá que ver un psiquiatra. Lo que tenemos que hacer es decir: “Señores, este niño necesita esto”.

EC – Eso lo dice con respecto a lo que arrojen las evaluaciones de los chicos cuando terminan jardinera. Pero después, cuando van recorriendo primero, segundo y tercero, en esa evaluación en línea que usted dice que ya se hace, ahora se va a ir observando cuánto se acercan o no a los niveles que tienen que alcanzar al finalizar tercero, se va ir corrigiendo sobre la marcha.

IB – Claro, este documento es un documento provisorio en el entendido de que lo entregamos ahora, en julio empieza a trabajarse en las escuelas, lo tienen que conocer todos los maestros, el de inicial, el de primero y el de sexto. Lo tienen que conocer todos porque si compara los contenidos de tercero con lo que está en el programa escolar, algunos están en el programa de primero en lengua. Nos tenemos que asegurar de que esos contenidos hayan sido enseñados.

El programa escolar es recursivo, hay conceptos sobre los que se vuelve. Por ejemplo los conceptos de adición y de sustracción, usted siempre vuelve sobre ellos, porque siempre hay algún niño que no aprendió a restar o a sumar bien.

Tenemos programas como Podés Aprender, que hay que enfocar donde está la mayor dificultad en la escuela. La escuela no como edificio, la escuela con los alumnos adentro y con las individualidades, el niño tiene que ser mirado como individuo, como sujeto de aprendizaje con los problemas. Con los problemas que tenemos todos, porque todos tenemos algún problema desde el punto de vista de que algunos nos apropiamos mejor de la lengua, otros se apropian mejor de la matemática, otros de la física, otros de la química. De esta manera podemos ir viendo.

Esto no está terminado, es provisorio. Sí nos habíamos puesto un cronograma, y hay que felicitar a los maestros que trabajaron, a las ATD, a la FUM, a la Inspección Técnica, porque el borrador salió en tiempo y forma como queríamos. Ahora hay que seguir trabajando.

EC – Ahora se sigue trabajando, va a la discusión de las ATD de nuevo y termina aprobándose el documento final ¿en qué fecha?

IB – No solo a las ATD; va a las ATD, a la FUM –que tiene la revista Quehacer Educativo–, a los equipos técnicos. Todos tienen que mirarlo, está impreso y está en la web. Hay que mirarlo e ir viendo qué cosas se pueden sacar y qué cosas se pueden dejar. A mi juicio, ciencias naturales está un poquito denso, un poquito largo. Pero yo de ciencias naturales no sé, serán otros que dirán “de esto no se puede sacar nada” o “de esto se puede sacar algo”.

EC – Leo: “Conocimientos al egresar de tercero en ciencias naturales: Ecosistemas acuáticos y terrestres. Órganos de los sentidos en el hombre, comparación con los animales. El hombre como ser omnívoro. Alimentación en animales. Las modalidades de reproducción. La temperatura y su medición. El agua y otros elementos del suelo. El sol, el relieve y la luz”. ¿Eso para usted es demasiado?

IB – No es que sea demasiado, pero capaz que a alguien le parece que es mucho. Por eso digo, es un documento que por resolución lo pusimos como provisorio. Alguien puede decir que no es imprescindible que el niño sepa todo lo atinente a la luz. Es más grande, y dentro del conocimiento de la naturaleza están geología, biología, física, química, astronomía. Son cinco, cada uno quiere poner lo suyo y tienen razón.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

 

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4 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Qué contentas se van a poner las maestras de inicial cuando escuchen o lean esta entrevista y se enteren que la Directora General del CEIP considera que los niños en inicial van a jugar. Pobre,¡ perdónalos Señor no saben lo que hacen !
    Por otra parte es fuerte para un niño y su familia tener que recursar, pero peor es seguir adelante, no entender y rezagarse más porque donde se aprende a leer es en primero, después se sigue profundizando la técnica y lo hacemos durante toda la vida, pero en 2º el docente tiene otros temas y no tiene los tiempos para enseñar la lecto-escritura. Esto sólo se podría lograr si se trabaja con otro maestro que atienda a estos niños, pero hay quienes sufren también por recibir una atención especial. Además hay que pensar que la idea de maestro más maestro es muy buena, pero hoy por hoy no hay maestros para cubrir los cargos con uno, menos con dos.

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  2. María Inés Bruschi · Edit

    Cuando la Mtra. Irupé habla de 25 niños en el aula con 5 niños con dificultad incurre en un error. Primaria exige hasta 35 alumnos por clase y lamentablemente la realidad de hoy es otra. El porcentaje de alumnos por clase con dificultades de aprendizaje (cognitivas) o dificultades de integración, vincular, patológicas, de todo tipo, se da entre 10 y 12 en 35. Esta es la realidad de Maldonado.

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  3. Que el esposo de Buzzetti se acuerde de que un compañero repitió 50 y pico de años después es algo que habla de sus prejuicios, no de lo equivocado de hacerlo repetir. Bueno sería que la formación del muchacho dependiera de los prejuicios de los demás. Hay que ser muy autocentrado para pensarse que el mundo se debe organizar para adaptarse a los prejuicios que uno tiene.

    EL problema con lo que plantea esta maestra y en general las autoridades de la educación es que quieren construir un mundo sin fracasos. El fracaso es natural a todo lo que emprende el ser humano. El fracaso es inevitable y ocurre cada vez que alguien que necesita desarrollar determinadas capacidades o entender una idea, no lo logra. La educación no está para enmascarar ese fracaso, sino para ayudar a las personas a superarlo. Lo primero es que el educando identifique el problema, que lo acepte no como una fatalidad ni como un juicio moral, sino como una contrariedad a la cual debe sobreponerse y como una valoración acerca de lo que él hace. Lo segundo es que los maestros lo ayuden a resolverlo.

    Una sociedad que considera que valorar los resultados de alguien en función de metas objetivas es estigmatizarlo es una sociedad de gente que no soporta la frustración. Parte de la tarea que tienen los educadores es enseñarle a los niños y adolescentes a vivir a pesar de las frustraciones. Se trata de trabajar tenazmente para superar las dificultades y eso, invariablemente, significa disciplina y sacrificio de tiempo libre.

    Luego nos quejamos de la violencia creciente de esta sociedad, pero si no le bajamos las expectativas a los educandos, enseñándoles a exigirse y a esperar menos que las cosas buenas ocurran solas, después son adultos que no soportan la más mínima contrariedad.

    En mi opinión ya destruyeron la secundaria y ahora van por la primeria.

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  4. Me parecen muy sensatas muchas de la apreciaciones que hace la maestra irupé. Pero creo que eso está en la tapa del libro de todo maestro. Toda la vida hicimos evaluación diagnóstica para detectar el nivel del grupo y de cada niño al comenzar el curso.

    Yo, como maestra jubilada, creo que no hay soluciones mágicas. La solución está en:
    – reducir el número de niños en cada clase;
    – exigir a cada maestro el apoyo individual a los niños con dificultad y, si el niño no logra los conocimientos básicos del grado, dejarlo en el grado.

    La repetición no es una penitencia; es una oportunidad que le damos al niño para que llegue a aprender lo que no pudo durante ese año. Y la discriminación del que repite es mucho menor cuanto más bajo es el grado. El problema se lo hacen los padres, no los niños.

    Como maestra de primer año, siempre traté de ayudar con cercanía y minutos de apoyo a los niños con dificultad. Cuando no lograban los conocimientos mínimos, los tendría yo nuevamente en la clase el año siguiente, para seguir trabajando a partir del escalón al que hubieran llegado.

    Muchas veces tuve que enfrentar a directora e inspectora, ante la presión de que diera una promoción no lograda. Para mí era mucho más fácil pasarlo de clase y desentenderme, que tener un niño más para apoyar al año siguiente.
    Y a los padres que presionaban exigiendo una promoción para la cual su hijo no estaba preparado, les graficaba mis argumentos con la siguiente frase: «Pasarlo a segundo en sus condiciones es como tirarlo a la jaula de los leones. la maestra de segundo tiene que enseñar conocimientos mucho más difíciles que el niño no va a entender y no va a tener el tiempo que este niño necesita, va a sufrir mucho, y tal vez tenga que repetir en algún momento».

    Les puedo asegurar que a los padres los convencía y al fin del año siguiente me lo agradecían.

    Resumiendo: grupos chicos, mucho compromiso y entrega de cada maestro y repetición sin culpa cuando el niño la necesita.

    Nibia (maestra jubilada de Canelones)

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