Jorge Fandermole, autor de culto de la música popular argentina, en sus primeras incursiones por Montevideo

El músico santafesino Jorge Fandermole, autor de temas tan incorporados al imaginario rioplatense como Era en abril, se presenta por segunda vez en Montevideo este sábado. Entrevistado por En Perspectiva habló de sus raíces, su vínculo con el público y su búsqueda personal expresiva a través de la canción, a la que considera «una cosa muy seria».


EN PERSPECTIVA
Viernes 08.04.2016, hora 10.16

NICOLÁS BATALLA (NB) —“Rosario siempre estuvo cerca”, así dice una famosa canción de uno de los rosarino más célebres, Fito Páez. Hay veces en las que Rosario nos parece más cercanas que otras. Hoy es uno de esos días.

Este sábado la Sala Zitarrosa recibe a otro argentino importante: Jorge Fandermole. Es uno de los referentes de la música popular de su país, autor de canciones absolutamente incorporadas al imaginario social rioplatense, como “Era en abril”, y varias otras interpretadas por músicos como Juan Carlos Baglietto, Mercedes Sosa o Ana Belén. En los años 80 integró la llamada Trova Rosarina, y fue cofundador de la Escuela de Músicos de Rosario.

Hace más de tres décadas que lleva adelante su carrera solista pero hace pocos meses que tuvimos la oportunidad de verlo por primera vez en Montevideo y mañana se concreta su segunda visita. Con esa excusa lo recibimos aquí, En Perspectiva.

La primera vez que visitaste Montevideo fue en diciembre, hace pocos meses, para tocar en Música de la Tierra. Ahora, cuatro meses después, ya te tenemos de vuelta. Algo pasó: o le gustaste mucho a los productores o al público o te gustó mucho a vos venir. ¿Cómo lo explicás?

JORGE FANDERMOLE (JF) —La verdad es que hay varias cosas. Nosotros teníamos muchas ganas de venir, pudimos hacer un contacto con la Sala Zitarrosa a través de Ana Prada, con quien estuvimos tocando un par de veces en Argentina. Justamente, esa llegada anterior a Música de la Tierra, un poco, se dio  además para estrechar algunos lazos que nos permitieron venir ahora a la sala con una formación un poco más… en aquella oportunidad vine solo con la guitarra, ahora estoy viniendo con el grupo con el que toco habitualmente.

NB —¿Y eso qué implica?

JF —Desde el punto de vista de lo musical implica para mí una mayor tranquilidad, porque estoy tocando con quienes toco habitualmente. También la posibilidad de mostrar de otra manera y con otra sonoridad este material, que es relativamente nuevo. Un poco la justificación de esta venida es mostrar este disco doble que sacamos ya hace un tiempo, que se llama Fander. En uno de los discos engloba canciones de un repertorio viejo reversionadas y, en el otro, canciones que eran inéditas.  

Pero vamos a aprovechar esta oportunidad, ya que es la primera vez que venimos a tocar a Montevideo, para ampliar un poco ese repertorio y mostrar también canciones de otras épocas, incluso algunas que no están grabadas. Quienes que nos toca componer y cantar nos entusiasmamos mucho con las últimas cosas entonces aprovechamos para mostrarlas también.

NB —Cómo es eso de ser un músico con una trayectoria importante en tu país, reconocido por colegas y por la crítica, con premios, y de pronto agarrar la guitarra, cruzar el charco y tener que presentarte ante un público que quizás ya te conoce pero con el que tomás contacto por primera vez, y en el cual llegas a cautivar también.

JF —A nosotros cada posibilidad de encuentro con un público nuevo nos produce mucha inquietud y ansiedad. Al mismo tiempo nos genera mucha esperanza, porque en eso de mostrar por primera vez lo que uno hace hay un plus de posibilidades. Cuando ya conocés al público éste está esperando cosas también, toda la novedad, pero se supone que si vas por primera vez a un lugar todo lo que hagas es novedad.

En todo caso, por supuesto, uno siempre tiene esa inquietud de saber finalmente cómo resulta ese diálogo. Pero, bueno, creo que prima el entusiasmo.

ROSARIO CASTELLANOS (RC) —Yo quería referirme al hecho de que el ciclo se llama “Guitarreros” y que aquí lo tenemos a Jorge con la guitarra adelante. Supongo que más allá de la canción y la banda lo que tú tenés es una estrecha relación con la guitarra acústica que tienes entre manos.

JF —Sí. A mí me ha tocado la canción como forma expresiva. Es una cosa muy seria, como dice la mamá de un amigo muy querido mío: “Ya que si te has de morir de hambre no te has de morir de pena”. Nosotros nos hemos nutrido de ese importante cancionero de toda Argentina, rioplatense, y la canción, esa cosa que es tan breve, nos ha tocado como forma expresiva.

Así que la guitarra y la voz son como el material básico, lo estrecho que tenemos es justamente con la guitarra y la voz.

NB —Vos sos uno de los que se divide mucho entre la guitarra y la palabra, porque en tu cancionero las letras tienen un peso muy importante. ¿Eso cómo lo vivís?

JF —Yo creo que esos dos lenguajes… La canción es un multilenguaje que tiene  una especie de química, peso propio en esa asociación entre ambos lenguajes que, en el mejor de los casos, se potencian. A mí me parece que en general todo nuestro cancionero popular es como un reservorio de poesía muy importante, eso está a la vista. Uno tiene que escuchar un propio de tango, folklore o rock y la poesía, la intuición poética está presente siempre. No solamente en lo letrístico sino también en esa química que la canción tiene. Uno intenta que eso ocurra siempre, a veces ocurre y a veces no, pero es lo que uno busca.

[Fandermole toca con su guitarra la canción “Alunados”, que abre el disco Fander]

NB —El de tu música es un sonido ecléctico, hay raíces, orígenes e influencias distintas. Cuando un piensa en el folklore argentino de tierra adentro quizás no le suena a eso, de hecho hay discusiones, el último premio que ganaste fue el Gardel como mejor álbum de folclore alternativo.

JF —Justamente, me parece que en algunas situaciones desde los lugares en los que se dan las menciones o los premios también le buscan la vuelta como para que… algunas cosas deben ser denominadas de alguna manera…

NB —Al artista le incomoda eso, ¿no?

JF —Lo que pasa es que es muy difícil el tema de las taxonomías y las clasificaciones, hay un punto en el que se caen. Eso ha pasado en la biología y en todas las ramas del conocimiento. Entonces, decir qué es folklore y qué no lo es, es bastante complicado. Por otro lado estamos en una situación que permite que diferentes géneros y especies musicales se vayan fusionando cada vez más y vayan tomando, cada una, rasgos estilísticos específicos de los otros géneros.

Me parece que cuando aparecen esas cosas de alguna forma hay que llamarlas, pero están todas esas discusiones. Yo no intento decir de ninguna manera que esta canción, que está escrita en cinco tiempos, sea nada relacionado con el folklore, pero sí es un modo de canción que me sirve para decir lo que yo tengo para decir. Así como algunas otras formas del folklore, muy cerradas en el sentido de que tienen una forma estricta en la danza y qué sé yo, también le permiten a uno expresar otras cosas de otra manera.

NB —Me interesa repasar tu trayectoria, ir a tus inicios. A la hora de conocerte desde aquí es ineludible esa referencia al lugar de donde venís, por todo lo que significó la Trova Rosarina. Vos estuviste allí en ese momento, fuiste parte, muchas de tus canciones fueron cantadas por otros músicos de esa corriente. ¿Cómo recordás esa época, cómo la viviste?

JF —Para mí fue una época muy rara, creo que para todo el mundo. Estamos hablando del año 1982…

NB —Guerra de las Malvinas, por ejemplo.

JF —Claro, estábamos pasando por una situación muy desgraciada y al mismo tiempo se estaba dando la emergencia de ese movimiento musical, que no fue nunca un movimiento formal, que fue denominado Trova Rosarina. A mí me enorgullece pertenecer a él.

Era muy raro porque vino dado por un montón de circunstancias hasta de mercado del disco, porque no se podía reproducir música en inglés, de modo que las discográficas empezaron a necesitar también canciones en español. Probablemente también ese factor haya dado la posibilidad a la emergencia de un grupo de gente que venía con un background de trabajo muy fuerte en los años anteriores y que por energía propia tuvo la posibilidad de emerger. Junto con ellos también lo hicimos muchos de nosotros, que aportábamos desde el lado de la composición más que desde el escenario. Tuvimos la posibilidad de iniciar un camino, una carrera que nunca abandonamos pero que no podríamos, la verdad, tirar ninguna hipótesis sobre qué hubiese pasado si no se hubiera dado ese caso particular socio-histórico-político: finales de la dictadura en Argentina, Guerra de Malvinas… Una serie de desgracias que iban llegando a su final.

RC —Y una movida que tiene lugar fuera de la capital, eso creo que también tiene mucho que ver.

JF —Me parece que sí. Rosario tiene esa particularidad: está en el interior y al mismo tiempo está cerca, está…

RC —Es una gran ciudad igual…

JF —Es una ciudad que tiene una dimensión que permite hacer muchas cosas y llevar adelante muchos proyectos. Si bien no centraliza los medios y la difusión como Buenos Aires, se puede trabajar muy bien allí.

NB —Vos lo decías, allí en la Trova Rosarina surge toda una carrera que algunos de ustedes nunca abandonaron. Una síntesis de eso es lo que se va a poder ver mañana en la Sala Zitarrosa: Fander es, de algún modo, una síntesis de lo que fue tu carrera y lo que es tu presente.

JF —Sí, yo creo que cada uno de los que iniciamos ese camino a principios de los 80 fuimos buscando el perfil personal, la forma particular de expresión. Lo que realmente nos gratifica mucho es ver que, al cabo de tanto tiempo, todos los que hemos comenzado, cada uno con su propia estética, ha ido evolucionando. Afortunadamente estamos todos activos, no nos hemos quedado solamente en aquella emergencia. Cada vez que nos encontramos con Juan Baglietto, con Rubén Goldín, nos gratifica saber que cada uno está en camino y que está haciendo cosas nuevas.

RC —Plenamente vigentes.

JF —Bueno [Risas]. Eso se intenta.

NB —La invitación es para mañana en la Sala Zitarrosa a las 21.00.

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Transcripción: Andrea Martínez

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